Tu rastro.

jueves, 30 de agosto de 2012

CAPÍTULO 24.




El despertador me taladró la cabeza. Maldita sea. Era muy pronto. Pero tenía que estar en pie por si los niños se despertaban. Me levanté. Pasé por la habitación de Justin. No estaba. Ya se habría ido. Como cada mañana, me dirigí hacia el baño para lavarme la cara. Estampé el agua  contra mi cara y me sentí como nueva. Noté como alguien tocaba mi pierna. Bajé la vista, y era Jazzy estirándome del pantalón.

-¡Pequeña! Buenos días. –Dije, cogiéndola en brazos.

-Buenos días, Mel. –Me dijo con su dulce voz.

-¿Qué haces despierta tan temprano? –Le pregunté.

-Estaba asustada. He tenido una pesadilla, -Hizo cara de lástima. - y un monstruo me comía. Pero Justin dice que cuando sueñe cosas malas no tenga miedo, porque él me protege y me dice ‘Recuerda que soy un ninja’. –Dijo imitándolo. Reí cuando con aquello.

Yo recuerdo que de pequeña,  pasaba también miedo por las noches. Muchas veces me era imposible coger el sueño. Creía que saldría algo raro de mi armario y me atacaría. Pensamientos de toda niña pequeña. Una vez, fui a casa de mi abuela a dormir. Aunque dormía en su cama, con ella, seguía con miedo. Hasta que se dio cuenta y me entregó algo. 'Cuando no puedas dormir, abraza esto con fuerza.  Cuando seas mayor y se te pase el miedo, regálaselo a una niña especial para ti, para que se sienta más fuerte’. Fue ahí cuando me entregó ese osito de peluche. Le tenía un cariño inmenso, porque sucedió como ella me dijo, y me calmaba por las noches.

Llevé a la pequeña hacia mi habitación.

- Mira. –Saqué de mi maleta aquel osito de peluche. –Esto es para ti. Te lo regalo.

-Oh, qué bonito. –Me dio un tierno beso en la mejilla. –Muchas gracias, Mel.

-Me lo regaló una persona especial, pero te lo mereces y ahora te lo regalo yo a ti. Cuando tengas miedo, abrázalo muy muy muy fuerte, ya verás cómo se te pasa el miedo.

-Eres la mejor.

-Tú, princesa. ¿Quieres que bajemos a tomar el desayuno?

-¡Siiiiiiii! –Dijo, con entusiasmo.

Parecía tener hambre. Así que despertamos a Jaxon y bajamos a la cocina. Les preparé lo que querían para desayunar. Yo me cogí una pieza de fruta. No tenía muchas ganar de comer. Los siento en la mesa, y recibo en ese instante un sms.

Buenos días, bebé. No sé si estarás despierta a estas horas pero es que se me hace raro no verte por las mañanas y necesitaba un poco de ti. Espero que los pequeños no te agobien mucho. Si los llevas al parque se divertirán y puedes estar un rato sin tenerlos encima. Esta tarde es para nosotros, recuérdalo. Solos tú y yo. Bueno, decirte que te quiero y poco más. Me voy, que como mi padre me pille con el móvil me mata.

Solté una pequeña y breve carcajada. Decidí responderle.

Buenos días, mi amor. A mí también se me hace extraño, pero un día de estos hacemos una escapada, cuando no tengamos nada que hacer. Por la tarde… hum… ya veremos si la vecina no interrumpe nada. Yo no aseguro nada aún. Ah, ya te contaré lo que me ha dicho tu hermana ¡¡ninja!!  Jajajajajajajaja. Te quiero mucho.

Enviado. Cada vez que me acordaba de lo de 'Recuerda que soy un ninja' no podía dejar de reír. Ais, Justin. Me vuelves loca hasta con tus tonterías.

-¿Era mi hermanito, verdad? –Me preguntó Jazzy.

-Sí. Me ha dicho que os gusta ir al parque, ¿queréis que vayamos?

-¡Siiii! –Gritaron los dos pequeños a la vez.

-----------------------------------------------------------------------------------------

Por la tarde. Justin, Michelle y yo. Sí, ya se había colado en nuestros planes. Pero no pensaba preocuparme. Hoy me sentía con ganas de comerme el mundo. No sabía por qué, pero así era. Me quité el vestido para quedarme en biquini. Justin no me quitaba la mirada de encima. Nos íbamos a bañar en aquel lago. Me acerqué poco a poco para rozar el agua con la puta de mis pies. Estaba un poco fría. Entonces, noté sus suaves manos en mi cintura.

-Hola ninja. –Me giré, y le di un tierno beso en los labios.

Sonrió en mi boca. 1827387554 sensaciones eléctricas por mi cuerpo. Le miré a sus ojos. Con el reflejo del Sol se le veían más bonitos. Me perdí en su mirada durante unos segundos.  Y es que no os podéis ni imaginar lo que transmiten esos ojos color miel.

-¡Vamos! –Me cogió por el aire mientras nos metíamos hacia adentro. -¡Al agua!

-¡Justin! ¡Está fría!

-Yo te caliento, bebé. –Dijo riendo.

-¡Suéltame! –Reía esta vez yo. Salpicándole con el agua.

Coloqué mis brazos alrededor de su cuello y enrollé mis piernas en su cintura. Me olvidé de todo lo que nos rodeaba. Me olvidé de Michelle que andaba por ahí. Me olvidé de todo. Porque como ya sabéis, cuando estoy con Justin me encuentro en un mundo donde solo existimos él y yo. Me acerqué lentamente a sus labios. Y comencé a besarlos sin parar. Como si no tuvieran fin. Quería devorarlos. Saborearlos. Succionarlos. Morderlos. La pasión se estaba apoderando de mí lentamente. Deslicé mis manos sobre su espalda desnuda y mojada. Luego, subí mis manos por su cuello hasta que llegué a su cabello. Le revolví el pelo que llevaba un poco húmedo. Me volvía loca. Él bajaba sus manos hacia mi trasero y me apretaba con fuerza. Me apegué más hacia su cuerpo. Hasta que pude notar algo. Su erección. Me acerqué más y más. No dejaba de besarlo. Y cuando yo paraba, era él quien hacia la búsqueda en dirección a mis labios. Hubo un momento en el que parecía que íbamos a estallar. Un momento en el que casi sobrepasamos los límites.

-Bebé, para. –Dije, susurrándole dulcemente al oído. –Tenemos una intrusa.

Me sumergí bajo del agua y nos decidimos a salir. Justin me envolvió la toalla por mi cuerpo. Fuera hacia un poco de frío, y estaba temblando. Michelle me echó una mirada que no sabría cómo interpretarla.

-Oye, ¿cuánto lleváis juntos? –Preguntó.

-Casi tres meses, ¿por? –Respondió Justin, con una cara extraña.

-Ah, eso es muy poco. –Me volvió a echar esa mirada. –Creía que llevaríais más.

-¿Tú que eres toda una experta en el amor o qué? –Le pregunté yo. No me pensaba callar. Y Justin me miró raro.

-Más o menos… -Será estúpida, pensé.

-Bueno, -Intentó cambiar de tema Justin. -¿Y tú tienes novio?

-¿Qué estás interesado? –Respondió con aire de vacilar.

-No le van las chicas como tú. –Respondí al segundo. Sin dejar contestar a Justin.

-Eh, Melanie, que era broma. –Y le guiñó un ojo a Justin. Él le sonrió.

¿Qué jueguecito se traían? Cada vez aguantaba menos a Michelle. Y cada vez aguantaba menos que Justin hablara con ella como si la conociera de toda la vida. Dejé la toalla en tierra. Me puse mi vestidito. Y fui en dirección a la casa. Realmente no sabía volver, pero todo era intentarlo y dejar a Justin preocupado. Sí. Quería que se preocupara por mí, por saber lo que me pasaba en ese momento, aunque seguramente lo imaginaba. Me llamó un par de veces, pero solo fui capaz de girarme, decir un ‘adiós’ y seguir en la dirección que había tomado. Me encontré rodeada de árboles. Por un momento pasé miedo. Definitivamente, no sabía dónde estaba. Miré hacia arriba y lo único que lograba ver era un pequeño rayo de Sol a través de las hojas. Busqué mi móvil en mis bolsillos. No había cobertura. Oh, sí, me encontraba perdida en un bosque. Guay. Solté una pequeña carcajada sin sentido. No sabía el por qué. Me sentía rara. Sola. Sin salida.

-Bebé. –Alguien dio un toquecito en el hombro.

-¿Qué? –Me giré sobresaltada. -¡Me has dado un gran susto!

-¿Qué haces aquí?

-Me había perdido.

-Suele pasar cuando una novia se enfada con su novio y coge rumbo decidida hacia algún sitio sin más.

-Justin, estás tonto.

-No, estoy enamorado. –Dijo mojándose los labios.

-¿A sí? ¿De quién? –Hago como si buscara alguien y miro alrededor. -¿Dónde te la has dejado?

-Ven. –Me coge de la mano y salimos de todo aquello. Ya no hay tantos árboles. Por fin. Libertad. Podemos ver el lago. Nos acercamos. –Estoy enamorado de esa. –Dijo señalando al agua, en el cual me podía ver reflejada. –Es hermosa, ¿verdad?

Noté un pinchazo en el interior. Miles de escalofríos recorriendo mi cuerpo. Electricidad. No sé cómo era capaz de provocar esas sensaciones en mí. Le miré a los ojos y otra vez su mirada. Bajé la vista esta vez hacia sus carnosos labios. ¿Tenía algo que no me enamorara? Todo me gustaba de él. Estábamos en silencio. Sólo podían escucharse el movimiento de las hojas de los árboles debido al viento y unos cuantos pájaros que volaban por allí. Miré hacia arriba. El cielo estaba precioso. Nunca había visto algo como aquello. El Sol se estaba escondiendo y eso le daba un tono precioso. Un color salmón tintaba todas y cada una de las nubes. El momento era el ideal. Puse mi dedo índice sobre sus labios. Y comencé a acercar mi boca hacia la suya. Despacio. Lento. No había prisa. Pim. El roce de sus labios me provocó de nuevo esas sensaciones. Y nuestras lenguas comenzaron su juego favorito.




Y ahí pasamos el resto de la tarde. Abrazados. Juntos. Viviendo nuestro momento. Hasta que oscureció. Hubiera dado todo para que se detuviera el tiempo. Nunca había vivido un momento tan bonito en mi vida.

2 comentarios: