Tu rastro.

jueves, 26 de julio de 2012

CAPÍTULO 11.


1 hora y media para la cena en casa de Justin. Iba a ser una cena con los familiares y amigos más íntimos. Luego, Ryan y los demás le iban a dar una sorpresa. Darían una fiesta en una pequeña casa que hay a las afueras de Stratford. Iba a acudir mucha gente. A Justin lo conocía la mayoría del pueblo.Abrí mi armario. No recordaba haberme traído tanta ropa. Rebusqué un poco. No encontraba nada adecuado. Al final me decidí por un vestido negro. Me miré al espejo, hacía tiempo que no me lo probaba, me quedaba bien.




Me lo quité, lo dejé encima de la cama y fui en dirección a la ducha. El agua estaba congelada. Después de pelear con el grifo, me duché y me enrollé en la toalla. Luego, me enrollé otra en el pelo. Y, en ese momento, sonó el teléfono.

-¿Si? –Dije extrañada. No sabía quien me podría estar llamando a esas horas.

-Cariño, soy la tía. –Me quedé en silencio un gran rato.-¿Estás ahí?

-Sí…

-Bueno, he hablado con tu padre, me ha contado todo.

-Sí, bueno, supongo que tendremos que hablar, y no vía telefónica.¿Todo bien?

-Todo bien, ¿y allí?

-Todo bien.  Te dejo que tengo que arreglarme, es el cumpleaños de Justin.

-Adiós, te quiero.

-Y yo.

Una conversación extraña. Fui al espejo. Me miro bien. Me acuerdo de Justin. Tengo una gran sonrisa en la cara, me hace feliz, me llena de felicidad el simple hecho de pensar en él. Me desenrollo la toalla. Suelto mi pelo. Lo peino. Cojo la base de maquillaje y la aplico sobre mi cara. Después un poco de sombras, y la raya del ojo. Finalmente, decido realzar mi sonrisa con un pintalabios rojo. Sé que eso le gusta a Justin, por eso lo hago. Dejo secar mi pelo, me gusta como queda al natural. Me coloco mi ropa interior, el vestido y unos zapatos de tacón. Mi colonia. La que tanto le gusta. Dejo caer las pequeñas gotas sobre mi cuello. Lista. Oigo un ‘tsssssssss’. Voy hacia la ventana. Me asomo.

-Eh, tú, la guapa esa de enfrente.  –Me dice desde su ventana.

-¿Qué me has estado espiando? –Dije riendo.

-Sí, ¿acaso no puedo? –Y me guiña el ojo.  -¿Vienes ya?

-Sí, iba a ir ya…

-Te espero.

Bajé rápidamente las escaleras. Me moría de ganas de volver a besarlo. Nos quedamos a unos pocos centímetros, y nos miramos de arriba abajo.

-Estás…-Dijimos a la vez. –Yo me reí.

-Estás precioso. –Le dije.

Iba con una camisa de pequeños cuadros, gris y negra. Unos pantalones caídos de los suyos, y unas supras color rojo. Se echó su pelo hacia atrás. Me encantaba.

-Estás preciosa. –Me dijo, dándome una vuelta.

La cena fue muy bien. Justin me presentó a unos familiares que habían venido de lejos.  Algunos eran músicos.

-Justin, cántanos algo. –Dijo uno de ellos, un señor que tendría unos 40 años.

-Sí, que cante. –Decían todos.

Justin cogió su guitarra, tragó saliva y empezó con unas melodías. Me miró. Sonrió. Le devolví la sonrisa.  Saqué la cámara de un pequeño bolso que llevaba y comencé a grabar.

-Bueno, esta canción la he compuesto yo para una persona especial.- En ese instante fui el centro de todas las miradas- Se llama ‘Die in your arms’.

Se concentró en su guitarra y aclaró un poco su voz. Comenzó a cantar.

‘Así que me amas, tanto como yo te amo… ‘
‘No hay manera de que yo pueda compartirte, eso sería romper mi corazón en pedazos… ‘
‘Si tan solo pudiera yo morir en tus brazos, no me importaría…’
‘Sé que amarte no es fácil, pero vale la pena intentarlo…’ 

Cuando acabó, todos empezaron a aplaudir. Pattie decía algo como ‘Ese es  mi niño’. A mí se me escaparon unas cuantas lágrimas. Cantó precioso. Tocó precioso. Yo estaba con Caitlin y Ana, ellas también estaban emocionadas. Más tarde se acercó a mí.

-¿Te ha gustado, princesa? –Me dijo acariciándome las mejillas.

-Has estado increíblemente perfecto. –Le dije.

En ese instante, todos empezaron a cantar ‘Cumpleaños feliz’ y Pattie sacó una gran tarta. Justin se acercó hacia la mesa donde la colocaron, y yo me puse a su lado.

-Pide un deseo, hijo. –Le dijo Pattie, con su dulce voz.

Justin me miró. Sonrió. Cerró los ojos y sopló las velas.

-Ya he pedido mi deseo. –Dijo, y me volvió a mirar.

Ryan cogió un poco de nata de la tarta, y con su dedo la estampó contra la nariz de Justin. Yo me reía, y todos los demás también.

-Me las pagarás. –Dijo Justin sin dejar de reírse.

Cogió el también un poco de nata y le hizo lo mismo.

-Foto, chicos. –Dije yo, apretando el botón de mi cámara y dejando salir el flash.

Justin se limpió, hasta dejar su nariz impecable de nata.

-Espera, quiero ahora una foto contigo. –Me dijo.

Nunca nos habíamos tomado una. Se acercó a mí. Estiré mis brazos para realizar la fotografía. Me cogió de la cintura y me besó la mejilla. Tic. Foto hecha. Preciosa. Salía yo un poco sonrojada y él besándome con cara dulce mi mejilla.

Justin estuvo un rato hablando con sus familiares, mientras, yo estaba con Ana y Caitlin.

-Se le ve muy feliz a tu lado. –Me dijo Caitlin, señalando a Justin.

-Es verdad. –Afirmó Ana.

-¿Más que con Paloma? –Les pregunté.

-Bueno, es diferente. Ella pasaba de él, aún estando juntos, y no lo pasaba muy bien. Discutían todos los días. –Dijo Caitlin.

-Qué asco me da la tipa esa, lo hacía sufrir. Lo peor es que ahora después va a estar en la fiesta. –Dijo Ana, con cara rara.

-¿Qué? ¿Tendré que soportar como me mira mal? Bueno, por Justin lo haré. –Dije esta vez yo.

-Sí, por desgracia. Organizamos todo, sin decirle nada a ella, pero no sé como se ha enterado que me ha dicho Ryan que viene. –Me contestó.

{1 hora más tarde}

-¿Qué?¿Todo esto lo habéis hecho por mí? Gracias. –Justin no paraba de sonreir.

Todo estaba perfectamente preparado. Era como una casa vieja, pero lo decoraron todo y parecía como nueva. Música. Alcohol. Luces.

-Pequeña, ¿quieres que te ponga? –Me dijo Justin, señalando a las bebidas.

Acepté. No solía beber mucho. Había veces que ni tan siquiera me gustaba el alcohol, pero hoy era un día especial, para celebrarlo. Tomé un pequeño sorbo. Parecía estar bastante cargado. Pero continué bebiendo.

La  noche transcurría bien. Justin estaba con sus amigos, y yo con las chicas. Bailábamos, nos divertíamos. No dejábamos de reir. Yo seguía bebiendo. Veía  borroso, el alcohol me iba afectando poco a poco. Las chicas me decían que parara de beber, pero no les hacía caso. Estaba pasándolo bien, no veía la necesidad.

Caitlin y yo decidimos salir un rato fuera, a tomar el aire. Me tropecé con algo, y casi caigo al suelo. Alguien me llama. Paloma. Oh, no. Ya quería amargarme la noche, pues la llevaba clara.

- Eh, tú, la novia de Bieber. Anda con más cuidado, por casi me chafas el vestido. –Me dijo, con cara de prepotente.

-Eh, tú, aprende a decir las cosas con más educación y a ser menos estúpida. –Le dije.

-¿Qué me has llamado?

-¿No lo has escuchado? ¿Aparte de estúpida también eres sorda?

-Mel, vámonos fuera. No entres en su juego. –Me dijo Caitlin.

Me cogió de la mano, llevándome hacia fuera. Pero Paloma me estiró del pelo.

-¿De qué vas? –Dije chillando.

-Oh, no chilles, no pretenderás amargarle el cumpleaños a tu novio, ¿no? –Me dijo, la muy zorra.

-Mira, ni lo menciones. Déjame en paz.

Me fui hacia a fuera con Caitlin, estaba de mal humor.

-¿De qué coño va la zorra esa?¿Por qué me hace eso?

-Tranquila, Mel. –Me dijo secándome unas cuantas lágrimas que se me habían caído.

-Déjame un rato sola, por favor. Pero no le digas nada a Justin, ¿vale?

-Vale, te espero dentro. No tardes mucho.

Y Caitlin se fue, como le dije. No había apenas luz, pero me fui a una esquina. No había nadie allí, y me senté. Noté un golpe en el hombro, algo que me recordó a alguien. Romi.

-Vaya, parece que siempre te encuentro mal, ¿qué te ha pasado ahora?

No podía ver casi nada. Estaba en una nube.  No solía decir palabrotas, pero mi estado en ese momento hacía que las soltase como si de cualquier cosa se tratara.

-Una zorra de mierda me ha estirado del pelo y buscaba pelea.
-¿Quién?

-Paloma.

-Pues se las va a ver conmigo.

-No, déjala. Enserio, gracias.

Me dio un beso en la mejilla. Yo le sonreí. No sabía muy bien lo que hacía ni decía.

-¿Te vienes a bailar? –Dije como pude, me temblaba la voz.

-No creo que a Justin le guste verme por ahí, es su fiesta.

-Bueno, pues bailamos aquí. Se puede escuchar la música.

Parecía extrañado. Normal. Sabía que no era muy consciente de lo que hacía. Me tomó de la mano, me cogió por la cintura, y bailamos. Cada vez se me acercaba más, más, más. Miraba mis labios.

-Quiero besarte. –Me dijo.

En ese momento se me pasó por la mente todo. Justin, su sonrisa, su mirada, su forma de transmitirme seguridad.

-No puedo. –Le dije, rotundamente. –Me voy a la fiesta, ya nos veremos.

Me fui. Lejos. Lejos de él. No lo necesitaba. Sólo quería ver a Justin en ese momento, y estar con él. Entré. La música me retumbaba. La cabeza me daba vueltas. Vi a Caitlin, que me sonrió y me hizo un gesto para que fuera a bailar con ella.

-¿Estás mejor? –Me dijo, dándome un gran abrazo.

-Sí, mucho mejor.

Bailamos un buen rato. La música que ponían era bastante buena.

-Te encontré. –Justin cogió por la cintura y me besó el cuello.

-Te estaba buscando. –Le dije, sin darme cuenta de que pronunciaba mal mis palabras.

-¿Has bebido mucho, verdad?

-Un poco… Bueno, sí.

-Tranquila, yo te cuido.

-Gracias.

-¿Gra qué?

-Gracias.

-Ni se te ocurra volverlo a decir, que para eso estoy aquí.

Iba a contestarle, pero me calló con un beso. Luego otro, uno más, respirar y otro. Infinitos besos, siempre el siguiente mejor que el anterior.

-Te quiero, mucho. –Me susurró al oído.

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