Tu rastro.

sábado, 14 de julio de 2012

CAPÍTULO 6.


Caitlin y Ana se fueron, era hora de comer y me dijeron si me acompañaban a casa, pero decidí esperar a Ryan. Me quedé sola en la hamaca. En ese momento sonó mi móvil, era un mensaje de mamá. Decía: ‘’Mel, ¿cómo lo estás pasando mi amor? Espero que bien, no te quería agobiar a llamadas pero te tengo que decir una cosa… la abuela ha tenido un pequeño accidente, se cayó y tiene fracturados varios huesos, se encuentra bien aunque está en el hospital, los médicos dicen que mejorará así que no hace falta preocuparse mucho. Ella te manda muchos saludos, y dice que no te alteres, que pronto se pondrá bien. Besos, te quiere mamá.’’ 

Me fui corriendo, hacía la nada, no sabía ni dónde iba. Sentía una gran impotencia ante aquella situación y se mezclaba con la rabia de Paloma. Estaba en la parte trasera a la piscina, me senté en un bordillo y comencé a llorar. No había nadie por allí, pero me tapé la cara con mis manos, no quería que nadie me viera. A los pocos minutos, alguien me dio un pequeño golpe en el hombro.

-¿Qué te pasa? ¿Puedo ayudarte en algo? –Me dijo un chico que no conocía de nada.

-No, gracias. –Respondí un poco borde.

El chico tendría mi edad. Resaltaban sus ojos azules y su pelo castaño. Era guapo y llamaba la atención, la verdad.

-No puedo dejarte aquí sola, desconsolada. ¿Eres de aquí? ¿Llamo a alguien? –Dijo el chico preocupado.

-Estaba en la piscina con unos amigos cuando mi madre me ha dado una mala noticia, no soy de aquí pero estoy con mi padre que sí vive aquí.

-Bueno, pues si necesitas algo ya sabes. Aquí estoy. Me llamo Romi, encantado.
-Melanie, encantada.

Escuché a alguien al fondo que gritaba mi nombre, era Justin. Venía rápido mientras se secaba con sus propias manos el pelo, que aún llevaba mojado.

-¿Qué haces aquí? ¿Qué haces con él? 

-Se llama Romi, y me estaba ayudando mientras tú te quedabas en la piscina con Paloma, ¿algún problema? –Mis palabras reprochaban que lo necesitaba ahora.

-Ya, él es el problema, no es una buena persona, venga, vámonos. –Me dijo Justin, tomándome la mano.

Romi se despidió de mi mientras se marchaba.

-No, Justin, yo me quedo aquí. 

-¿Te ha pasado algo? Cuéntame.

-Sí, me ha pasado. Mi madre me ha dicho que mi abuela está en el hospital, me he venido aquí llorando para que nadie me viera, mientras tú estabas con Paloma en la piscina.

-Eh, eh, tú sabes que te quiero a ti. Eso son celos, ¿verdad? –Me dijo, acariciándome la cara.

-Sí, te quiero.

-Y yo, no quiero verte mal. Ya verás como tu abuela se recupera.

Me dio un tierno besos, de los que me solía dar. Adorable. Siempre intentaba verme feliz, ¿y yo le respondía de esa manera? No lo merecía, tenía razón, los celos. Eso que me hace sacar la peor parte de mí. Justin sólo estaba hablando con ella, y porque ella le había llamado, no tenía nada por lo que preocuparme. 

-Bueno, ahora me toca a mí, ¿qué hacías con Romi? –Me preguntó.

-Me había visto aquí y se ha sentado a mi lado a preguntarme que me pasaba, ¿por qué no es una buena persona?

-Ya te contaré, es una larga historia. ¿Te acompaño a casa?

-Vale, vamos.

Durante el camino hablábamos, nos besábamos, reíamos. Llegamos a mi casa, y en ese momento salió mi padre. 

-Mira, a los dos os quería ver. Justin, hoy comemos en tu casa que tu madre nos ha invitado. –Dijo mi padre.

Entendí que nuestras ‘’familias’’ eran amigas, que su madre y Alisson se llevaban bastante bien. No sabía que la madre de Justin estaba separada, me lo contó mi padre. Vivían los dos solos.

Justin y yo fuimos juntos a su casa, mientras mi padre iría más tarde con Alisson y Charles, el hermano pequeño de Ryan. ¿Y Ryan? Se había quedado en la piscina, suponía que vendría luego con ellos. 

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