Justin abrió la puerta de su casa, haciéndome un gesto caballeroso de ‘las chicas pasan primero’. Fuimos a la cocina, donde su madre, Pattie, preparaba la comida. Justin le besó en la mejilla a su madre y me presentó, aún no me conocía.
-Mamá, esta es Melanie. Nuestra nueva vecina.
-Encantada, Melanie –Se dirigió hacia mí, sonriendo.
-Igualmente, encantada. –Le dije amablemente.
-Tu padre me ha hablado mucho de ti, todo este tiempo, y bueno, es un orgullo que por fin te tenga aquí. ¿Te gusta Stratford?
-Sí, no estoy acostumbrada a este tipo de pueblos porque vivo en plena ciudad, pero me gusta mucho. La gente también es muy amable.
-Me alegro, y de hayas hecho amistad con mi hijo también, sinceramente. Bueno… ¿me ayudáis a poner la mesa?
-Claro –Dijimos Justin y yo a la vez, acto seguido nos miramos riéndonos.
Ayudamos a Pattie. A los pocos minutos llegaron mi padre, Alisson, Ryan y Charles, el peque. Una vez puesta la mesa, nos sentamos todos a comer. Yo estaba al lado de Justin, en una punta, no tenía a nadie más al lado. Los padres hablaban de sus cosas, Ryan, Justin y yo, de otras. De planes que hacer por la tarde y por la noche.
Debajo de la mesa no podía ver nadie la suave mano de Justin que acariciaba mi pierna. Aparentaba escuchar lo que le decía Ryan, pero en realidad sabía que estaba concentrado en rozar su piel y mi piel. De vez en cuando se reía, ante esa situación. Yo le entendía y me reía también. Ryan, no se enteraba de nada y de vez en cuando decía ‘¿De qué os reís?’ entonces, nos reíamos aún más. Amaba ver a Justin sonriendo, feliz. Su sonrisa significaba que estaba a gusto conmigo y que lo nuestro, podría llegar lejos. Habían pasado pocos días, no era posible, me estaba enamorando. De repente, mi padre pasó por detrás nuestra y nos cogió por los hombros.
-Haber, ¿nos podéis explicar qué pasa entre vosotros? –Soltó.
Justin no podía quitar esa sonrisa de su cara, yo, tampoco. Mis mejillas se volvieron rojizas, me suele pasar ante una situación así.
-Tu hija y yo… -Dijo Justin, pensando lo que decir a continuación- …nos estamos conociendo, eso.
-Bueno, creo que todos hemos entendido ese ‘Nos estamos conociendo’ –Dijo Ryan.
-¿Tu lo sabías, hijo?- Le preguntó Alisson.
-Sí, pero no quería decir nada aún.
-Eh, ¿pero cómo os habéis enterado todos? –Dijo riéndose Justin.
-Te recuerdo que esta mañana, en la puerta de mi casa, bueno… os he pillado, es lo que importa. –Respondió mi padre, el muy gracioso.- Pero Justin, quiero que la cuides.
-No lo dudes, la cuidaré como nunca lo he hecho antes con nadie.
En ese momento mi estómago sintió unas mil mariposas revoloteando por él.
-Y tú, hija, pórtate bien.
-Por supuesto, papá.
Notaba que Pattie no paraba de mirarme, hubo un momento en el que la miré, me miró, me sonrió y me dijo ‘guapa’ sin apenas alzar mucho la voz.
Se hicieron las seis de la tarde y nos fuimos a dar una vuelta para buscar a los demás. Ryan se sentía un poco desplazado y decidió jugar con el móvil. Mientras, nosotros nos regalábamos besos y sonrisas. Todo era perfecto, me sentía en las nubes, en un sueño, un sueño de esos que deseas que nunca acaben.
Llegamos al parque. No había nadie aún, decidí llamar a mi madre haber que tal iba la abuela. Me senté dos bancos más lejos que ellos, para hablar. Me dijo que no me preocupara, que de momento todo iría bien. Le conté lo de Justin, que me encantaba este lugar. Hablamos un largo rato, contándonos nuestras cosas. Madre e hija. Le echaba mucho de menos.
Acabamos la conversación y escuché un ‘chhhhhs’. Alguien me llamaba, o buscaba mi atención. Se acercó a mi y me dio dos besos, saludándome.
-Ahora te veré por todos los lados, ¿o qué? –Dije bromeando, era Romi.
-Ojalá… oye, ¿tu estás con Justin?
-Nos estamos conociendo, ¿por?
-No.. nada. Preguntaba. Como te vi con él, y vino esta mañana.. Oye, ¿me acompañas a la fuente? Así hago tiempo, que mis amigos hasta dentro de media hora no salen.
-Vale, pero me debes una, eh- Acepté a acompañarle.
La fuente estaba cerca, así que pensé que sería una estupidez decirle a Justin que en poco tiempo volvería al parque.
Llegamos, era fuente muy bonita, me gustaba. Ese sitio parecía romántico, ‘Aquí tendría que haber venido con Justin’- pensé.
-¿Tienes calor?- Me preguntó.
-Un poco. –Contesté.
En ese instante me salpicó con el agua. Me mojó entera de la cintura hacia arriba.
-¡Eres un bruto! –Grité y le pegué con mi puño bromeando.
-¿No tenías calor? Pues así estás mucho mejor, y en todos los sentidos. Ahora esa blusa blanca te sienta mucho mejor.
-¡Eh!
Bajé mi mirada y sí, se me transparentaba mi sujetador, por eso hizo ese comentario. Me fui hacia donde hacía Sol, para secarme, no quería que me viera así.
Se sentó a mi lado, puso su mano sobre mi pierna, justo donde la había puesto Justin a la hora de la comida.
-Lo siento.- Le aparté la mano.
-¿Te molesta?¿Lo haces por Justin, verdad? –Me dijo, seriamente.
-Lo hago por mí, y por él. Por los dos. Quiero que salgan las cosas bien.
-¿Te crees que vas a estar mucho tiempo con él? Además, tú te vas y él se quedará aquí y buscará a otra.
Sus palabras me dolieron, porque además era la triste realidad.
-El tiempo lo decidirá todo… -Dije, sin apenas convencimiento.
Sonó mi móvil. Lo que faltaba en esa situación, era Justin.
-*¿Dónde te has metido? No te encontramos en el parque*
-Mmm.. estoy… estoy yendo hacia allá.
-*¿Estas sola?*
-Sí, pero tranquilo que voy ya.-Mentí, no le quería decir que estaba con Romi- Ahora nos vemos.
-*Ven ya, recuerda las palabras de tu padre, tengo que cuidarte*
-Y recuerdo tus palabras… ‘la cuidaré como no lo he hecho con nadie antes’
-*Exacto, te quiero*
-Te quiero más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario