Tu rastro.

sábado, 14 de julio de 2012

CAPÍTULO 2.

Me levanté temprano, puede que fueran los nervios. Hacía un día soleado. Decidí vestirme antes de bajar a desayunar. Cogí mi camiseta favorita, quería dar una buena impresión. De repente, comencé a escuchar algo. Escuchaba a alguien cantar, parecía una voz de chico, dulce, suave, como los ángeles, acompañada por una guitarra que tocaba unas melodías acordes a esa voz. Estuve unos diez minutos contemplando aquello, me gustaba mucho como sonaba. Hasta que de inmediato paré de escuchar. Me asomé a la ventana, y lo vi. La ventana de mi habitación estaba en frente de la suya. Me miró, y me sonrió. Me quedé parada. Tenía una gran sonrisa. Una sonrisa que me dejó congelada, pero tuve tiempo a reaccionar y le sonreí también. Era él, era el amigo de Ryan, Justin. Parecía ser el quién cantaba. ‘Este chico es perfecto’- pensé.
Bajé al comedor. Allí estaban mi padre y Ryan.

-Cariño, Alisson te ha preparado el desayuno. –Me dijo mi padre.

-Mmm… parece rico. Me han abierto el apetito esas tostadas. –Dije sonriendo.

Me acerqué a la cocina para cogerme una taza de leche, y alguien me abrazó por detrás. Era Ryan.

-Buenos días, Melanie. Espero que hayas dormido bien.

-Buenos días. Sí, perfectamente. Y me he levantado maravillosamente también. –Solté mi última frase sin pensar, me refería a su amigo, a Justin. Verlo de buena mañana me había agradado.

-Desayuna tranquila, ¿te parece bien que cuando acabes vayamos a dar una vuelta?

-Sí, me parece bien. Una buena idea.

Acabé de desayunar, me dirigí a mi habitación a echarme un poco de colonia y lista para salir.

Ryan me llevó a un parque, bastante grande y lleno de árboles. Me agradaban mucho esas vistas. Decidí sacar mi cámara del bolso y tomar una fotografía.

-¿Nos hacemos una foto juntos? –Me dijo.

-Claro. –Dije un poco seca.

Nos tomamos la foto, salíamos muy favorecidos. Me gustaba cómo salíamos.

-¿Sabes? Aquí suelo quedar con mis amigos, nos sentamos en este banco todos y contamos historias, chistes… sobretodo Justin, es el más gracioso. –Me dijo guiñándome el ojo.

-Bueno, me lo presentarás ¿no? –Solté una sonrisa, no la podía ocultar.

-Sí, ahora vienen todos. He quedado con ellos en este mismo sitio.

-¿Ahora? –Dije, sobresaltada.

-Sí, ¿pasa algo? Mira, por ahí vienen.

-No, no pasa nada. Sólo que me da un poco de vergüenza, nada más.

Se acercaron y Ryan me presentó a los que vinieron.

-Bueno, os presento a todos a Melanie. Ha venido para pasar un tiempo aquí, ahora es una más. 

-Por supuesto. Yo me llamo Ana, y estos son Robert, Caitlin, Christian, Derek, Danielle y Elsa. Bueno, y falta Justin. Siempre llega tarde.

Ryan me dio un golpecito. Yo sonreí, no sabía como contestarle.

-Encantada. –Les dije, refiriéndome a todos.

En ese momento, se escuchó a alguien a lo lejos. Me sonaba esa voz, la voz que escuchaba desde la habitación, era Justin.

-Por fin, menos mal que estamos acostumbrados a que llegues el último. –Dijo Caitlin.

-¿Me he perdido algo? –Preguntó Justin.

-Bueno, les he presentado a todos a Melanie. Faltas tú.-Ryan le contestó, medio riéndose.

Justin me miró, fijó sus ojos en los míos durante un momento y se acercó a mí.

-Yo soy Justin, el tardón, ya sabes. –Me dijo, mientras me daba dos besos. –También soy el chico de la ventana. –Me susurró al oído.

Yo me derretía mientras me decía esas palabras, y cuánto más cerca lo tenía, más guapo era. Le sonreí, no sabía que hacer.

-Yo me llamo Melanie, pero podéis llamarme Mel.- Dije refiriéndome a Justin, y a todos los demás.

Estuvimos hablando todos, me preguntaron cómo era España, ya que sólo Ana había viajado allí. Pasamos un buen rato y decidimos ir a casa.

-Bueno, Melanie, mi madre estará acabando de hacer la comida. Vamos a casa y más tarde quedamos con los chicos, ¿vale?

-Claro Ryan, además, tendremos que ayudarla a poner la mesa.

-Chicos, nos vamos nosotros ya a casa. Hasta la tarde. –Dijo Ryan, despidiéndose.

-¡Espera! Me voy con vosotros. –Añadió Justin.

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