No daba crédito aún a todo lo que había sucedido, así que le
dije a Justin que me dejara sola, ya que necesitaba descansar. En realidad, no
era descansar, era pararme a pensar bien las cosas. Me di una refrescante ducha, me sequé, me puse mi colonia
favorita ‘Sweet and sexy’ y me quedé en ropa interior tumbada en la cama.
‘Pensando para mis adentros’
Mel, ¿todo esto es real? Mamá no es mamá. El pueblo al que
íbamos de viaje no era un simple pueblo, era donde había nacido,
Stratford. En realidad, yo no era
española, era canadiense. ¿Cómo se las apañarían para cambiarme la
nacionalidad? Todo esto es un lío, que llamen a un psicólogo, por favor. No,
Mel, relájate. Haber, tengo que aceptar la realidad y punto. ¿Qué puedo hacer a
estas alturas ya? Nada. Así que ya sé lo que voy a hacer mañana. Voy a visitar a mi madre, a mi verdadera
madre.Después de darle mil vueltas en la cabeza, caí rendida y
entré en un profundo sueño.
Diez horas más tarde abrí los ojos. Estaba de lado, mirando
hacia la pared, me giré y lo vi. También tumbado en la cama, a mi lado. Yo iba
en ropa interior, con el sujetador y las bragas. Recuerdo que anoche me acosté
así. Me tapé con la manta, por vergüenza.
-¿Qué haces aquí, Justin?
-Estaba preocupado, me había dicho tu padre que subier….-Le
corté la palabra y le di un profundo beso.
-Gracias. No hacía falta, estoy bien. ¿Qué hora es?
-Las 5:30 de la mañana. Estás hecha una madrugadora, eh.
-Cariño, me había dormido antes de que saliera la luna y
todo. ¿Tú no has dormido?
-Unos cinco minutos, si a eso se le puede llamar dormir.
-Bueno, ¿y qué hacemos ahora?
-Lo que quieras, mi amor. ¿Te puedes destapar, eh?
-Me da vergüenza.
-¿Vergüenza? Te he visto en biquini, que es prácticamente lo
mismo. Además, soy tu novio, pero bueno, si no quieres que te vea así me giro y
te cambias.
-No.-dije con mirada pícara- Ahora me la quito.
Me destapé, tiré la manta al suelo y me posé encima de
Justin. Acerqué mi boca hacia la suya, rocé sus labios y nuestras lenguas
comenzaron la búsqueda. Mi lengua buscaba su lengua. Su lengua buscaba la mía.
Mientras, besos y más besos. Justin deslizó su mano recorriendo mi espalda y
provocando un escalofrío en mí. Poco a poco su mano fue en dirección hacia más
abajo. Pero podía estar segura. Justin
no iba a hacer nada más. Solo me masajeaba un poco. Me dejé llevar por el
momento. Así que decidí que mi mano tomara camino hacia debajo de su camiseta.
Estaba fuerte. El ambiente se estaba calentando, yo lo notaba. Se quitó la camiseta, mucho mejor. Y allí
estábamos, en mi habitación, él sólo con pantalones y yo en ropa interior.
Continuamos, pero no llegamos a más. Estuvimos como una hora así.
Cuando acabamos, me susurró al oído ‘Eres perfecta’. Creía
desmayarme en ese momento. Yo también pensaba lo mismo de él. Lo veía demasiado
perfecto para mí. No hice más que
sonreir, no sabía reaccionar ante aquello.
Nos quedamos tumbados, aún era temprano, y él mientras
jugaba con mi pelo. Hablábamos, reíamos, con Justin el tiempo se me pasaba muy
rápido, de lo bien que me encontraba a su lado.
Por la mañana quería ir al cementerio, sin decírselo a
nadie, ir yo sola, a visitar la tumba de mi madre. Supondría que estaría allí.
Justin fue al salón, ya que mi padre le había preparado un espectacular
desayuno. Mientras, yo me duché. Me puse una camisa de tirantes negra, de estas
básicas. No quería ir al cementerio con colores ‘llamativos’, y me decidí por
llevar ese vestuario.
Me despedí de Justin y salí por la puerta de casa en
dirección al cementerio. En realidad, no tenía ni idea de cómo ir, pero
preguntaba a la gente que veía por la calle y definitivamente, llegué. El cielo
comenzó a nublarse, parecía que la situación estaba acorde con el tiempo.
-¿Busca algo, señorita?
Un hombre se había percatado de que andaba perdida.
-Sí, bueno, voy a visitar a un familiar.
-Si necesita algo solo tiene que preguntarme, soy el guarda
de aquí.
-Bueno, gracias de todas formas.
No quería que nadie me ayudara, quería encontrarla yo
solita. Al fin, la encontré. Había una foto suya, y se parecía bastante a mí.
La zona donde se encontraba estaba llena de flores de colores, había hasta
cartas por allí. Di a entender que era una mujer querida en el pueblo. Sentí algo dentro de mí. No la recordaba
casi, y eso me hacía sentirme mal. Una pequeña lágrima recorrió mi rostro, y de
repente, lo que dije antes, como si el tiempo mantuviera una relación con toda
mi historia, comenzó a llover. Escuchaba la lluvia, cada vez más fuerte. Yo,
estaba completamente mojada, pero no me importaba, quería quedarme más rato
allí. Seguía llorando. Hasta que alguien por detrás me cogió por la cintura, y
olí su aroma.
-¿Qué haces aquí? Estás empapada, vamos, te llevo a casa.
-He venido a verla, Justin. Lo necesitaba. Espera, no me
quiero ir aún.
-Está lloviendo mucho, Mel. –Instantáneamente, me colocó una
cazadora sobre mis hombros. –Mañana si quieres te acompaño, y la ves. Pero
ahora tenemos que irnos, tu padre se enfadará si te ve así.
Qué rabia, quería quedarme más. Pero Justin tenía razón, y
yo, cabezota y enfadada le di la razón como a un tonto. Me cogió de la mano. ‘Toma’ me dio el casco de su moto, y
subí a ella. Me llevó a casa.
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