Tu rastro.

lunes, 23 de julio de 2012

CAPÍTULO 9.


No daba crédito aún a todo lo que había sucedido, así que le dije a Justin que me dejara sola, ya que necesitaba descansar. En realidad, no era descansar, era pararme a pensar bien las cosas. Me di una refrescante ducha, me sequé, me puse mi colonia favorita ‘Sweet and sexy’ y me quedé en ropa interior tumbada en la cama.

‘Pensando para mis adentros’

Mel, ¿todo esto es real? Mamá no es mamá. El pueblo al que íbamos de viaje no era un simple pueblo, era donde había nacido, Stratford.  En realidad, yo no era española, era canadiense. ¿Cómo se las apañarían para cambiarme la nacionalidad? Todo esto es un lío, que llamen a un psicólogo, por favor. No, Mel, relájate. Haber, tengo que aceptar la realidad y punto. ¿Qué puedo hacer a estas alturas ya? Nada. Así que ya sé lo que voy a hacer mañana.  Voy a visitar a mi madre, a mi verdadera madre.Después de darle mil vueltas en la cabeza, caí rendida y entré en un profundo sueño.

Diez horas más tarde abrí los ojos. Estaba de lado, mirando hacia la pared, me giré y lo vi. También tumbado en la cama, a mi lado. Yo iba en ropa interior, con el sujetador y las bragas. Recuerdo que anoche me acosté así. Me tapé con la manta, por vergüenza.

-¿Qué haces aquí, Justin?

-Estaba preocupado, me había dicho tu padre que subier….-Le corté la palabra y le di un profundo beso.

-Gracias. No hacía falta, estoy bien. ¿Qué hora es?

-Las 5:30 de la mañana. Estás hecha una madrugadora, eh.

-Cariño, me había dormido antes de que saliera la luna y todo. ¿Tú no has dormido?

-Unos cinco minutos, si a eso se le puede llamar dormir.

-Bueno, ¿y qué hacemos ahora?

-Lo que quieras, mi amor. ¿Te puedes destapar, eh?

-Me da vergüenza.

-¿Vergüenza? Te he visto en biquini, que es prácticamente lo mismo. Además, soy tu novio, pero bueno, si no quieres que te vea así me giro y te cambias.

-No.-dije con mirada pícara- Ahora me la quito.

Me destapé, tiré la manta al suelo y me posé encima de Justin. Acerqué mi boca hacia la suya, rocé sus labios y nuestras lenguas comenzaron la búsqueda. Mi lengua buscaba su lengua. Su lengua buscaba la mía. Mientras, besos y más besos. Justin deslizó su mano recorriendo mi espalda y provocando un escalofrío en mí. Poco a poco su mano fue en dirección hacia más abajo.  Pero podía estar segura. Justin no iba a hacer nada más. Solo me masajeaba un poco. Me dejé llevar por el momento. Así que decidí que mi mano tomara camino hacia debajo de su camiseta. Estaba fuerte. El ambiente se estaba calentando, yo lo notaba.  Se quitó la camiseta, mucho mejor. Y allí estábamos, en mi habitación, él sólo con pantalones y yo en ropa interior. Continuamos, pero no llegamos a más. Estuvimos como una hora así.
Cuando acabamos, me susurró al oído ‘Eres perfecta’. Creía desmayarme en ese momento. Yo también pensaba lo mismo de él. Lo veía demasiado perfecto para mí.  No hice más que sonreir, no sabía reaccionar ante aquello.
Nos quedamos tumbados, aún era temprano, y él mientras jugaba con mi pelo. Hablábamos, reíamos, con Justin el tiempo se me pasaba muy rápido, de lo bien que me encontraba a su lado.

Por la mañana quería ir al cementerio, sin decírselo a nadie, ir yo sola, a visitar la tumba de mi madre. Supondría que estaría allí. Justin fue al salón, ya que mi padre le había preparado un espectacular desayuno. Mientras, yo me duché. Me puse una camisa de tirantes negra, de estas básicas. No quería ir al cementerio con colores ‘llamativos’, y me decidí por llevar ese vestuario.
Me despedí de Justin y salí por la puerta de casa en dirección al cementerio. En realidad, no tenía ni idea de cómo ir, pero preguntaba a la gente que veía por la calle y definitivamente, llegué. El cielo comenzó a nublarse, parecía que la situación estaba acorde con el tiempo. 

-¿Busca algo, señorita?

Un hombre se había percatado de que andaba perdida.

-Sí, bueno, voy a visitar a un familiar.

-Si necesita algo solo tiene que preguntarme, soy el guarda de aquí.

-Bueno, gracias de todas formas.

No quería que nadie me ayudara, quería encontrarla yo solita. Al fin, la encontré. Había una foto suya, y se parecía bastante a mí. La zona donde se encontraba estaba llena de flores de colores, había hasta cartas por allí. Di a entender que era una mujer querida en el pueblo.  Sentí algo dentro de mí. No la recordaba casi, y eso me hacía sentirme mal. Una pequeña lágrima recorrió mi rostro, y de repente, lo que dije antes, como si el tiempo mantuviera una relación con toda mi historia, comenzó a llover. Escuchaba la lluvia, cada vez más fuerte. Yo, estaba completamente mojada, pero no me importaba, quería quedarme más rato allí. Seguía llorando. Hasta que alguien por detrás me cogió por la cintura, y olí su aroma.

-¿Qué haces aquí? Estás empapada, vamos, te llevo a casa.

-He venido a verla, Justin. Lo necesitaba. Espera, no me quiero ir aún.

-Está lloviendo mucho, Mel. –Instantáneamente, me colocó una cazadora sobre mis hombros. –Mañana si quieres te acompaño, y la ves. Pero ahora tenemos que irnos, tu padre se enfadará si te ve así.

Qué rabia, quería quedarme más. Pero Justin tenía razón, y yo, cabezota y enfadada le di la razón como a un tonto. Me cogió de la mano. ‘Toma’ me dio el casco de su moto, y subí a ella. Me llevó a casa.

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