Tu rastro.

sábado, 14 de julio de 2012

CAPÍTULO 1.

No lo puedo creer, voy a conocer a mi padre. ¿Cómo será? Mi madre me dice siempre que soy igualita a él por fuera, y que también el genio lo tengo igual. Creo que lo pasaré bien allí con él, en Stratford. Todos estos años he estado imaginando cómo sería y ahora en unas horas estaré de camino para verlo. Pasaré una temporada allí,como mucho un mes. Espero conocer a gente y que todos estos años aprendiendo inglés hayan servido para algo. Lo manejo muy bien, la verdad. 

-Mel, ¿has hecho las maletas? ¿tienes todo preparado?. -Me dijo mi madre, estábamos a punto de salir de casa rumbo al aeropuerto.

-Sí, mamá. Lo tengo todo. Estoy lista.

-Estás preciosa, mi niña. Seguro que conoces a algún chico por ahí, los canadienses son guapísimos.

-Bah, me harás sonrojarme. Comprobaré lo que dices, te llamaré todos los días y te contaré cosas. Seguro que te echo mucho de menos.

Le di un abrazo. Iba a estar un mes sin ella, sin la persona que me ha dado la vida, la persona por la que soy feliz. Siempre me decía que era la niña más bonita del mundo, la verdad es que mucha gente me decía que era muy guapa. Yo, por el contrario, me veía normal. No suelo creerme eso de que soy tan guapa. Soy sólo una chica morena, ojos marrones, labios rojizos y pelo liso y largo. Me cuido mucho por fuera, me gusta estar sana y tengo un buen tipo, la verdad. Hace poco tuve un romance con un chico, estuvimos casi un año juntos pero no fue buena idea, deseo pasar página. Busco a uno que me cuide como a una princesa y me haga feliz, espero encontrar a alguien así en Stratford, aunque no suelo tener suerte a menudo.

Llegamos al aeropuerto, hora de subir al avión y por supuesto, de despedirme de mi madre. Me acompañó ella junto a mi perrita, Lulú, a la que quiero muchísimo también. Solté varias lágrimas, hasta dentro de un mes no las volvería a ver. Abracé a mi madre con toda la fuerza del mundo, y le besé en la mejilla. Era hora de subir al avión.
Una azafata estuvo pendiente de mi durante todo el viaje, era muy simpática y agradable. Me pasé esas horas hablando con ella y también escuchando un poco de música. 

Aterrizamos, me temblaban las piernas de los nervios. Mi padre me esperaba en un coche azul oscuro. Me acerqué y antes de que me diera tiempo a pronunciar una sola palabra, me dio un gran abrazo. Me presentó a su mujer, y a sus dos hijos (mis hermanastros). Durante el camino hacia Stratford estuvimos hablando, eran todos muy agradables y me recibieron mejor de lo que esperaba. 

Al fin, llegamos al pueblo. Era muy bonito y parecía haber buena gente allí. Me ayudaron a bajar las maletas y demás cosas que llevaba. Entramos en la casa, me enseñaron cada parte de ella y por último, la habitación en la que iba a dormir. Dejé allí las cosas, tenía unas buenas vistas. Alisson, la mujer de mi padre, me prestó su ayuda a la hora de ordenar las cosas. Le di las gracias, pero no necesitaba su ayuda, yo me las arreglaba sola.  Me tumbé en la cama, estaba cansada. Me quedé pensando un buen rato. Ryan, el hijo mayor de mi padre, tenía 18 años. Eso quería decir que lo tuvieron antes que a mí, mi madre no me había contado nada de eso, pero prefería dejarlo estar y disfrutar mi tiempo allí. El otro hijo de mi padre se llamaba Charles, tenía dos añitos y era muy adorable.

Decidí dejar de pensar. De repente, me asomé a la ventana. Vi a un chico bastante guapo, la verdad, y me quedé embobada mirándolo. Entonces, noté un golpecito en mi hombro derecho, era Ryan.

-¡Menudo susto me has dado! -Le dije.

-Jaja, no pretendía asustarte, ¿qué estabas mirando?

-Ah, nada...

-¿Mirabas a ese chico, verdad?

-Bueno, en realidad... sí. -Solté una pequeña carcajada.

-Es amigo mío, se llama Justin. Es vecino mío también, bueno, ahora nuestro vecino.

No dejaba de mirarle, hubo algo en ese chico, Justin, que me llamó la atención. Ryan se percató de eso.

-Eh, Melanie, ¿estás ahí?

-Sí.

-Es un buen chico. Ya te lo presentaré. Me voy al comedor, ¿te vienes?

-Vale, vamos.

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