Tu rastro.

sábado, 14 de julio de 2012

CAPÍTULO 3.

Íbamos de camino a casa Ryan, Justin y yo. Disimuladamente miraba a Justin, sin que él se diera cuenta. Su forma de caminar, su pelo, sus ojos color miel, sus labios, su sonrisa, me estaba empezando a gustar de una manera descontrolada. No me quería llegar a enamorar, ni mucho menos de alguien que no conocía tanto. Pero es que miraba de reojo a esa carita, y me volvía completamente loca. Ryan y Justin hablaban de sus cosas. Yo, mientras me montaba mis paranoias en la cabeza con lo que me había dicho Justin. Se había dado cuenta de que yo era la chica de la ventana, eso ya era mucho para mí. Pero no quería emocionarme demasiado y luego llevarme un chasco. 

*Suena el móvil de Ryan*


-*Por teléfono* Mamá, sí, ya estamos llegando…


Ryan se alejaba mientras hablaba con Alisson. Y ahí nos quedamos, Justin y yo, en silencio, hasta que él decidió romperlo.


-Te miraba esta mañana desde mi ventana. 


-Ah, yo también te he visto. Ahora somos vecinos, ¿no?


-Sí, me alegra mucho. Nunca había tenido a una chica tan guapa por mi zona. –Me dijo, sin timidez alguna.


-Ni yo a uno que cantara tan bien. –Añadí.


-¿Me escuchaste cantar? ¿Enserio?


-Sí, tu voz llega hasta mi habitación. Pero no te cortes, me gusta mucho. Suena bien.


-Gracias. También toco la guitarra, el piano, la trompeta y más instrumentos.

 
-¿Enserio? Yo tocaba el piano, pero ya no me acuerdo mucho.


-Yo si quieres… te puedo enseñar.


-No, no te molestes. En serio. Pero muchas gracias.


-Sí, quiero enseñarte. No hay problema. Sería un placer, hazme caso. ¿Quieres pasarte por mi casa después de comer? 


-Vale, muchas gracias. De verdad.


-¿Cuántos años tienes, Mel?


-Tengo 16, menos que tú ¿verdad?


-Sí, la semana que viene cumplo los 18. Haré una fiesta, ah, y estás invitada.


No me dio tiempo a responder, Ryan chilló desde lo lejos ‘¡Venga, a este paso llegaremos a la hora de la cena!’ Justin y yo nos reímos. Él me tomó la mano y me dijo ‘Vamos, ¡corre lo que más puedas!’ Nos pasamos un rato corriendo, y nos parábamos a reirnos. Eso sí, no me soltaba de la mano. Me sentía segura a su lado, protegida, sin miedo a nada. 


Definitivamente, llegamos a casa. Justin me hizo un gesto, queriendo decir que luego nos veíamos. Le asentí con la cabeza. Después de comer le conté a Ryan que había quedado. ''Me alegro de que estés tan bien con mis amigos, pásalo bien'' me dijo. 
Estaba nerviosa, no me decidía a llamar a la puerta. De repente se abrió, y me encontré a Justin tras ella.


-Podías llamar eh, que no te vamos a hacer nada. -Me dijo en un plan gracioso- Anda, pasa.


Di un paso hacia adelante, entré. La casa era muy bonita, sencilla, pero bonita. Habían varias fotos de Justin, solo, con su familia, y con amigos. Algunas en las que salía de pequeño, o cuando era bebé. Era muy tierno, un bebé muy bonito. Subimos a su habitación. Tenía las paredes blancas, y un póster de Los Simpson que me llamó la atención. También, en la estantería habían varias fotos en las que salían Ryan, Ana, Caitlin y los demás. Un poco menos a la vista tenía una foto con una chica.


-¿Quién es? No me suena haberla visto antes con vosotros. -Pregunté, aunque no me gusta ser cotilla.


-Ah, una amiga... bueno, realmente es mi ex.


-Lo siento, por si te ha molestado la pregunta o algo.


-No, no. No pasa nada. -Me sonrió.


Me llevó hacia donde se encontraba el piano, me hizo un gesto caballeroso indicando que me sentara. Cogió mis manos, y me dijo 'déjate llevar'. Sus manos junto a las mías, mis dedos tocaban unas melodías que sonaban bastante bien, mi piel, su piel, tenía su cabeza junto a la mía, notaba su respiración por mi cuello, lo tenía justo a mi lado, seguíamos tocando. Separó sus manos, ahora iban en dirección hacia mi cara, me apartó el pelo delicadamente, y me susurró un 'eres preciosa' al oído. Entonces.. sonó mi móvil. Era mi madre, tan inoportuna como siempre. Aún no la había llamado, estaría preocupada.

No hay comentarios:

Publicar un comentario