Tu rastro.

sábado, 14 de julio de 2012

CAPÍTULO 4.

Hablé con la ''pesada'' de mi madre, le conté que todo iba bien, un breve resumen de todo. No quería hablar mucho, estaba Justin esperándome. Estaba sentado en la cama, y cuando acabé de hablar con mi madre me hizo un gesto para que me sentara a su lado. Fui. Me quedé mirando hacia abajo, realmente era porque no sabía donde mirar. Me quedaría mirando su preciosa cara, pero mi vergüenza me mataba. 

-Creo que has venido aquí por alguna razón, puede que sea el destino. Algo me dice que estás aquí para olvidarla.

-¿De qué hablas, Justin? No te entiendo, de verdad.

-La chica por la que me has preguntado, la de la foto.

-¿A qué te refieres? 

-Estuve con ella, me enamoré, mucho. Pero ella de mi no, aunque me hacía pensar que sí. Me imaginé un largo futuro por delante junto a su lado, hasta que sucedió. Un día me contó todo, decía estar harta de mi, sin razón. Me dijo que estaba conmigo para dar celos a Ryan, sí, que no le importaba. En fin, todo fue un engaño por parte de ella. Por mi parte no, yo la quería muchísimo, la protegía, la cuidaba, la mimaba. -En ese momento su mirada perdida se encontró con la mía. -Todo el mundo me decía que me olvidara de ella, pero no podía. He estado un largo tiempo pensando en esos momentos que vivimos juntos, en todo, no he podido olvidarla. Hasta el día en el que te vi. Mi cabeza dio un vuelco, y ahora que estás a mi lado, mi corazón también lo ha dado. Estar a tu lado me ha hecho olvidarme de todo, de todo.

No pude reaccionar, no me dejó responder, su boca se lanzó en busca de la mía. Sus besos eran dulces, apasionados, transmitían confianza y deseo. De vez en cuando nuestras bocas se separaban, pero segundos después se volvían a encontrar. Se necesitaban la una a la otra. No podía creerlo, mi estómago se revolvía y sí, mil mariposas lo recorrían.

Después de pasar varias horas juntos, decidimos pasar a por Ryan y los demás. Fuimos al parque, nos sentamos todos, Ana me llamó y nos apartamos para hablar, me dijo que me tenía que contar algo.

-Oye, ya me ha contado Justin lo vuestro. Siento si te molesta, es que soy su mejor amiga, y soy de las que no soportan tampoco a Paloma.

-¿Paloma es su ex, no?

-Sí. Lo ha pasado muy mal, pero ahora parece tener claro lo que quiere, y es a ti, Melanie. No quiero que le hagas daño, por favor. 

-Por supuesto que no. A mi algo parecido me pasó con un chico, y sé por lo que ha pasado. Quiero disfrutar el tiempo que me queda aquí, y quiero disfrutarlo con él.

-De momento, aprovechar este tiempo. ¿Sabes una cosa? Lo malo va a ser que... bueno, va a llegar el día en el que te tengas que marchar de aquí.

-Sí...

-Y también lo pasará mal.

-Buf, Ana, por favor. Vamos a dejar que el tiempo lo arregle todo. 

-Bueno, que sepas que aquí me tienes para lo que necesites. Lo vuestro sólo lo sé yo, de momento, pero no diré nada si no quieres todavía.

-Gracias. -Nos dimos y abrazo y fuimos con los demás.

Durante ese rato con todos, Justin y yo nos cruzábamos las miradas. No lo resistía, lo tenía cerca y no lo podía besar. Se estaba haciendo de noche y nos teníamos que ir. Llegamos a casa y le conté a Ryan todo lo que había pasado. 

-¿En serio?

-Sí.

-Melanie y Justin, nueva pareja. No lo puedo creer. -Dijo bromeando.

-Haber, pareja con el sentido de la palabra no. Estamos empezando algo, no se sabe aún el qué. Te recuerdo que mi estancia aquí tiene un plazo.

-¿Y entonces que sois? ¿Amigos con derecho a roce?

-Que no lo sé, Ryan. Lo tendré que hablar con él.

-Dame un abrazo anda, me alegro mucho, por parte de los dos.

Nos abrazamos, nos vio mi padre y se quedó extrañado.

-Menudas confianzas ya, ¿no? -Dijo riéndose.

-Tienes una buena hija. -Le contesto Ryan.

-Vamos, ya está la cena echa. A cenar. 

Cenamos, nos pusimos a ver la tele y nos fuimos a dormir temprano. Yo estaba agotada. Di las buenas noches a todos, entré a mi habitación, me puse el pijama, y me tumbé en la cama.

-Chsssss, chssssss. -Alguien me llamaba.

Me asomé a la ventana, y ahí estaba. Me llamaba desde su ventana, era Justin.

-¿Qué haces despierto todavía? -Le dije con un tono de voz más alto para que me escuchara.

-Te estaba esperando. -Dijo, y me sonrió. -¿Quieres que pase mañana a por vosotros?

-Me parece bien, creo que hemos quedado para ir a la piscina con todos.

-Sí, vamos todos.

-Bueno... estoy cansada. Me voy a dormir ya...

-Yo también, buenas noches.

-Buenas noches.

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