|Narra Justin|
La observo apoyado en la pared con los brazos
cruzados. Está depositando varios libros en su taquilla, parece estar muy
concentrada en ello. Dirijo mi mirada hacia la derecha y luego hacia la
izquierda. Ya se han ido todos. Joder, cómo ansiaba este momento. Estar con
ella a solas.
El pasillo está vacío. Por fin. Es hora de
actuar. Ella no me ha visto todavía, no sabe que estoy aquí. Me acerco a un
paso lento y me detengo justo detrás de ella a unos pocos centímetros. Sí,
bicho, estoy tras tu espalda. Aspiro el dulce olor a vainilla que desprende su
pelo y mis sentidos se alteran. Lamo mis labios y coloco mis manos frente a sus
ojos impidiéndoles la visión.
-¿Me echabas de menos? –susurro con voz ronca
cerca de su oído. Ella mueve la cabeza levemente afirmando un sí. –Yo también
bicho, odio esto de tener que escondernos. -digo dejando chocar mi aliento
contra su cuello débilmente. Mi corazón se acelera de manera inhumana cuando me
aparta las manos, se gira y enrosca sus brazos alrededor de mi cuello. Y sin
más comienza a comerme la boca sin permiso, infringiendo la ley. Despacio.
Lento. Su lengua se mueve lenta saboreando la mía. No me lo esperaba. Un beso
profundo, de estos sin prisa, pero que a la vez no quieres pausar. Cierro los
ojos y la siento. Mis manos se acoplan perfectamente a las curvas de su
cintura.
-Pero siempre nos queda la lluvia. –susurra
despegándose de mis labios.
-Y la lluvia nunca se acaba. –digo deslizando
la yema de mi pulgar por sus pómulos.
-No te vuelvas tan cursi, mi amor.
-Reconoce que te gusto así.
-No. –ríe.
-Sí, nena.
-¿Ves? –eleva una ceja riendo.
-¿Qué veo?
-Pasas de chico romántico a chico engreído en
menos de dos segundos.
-Joder, qué máquina.
-Qué idiota.
-No sabes cuánto me gusta que me insultes.
–digo atrapando mi labio inferior con mis dientes a la vez que la acerco más a
mí. Ella ríe esquivando mi mirada. –Ya te estás poniendo nerviosa. No es para
tanto, nena.
-No me pongo nerviosa… -niega con su cabeza.
Pero yo sé que somos un conjunto y nuestros corazones van al unísono.
-No lo niegues, que eso me gusta. –deslizo mi
mano derecha a lo largo de su cintura y se estremece. –¿Ves? –sonrío. –Te pones
nerviosa y lo sé porque miras a otro lado y tus mejillas se inflan vistiéndose
de rojo.
-Qué observador. –dice y carcajeo. –No te rías
imbécil. –vuelvo a reír. -¡Que no te rías! –exclama golpeándome en el pecho sin
ningún resultado. No la suelto y no puede escapar de mí.
-¿Te he dicho ya que me encanta cuando te
cabreas? –murmuro bajito acercándome a sus labios y metiendo mi mano por bajo
del polo color beige de su uniforme sintiendo su piel. Dios. Esto es
electricidad pura. Mantengo mi mano caliente ahí, en su cintura, dibujando
pequeños círculos invisibles con la yema de mis dedos.
-Sí, me lo has dicho un par de veces. –susurra
clavando su mirada en mis labios y después me mira a los ojos gritándome en
silencio que la bese ya.
-Pues no aprendes… Verás… Estás irresistible
con este uniforme. –me mojo los labios y miro su definida silueta de arriba
abajo descaradamente. Ella se sonroja de nuevo y vuelve a apartar la mirada de
mí.
-No me digas esas cosas.
-¿Por qué? –la desafío y me acerco más a sus
deliciosos labios. Mi mano ahora subiendo un poco más hacia su espalda. Me mira
por fin. No responde. –Me encantas de una manera que no es normal. –susurro con
calma. Más cerca. Unos pocos milímetros nos separan.
-Yo creo que exageras. –dice con su peculiar
sonrisa sostenida en sus labios que en breves voy a devorar como si no hubiera
mañana.
-Yo creo que te voy a comer. Ahora.
Doy un paso más y me mira juguetona
seduciéndome sin apenas tocarme. Joder, eso nunca lo había conseguido nadie.
Sólo ella. Chocamos nuestros labios brutalmente con deseo. Un deseo
insostenible difícil de controlar. Nuestras lenguas se vuelven amigas íntimas.
Compartimos saliva y me pierdo en su boca importándome una mierda todo lo
demás. Quiero perderme contigo. Escaparnos, hacer travesuras, guerras de
almohadas y aprenderme de memoria cada milímetro de tu piel. Ahora mis manos
recorren tu espalda. Estás suave. Eres dulce y todavía ni te he probado bien.
Pero lo puedo notar. Eres la chica perfecta escondida en una adolescente que
pasa desapercibida del mundo. Y aún me queda mucho que conocer de ti. Y a ti de
mí. Pero lo haremos, eso ya lo sabemos. No hay prisa. Hay tiempo y lo más
importante, hay ganas. Ganas de comernos el mundo y la boca. Juntos. Poco a
poco vas marcando más territorio en mi cabeza y joder, te estás volviendo mi
rutina y mi perdición. Mis manos andan locas por tu espalda. Caricias. Y más
besos. Algunos un tanto salvajes, con mordiscos incluidos.
Camina hacia atrás y la sigo sin despegar
nuestras bocas. Mi corazón va a mil por segundo. Mi respiración…. Bah, ni
siquiera tengo tiempo para eso. La beso más. Choca su espalda contra su propia
taquilla sin querer y una risa escapa de su boca.
-Joder nena, anda con cuidado.
Vuelve a reír y me contagio. Mis pulsaciones en
plena carrera. Apoyo mis manos a ambos lados de su cabeza. Me muerdo el labio.
Esto significa algo. Eres mía y ahora mismo te voy a disfrutar un poco si tú me
dejas.
-Permíteme señorita.
Aparto su pelo hacia un lado y me dirijo como
un vampiro a su cuello.
-Lo siento nena, pero es muy tentador.
Encima tiene dos pequeños lunares que contorneo
con mi pulgar. Y actúo. Beso lentamente la zona de su garganta y bajo despacio
marcando territorio con mi lengua. Ella eleva su barbilla mientras escucho su
entrecortada respiración. Empieza el tour. Beso despacio su piel y después la engancho entre mis
dientes intentando no causarle dolor. Beso. Absorbo. Muerdo. Deslizo mis labios
un poco más hacia abajo. Aspiro su olor y un escalofrío recorre mi columna
vertebral. Un pequeño mordisco. Subo con las pilas cargadas ahora hacia arriba
por la zona de su mandíbula y planto un par de besos ahí. Quizás más de un par.
Ella cierra los ojos y sé que se muere de deseo. Sus manos se sitúan en la zona
de mi pecho y estira ella esta vez de mi polo del uniforme. Mientras yo sigo
con mi recorrido de besos. Llego a sus labios. Abre los ojos y una leve
sonrisita se formula en mis labios inconscientemente.
-Te quiero. –susurro antes de recaer en su
boca.
Nuestras lenguas pelean de nuevo. Mi cuerpo se
pega más al de ella. Joder, qué bien estaría montárselo en pleno pasillo del
instituto. Y sin nadie. Beso a beso llego a estirar el lóbulo de su oreja. Otro
beso ahí. De repente todas las luces que alumbraban nuestros cuerpos ardiendo
se apagan. Ella eleva una ceja y me mira con cara de asombro.
-¿Qué pasa? –me pregunta con la boca medio
abierta.
-No tengo ni idea, normalmente el conserje no
desconecta todo hasta la noche y aún son las cinco de la tarde.
-Habrá sido un pequeño fallo.
-Seguramente, pero seguimos estando solos en el
edificio. –presiono mis labios contra los suyos y me aparta enseguida. -¿Qué
haces?
Me hace un gesto extraño y llevo mi mirada a la
derecha. Vale, nos acabamos de meter en un buen lío. Me separo de mi chica
enseguida y acoplo mis manos en los bolsillos. Ella tímida agacha la cabeza y
se coloca mejor la falda tirándola hacia abajo.
-Deberían de estar ensayando, no comiéndose las
bocas mutuamente. –dice en un tono de voz alto la directora.
-No es lo que parece… -digo negando con mi
cabeza como si no fuera posible que nos acabaran de pillar.
-Buen intento señorito Bieber, pero mi vista
funciona correctamente, para su información.
-Lo… lo sentimos. –interviene _____ con un
frágil tono de voz.
-Míralo por el lado positivo, sin un poco de
feeling no se puede representar bien un musical. –digo encogiéndome de hombros.
-Muy gracioso, pero… no está mal esa forma de
pensar.
¿Qué? ¿No me ha gritado? ¿No se ha puesto
furiosa? ¿Me ha dado la razón la cascarrabias de la directora? ¿Me ha dicho que
no está mal mi forma de pensar la señora que me odia a más no poder? Para mi
asombro se lo ha tomado bien.
-¿No nos vas a castigar? –pregunto extrañado
frunciendo mi ceño como si eso no fuera posible.
-No. Me parece una buena idea que se tomen esto tan…
enserio –pronuncia con efusión. –Pensaba que no se meterían tanto
en el papel.
Carcajeo. No lo puedo evitar. _____ me echa una
mirada que podría llegar a matarme y enseguida me pongo serio.
-Espero que me sorprendan cuando llegue el gran
día.
-Lo haremos. –dice mi chica con autoridad. Me
gusta. –Confíe en nosotros.
-Bueno, solo espero no verla con un bombo el
día del musical. Contrólense, señoritos. Contrólese, Bieber. –me mira ahora a
mí. Contengo mi risa.
-Me controlaré. –contesto burlón.
-Le estoy hablando seriamente. –me apunta con
su dedo. –Ahora déjense de mimos y continuar con el castigo.
Afirmamos con la cabeza a la vez y observamos
con los pies anclados en el suelo y sin realizar ningún movimiento como la
directora se aleja.
-Sin comentarios. –dice _____ abriendo sus ojos
y poniendo una cara graciosa. Yo no puedo evitar estallar en risas.
-Yo ya estoy acostumbrado a estas cosas. –me
acerco a ella y en cambio ella da un paso hacia atrás y cruza sus brazos
enfadada.
-¿Te han pillado ya con otras chicas? –pregunta
elevando una ceja sin gracia.
-Claro. –carcajea. -Pero eso pasaba antes de que aparecieras tú.
-Pues no necesitaba saber esa información. –dice refunfuñona.
-Ay Blair… -doy un paso más y toco su pelo
delicadamente. –Sabes que ninguna se compara a ti. –susurro elevando su
barbilla con mi dedo índice.
-Ahora no trates de seducirme así. –dice
apartando su barbilla de mi agarre. Río una vez más.
-Estás muy tonta. Ya te he dicho mil veces que…
-me corta.
-Que vale. Déjalo.
Me dedica una última mirada y camina en
dirección contraria a mí alejándose. Me quedo embobado apoyando mi brazo en su
taquilla observando su peculiar andar.
-Oye bicho. –elevo mi tono de voz para que me
escuche. ya está a unos cuantos metros de distancia de mí.
-¿Qué? –se gira a disgusto.
-¿De dónde has sacado ese carácter? –carcajeo.
-De donde no te importa, imbécil.
Y esta situación me recuerda a antes. Ella la
chica enfadona y yo el que la cabrea. Me gusta hacerlo, llevarla al límite,
desafiarla. Quizás lo haga por una
razón, por la mejor parte, la reconciliación.
La sigo a un paso lento sin prisa. Vaya, ya ha
entrado al salón de actos ya que escucho la puerta al cerrarse fuertemente.
Una vez dentro camino por ahí con las manos en
mis bolsillos mientras ella como una niña sin preocupaciones corre por la
pasarela hasta subir al escenario. Se gira percatándose de que estoy ahí y noto
cómo me observa. Se sienta en el suelo de parqué al borde del escenario y deja
caer sus delgadas piernas moviéndolas levemente en el aire. Suspiro. Cojo un
montón de papeles situados encima del piano y me percato de que son las escenas
que tenemos que representar. Mi nombre aparece en casi todas las páginas.
Joder. Miro al frente y no me imagino todo aquello repleto de gente esperando
ver nuestras actuaciones. Será tan raro… aunque bueno, yo puedo con esto. Me he
planteado varias veces renunciar al maldito castigo y dejar esta mierda. No me
pueden obligar a hacer algo en contra de mi voluntad. Pero es que luego pienso
en ella y sé que le defraudaría. La veo ilusionada con esto, más bien creo que
para ella no es un castigo, sino un regalo. Y puede que para mí también lo sea.
No voy a renunciar a más cosas en mi vida, voy a seguir hacia adelante,
luchando para ser el hombre que mamá quiere que sea. Será difícil, por
supuesto, pero todo lo que merece la pena lo es. Centro mi vista en ella. Sin
duda, lo es.
Me detengo en una página y empiezo a leerla. Después de un rato concentrado en ello me siento a su lado y parece incomodarle mi
presencia. Canturrea una canción por lo bajo y me hace gracia. La melodía me
suena familiar y la sigo con un par de silbidos. Me mira elevando una ceja
confusa y yo carcajeo. No hablamos, parecemos dos imbéciles pero de verdad. Coloco
todos aquellos papeles sobre su regazo y los coge en sus manos. Los comienza a
ojear con cierto interés y me causa gracia la expresión de su cara. Eleva la
vista y me mira. Puedo notar que sigue un tanto molesta.
-¿Qué te parece? –pregunto sin dejar de mirar a
sus ojos.
Pero no contesta. Me siento estúpido hablando
solo.
-Yo ya tengo una escena favorita. –continúo.
-Ah. –murmura a desgana ignorándome.
-¿No me vas a preguntar cuál es?
-No.
-Vamos nena, lo estás deseando.
-No me importa cuál es tu estúpida escena
favorita.
-¿Segura?
-Segurísima.
-¿Tienes cosquillas?
Me anticipo a su respuesta y comienzo a hacer
cosquillas en su barriga. Ella abre su boca tratando de decir algo pero lo
único que sale de ella son carcajadas. Se muere de risa y de mis labios se
deslizan varias también. Cae hacia atrás dejando su espalda chocar contra el
suelo y me acomodo yo también sin dejar de hacer mi faena. Ríe más. No puede
parar de reír. Se mueve como si fuera un gusano de pesca de lado a lado y yo no
ceso.
-¡Para! ¡Para Justin me vas a matar!
Y reímos los dos. Continúa con sus peculiares
movimientos a los que une el de sus piernas que inconscientemente me golpean. Patalea
como si fuera una niña pequeña. Intenta apartar mis manos de ella pero parece
ser que no recuerda que yo soy más fuerte.
-Te dije que si estabas segura de lo que
decías.
-Vale, vale, está bien. ¡Me arrepiento!
Pero eso no es suficiente. Continúo jugando. Me
la comería a besos ahora mismo. Está irresistible sonriendo como nunca,
mostrando sus dientes blancos y formando esas arruguitas bajo de sus ojos que
aparecen sin más.
-¡Justin! ¡Por favor! –exclama entre risas.
-Formula la pregunta mágica.
-¿Qué? ¡No me acuerdo ya! –ríe estremeciéndose
bajo mi tacto.
-Pues recuerda nena, no es tan difícil.
-¡Vale! ¡Pero para! –carcajea atrapando mis
manos. Paro. –Tu escena favorita.
-¿Qué? –elevo una ceja. –Pregúntalo bien. –digo
con una expresión un tanto cómica.
-¿Cuál es tu escena favorita? –me pregunta con
la respiración todavía agitada. Su pecho sube y baja y joder… muerdo el
interior de mi mejilla.
-¿Mi escena favorita?
-Ajá.
-La número veinticuatro.
-¿Qué pasa en esa escena?
-Algo que te va a gustar.
-Dímelo. –susurra risueña.
-Tienes que adivinarlo, sino no vale. –mi ego
me hace guiñar un ojo y ella frunce el ceño cual niña caprichosa.
-Se me dan muy mal las adivinanzas. –dice colocándose
en la postura de antes olvidando las cosquillas. Me acerco y a medida que lo
hago mis pulsaciones van como locas.
-Te voy a dar una pista, pero sólo si me dejas
practicar la escena después.
-Eres malo.
-Y tú preciosa.
-Deja de decirme esas cosas.
-No lo puedo evitar. –con mis brazos la atraigo
a mí. Nos tumbamos en el suelo de parqué del escenario. Todas las luces
impactan como nosotros. Parece que estemos en una película rodada en Las Vegas.
-Dime la pista… -dice jugueteando con mi
corbata. Acaricio su pelo.
-Empieza por 'te' y acaba por 'beso'. –sonrío.
-Mmm… qué difícil. –rodea sus ojos mientras
viaja con sus dedos por mi pecho.
-Eres muy mala en este juego. –carcajeo.
-Estaba bromeando, estúpido. –gruñe por lo
bajo.
-¿Pero me vas a besar o no?
Me mira traviesa hacia arriba y arrugo mis
labios. Me sonríe y no entiendo lo que trama con esa sonrisa expulsada de sus
labios. De repente el mundo se vuelve nuestro y siento sus labios sobre los
míos apoderándose de la situación. Sigo su ritmo, al principio lento y luego
algo más rápido. Qué bien se mueve. Deslizo mi mano por sus desnudos muslos y
la tentación de viajar hacia arriba se vuelve mayor en mi mente. Ella con su
discreta falda del uniforme y yo con las ganas de romperla a bocados. Me encantaría dejarla en braguitas rogándome con esos labios que se las quitara con mis dientes. Con un
giro rápido me planto encima de ella. No te lo esperabas eh bicho. Y mientras
juega más con mi pelo yo voy acoplando pequeños besos sobre su cuello
terminando la faena que nos interrumpieron. Ahora sí estamos solos. Tú y yo.
Con mil cosas por hacer, pero regalándonos un momento más en nuestras vidas. Entonces murmuro contra tu boca que te quiero y que por mucho que nos tengamos que esconder, te voy a seguir queriendo.
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Si queréis el siguiente ya sabéis donde os leo. #ImprobableDirección, mi twitter, o podéis comentarme aquí también.
RT AQUÍ SI HAS LEÍDO ESTE CAPÍTULO.
Omg, siguiente ya por favor. Me encanta, escribes genial y la historia es perfecta, de verdad.
ResponderEliminarHace ya que leo tu novela pero nunca me daba tiempo a ponerte un comentario, solo decirte que tu novela es una de las mejores que he leido, escribes como una autentica escritora, da gusto ver a alguien que escribe desde el corazon y que se mete de lleno en la historia ^^ Espero impaciente tu siguiente capitulo y espero que nunca dejes esta estupenda novela porque es perfecta y engancha desde los primeros capitulos algo que es muy dificil de conseguir :).
ResponderEliminarUna lectora mas <3
Asdfghjjklñme encanta. Sube pronto!
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