Tu rastro.

jueves, 5 de septiembre de 2013

''Improbable dirección'' Capítulo 26.


|Narra _____|

Me coloco el pijama lo más rápido posible y me acomodo en él. Es calentito y viene fenomenal para este frío.

-Ya está. Ya te puedes girar. –digo rodeando mis ojos y lanzándome al saco de dormir.
-Por fin. Era desesperante, nena. –dice Justin girándose y quitándose la camiseta como si fuera lo más sencillo del mundo. Su torso. Su abdomen. Trago saliva.
-¿Has hecho ejercicio últimamente? –pregunto descarada observando su cuerpo de arriba abajo.
-¿Te gustan? –sonríe coqueto señalando sus abdominales. Vuelvo a tragar saliva. Está muy…
-No están mal. –digo agitando mi mano derecha. –Pero tampoco te lo creas mucho, eh.
-Tu trasero tampoco está tan mal. –dice mirándome provocador. Y luego carcajea.
-No habrás sido capaz de girart… -me corta.
-Sí. –realiza un escáner con su mirada por mi cuerpo y vuelve a reír.
-Eres un estúpido y un maleducado. –digo acercándome a él y comienzo a golpear mis puños contra sus pectorales.
 -Eh, eh, eh, calma fiera. –dice con voz ronca atrapando mis manos.
-Me mentiste. –coloco mi labio inferior por encima del superior.
-No te quejes, no sabes todo lo que estoy aguantando por ti. –dice acariciando mi mejilla y de repente me da un beso rápido en los labios. Virgen. Sin lengua. Pero perfecto a su manera. Sonrío.
-Ponte la camiseta ya, vas a pasar frío. –susurro pasando mi mano por su brazo musculado.
-¿Frío? ¿Contigo al lado? –carcajea. Elevo una ceja.
-Idiota. Hablo enserio.
-Encima de que te permito el lujo de que me observes más tiempo, nena… -atrapa de nuevo mis manos y las lleva a su abdomen. ¿Qué hace? Me tenso. Trago saliva. Calma. Está fuerte. Y duro. –Todo esto es tuyo. –dice acompañando mis manos en un viaje por sus abdominales. Deslizo la yema de mis dedos por ahí. Bonito lugar. Un pinchazo en mi vientre.
-Déjate de tonterías y vístete. –digo sonriendo y alejándome dejándole con las ganas de comerme los labios. Me encanta hacer eso. Noto como clava su mirada en mí mientras me acomodo de nuevo en el saco de dormir.
-De acuerdo, pero no te gires. –dice imitando mi voz. Río. –Aunque bueno, no me importaría que me observases.
-No te voy a observar así que relaja tu miembro.
-Vale, vale. –dice alzando sus manos en señal de rendición.

Me echo la manta por encima y apoyo mi mejilla contra la almohada. Descanso un poco mis párpados y cierro los ojos. Estoy cansada, tengo sueño. No tardaré en caer rendida. Pienso en cómo serán las cosas mañana cuando volvamos a casa. Si Justin seguirá igual conmigo o volverá a ser un estúpido. Si se tomará esto enserio o simplemente sea una aventura más para él. Si tendremos que fingir que no somos nada. Si el mundo se me echará encima en cuestión de segundos y me encontraré atrapada de nuevo.

Abro los ojos y miles de escalofríos quedan atrapados en mi cuerpo al ver a Justin a escasos centímetros de mí. También tumbado. Me mira y sonríe. Me detengo en su sonrisa. Es preciosa.

-Qué rápido eres.
-Para lo que quiero. –dice guiñando un ojo.
-Estás muy tonto.
-Y tú muy bonita.
-No.
-Sí. –se aproxima a mí.
-No hace falta negar lo evidente. –digo y eleva una ceja. Me encanta la expresión de su cara cuando lo hace. Se me escapa una risa.
-Ven aquí. –dice con voz ronca dejando un hueco a su lado. –Acércate.

Eso hago. Me aproximo mientras me pongo nerviosa. Me acomodo tumbada a su lado. Bum. Un cúmulo de sensaciones recorre cada extremo de mi cuerpo, de mi piel. Sensaciones que cada vez voy conociendo mejor.

Cuatro centímetros. Quizás tres. Pero es suficiente para observar a la perfección cada uno de sus lunares. Tiene dos cerca de su barbilla que me vuelven loca. Y otro debajo de su ceja izquierda. Otro un poco más debajo de ésta. Y otro en su mejilla derecha a la altura de sus labios. Sonrío inconscientemente. Un edificio se derrumba encima de mí y no duele.

-Es evidente que me gusta tenerte cerca, también. –susurro acercándome un poco más a sus labios.

Él moja sus labios y tira detrás de mi oreja un mechón de pelo que se ha colado en mi cara. Su tacto. Es notar su piel en mi piel y se produce la magia. Sí, la magia existe. Él me lo ha enseñado. Yo creo en la magia. No como  algo físico, sino como un conjunto de sensaciones. No hay límites, ni fronteras. Tres centímetros nos separan. Trago saliva. Te pongo al límite. Resiste. Inspira. Aguanta. Dos centímetros. Me acerco más. Acaricias mi pelo y después siento la yema de tus dedos en mi cuello. Un centímetro. Repaso con mi dedo índice el contorno de tus labios. Están más inflados de lo habitual. Justo como me gustan. Aunque son mi perdición de todas maneras.

-¿Me besas ya o qué? -susurra impaciente.

Caigo rendida e inmediatamente me impulso hacia delante para chocar nuestros labios. Te beso. Me besas. Tu lengua busca adentrarse en mi boca y no le cedo el paso. Jugamos. Semáforo en rojo.

-Estás jugando a ser una chica mala.

Sonríes contra mi boca y haces una mueca graciosa. Semáforo en verde. Te dejo entrar. Tu lengua busca traviesa a la mía y cuando conectan volamos al más allá. Eres tan… todo. No sé expresar todo lo que me haces sentir. Revuelves mi pelo y yo acaricio tu nuca mientras nos adentramos entre más besos. Besos tiernos. Besos suaves. Un mordisco. Un gemido sin querer escapa de mi boca. Te percatas y vuelves a morderme el labio.

-No te haces una idea de cuánto te deseo. –susurras bajito con la voz ronca.

Me tenso de nuevo. No estoy acostumbra a… esto. Te beso en forma de respuesta. Un beso profundo. Bonito. Abro mi boca para decirte algo pero aprovechas para introducir tu lengua y callarme. Pues no digo nada. Otro beso. Mis manos vagabundean por tu cabello dejándolo revuelto y… completamente sexy. Despegamos nuestros labios para coger un poco de aire y sonreímos a la vez.

-¿Qué pasa?
-Lo hemos hecho a la vez.
-No, tú me has copiado a mí, bicho.
-Mentira. A lo mejor me has copiado tú a mí.
-Calla y sigue besándome.

Estamos tumbados. Me acerco más. Miro a sus labios y después a sus ojos. Afirma con su cabeza haciéndome entender que está preparado. ¿Preparado para qué? Para más besos. Miro de nuevo sus labios. Joder, si es que me pierden. Me aproxima a él acercándome más por la cintura. Nuestros cuerpos completamente pegados. Decido poner mi pierna por encima de la suya. Una risa escapa de su boca.

-No sabes lo peligroso que es eso, nena.
-Correré el riesgo.

Mi voz suena sexy. Nunca había sonado así. Enseguida noto un bulto impactar contra mi pierna. Su bulto. Socorro. No había sentido algo así en mi vida. Me muero de la vergüenza pero a la vez me gusta. Yo…

-Lo siento, son las consecuencias… -dice Justin percatándose. Y después carcajea. –No te asustes.
-No me asusto, idiota.

Me atrae hacia él y empieza a besar mi barbilla delicadamente. Muerde. Aprieta sus dientes y los clava en la curvatura que va hacia mi cuello. Y va bajando depositando besos húmedos. Joder. Sabe que el cuello… es mi perdición. Coloca besos bajando poco a poco. Besos húmedos. Besos tentadores. Y a mí se me escapa otro gemido. Ríe y muerde mi cuello. Dios. Esto es pecado.

-Justin, ya. Para por favor…

Pero no me hace caso. Continúa con su actitud desafiante depositando más besos. Y de nuevo noto su bulto. Está duro. Me acerca más a él cogiendo de mi cintura mientras sigue el juego con mi cuello. Otro mordisco. 

-Me vas a dejar marca. Para…
-Eso pretendo, nena.

Muerde. Otro mordisco. Noto sus dientes clavar en mi piel y absorber sin delicadeza alguna. Mientras mis manos juegan en su nuca regalándole caricias y algún que otro estirón de pelo. Está caliente. Lo puedo notar. Y yo también estoy comenzando a arder. Muerde esta vez más fuerte. Seguro que me ha dejado marca. Vuelve a absorber. El ambiente está cogiendo fuego. Su piel quema. Más caricias. Piel de pollo. Más besos. Incontables mordiscos en mi cuello. Se separa ahora de ahí y deja un beso tierno en mis labios. Me separo pero no me deja. De nuevo atrapa mi labio inferior.

Se escucha un ruido. Alguien tropieza en el exterior con algo y se aproxima a nuestra tienda de campaña. Abro los ojos ante la situación sorprendida.

-Corre, sepárate. No pueden vernos así. –dice Justin girándose hacia el otro lado dándome la espalda.

Me causa gracia y me alejo de él siguiendo sus pasos. Me giro hacia el lado contrario y también le doy la espalda. Paso mi manta de nuevo por encima abrigándome. Aunque ahora mismo tengo calor. Aquí no ha pasado nada. Inmediatamente  se escucha el ruido de la cremallera al abrirse.

-¿Bieber? ¿Blair? –la voz de la directora fastidiando.
-Shhhhh. –carraspea Justin. -¡Estaba durmiendo!

Será mentiroso. Una pequeña risita inaudible escapa de mi boca. Pero cierro mis ojos haciéndome la dormida.

-Bieber, le he dicho mil veces que me hable con respeto.
-Lo haré cuando me dejes dormir. –vacila él.
-Tan solo  pasaba a asegurarme de que todo iba bien. No me puedo fiar mucho de usted compartiendo refugio con una chica.
-¿Me estás llamando mujeriego?
-Le estoy advirtiendo. Mañana pronto hay que estar en pie. Acuéstese ya.
-Eso pretendía, pero alguien me ha interrumpido.
-Sea agradable y agradecido, Bieber. Buenas noches.
-Duerme bien, que falta te hace.
-¿Qué ha dicho?
-Que buenas noches.
-Vaya con cuidado señorito.

Y con esas palabras se marcha. Me giro delicadamente y Justin enseguida me atrapa en sus brazos.

-Siempre tienen que jodernos nuestro momento. –susurra apartando unas cuantas greñas que se han colado en mi cara.
-No seas tan duro con ella, tonto.
-Me saca de mis casillas. Es lo que  hay.

No sé cómo pero enseguida adoptamos la misma posición que antes, salvo que ahora no sitúo mi pierna por encima de la suya. Puede ser prohibido y… tentador. Acaricia mi pelo y me planta un beso en los labios sin más. Sin aviso. Un pequeño toque uniendo nuestros labios y ya está.

-Oye bicho… -dice pasando el relleno de sus dedos por mi cuello.
-¿Qué?
-¿Qué le vas a decir a tu padre cuando vea tu cuello? –pregunta carcajeando.
-¡Serás imbécil! –me decanto a decir. -¿Me has dejado marca?
-Sí… -muerde su labio y choca sus labios contra mi piel marcada delicadamente.
-Te dije que no lo hicieras. –digo apartando su mano de ahí.
-Venga nena no te enfades. Dile que has sido atacada por ser demasiado sexy y provocar al chico equivocado.
-¿Provocar? –elevo una ceja.
-Sí. Ya te dije que no me provocaras.
-Estúpido.
-Guapa.
-Antes no decías lo mismo.
-Era un imbécil y no me daba cuenta.
-¿Enserio?
-Sí, pero un día supe que me equivocaba contigo.
-Y míranos ahora.

Suelto un suspiro y me pierdo en sus ojos color miel que me miran delirantes. Tengo sueño, pero por él me quedaría toda la noche despierta. Para hacer tonterías, robarnos besos, susurrarle cosas bonitas al oído y esas cosas que suelen hacer los novios. Qué raro suena eso. Yo. La bicho raro. Con novio. El chico popular de la universidad. Sin duda mi vida es una aventura. La vida da muchas vueltas y nunca sabemos lo que nos espera a la vuelta de la esquina. Quizás un terremoto que ponga todo patas arriba. Quizás una persona con una sonrisa tonta que entre a tu corazón sin pedirte permiso.

-¿Oíste a la directora? Mañana hay que levantarse pronto.
-Ya, ¿y? –dice Justin continuando con sus caricias por todo mi brazo.
-Que deberíamos dormir ya. Yo tengo sueño. –digo y se me escapa un bostezo que lo contagia al instante. –Y tú también.
-Pero yo prefiero estar despierto.
-¿Por qué?
-Para estar así contigo.
-Tonto. Cierra los ojos y duerme. –digo pasando mi dedo índice por su párpado. Él se relaja bajo mi tacto y cierra los ojos. 
-Pero no te muevas de mi lado. –dice atrayéndome hacia él. Me envuelve en sus brazos.
-No me voy a mover de tu lado. Ahora duerme.
-Está bien, pero exijo mi beso de buenas noches.

Elevo mi mirada y sonrío. Elevo mi barbilla y me acerco a sus carnosos labios. Presiono los míos con fuerza contra ellos y me separo con cuidado.

-Buenas noches Justin.

Me roba ahora él un beso. Esta vez con lengua. Pero dura poco. Me despego haciendo que no aumente más la cosa y río traviesa.

-Eres una aburrida.
-Es hora de dormir.
-Buenas noches mi chica.

'Mi chica'. Un escalofrío recorre toda mi columna vertebral haciendo que me tense y él se percata. Mi vello se eriza. 'Mi chica'. Lanzo un suspiro. Estoy feliz, contenta. Apoyo mi cabeza en su pecho y me relajo ahí mientras sus brazos me rodean. Qué buena almohada. Cierro mis ojos y me sumerjo en un nuevo sueño donde él es el protagonista.

------------------------------
Siento no avisar, pero ya lo dije.
Espero que os esté gustando.
¡Mil gracias por los comentarios que recibo!

RT AQUÍ SI HAS LEÍDO ESTE CAPÍTULO.


No hay comentarios:

Publicar un comentario