Eres el conductor del mejor coche de la
competición, tienes que llegar lejos, superarte. ¿La meta? La felicidad. Y
solemos creer que la máxima felicidad se alcanza al lado de una persona. Nunca
sabemos lo que nos espera, ni todas las sensaciones que nos quedan por
experimentar. Ni con quién. La gente se enamora una vez, dos, hasta tres veces.
No hay reglas, el corazón no viene con instrucciones. Tal vez un día te
levantas y un huracán se cuela en tu vida revolucionando todo. Entonces todo ha
cambiado. Puede que hoy no puedas vivir sin una persona, y mañana ya la has
olvidado al completo. Se esfuma. Tu corazón se encoge. El cielo se vuelve
oscuro, pero a lo mejor no llueve.
Se acaban de conocer pero siempre hay una
primera impresión que envuelve tus pensamientos. A ella le crea cierta
inseguridad, pero su estado anímico le hace olvidar todas las malas
sensaciones, así que las aparta a un rincón muy oscuro y perdido.
El autobús frena
y el cuerpo de Carlo choca con el de _____ sin querer.
-Perdona, ¿te he hecho daño?
-No, no te preocupes.
Él le lanza una sonrisa inquieta y ella
aprovecha la ocasión para salir de allí. Camina decidida rodeada de gente
desconocida y sube las escaleras que ayer mismo bajó de la mano del chico que hace
que pierda la noción del tiempo. Lo recuerda y comienza a sentir la
electricidad por sus piernas. Entra y llega hasta su taquilla en la que deja
varios libros quitando peso de su bandolera. Tiene los hombros destrozados. La
cierra y se asegura de que lo ha hecho bien. Apoya su espalda en ella y lanza
unos cuantos suspiros dejando salir el aire que presiona su pecho. No sabe
porqué pero desde que ha bajado del autobús una sensación ha sacudido todo su
cuerpo. Y precisamente de una manera brusca e incómoda.
|Narra _____|
La primera hora ha sido una completa mierda y
la segunda más de lo mismo. Suena el timbre. Libertad por unos pocos minutos,
ya era hora. Observo el pupitre de Vanessa y está reluciente.
-Qué rápida eres. –le digo guardando los
apuntes en mi bandolera.
-No, es que tú eres muy lenta. –carcajea ella
esperándome con una mano apoyada en su cadera. –Venga Blair, quiero ver el Sol
y notar el aire chocando en mi cara ya.
-Impaciente. –digo bufando a un pelo que se ha
colado en mi cara. Cierro la cremallera de mi bandolera y miro a mi amiga. –Ya
está, ¿contenta? –pregunto sin dejar de reír y ella me mira con una ceja por
encima de la otra.
-Sí. ¡Vamos!
Tira de mi mano y mi cuerpo se deja llevar como
si fuera una hoja recién caída de un árbol agitada por el aire. No sé a qué
vienen tantas prisas. Mi muñeca incluso comienza a sentir dolor, me agarra muy
fuerte, como si no quisiera soltarme. Yo creo que ahora estamos corriendo, o
volando. Necesito un poco de aire, parar y refrescarme. Nos chocamos varias
veces contra la gente, gente conocida o desconocida, ni me he detenido para
observarlos. Visualizo una multitud a lo lejos y en mi mente aparece un cartel
en rojo que me avisa de problemas. Yo siempre tan negativa. Vanessa y yo nos
detenemos a unos escasos metros.
-Ven, tienes que ver esto.
Vuelve a tirar de mi mano, esta vez con menos
fuerza. Pero un gran interrogante sigue en mi cabeza. Nos acercamos donde está
toda esa gente y de repente una cabeza se gira y me mira de arriba abajo. Suelta
de su boca algunas palabrejas en voz baja y unos cuantos murmullos silenciosos
retumban en mis oídos. Entonces se giran más cabezas, y me miran a mí. Hablan
en voz baja mientras no despegan sus miradas de mí. Joder, ¿tengo algo en la
cara? ¿Qué está pasando?
-Tranquila.
Mi amiga se percata de que me he puesto más
tensa que un poste eléctrico, pero no consigue calmarme. Esas miradas me
intimidan lo suficiente para ponerme nerviosa. Y yo no suelo ponerme nerviosa,
dato importante. Mi pecho comienza a subir y a bajar notablemente. De mis manos
baja una pequeña gotita de sudor deslizándose por mi muñeca hasta acabar en uno
de mis dedos. La gente se aparta y me hace paso. Esto es muy raro. No entiendo
nada, hasta que alguien estalla.
-¿Tú eres _____? –me pregunta un chico de piel
bastante clara y pelo rubio platino.
-Sí. –murmuro levemente manteniéndome atada al
suelo.
-¿_____ Blair? –vuelve a interrogarme. Todo el
mundo está en silencio contemplándonos.
-Sí. –otra vez mi voz suena frágil. Como si se
fuera a romper.
Toda la gente que se mantiene quieta a nuestro
alrededor, se acercan a mí y me llueven halagos. Halagos que mis oídos nunca se
habían permitido el lujo de escuchar. Ahora sí que no entiendo nada. Tendré que
sacar el paraguas y frenar la situación. Aunque… me gusta. ¿Pero por qué me
dicen todas esas cosas? ¿Qué he hecho? ¿A qué se debe? ¿Por qué le están
diciendo cosas bonitas a un bicho raro como yo?
-Nunca nadie se había atrevido, te admiro. –me
dice una chica con el pelo castaño un poco más arriba de sus hombros.
-¿Qué? –muevo mi cabeza negando.
-Que eres muy valiente. –se decanta a decirme
la misma chica.
-No entiendo nada… ¿Pero por qué?
-¿Cómo que por qué? Nunca nadie le había
quitado el puesto a Sarah. Y llegas tú nueva y le arrebatas el protagonismo en
el musical. Eres la única que se ha atrevido a hacer algo así.
Me quedo en una especie de shock y mi mente se
estanca. Respirar se me hace más difícil y me pincha la vena sensible. Mojo mis
labios exhausta y sigo sin asimilar todo esto.
-Esta mañana han colgado el cartel y no sabes
cómo nos hemos alegrado de no ver el nombre de esa repelente ahí. –dice el
chico rubio señalando a la pared donde salta a la vista el tablón de anuncios.
Me acerco para verlo atónita con los ojos bien
abiertos y me detengo justo enfrente de aquel cartel. Y el silencio se vuelve
una sensación agradable. Mi nombre aparece en cursiva justo al lado del de
Justin. MUSICAL DE FINAL DE CURSO protagonizado por Justin Bieber y _____
Blair. ¿Y Justin? ¿Qué pensará de esto? Me abstengo del pensamiento y continúo
en mi burbuja pero sin ahogarme.
-¿_____? –noto cómo Vanessa sacude mi brazo.
-¿Si? –pregunto anonadada y me siento como si
hubiera estado bajo el efecto de alguna droga. Qué cosa más extraña.
-¡Enhorabuena! –exclama abrazándome fuerte. Tan
fuerte que creo que me voy a quedar sin oxígeno.
-Gracias… -murmuro y siento pinchazos detrás de
mis ojos.
Nos quedamos abrazadas unos largos minutos y la
gente va despejando el pasillo dándome la impresión de que se vuelve mucho más
ancho. Antes me veía acorralada entre las paredes.
-Tú… tú… -tartamudeo y consigo recomponerme.
-¿Tú sabías que esta gente estaba aquí?
-Claro nena, ¿por qué creías que tenía tanta
prisa? Temía que se fueran, ¡quería que los vieras! –contesta entusiasmada.
-No… no lo esperaba. –digo alucinando todavía.
¿De verdad que no me he tomado ninguna pastilla?
-En eso consistía. –ríe ella.
Nos dirigimos al campus. Me encojo de hombros
confundida y quiero esconder mi cabeza en mi cuello. O bajo tierra. Me siento
observada por todo el mundo ahora. ¿Y todo esto es por el musical? ¿Por ''enfrentarme'' a Sarah? Al menos hay gente que me entiende. Eso nunca había sido
así y me alegro de ir rompiendo las reglas poco a poco y dictando mis propios
pasos. Ahora solo queda hacerlo mil pedazos y tirarlo al contenedor más cercano.
Trato de disimular con mi móvil. Justin todavía
no ha contestado a mi mensaje. Decido llamarle. Pi… Pi… Pi… y así repetidas
veces. Suena, pero no lo coge. No ha acudido a clase y es raro. Raro porque eso
lo hacía antes y me da mala espina. No dejo de moverme. Voy de un lado a otro.
Casi choco con una farola que ni emite luz.
-¿Algo va mal? –me pregunta Vanessa que observa
detenidamente como tambaleo mi pierna nerviosa.
-Sí. –contesto seca.
-Pues cuéntame y alegra esa cara.
-Es solo que… no sé. –resoplo agobiada.
-¿No sabes? –eleva su fina ceja y frunce sus
labios.
-Sí sé. Joder, Justin no ha acudido a clase y
encima no responde al teléfono. Pensarás que es una tontería pero realmente no
lo… -me corta.
-Nena, frena. Stop. Respira. –carcajea.
-A mí no me causa gracia.
Me giro y mi melena baila en el aire por unos
segundos. Me marcho dejando a Vanessa sola. Escucho un ''¡Espera!'' salir
decidido de su boca pero no doy marcha atrás. No, ahora sí que ya no estoy de
humor. Camino sin un rumbo fijo. Me agobio. Necesito encerrarme en mi
habitación y escribir. Escribir durante horas dejando mi mente entre las nubes
que traviesas intentan cubrir el Sol. Hace tiempo que no viajo donde antes. Era
clienta VIP cuando todo era oscuridad. Frecuentaba demasiado y así me iba. Mal.
Pero ahora quiero escaparme allí aunque sea unos segundos. Necesito ahogar mis
penas antes de que ellas me ahoguen a mí.
Entro en el lavabo de chicas y abro el grifo
haciendo un estanque de agua en mis manos para a continuación estamparlo contra
mi cara. Y hecho. Me empapo. Froto mis ojos fuertemente y me miro al espejo. Menos
mal que no me maquillo porque sino en este preciso momento parecería un mapache
con todo el rímel esparcido entre mis mejillas. Se me notan las ojeras. Me
encuentro mareada de repente y me encierro en el baño. Me siento justo en la
tapa y miro si hay cobertura. La hay. Perfecto. Vuelvo a marcar su número y
vuelvo a llamar. Otra vez. Otra maldita vez no lo coge. Mi vista comienza a
nublarse y es señal de que en mis ojos va a comenzar a llover. Y no quiero.
_____, aguanta. Quiero camuflarme, no existir por unos minutos. Quiero ver
oscuridad. Y parece que mis peticiones se cumplen. De repente todo se vuelve
oscuro. Alguien ha apagado la luz. ¿Es mi imaginación o de verdad hay monstruos
como los de antes aquí? Comienzo a temblar y me abrazo a mis rodillas situadas
a la altura de mi pecho. Hace frío. Quiero gritar. Huir. Contener mis lágrimas.
Pero no, una gotita sale sin pensar deslizándose por las esquinas de mis ojos.
Cuanto tiempo. Todo me queda grande y yo me estoy volviendo pequeña. Diminuta.
Las paredes me van aprisionando. Otra lágrima. He vuelto, pero solo de visita. Me
odio en este momento. Esta sensación es horrorosa y siento una presión muy
grande en el pecho. A lo mejor también recibo una puñalada en el alma. Cierro
los ojos. Justin viene a mi cabeza de manera instantánea y como si fuera una
ráfaga de fotos que aparecen ordenadamente en mi cabeza. Me encanta. Sus ojos
color miel. Sus labios. Sus mejillas. Su sonrisa inquieta. Su cuello. Sus
lunares que andan vagabundos por su piel. Lanzo un largo suspiro y pensar en él
me relaja. Mis pulsaciones se calman y reducen la velocidad. Frenan de golpe. Y
aún me sigo preguntando cómo lo consigue. Limpio mis lágrimas con mis propias
manos y las hago desaparecer. Intento autoconvencerme de que no ha sucedido
nada, no he vuelto a visitar a los monstruos que antes aporreaban a mi puerta
cada dos por tres. Soy fuerte. Sí, _____ eres fuerte. ¿Lo recuerdas? Te has
mantenido así durante todo este tiempo. ''Nunca nadie se había atrevido, te
admiro''. ''Eres muy valiente''. Las palabras de esa gente logran causar un
efecto positivo en mí. Trago saliva y miro la hora que brilla en la pantalla de
mi móvil. ¡Joder! ¡Que ya estarán entrando todos de nuevo a clase! ¡Voy a
llegar tarde! ¡Me van a castigar! ¡Y esta vez sin Justin! Oh no. Jodido
infierno. Tropiezo con mis propios pies y trato de salir de ahí. Pero todo se
queda en el intento. La manivela no gira. No puede ser, si no he puesto el
pestillo. Vuelvo a intentarlo y no funciona. Escucho unas risitas cerca. ¿Qué?
¿Cómo es posible? ¿Monstruos otra vez? No, no, no. No puede ser. Aporreo la
puerta. Más risas, esta vez las escucho mejor. Espera. Esa risa la conozco. Maldita
sea, prefiero volverme loca a que sea lo que estoy pensando. Me duele la muñeca
de tanto intentar abrir. No puedo. Ahora las risas se perciben más lejos.
-¿Hay alguien ahí? –chillo. Me escuece hasta la
garganta. He elevado demasiado el tono de voz.
No obtengo una respuesta. Vuelvo a gritar. Esta
vez mucho más fuerte. Las risas desaparecen de repente. En un chasquido todo se
ha derrumbado encima de mí. Y
precisamente yo me encuentro entre los escombros. Todo pesa. Mis ojos no
dejan de derramar lágrimas. Justin, ¿dónde estás? Te necesito.
Con las pocas fuerzas que me quedan consigo
sujetar el móvil entre mis manos y marcar su número por milésima vez. Por
favor, contesta… Mis manos tiemblan y sudan a la vez y casi se me resbala el
maldito aparato. Lo apoyo contra mi oreja. Justin, por favor… Cógelo, te
necesito más que nunca. Pero nada. No lo coge. Me doy por vencida y estampo el
móvil contra el suelo. Ahí se desvanece entre varios pedazos. Jodida mierda.
Estoy perdida. Quiero… huir. Mi corazón retoma velocidades que pocas veces he
alcanzado. Me va a dar un ataque si no consigo controlarme. Pero ahora mismo no
encuentro ningún motivo que me relaje. Ahora tengo calor. Mucho calor. Me
abanico con mis propias manos. La oscuridad se ha apoderado de mí en unos pocos
segundos. Se ha colado en mi cuerpo. Me cuesta respirar. Estoy atrapada entre
estas cuatro paredes que apenas puedo percibir con mi vista. Han apagado la
luz. Y eso convierte todo en peor. Estoy perdida y por favor, que alguien acuda
a mi rescate.
Un nudo en mi garganta no me permite tragar
saliva. Miedo. Aquí, haciéndome compañía justo a mi lado. No puedo darme por
vencida, tengo que salir de aquí. Pero apenas puedo sostenerme en pie. Doy
golpes contra la puerta con mis puños. No voy a renunciar, no me voy a quedar
todo el día aquí. Mis manos están rojas y mis nudillos a punto de sangrar.
-¡Por favor! ¡Sacadme de aquí!
Entre gritos y más gritos lo único que escucho
es mi propio eco. Entonces vuelvo al pasado y más imágenes vienen a mi cabeza.
¿Por qué todo esto tiene que sucederme a mí? ¿Qué he hecho? Lloro. No puedo
ocultar mi llanto. Pero no dejo de aporrear la puerta. Dolor. Por dentro y por
fuera. Dolor en lo más profundo de mí. Las lágrimas recorren toda mi cara
bajando en cascada desde mi barbilla hasta mi cuello. Deslizo mi espalda por la
puerta bajando poco a poco hasta que toco el suelo. Se siente frío y húmedo.
Echo mi cabeza hacia atrás y entonces me congelo al escuchar unos pasos. No
puedo creerlo. Quizás sea producto de mi imaginación. Y cada vez están más
cerca. Mis pulsaciones se aceleran. Esto puede ser o muy bueno o muy malo, no
existe el término medio.
-¿_____? ¿Eres tú?
Su voz grave me suena pero no lo suficiente
para reconocerla.
---------------------------------------
Y todo esto no se queda aquí.
Comentarme qué os parece y esas cosas, me hace mucha ilusión.
Por cierto, leo toooodos los comentarios y xbdyuegdigwdufwed ¿sabéis?
RT AQUÍ SI HAS LEÍDO ESTE CAPÍTULO.