Para cualquier chica del mundo sería una incómoda situación
estar compartiendo habitación con la madre de tu novio, pero este no era mi
caso. Me sentía genial con ella, me trataba como una más de la familia. Justo
teníamos al lado la de Justin. Íbamos a salir un rato y luego a cenar en algún
restaurante. Pattie se maquilla y yo me asomo a un pequeño balcón que da al
exterior, justo dónde se está acumulando más muchedumbre.
-Mel, ¿me veo bien así? –Me pregunta Pattie, acabando de
pestañear debido al rimmel.
-Te ves preciosa.
-Gracias. Tú también.
Llaman a la puerta. Voy decidida a abrir. Él. Se dibuja una
sonrisa en mi rostro y sin más me planta un beso en los labios.
-¿Ya estáis listas, mis chicas lindas? –Pregunta. Se le ve
feliz y eso me encanta.
-Sí. –Se oye a Pattie a lo lejos.
Río y salimos al pasillo. Me coge la mano. Comienza a
acariciarla. Me mira de esa forma tan suya. Me enamora cada vez más, aunque
creo que es imposible. Noto algo en su mirada, pero no sé exactamente el qué.
-Bebé, hay cosas que han cambiado…
-¿A qué te refieres? –Le pregunto. Me estoy asustando.
-No sé si te gustará mi vida de ahora. Son todo flashes,
cámaras. No existe tranquilidad.
-Con estar contigo me sobra, y soy feliz así.
Ahora soy yo la que decide besarle. Y se adueña de mis
labios como de costumbre. Cómo me gusta eso. Cómo me gusta él. Cómo me gusta
cada pequeño defecto suyo. Cómo me gustan sus carnosos labios.
-Ya estoy. ¿Nos vamos?
Pattie nos pilla sumergidos en uno de tantos besos. Justin
ríe sobre mi boca.
-Sí, vamos. –Dice. Volviendo a reír.
Bajamos por el ascensor. Se logran escuchar los gritos del
exterior. Scooter nos espera allí, en la salida. Justin va a un paso lento.
-¿Qué te pasa? –Le pregunto. -¿Tienes miedo a salir?
-No, tengo miedo a que no te guste esto.
-Justin, no te preocupes. Es tu sueño y yo estoy aquí
contigo.
-No te sueltes, ¿vale? –Me coge de la mano.
Scooter abre la puerta del hotel. Cientos de gritos. ¿Cómo
pueden chillar tan alto? Estoy sorprendida, pero orgullosa. Justin apreta con
fuerza mi mano. También echaba de menos aquello. Esa protección que me
transmitía. Salimos de allí y saluda con la mano a todas las chicas que lo
están esperando. Y como él decía, nos vimos rodeados por miles de flashes.
Nunca había experimentado algo así. Agaché mi cabeza y caminamos rápido hasta
llegar al coche. Justin me abre la puerta y entro. Me relajo. Lanzo un suspiro.
A los pocos segundos entra Justin y se sienta a mi lado. Coloca su mano sobre
mi muslo. Millones de escalofríos.
-Increíble, ¿no? –Me dice.
-Sí. Me tendré que acostumbrar. –Le miro a los ojos.
-¿Te haces una idea de lo feliz que estoy ahora mismo? Tengo
todo lo que quiero. –Su sonrisa me llena.
-Claro, ¿me tienes a mí, no? –Digo riendo.
-No, tú eres lo de menos. –Intenta parecer serio. Pero lo
conozco. Y sé que cuando pone esa cara, es porque lo que dice, significa
completamente lo contrario. Intenta hacer creer que lo dice, es verdad. Pero
miente.
-Vale, vale… -Hago mi especial ‘carita de pena’.
-No te enfades, los sentimientos no se pueden cambiar. –Ríe.
-Vete a la mierda. –Miro hacia abajo y aparto su mano de mi
muslo. Intento hacerme la enfadada. Pero miro a mi derecha y veo su carita de
bebé. Mi bebé. Mi dulce bebé. -Te odio, Justin.
-Yo más. No me lo niegues que es verdad.
Vuelvo a agachar mi cabeza.
-En dos segundos vas a reírte. Lo sé. –Pone una cara graciosa. Abre
los ojos con fuerza y saca la lengua.
-No vale, eso es trampa. –Y me río.
-Me encanta verte sonreír. Por eso lo he hecho. –Me dice.
Y también sé que en este momento se está muriendo de ganas
por besarme. Qué dulce es. Unos minutos y para el coche. Bajamos. Se acerca a
mí y me rodea con su mano la cintura. Parece no haber ningún paparazzi. Me
gusta. Lo prefiero. Noto que Justin está incómodo cuando hay alguno, por mí,
por si lo paso mal.
Una cena tranquila. Scooter nos contaba los planes que tenía
pendientes para que todo saliera bien.
-Vamos a visitar más radios y Justin cantará los nuevos
temas que ha compuesto.
Estoy sentada al lado de Justin y noto su mano rozar mi
muslo. Le miro y me mira.
-La verdad es que necesitaba algo así. Ahora estoy
inspirado, por mis sentimientos. Gracias a ella. –Dice con una voz dulce.
Veo a Pattie sonreír. Se acerca un camarero. Tras estar media hora decidiendo quién iba a pagar, Scooter decide hacerlo. Pattie reniega porque le parece mal. Justin tan solo ríe. Y yo, yo me río con él. Salimos y esta vez tampoco hay nadie. Es un poco tarde.
Llegamos al hotel. Nosotros nos quedamos bajo, una chica le ha pedido un autógrafo a Justin. Tras aquello, pude contemplar su cara de alegría. Nos alejamos un poco de las pocas personas que rondaban por allí.
-He traído mi moto. -Me dice. Pero no entiendo lo que quiere insinuar con aquello. -Quiero hacer una locura. Vamos a escaparnos.
-Justin, no podemos. Nos van a seguir.
-No se van a dar cuenta.
-Justin...
-Ven, sígueme. -Me coge de la mano y bajamos unas escaleras. Puedo ver su moto. La señala.
-¿Estás seguro? -Le digo mirándole fijamente a los ojos.
-Sí. Nada nos va a impedir nuestro momento.
-Me has convencido, Bieber.
Me acerco peligrosamente hacia él y le robo un beso. A continuación le muerdo el labio inferior. Sus manos rodean mi cintura. Doy un pequeño salto y me subo a la moto. Ahora estoy un poco más alta que él. No dejo de saborear sus besos. No dejo de rozar sus labios. Un momento más. Otro momento mágico.

No hay comentarios:
Publicar un comentario