Una nueva sensación. Ha sido mágico. Me siento diferente,
pero especial. Me da igual todo ahora mismo. Estoy mejor que nunca.
Tumbados boca arriba contemplando algunas de las pocas estrellas
que alumbran allá en el cielo. Por un momento pienso en la abuela, en su
sonrisa. En que me estará viendo desde una de aquellas, y me está protegiendo. Justin me presta su chaqueta de cuero y me la
pongo cuidadosamente. Coloco mi cabeza sobre su pecho. Ahora mismo detendría el
tiempo. Sobran las palabras cuando hay tanto sentimiento. Acaricia mi mejilla y
me planta un beso allí mismo. Al instante sonríe. Él también está feliz. Lo
puedo notar. El ambiente nos transmite tranquilidad.
-¿Te he hecho daño? –Me pregunta.
-No. –Susurro y lanzo una pequeña risa. –Bueno… quizás un
poco al principio.
-Lo siento, bebé. –Curva sus carnosos labios.
-Supongo que eso es lo normal, así que no te preocupes. ¿Yo
que tal he estado?
-¿De verdad me estás preguntando eso? –Se acerca a mí. Su
dedo índice toma dirección hacia mis labios y lo pasa sobre ellos con dulzura.
Dirige su mirada hacia allí. Pero de pronto alza su mirada y se pierde en mis
ojos. Me mira fijamente. Me quedo paralizada. Es increíble todo lo que me hace
sentir. –Has estado perfecta. –Finaliza.
-Bah, no mientas. Sé que he sido un desastre. –Río a poca
distancia de su deliciosa boca.
-Mel, -Traga saliva. –si te lo digo es porque es verdad.
-Qué vergüenza. –Lanzo en un murmullo.
-Estás muy boba tú, eh. –Se lame los labios. Oh, no. Otra
vez. Eso es malditamente sexy.
-Lo aprendí de ti, Bieber.
-Pues me encanta.
Me planta un dulce beso con lengua de esos que no te
cansarías nunca de repetir y vuelve a su posición. Yo también me coloco. Paso
mi brazo derecho por su torso, me sentía con la necesidad de hacerlo, cosas
como estas me hacen que parece que esté volando, flotando, soñando. Oigo su
breve risa y alzo mi vista hacia arriba para contemplar su hermosa carita.
-Mira. –Señala hacia arriba. –Está amaneciendo.
Es precioso. Menos que él, por supuesto. Es una puesta de
Sol de esas que te dejan con la boca abierta. El cielo cobra un color rosado
que me encanta. Las nubes van desapareciendo poco a poco.
-Es precioso contemplar esto. –Digo y suspiro al segundo.
-Y más a tu lado. –Dice él.
Justin, ¿cómo lo consigues? ¿Por qué despiertas increíbles
sensaciones dentro de mí? ¿Por qué me haces soñar despierta? ¿Por qué me dices
estas cosas que me dejan sin respiración?
-Me quedaría horas y horas aquí, contigo… -Continúa. Le
corto.
-Pero tenemos que irnos… ¿no?
----------------------------------------------------------------------------------------
Llegamos al hotel antes de que sea demasiado tarde como para
que nos descubran los paparazzis. Nos subimos en el ascensor y me miro en ese
gran espejo que ocupa la mayor parte de aquello. Llevo unos pelos horribles.
Miro hacia mi muñeca y encuentro el coletero que siempre me acompaña para casos
urgentes como este. Recojo mi larga melena con mi mano y me hago la coleta.
Justin me mira extrañado.
-¿Qué? –Le digo al verlo con aquella expresión.
-Nada. Que estás preciosa de todas las maneras.
Sonrío. No lo puedo ocultar. Es escuchar su voz y que se
cree un nudo en mi estómago difícil de deshacer. Tiene magia.
Ahora él también se mira y hace una pequeña mueca. Ya
estamos en nuestra planta. Me da un beso en la mejilla y continuamos. Llegamos
al final del pasillo y me coloco en frente de la habitación que comparto con
Pattie. Busco en mis bolsillos con la esperanza de encontrar la tarjeta
necesaria para poder abrir. Justin se percata de esto.
-Bebé, que te quedas en mi habitación. –Me coge de la mano y
tira de ella.
-Vale, me gusta la idea. –Digo divertida
Abre la puerta de su habitación. Entramos. A la derecha se
encuentra el cuarto de baño y entra en él. Decido ir más hacia delante y me
siento en la cama. Saco mi móvil y escucho cómo Justin abre el grifo y el agua
empieza a correr. Entro en twitter, una de mis redes sociales preferidas. Y ahí
viene mi asombro. Mis menciones están llenas. La gente me ha empezado a
descubrir y cientos de niñas me preguntan si soy la novia de ''su novio''. Me
quedo extrañada, pero sonrío. Decido publicar un tweet. Digo algo así como:
‘Gracias por ser así conmigo. Te quiero’
Seguro que siembro el pánico en muchas adolescentes. Me paro
a pensar. Vale, lo borro. Rectifico y finalmente pongo:
‘Gran día.’
Eso está mejor. Vaya, esto de ser la novia de alguien que
está empezando a coger fama es más difícil de lo que esperaba. Guardo mi móvil
de nuevo en el bolsillo y veo salir a Justin del baño. No. Sin camiseta y con
el pelo mojado. Pedazo de novio que tengo. Algo me dice en mi interior que mantenga la calma, pero ¿cómo
está tan increíblemente bueno? Dios, Mel, tú antes no estabas tan salida. Tú
antes no decías ni pensabas estas cosas. Me río. Hasta llego a carcajear. Creo
que Justin se ha dado cuenta y me mira extraño.
-¿Qué te pasa? –Dice sonriéndome. Encima me sonríe.
Buuuuuuuuuuuuuuuum. Mis hormonas se revolucionan. Eso mismo me pregunto yo,
¿qué me pasa? Le respondería básicamente algo como ‘que me vuelves loca’, pero
no, soy más de callarme esas cosas, y muchas veces luego me llego a arrepentir.
Bah, se lo digo. Pero se me adelanta. -¿Te vuelvo loca, verdad?
-¿Justin? Me has leído la mente. –Hago una expresión de
extrañeza con mi cara.
-Lo sé. Pero tranquila, tú también me vuelves loco. –Se
acerca peligrosamente a mí.
-Justin…
-¿Qué?
-Bésame.
-Eso no se pide, princesa.
Y otra vez esas mariposas en mi estómago. Me asusta el echo
de quererle tanto. De necesitar sus besos como a nada en este mundo. Me levanto
en busca de su boca y noto su respiración agitada. Aunque él no me lo diga, sé
que también tiene unas ganas enormes de rozar mis labios de nuevo. A veces es
bueno callarse lo que uno siente, y otras veces no. Pero yo es que con él no me
resisto. Se lanza hacia mi boca en busca de perdernos en un nuevo mundo que
sólo él y yo conocemos. Creamos magia. Juntos. No sé ahora mismo qué sería sin
él. Me coge por la cintura y me tira en la cama. Se pone sobre mí y vuelve a
robarme más besos. No me canso. No se cansa. Nos deseamos demasiado.
-Me encantas. –Susurra sobre mi oído mientras aparta un
mechón de mi pelo que se ha colado sobre mi cara. Decido quitarme la coleta y
revolver mi melena mientras río, pues me mira con una cara entre graciosa y
embobada.
-Bebé, nunca olvides lo de hoy. Por favor. -Digo en un tono bajito.
-¿Quién te ha dicho que lo vaya a hacer? Si quieres te lo
recuerdo todos los días de mi vida. –Su sonrisa en ese momento me transmite
cosas inexplicables.
Me acerco más a él. Adoro tenerlo cerca. Tan cerca que casi ni respire. Junto mi nariz con la suya, símbolo de sinceridad, de confianza. Reímos cerca. Justin, te diría que disfrutemos el momento, pero es que tenemos todo el tiempo del mundo para hacerlo. Y cada momento a tu lado es un recuerdo más en mi corazón, como si se disparara el flash y se hiciera una fotografía, pues ahí mantengo cada instante que hemos vivido. Mi pequeño baúl de recuerdos es mi corazón, que se hace cada vez más grande gracias a ti. Y solo gracias a ti, bebé.

No hay comentarios:
Publicar un comentario