Tu rastro.

miércoles, 17 de octubre de 2012

CAPÍTULO 35.


-Justin, me tengo que ir ya. –Le deposito un beso en sus labios y me dispongo a caminar hacia el coche donde me espera Pattie.

-Espera. –Me coge del brazo y estira de él. Nos quedamos muy cerca. Ese gesto ha hecho que mi corazón lata a una velocidad increíble. –Ahora va a ser más difícil vernos. Pero te prometo que volveré a por ti.

-¿De verdad? No me olvides. –Estoy temblando.

-Nuestra promesa sigue en pie. Yo no la voy a romper.

-Ni yo. –Digo decidida.

-Mel…

-Dime.

-¿Me permites? –No deja paso a mi respuesta y me aparta el pelo situándolo sobre mi hombro derecho. Se coloca detrás de mí, noto su aliento y su respiración chocar contra mi cuello. Miles de escalofríos me recorren de arriba abajo, pasando por cada célula de mi cuerpo. Cierro los ojos, dejándome llevar por el momento. Noto sus delicados dedos  sobre mi piel y siento… siento… sinceramente no sabría explicar lo que siento. -Esto es para que lo lleves contigo, si te lo quitas, simbolizará que esto ha acabado. Así que tú decides.

Echo mi vista hacia abajo y veo aquel colgante. Es una ''J''. Sonrío tontamente y le miro a los ojos.

-No era necesario, pero lo pienso llevar si hace falta todos los días de mi vida.

-Eso es muy poco. –Sonríe pícaro.

-Te voy a echar de menos. –Coloco mis brazos alrededor de su cuello. Él se acerca poco a poco a mi boca.

-Y yo, bebé. –Acaricia con sus manos mis mejillas. Me besa despacio, como aprovechando este momento que seguramente tardemos en repetir. Su lengua hace una pequeña búsqueda y recorre cada milímetro de mi boca. Yo, simplemente, vuelo.

En fin, estas fueron nuestras últimas palabras. Acabo de llegar a Stratford. Aquí estoy, tumbada en mi cama contemplando el techo de mi habitación. No dejo de pensar qué será de nosotros. Enciendo una pequeña radio que está sobre mi escritorio y me dispongo a escuchar música. Pongo una cadena aleatoria. No sé ni lo que quiero ahora mismo, me estoy ahogando en mis propios problemas.  Supongo que todo esto son cosas de adolescentes. Eres joven y quieres vivir la vida. Deseas disfrutar cada segundo, hacer locuras. A veces prometes cosas que no sabes si se cumplirán, otras veces te centras tanto en algo que confías plenamente en que todo irá bien. El destino no está en mis manos. ¿Es que no os dais cuenta? Un día de manera involuntaria cometes cualquier hecho y eso puede tener un significado muy grande al cabo del tiempo. Yo ahora mismo no sé lo que debo hacer. Confío en Justin, pero mi cabeza se hace muchas preguntas. Quizás lo nuestro no tiene futuro y estoy renunciando a otras oportunidades con más chicos. Pero, Mel, ¿qué estás diciendo? Lo que te hace sentir Justin no lo ha conseguido nadie nunca. Cierto. Dejo mi mente en blanco.

Me he quedado dormida, pero una canción me despierta. Me había dejado la radio encendida.  

‘Across the ocean, across the sea…’

‘I love you, and everything is gonna be alright…’

Es su voz, es él. La música, la melodía, lo que dice. Todo. ¿Esto es una señal? ¿Por qué a mí? Me paro a escuchar la letra detenidamente. Tiene razón, todo va a ir bien. Lo mejor es que él me ha demostrado que todo eso es cierto.  Que las palabras no sirven si luego no se demuestran con hechos esos ‘te quiero’. Cierro los ojos. Me imagino que tengo su carita a tan sólo unos pocos centímetros de distancia, su nariz roza con la mía provocando que mis pulsaciones se disparen. Su tierna mirada está clavada en mí, y esos ojos reflejan todo lo que quiero. Pero antes me sonríe de esa manera tan suya. Se me va a salir el corazón de un momento a otro. Coge mi mano y la acaricia transmitiéndome plenamente su confianza. Se acerca más, me va a besar. Pero abro los ojos, y ahí no está. De vuelta a la realidad. Nadie dijo que fuera fácil, pero muchas veces, cuando queremos tanto algo, solo basta con cerrar los ojos muy muy muy fuerte e imaginarte que eso que deseas está ahí.

Cojo mi móvil y lo desbloqueo en busca de cualquier señal de Justin. Pero nada. Ni una llamada perdida, ni tan siquiera un sms. Me levanto y voy hacia el baño para lavarme la cara. Me quedé dormida sin quitarme el maquillaje y ahora al mirarme al espejo me doy cuenta de que parezco un mapache. Río bajito. No sé a qué viene esa ''felicidad'' pero al menos he sonreído.  Busco el coletero que llevo siempre en mi muñeca derecha y me dispongo a recogerme el pelo. Voy de nuevo a mi cama y enciendo el portátil. Ahí aparecemos nosotros, en el fondo de pantalla. Es una de la cantidad de fotos que tenemos juntos. Y aún recuerdo el día en que nos hicimos la primera… Clickeo sobre una carpeta que lleva nuestro nombre, donde guardo mil y un recuerdos. Bueno, quizás me pasé, no hemos vivido tanto, pero todo eso ha valido demasiado. Ninguno mejor que otro, todos igual de especiales. Paso imagen a imagen. Unas reflejan sonrisas de felicidad, otras miradas de complicidad. Me detengo en una foto.



Oh, recuerdo esto. La realicé desde mi teléfono móvil. Me encanta fotografiarle cuando no se da cuenta. Es más, creo que aún no sabe la existencia de esta foto. Mi bebé, te extraño. Me entran unas ganas terribles de llorar. Mi mano toma dirección hacia mi cuello y acaricio ese colgante.

Después me decido a entrar en twitter. Necesito saber de ti, como sea. No me paro a mirar nada, tan sólo publico un ''Ya te echo de menos''. Entro en su perfil y me entretengo un rato mirando los comentarios que él mismo responde a unas pocas fans afortunadas. Adoro la forma en la que se comunica con todas aquellas que lo siguen. Y hablo en femenino porque son la gran mayoría, aunque también recibe apoyo de muchos chicos adolescentes. Todos tienen algo en común, Justin les inspira. No importa de dónde vengas, ni lo que hagas, si tienes un sueño debes luchar para que se haga real. Eso es lo que él hace, feliz a la gente.

1 comentario:

  1. Me ha gustado mucho, teneis que subir mas capitulos rapido, ¿vale? que esta historia es muy linda.

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