-Justin, me tengo que ir ya. –Le deposito un beso en sus
labios y me dispongo a caminar hacia el coche donde me espera Pattie.
-Espera. –Me coge del brazo y estira de él. Nos quedamos muy
cerca. Ese gesto ha hecho que mi corazón lata a una velocidad increíble. –Ahora
va a ser más difícil vernos. Pero te prometo que volveré a por ti.
-¿De verdad? No me olvides. –Estoy temblando.
-Nuestra promesa sigue en pie. Yo no la voy a romper.
-Ni yo. –Digo decidida.
-Mel…
-Dime.
-¿Me permites? –No deja paso a mi respuesta y me aparta el
pelo situándolo sobre mi hombro derecho. Se coloca detrás de mí, noto su
aliento y su respiración chocar contra mi cuello. Miles de escalofríos me recorren de arriba abajo, pasando
por cada célula de mi cuerpo. Cierro los ojos, dejándome llevar por el momento.
Noto sus delicados dedos sobre mi piel y
siento… siento… sinceramente no sabría explicar lo que siento. -Esto es para
que lo lleves contigo, si te lo quitas, simbolizará que esto ha acabado. Así
que tú decides.
Echo mi vista hacia abajo y veo aquel colgante. Es una ''J''.
Sonrío tontamente y le miro a los ojos.
-No era necesario, pero lo pienso llevar si hace falta todos
los días de mi vida.
-Eso es muy poco. –Sonríe pícaro.
-Te voy a echar de menos. –Coloco mis brazos alrededor de su
cuello. Él se acerca poco a poco a mi boca.
-Y yo, bebé. –Acaricia con sus manos mis mejillas. Me besa
despacio, como aprovechando este momento que seguramente tardemos en repetir.
Su lengua hace una pequeña búsqueda y recorre cada milímetro de mi boca. Yo,
simplemente, vuelo.
En fin, estas fueron nuestras últimas palabras. Acabo de
llegar a Stratford. Aquí estoy, tumbada en mi cama contemplando el techo de mi
habitación. No dejo de pensar qué será de nosotros. Enciendo una pequeña radio
que está sobre mi escritorio y me dispongo a escuchar música. Pongo una cadena
aleatoria. No sé ni lo que quiero ahora mismo, me estoy ahogando en mis propios
problemas. Supongo que todo esto son
cosas de adolescentes. Eres joven y quieres vivir la vida. Deseas disfrutar
cada segundo, hacer locuras. A veces prometes cosas que no sabes si se
cumplirán, otras veces te centras tanto en algo que confías plenamente en que
todo irá bien. El destino no está en mis manos. ¿Es que no os dais cuenta? Un
día de manera involuntaria cometes cualquier hecho y eso puede tener un
significado muy grande al cabo del tiempo. Yo ahora mismo no sé lo que debo
hacer. Confío en Justin, pero mi cabeza se hace muchas preguntas. Quizás lo
nuestro no tiene futuro y estoy renunciando a otras oportunidades con más
chicos. Pero, Mel, ¿qué estás diciendo? Lo que te hace sentir Justin no lo ha
conseguido nadie nunca. Cierto. Dejo mi mente en blanco.
Me he quedado dormida, pero una canción me despierta. Me
había dejado la radio encendida.
‘Across the
ocean, across the sea…’
‘I love
you, and everything is gonna be alright…’
Es su voz, es él. La música, la melodía, lo que dice. Todo. ¿Esto
es una señal? ¿Por qué a mí? Me paro a
escuchar la letra detenidamente. Tiene razón, todo va a ir bien. Lo mejor es
que él me ha demostrado que todo eso es cierto.
Que las palabras no sirven si luego no se demuestran con hechos esos ‘te
quiero’. Cierro los ojos. Me imagino que tengo su carita a tan sólo unos pocos
centímetros de distancia, su nariz roza con la mía provocando que mis
pulsaciones se disparen. Su tierna mirada está clavada en mí, y esos ojos
reflejan todo lo que quiero. Pero antes me sonríe de esa manera tan suya. Se me
va a salir el corazón de un momento a otro. Coge mi mano y la acaricia
transmitiéndome plenamente su confianza. Se acerca más, me va a besar. Pero
abro los ojos, y ahí no está. De vuelta a la realidad. Nadie dijo que fuera
fácil, pero muchas veces, cuando queremos tanto algo, solo basta con cerrar los
ojos muy muy muy fuerte e imaginarte que eso que deseas está ahí.
Cojo mi móvil y lo desbloqueo en busca de cualquier señal de
Justin. Pero nada. Ni una llamada perdida, ni tan siquiera un sms. Me levanto y
voy hacia el baño para lavarme la cara. Me quedé dormida sin quitarme el
maquillaje y ahora al mirarme al espejo me doy cuenta de que parezco un
mapache. Río bajito. No sé a qué viene esa ''felicidad'' pero al menos he sonreído.
Busco el coletero que llevo siempre en
mi muñeca derecha y me dispongo a recogerme el pelo. Voy de nuevo a mi cama y
enciendo el portátil. Ahí aparecemos nosotros, en el fondo de pantalla. Es una
de la cantidad de fotos que tenemos juntos. Y aún recuerdo el día en que nos
hicimos la primera… Clickeo sobre una carpeta que lleva nuestro nombre, donde
guardo mil y un recuerdos. Bueno, quizás me pasé, no hemos vivido tanto, pero
todo eso ha valido demasiado. Ninguno mejor que otro, todos igual de especiales.
Paso imagen a imagen. Unas reflejan sonrisas de felicidad, otras miradas de
complicidad. Me detengo en una foto.
Oh, recuerdo esto. La realicé desde mi teléfono móvil. Me
encanta fotografiarle cuando no se da cuenta. Es más, creo que aún no sabe la
existencia de esta foto. Mi bebé, te extraño. Me entran unas ganas terribles de
llorar. Mi mano toma dirección hacia mi cuello y acaricio ese colgante.
Después me decido a entrar en twitter. Necesito saber de ti,
como sea. No me paro a mirar nada, tan sólo publico un ''Ya te echo de menos''.
Entro en su perfil y me entretengo un rato mirando los comentarios que él mismo
responde a unas pocas fans afortunadas. Adoro la forma en la que se comunica
con todas aquellas que lo siguen. Y hablo en femenino porque son la gran
mayoría, aunque también recibe apoyo de muchos chicos adolescentes. Todos
tienen algo en común, Justin les inspira. No importa de dónde vengas, ni lo que
hagas, si tienes un sueño debes luchar para que se haga real. Eso es lo que él
hace, feliz a la gente.

Me ha gustado mucho, teneis que subir mas capitulos rapido, ¿vale? que esta historia es muy linda.
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