Tu rastro.

domingo, 22 de diciembre de 2013

''Improbable Dirección'' Capítulo 42.


|Narra _____|

Las paredes de la sala son blancas y pálidas, mientras los muebles son de colores oscuros con adornos en un tono gris. Me gusta la combinación. Es un lugar donde perfectamente podría acomodarme a leer un libro y evadirme del mundo. Sí, porque aparte ese ventanal tiene unas vistas geniales y en compañía de un café caliente…

-¿_____ Blair?

Una señora con unos tacones que aumentan notablemente su estatura se sienta en el sofá rojo ovalado situado justo delante de mí.

-Sí, soy yo. –afirmo tras mojar rápido mis labios.
-Bien. –dice con claridez colocándose las gafas de pasta negra un poco más arriba de su diminuta nariz. –¿Es necesario que le hable de usted?
-No. –sonrío. ¿A qué viene eso?
-Perfecto, así me sentiré más cómoda. –me devuelve la sonrisa. Hace una pausa y carraspea. -¿Puedes hablarme sobre tu vestuario? Quiero decir, sobre cómo vistes en tu día a día. Quizás no lo creas, pero es importante.

Y es ahí cuando me planteo seriamente qué estoy haciendo sentada frente a una mujer que acabo de conocer y está empezando su particular interrogatorio conmigo.

-Pues… me gusta vestir discreta. –añado sincera.
-¿Discreta? Hmm… -se lleva el dedo a la barbilla y me inspecciona con su vista. -¿Y eso a qué se debe, _____?
-No soy como el resto de chicas, soy diferente y esa es mi manera particular para distinguirme de las demás. –digo, encogiéndome de hombros.
-Una buena respuesta, pero la vestimenta tampoco puede estar reñida con tu carácter, cariño. Creo que tienes un buen cuerpo para lucir.
-¿A qué viene todo esto?

Me desespero. No entiendo estas preguntas sobre mi forma de vestir. ¿A ella qué le importa? ¿Le molesta? ¿Por qué esto tan de repente?

-Verás, queremos que causes una buena impresión. Y para ello deberás cambiar tu vestuario, por eso te hemos traído aquí.

Elevo una ceja confundida. ¿Esto es real? ¿Me han traído aquí para… cambiarme?

-No voy a cambiar. –digo decida, cruzando mis piernas.
-Tan sólo es cambiar esos jerséis anchos por otros más bonitos y estéticos. Ven conmigo. –se levanta y tras su gesto la sigo.

Llegamos a un salón lleno de prendas de vestir colgadas en amplios percheros. Vaya, creo que aquí están escondidos todos los colores del mundo. Realmente me impresiona ver todo esto.

-Este azul eléctrico sentará muy bien con tu color de piel. –dice tendiéndome un vestido. Lo cojo. –Ahí puedes probártelo. –señala hacia una puerta entreabierta.

Afirmo con mi cabeza y me dirijo allí. Entro y me observo detenidamente en el espejo. ¿De verdad necesito un cambio? Cierro mis ojos y exhalo un suspiro. Sí, en el fondo sé que sí. En parte ya no soy la misma. Ahora soy un poco más valiente y no necesito esconderme del mundo. Puedo mostrar mis piernas sin miedo a nada, puedo enseñar mis muñecas y mis brazos. Porque no hay nada que temer. El mundo que antes estaba ahí tan arriba, ahora está a mis pies. Y lo sé porque he aprendido a volar. Vuelo alto, no tengo vértigo.

Somos lo que pensamos, lo que vivimos. Mi vida antes era… una mierda. Por eso me ocultaba, vestía oscuro, ocultando bajo la tela de mis jerséis cada milímetro de mi piel. ¿Y por qué hablo en pasado? Quizás porque sí tengan razón. Quizás debo dejar atrás esa etapa oscura de mi vida.

-¿Ya estás lista, _____?
-¡No! ¡Un momento!

Me desprendo del uniforme y me coloco esa prenda azul eléctrico.

Es increíble pero… ¡he cabido en ese vestido tan ceñido! Me miro de nuevo en el espejo y volteo observando como ese trozo de tela se ajusta perfectamente a mi piel. Aunque… es demasiado corto. Salgo y hago un peculiar y cutre pase de modelos mostrando mi modelito.

-Genial. Te queda genial, _____.
-Gracias. –me sonrojo.
-¿De verdad sigues pensando que te ves mejor con un jersey de esos anchos tuyos?

Bajo mi mirada y la entierro en el suelo mientras muerdo delicadamente mi labio pensativa.

-No… supongo. –susurro.

Enseguida el ruido de unos tacones se percibe cerca. Me giro y me encuentro con Cloe mirándome detalladamente de arriba abajo sorprendida.

-Menudo tipazo, amiga.
-Bah, exageras Cloe. –digo con una risita.
-No exagero. Estás estupenda con ese vestido, así que…
-Temo tu pregunta. –bromeo.
-¿Te gustaría llevar eso para la sesión de fotos que te vamos a realizar?
-¿Qué? ¿Sesión de fotos? ¿A mí? –pregunto sorprendida casi atragantándome con mis palabras.
-Claro.
-¿Y eso a qué se debe? –pregunto extrañada.
-Eres la protagonista del musical, nos estamos jugando el puesto a la mejor universidad del estado y tú estás al cargo de ello. Depende de ti, _____.

Joder. Menudo marrón. Me encantan las fotos, pero con mi cámara y yo manejando el objetivo, no quiero acaparar yo el centro de todas las miradas.

-Nunca me han hecho una sesión de… fotos. –me cuesta pronunciar la palabra.
-Pues esta será la primera vez, además no será difícil. 
-¿Seguro? Pero si yo no… -me corta.
-Escúchame _____, -Cloe se acerca a mí y me mira con una sinceridad reflejada en sus ojos que sabría descifrar cualquiera. –aunque no lo creas eres hermosa. Todo empieza por algo y tú vas a empezar hoy a ser una chica más atrevida, más dispuesta a la vida y te vas a enfrentar con toda la valentía del mundo a esas cámaras. Sólo si aceptas el reto de continuar con el musical, es algo importante. Pero nada de esto funcionará si no te comprometes con nosotros, así que… ¿aceptas?

Trago saliva y en un segundo veo toda mi vida pasar por delante. Veo a mi madre y veo lo orgullosa que estaría de mí si aceptara esta oportunidad y dejara a un lado la rutina que llevo cargada en la espalda muchos años. Siento todo mi cuerpo tambalearse y un escalofrío me reconforta. Suspiro y muevo mi cabeza afirmando.

-Acepto.
-¡Genial!

Cloe me funde en un abrazo y por un momento creo que finaliza una etapa en mi vida y comienza otra.

{20 minutos más tarde}

-Ya puedes abrir los ojos, _____.

Así hago. Abro los ojos. En ese espejo veo reflejada a una chica que me resulta familiar aunque consta de cierta lejanía. Tiene los ojos color avellana y resaltan por la sombra de ojos oscura en sus párpados, sus pestañas son infinitamente largas, sus labios gruesos están pintados de un color rojo sensual, sus mejillas discretamente coloradas se ven de un tacto suave justo como su pelo largo y perfectamente liso. Cuesta creer que esa sea yo.

-¿Te gusta el resultado?

Noto como mis pupilas se dilatan y empiezo a ver un poco borroso. No, _____, no llores. Pero es que verdaderamente me emociona.

-¿De verdad que… esa… -tartamudeo.- soy… yo?
-Por supuesto que eres tú. Te estás mirando con tus propios ojos.

Hago muecas extrañas frente al espejo. Sí, soy yo. Sonrío. Pocas veces en la vida me he visto sonreír de esa manera. Por una vez me siento bien conmigo misma y nunca pensé que lograría algo así.

-¿Lista para tu sesión? –Cloe parece incluso más emocionada que yo. Aunque eso no supone algo muy difícil.
-Por supuesto.

|Narra Justin|

Salgo del probador listo, encontrándome con Cloe que me mira como nunca me había mirado. No sabría interpretar de qué manera lo hace.

-Ese traje te sienta bien, Jus.
-Todo me sienta bien. –digo chulo tocando la fina seda de la manga de la americana negra que llevo puesta.
-Bueno, quizás todo menos esos aires de prepotencia. Eso te sienta como una patada en el culo.
-Sólo bromeaba, Cloe.
-¿Seguro? –se cruza de brazos y se apoya en el marco de la pared. Joder, está en una postura bastante sexy pero no dejo de pensar en _____ y en lo que están haciendo con ella. Me intriga. –Eres un salido de mierda, ¡deja de mirarme las tetas! -¿Enserio? ¿Eso estaba haciendo? Pues sí que llevo tiempo sin mojar… -¡Justin! ¿Hace cuánto que no… -lo sabía. Sabía que me iba a preguntar eso. Pues bastante, demasiado creo yo. Y todo por culpa de la bicho.
-Mucho. –contesto sin ningún signo de estar bromeando en mi cara. Cloe parece sorprenderse y se acerca a mí.
-Mierda Justin, ¿hablas enserio?
-Claro que hablo enserio.

Cloe me mira con una ceja elevada y se echa el pelo hacia un lado, apartando las greñas de su cara.

-¿Qué te ha pasado? Eso es muy extraño.

Mi estómago se revuelve en cuestión de segundos. Es muy fácil encontrar una respuesta, lo peor es formularla y mentir. Porque nadie puede saber que ella es la responsable de todo, la que me está cambiando, la que acelera mi corazón como si fuera un puto motor en la carrera de la Fórmula 1.

-Nada, sólo que me estoy dando cuenta de las cosas que realmente merecen la pena en esta vida.

Y esa es mi contestación. No es del todo clara, pero en mayor medida cuenta la verdad.

-¿Me estás diciendo que has cambiado?
-Algo así. –digo acoplando las manos en los bolsillos del pantalón vaquero oscuro y rasgado.
-¿En qué sentido?
-En el sentido que te das cuenta de que puedes ser feliz sin hacer gilipolleces.
-Tú siempre has hecho gilipolleces, perdóname.
-Lo sé, Cloe. Yo jugaba con las tías como si fueran… muñecas. Sí, muñecas sin corazón.
-Entonces detrás de todo esto tiene que haber una chica que te haya hecho abrir los ojos.
-Quizás. –mojo mis labios. Joder. No puedo soltar nada fuera de lugar.
-¿Quién es, Justin? –Cloe me mira como si no me reconociera, como si tuviera frente a sus ojos a un completo desconocido.
-Pronto lo sabrás.

Ella me abraza inesperadamente. Es una buena amiga y respeta mi decisión de no contarle lo que no debo, aunque ella no lo sepa.

-¿Pues sabes qué? –Cloe se separa de mí y ríe mientras sostiene una mano en su cintura. –Yo creo que por mucho que hayas cambiado aún sigue algo de ese Justin Bieber en tu interior y no sé quién es esa chica misteriosa pero ahora cuando veas a ____ vas a querer hacerla tuya ahí mismo. Así que contrólate, que te conozco.

Mi boca se seca. La saliva se desvela en mi garganta. Mi estómago se contrae. Ha sido escuchar su nombre y todo el mundo ha caído encima de mí. Joder. Ponerme nervioso es todo lo que ha conseguido.

-¿Por qué dices eso? –pregunto curioso. Bueno, más bien muriéndome de ganas por que me conteste ya. –Si es un bicho raro.
-Lo era.
-¿Qué estás diciendo, Cloe?
-Ven, ahora lo verás tú mismo.

-------------------
Espero vuestros comentarios
¡Feliz navidad!

RT AQUÍ SI HAS LEÍDO ESTE CAPÍTULO.

2 comentarios:

  1. BUA. BUA. BUA. NO SABES TODO LO QUE TE ODIO AHORA MISMO, MI TE ÑO IMAGINAS. BUA BUA BUA, NECESITO AIRE. OSEA A VER, ¿COMO DEJAS ASI EL CAP.? MAS TE VALE SUBIR PRONTO O VOY HASTA VALENCIA Y TE MATO. ES QUE ALKDJSLSJSLAKSJSKA ME ENCANTA DEMASIADO. NO PUEDO.

    ResponderEliminar
  2. omg, como puedes dejarlo asi? Necesito saber lo que pasa después. Adoro tu novela y tu forma de escribir. Es perfecta jsjsnsjsjaiaksnsusnagsusbsn, siguela pronto

    ResponderEliminar