|Narra _____|
Las paredes de la sala son blancas y pálidas,
mientras los muebles son de colores oscuros con adornos en un tono gris. Me
gusta la combinación. Es un lugar donde perfectamente podría acomodarme a leer
un libro y evadirme del mundo. Sí, porque aparte ese ventanal tiene unas vistas
geniales y en compañía de un café caliente…
-¿_____ Blair?
Una señora con unos tacones que aumentan
notablemente su estatura se sienta en el sofá rojo ovalado situado justo
delante de mí.
-Sí, soy yo. –afirmo tras mojar rápido mis
labios.
-Bien. –dice con claridez colocándose las gafas
de pasta negra un poco más arriba de su diminuta nariz. –¿Es necesario que le
hable de usted?
-No. –sonrío. ¿A qué viene eso?
-Perfecto, así me sentiré más cómoda. –me
devuelve la sonrisa. Hace una pausa y carraspea. -¿Puedes hablarme sobre tu
vestuario? Quiero decir, sobre cómo vistes en tu día a día. Quizás no lo creas,
pero es importante.
Y es ahí cuando me planteo seriamente qué estoy
haciendo sentada frente a una mujer que acabo de conocer y está empezando su
particular interrogatorio conmigo.
-Pues… me gusta vestir discreta. –añado
sincera.
-¿Discreta? Hmm… -se lleva el dedo a la
barbilla y me inspecciona con su vista. -¿Y eso a qué se debe, _____?
-No soy como el resto de chicas, soy diferente
y esa es mi manera particular para distinguirme de las demás. –digo,
encogiéndome de hombros.
-Una buena respuesta, pero la vestimenta
tampoco puede estar reñida con tu carácter, cariño. Creo que tienes un buen
cuerpo para lucir.
-¿A qué viene todo esto?
Me desespero. No entiendo estas preguntas sobre
mi forma de vestir. ¿A ella qué le importa? ¿Le molesta? ¿Por qué esto tan de
repente?
-Verás, queremos que causes una buena
impresión. Y para ello deberás cambiar tu vestuario, por eso te hemos traído
aquí.
Elevo una ceja confundida. ¿Esto es real? ¿Me
han traído aquí para… cambiarme?
-No voy a cambiar. –digo decida, cruzando mis
piernas.
-Tan sólo es cambiar esos jerséis anchos por
otros más bonitos y estéticos. Ven conmigo. –se levanta y tras su gesto la
sigo.
Llegamos a un salón lleno de prendas de vestir
colgadas en amplios percheros. Vaya, creo que aquí están escondidos todos los
colores del mundo. Realmente me impresiona ver todo esto.
-Este azul eléctrico sentará muy bien con tu
color de piel. –dice tendiéndome un vestido. Lo cojo. –Ahí puedes probártelo.
–señala hacia una puerta entreabierta.
Afirmo con mi cabeza y me dirijo allí. Entro y
me observo detenidamente en el espejo. ¿De verdad necesito un cambio? Cierro
mis ojos y exhalo un suspiro. Sí, en el fondo sé que sí. En parte ya no soy la
misma. Ahora soy un poco más valiente y no necesito esconderme del mundo. Puedo
mostrar mis piernas sin miedo a nada, puedo enseñar mis muñecas y mis brazos.
Porque no hay nada que temer. El mundo que antes estaba ahí tan arriba, ahora
está a mis pies. Y lo sé porque he aprendido a volar. Vuelo alto, no tengo
vértigo.
Somos lo que pensamos, lo que vivimos. Mi vida
antes era… una mierda. Por eso me ocultaba, vestía oscuro, ocultando bajo la
tela de mis jerséis cada milímetro de mi piel. ¿Y por qué hablo en pasado?
Quizás porque sí tengan razón. Quizás debo dejar atrás esa etapa oscura de mi
vida.
-¿Ya estás lista, _____?
-¡No! ¡Un momento!
Me desprendo del uniforme y me coloco esa
prenda azul eléctrico.
Es increíble pero… ¡he cabido en ese vestido
tan ceñido! Me miro de nuevo en el espejo y volteo observando como ese trozo de
tela se ajusta perfectamente a mi piel. Aunque… es demasiado corto. Salgo y
hago un peculiar y cutre pase de modelos mostrando mi modelito.
-Genial. Te queda genial, _____.
-Gracias. –me sonrojo.
-¿De verdad sigues pensando que te ves mejor
con un jersey de esos anchos tuyos?
Bajo mi mirada y la entierro en el suelo
mientras muerdo delicadamente mi labio pensativa.
-No… supongo. –susurro.
Enseguida el ruido de unos tacones se percibe
cerca. Me giro y me encuentro con Cloe mirándome detalladamente de arriba abajo
sorprendida.
-Menudo tipazo, amiga.
-Bah, exageras Cloe. –digo con una risita.
-No exagero. Estás estupenda con ese vestido,
así que…
-Temo tu pregunta. –bromeo.
-¿Te gustaría llevar eso para la sesión de
fotos que te vamos a realizar?
-¿Qué? ¿Sesión de fotos? ¿A mí? –pregunto
sorprendida casi atragantándome con mis palabras.
-Claro.
-¿Y eso a qué se debe? –pregunto extrañada.
-Eres la protagonista del musical, nos estamos
jugando el puesto a la mejor universidad del estado y tú estás al cargo de
ello. Depende de ti, _____.
Joder. Menudo marrón. Me encantan las fotos,
pero con mi cámara y yo manejando el objetivo, no quiero acaparar yo el centro
de todas las miradas.
-Nunca me han hecho una sesión de… fotos. –me
cuesta pronunciar la palabra.
-Pues esta será la primera vez, además no será
difícil.
-¿Seguro? Pero si yo no… -me corta.
-Escúchame _____, -Cloe se acerca a mí y me
mira con una sinceridad reflejada en sus ojos que sabría descifrar cualquiera. –aunque
no lo creas eres hermosa. Todo empieza por algo y tú vas a empezar hoy a ser
una chica más atrevida, más dispuesta a la vida y te vas a enfrentar con toda
la valentía del mundo a esas cámaras. Sólo si aceptas el reto de continuar con
el musical, es algo importante. Pero nada de esto funcionará si no te
comprometes con nosotros, así que… ¿aceptas?
Trago saliva y en un segundo veo toda mi vida
pasar por delante. Veo a mi madre y veo lo orgullosa que estaría de mí si
aceptara esta oportunidad y dejara a un lado la rutina que llevo cargada en la
espalda muchos años. Siento todo mi cuerpo tambalearse y un escalofrío me
reconforta. Suspiro y muevo mi cabeza afirmando.
-Acepto.
-¡Genial!
Cloe me funde en un abrazo y por un momento
creo que finaliza una etapa en mi vida y comienza otra.
{20 minutos más tarde}
-Ya puedes abrir los ojos, _____.
Así hago. Abro los ojos. En ese espejo veo
reflejada a una chica que me resulta familiar aunque consta de cierta lejanía.
Tiene los ojos color avellana y resaltan por la sombra de ojos oscura en sus
párpados, sus pestañas son infinitamente largas, sus labios gruesos están
pintados de un color rojo sensual, sus mejillas discretamente coloradas se ven
de un tacto suave justo como su pelo largo y perfectamente liso. Cuesta creer
que esa sea yo.
-¿Te gusta el resultado?
Noto como mis pupilas se dilatan y empiezo a
ver un poco borroso. No, _____, no llores. Pero es que verdaderamente me
emociona.
-¿De verdad que… esa… -tartamudeo.- soy… yo?
-Por supuesto que eres tú. Te estás mirando con
tus propios ojos.
Hago muecas extrañas frente al espejo. Sí, soy
yo. Sonrío. Pocas veces en la vida me he visto sonreír de esa manera. Por una
vez me siento bien conmigo misma y nunca pensé que lograría algo así.
-¿Lista para tu sesión? –Cloe parece incluso
más emocionada que yo. Aunque eso no supone algo muy difícil.
-Por supuesto.
|Narra Justin|
Salgo del probador listo, encontrándome con
Cloe que me mira como nunca me había mirado. No sabría interpretar de qué
manera lo hace.
-Ese traje te sienta bien, Jus.
-Todo me sienta bien. –digo chulo tocando la
fina seda de la manga de la americana negra que llevo puesta.
-Bueno, quizás todo menos esos aires de
prepotencia. Eso te sienta como una patada en el culo.
-Sólo bromeaba, Cloe.
-¿Seguro? –se cruza de brazos y se apoya en el
marco de la pared. Joder, está en una postura bastante sexy pero no dejo de
pensar en _____ y en lo que están haciendo con ella. Me intriga. –Eres un
salido de mierda, ¡deja de mirarme las tetas! -¿Enserio? ¿Eso estaba haciendo?
Pues sí que llevo tiempo sin mojar… -¡Justin! ¿Hace cuánto que no… -lo sabía.
Sabía que me iba a preguntar eso. Pues bastante, demasiado creo yo. Y todo por
culpa de la bicho.
-Mucho. –contesto sin ningún signo de estar
bromeando en mi cara. Cloe parece sorprenderse y se acerca a mí.
-Mierda Justin, ¿hablas enserio?
-Claro que hablo enserio.
Cloe me mira con una ceja elevada y se echa el
pelo hacia un lado, apartando las greñas de su cara.
-¿Qué te ha pasado? Eso es muy extraño.
Mi estómago se revuelve en cuestión de
segundos. Es muy fácil encontrar una respuesta, lo peor es formularla y mentir.
Porque nadie puede saber que ella es la responsable de todo, la que me está
cambiando, la que acelera mi corazón como si fuera un puto motor en la carrera
de la Fórmula 1.
-Nada, sólo que me estoy dando cuenta de las
cosas que realmente merecen la pena en esta vida.
Y esa es mi contestación. No es del todo clara,
pero en mayor medida cuenta la verdad.
-¿Me estás diciendo que has cambiado?
-Algo así. –digo acoplando las manos en los
bolsillos del pantalón vaquero oscuro y rasgado.
-¿En qué sentido?
-En el sentido que te das cuenta de que puedes
ser feliz sin hacer gilipolleces.
-Tú siempre has hecho gilipolleces, perdóname.
-Lo sé, Cloe. Yo jugaba con las tías como si
fueran… muñecas. Sí, muñecas sin corazón.
-Entonces detrás de todo esto tiene que haber
una chica que te haya hecho abrir los ojos.
-Quizás. –mojo mis labios. Joder. No puedo
soltar nada fuera de lugar.
-¿Quién es, Justin? –Cloe me mira como si no me
reconociera, como si tuviera frente a sus ojos a un completo desconocido.
-Pronto lo sabrás.
Ella me abraza inesperadamente. Es una buena
amiga y respeta mi decisión de no contarle lo que no debo, aunque ella no lo
sepa.
-¿Pues sabes qué? –Cloe se separa de mí y ríe
mientras sostiene una mano en su cintura. –Yo creo que por mucho que hayas
cambiado aún sigue algo de ese Justin Bieber en tu interior y no sé quién es
esa chica misteriosa pero ahora cuando veas a ____ vas a querer hacerla tuya
ahí mismo. Así que contrólate, que te conozco.
Mi boca se seca. La saliva se desvela en mi
garganta. Mi estómago se contrae. Ha sido escuchar su nombre y todo el mundo ha caído encima de mí. Joder. Ponerme nervioso es todo lo que ha conseguido.
-¿Por qué dices eso? –pregunto curioso. Bueno,
más bien muriéndome de ganas por que me conteste ya. –Si es un bicho raro.
-Lo era.
-¿Qué estás diciendo, Cloe?
-Ven, ahora lo verás tú mismo.
-------------------
Espero vuestros comentarios
¡Feliz navidad!
RT AQUÍ SI HAS LEÍDO ESTE CAPÍTULO.
BUA. BUA. BUA. NO SABES TODO LO QUE TE ODIO AHORA MISMO, MI TE ÑO IMAGINAS. BUA BUA BUA, NECESITO AIRE. OSEA A VER, ¿COMO DEJAS ASI EL CAP.? MAS TE VALE SUBIR PRONTO O VOY HASTA VALENCIA Y TE MATO. ES QUE ALKDJSLSJSLAKSJSKA ME ENCANTA DEMASIADO. NO PUEDO.
ResponderEliminaromg, como puedes dejarlo asi? Necesito saber lo que pasa después. Adoro tu novela y tu forma de escribir. Es perfecta jsjsnsjsjaiaksnsusnagsusbsn, siguela pronto
ResponderEliminar