|Narra _____|
Llegamos a casa. Como siempre camina con su
peculiar andar y lanza las llaves a la mesita del recibidor. Consigue hacer
ruido y le empujo débilmente bromeando en señal de protesta. Él se gira
vacilante, atrapando mis manos y aprisionándome contra la pared, dejándome sin
escapatoria y me da un largo beso que termina con un mordisco en el labio
inferior.
-A la próxima aprende a callarme así. –dice con
esa prepotencia tan típica de él que me vuelve loca.
Afirmo con mi cabeza anonadada mientras sigo
impregnada de la sensación de flotar entre las nubes y otras cursiladas que
pasan por mi cabeza cuando lo tengo ahí, a unos pocos centímetros de mi boca.
Su respiración choca contra mis labios, que piden otro beso más. Y como si escuchara
mis pensamientos lo vuelve a hacer. Me besa otra vez de aquella manera tan
lenta, suave y tierna a la vez. Nuestras lenguas rozan con cuidado, intentando
sellar un pacto.
Se escucha un ruido arriba y separamos
enseguida nuestras bocas.
-Joder. –murmura rodeando los ojos.
Yo lanzo una risita desentonada y consigo
escapar de sus brazos, sintiéndome traviesa por unos segundos. Corriendo subo
las escaleras y arriba me encuentro a papá que me mira de arriba abajo apoyado
en el marco de la puerta de su habitación.
-Es tarde. –musita volviéndome a mirar de esa
manera. Yo frunzo mi ceño como si no tuviera ni idea de la hora que es. Aunque
en realidad sé que mi padre lleva precisamente la razón.
-Lo siento, no controlé la hora de llegada…
-digo moviéndome nerviosa sobre mis tacones.
-Deberías haberme llamado, estaba preocupado.
–dice con un tono de voz serio que no me gusta nada.
-Perdona, papá. A la próxima lo haré. –añado
encogiéndome de hombros.
-Si no eres más responsable no habrá próxima
vez.
-¿Qué? ¡Papá! ¡Pero si es la primera vez que
hago estas cosas!
-Por eso mismo, tienes que aprender a imponerte
unos horarios y no andar por ahí como si nada.
Lanzo un suspiro pesado y echo mi pelo hacia un
lado mientras mi padre sigue diciéndome cosas sin sentido. ¿Y Justin? ¿Se ha
quedado bajo? Espero que no esté escuchando todo esto. Me moriría de la vergüenza.
-¿De acuerdo? –me pregunta, aunque no tengo ni
idea de qué habla.
-De acuerdo, papá. Buenas noches.
Deposito un beso mojado en su mejilla y me
encierro en mi habitación. Me quito los tacones y los coloco al lado del
zapatero para devolvérselos a Vanessa. Me quito el vestido y me meto en mi
pijama calentito. Algo vibra en la chaqueta de cuero que me ha prestado Justin,
mi móvil. Lo cojo y abro un mensaje.
De: Estúpido.
Eso no se hace, bicho.
Se forma una sonrisa en mis labios sin
explicación y lanzo el móvil a mi cama. Cojo la chaqueta de Justin y aspiro su
aroma. Me encanta. No sabría explicar lo que… que sí, que me encanta y no hay
explicación.
Me tiro en mi cama metiéndome entre las sábanas
y alcanzo el móvil con mis manos.
Para: Estúpido.
¿No se hace el qué? *carita sacando la lengua*
De: Estúpido.
Escapar de mí y dejarme con más ganas de…
*carita sonrojada*
Para: Estúpido.
¿De qué?
De: Estúpido.
De ti…
Para: Estúpido.
Así que me estás confesando que ya me echas de
menos.
De: Estúpido.
Algo así, nena. Tampoco te lo creas tanto.
Para: Estúpido.
No soy yo precisamente la que se lo tiene
creído.
De: Estúpido.
Pues podrías empezar a creértelo un poco más,
porque nena… *carita sonrojada*
Para: Estúpido.
No digas eso.
De: Estúpido.
Ya te he sonrojado.
Para: Estúpido.
No.
De: Estúpido.
No niegues lo que es obvio.
Para: Estúpido.
Está bien.
Nos quedamos unos minutos sin decir nada, tan
sólo me dedico a mirar la pantalla del móvil esperando… algo.
Para: Estúpido.
¿Estás ahí?
De: Estúpido.
Sí. Oye, ¿qué te ha dicho tu padre?
Para: Estúpido.
Idiota. Me ha reñido por tu culpa.
De: Estúpido.
Eso es lo que pasa cuando una chica buena se
junta con alguien como yo.
Para: Estúpido.
Pues… ¿entonces yo también soy una chica mala?
De: Estúpido.
No, tú tienes un punto de inocencia que me
encanta.
Y otra sonrisa resbala por mis labios.
Para: Estúpido.
Oye Justin, me muero de sueño.
De: Estúpido.
Oye bicho, y yo de ganas por dormir contigo.
¿Me haces un hueco?
Para: Estúpido.
Mmm… no.
De: Estúpido.
No te hagas la dura, que sé que tú también te
mueres de ganas.
Para: Estúpido.
No estás en lo cierto.
De: Estúpido.
¿Tampoco me dejas darte un beso de buenas
noches?
Para: Estúpido.
No te vas a morir por eso. Buenas
noches, Justin.
De: Estúpido.
Buenas noches chica que se sonroja por todo.
*símbolo corazón*
Para: Estúpido.
Eso es mentira.
De: Estúpido.
Eso es verdad, pero te quiero así. Descansa.
Para: Estúpido.
Yo… también te quiero. Hasta mañana.
---------------
_____ se levanta tarde, como siempre, pero
consigue arreglarse rápido y darse una ducha refrescante antes de ir a la
universidad. Llega al bus y teme encontrarse a Carlo, pero por suerte no aparece
por ningún lado, o al menos ella no consigue verlo. Al bajar se encuentra con
Vanessa y entre charlas llegan a las taquillas donde _____ se encuentra algo
que no esperaba. Alguien ha escrito sobre su taquilla LLUEVE y ella sabe
perfectamente quien es el responsable de todo eso. Esboza una sonrisa de buena
mañana, parada frente a esas letras que realmente narran en secreto una
historia. Su historia.
Algunos curiosos se detienen a observar el pequeño
grafiti y otros se parar a reír, gesto que _____ ignora completamente, tomando
ejemplo de lo que suele hacer con las voces de su cabeza.
-¿Y eso? –pregunta Vanessa señalando a esas
letras pintadas de un color rojo capaz de llamar la atención de cualquiera.
-Nada. –sonríe _____ en forma de respuesta.
Su amiga, extrañada, decide dejarlo pasar.
-Eres tan extraña a veces.
-No estás diciendo nada nuevo. –carcajea _____.
Llegan a clase y acaparan miradas furtivas
llenas de veneno por parte de Sarah y su grupo de amigas. Incluso una de ellas
deja de pintarse las uñas y presta atención a las dos amigas que acaban de
entrar, lo cual supone un gran avance para la humanidad.
-¿Sabes qué, Blair? –pregunta Vanessa
sentándose a su lado y cruzando sus piernas, situando una encima de la otra.
-¿Qué?
-No he conocido a una chica tan misteriosa como
tú. Enserio. –carcajea.
-¿Y eso es bueno? –pregunta _____ elevando una
ceja, tras dejar su bandolera encima del pupitre.
-Es… curioso.
-Vaya. –ríe.
-No te lo tomes a mal, eh. –dice Vanessa
besando la mejilla de su amiga y luego esboza una de sus sonrisas.
-No, tranquila. –ahora sonríe _____.
La profesora de literatura entra y el silencio
empieza a hacerse presente.
-Abrid vuestros libros por la página…
|Narra _____|
Y como siempre, alguien interrumpe. Alguien con
esa sonrisa pícara marcada en sus labios y el cabello un tanto revuelto que… mejor
enterrar mis pensamientos en un lugar fuera de aquí. Justin entra sin pedir
permiso desafiando a la profesora que se da por vencida con él. Avanza
acercándose a mi sitio y empiezo a ponerme nerviosa. Tan nerviosa como siempre
cuando se trata de él.
Pasa por mi lado y roza mi mano queriendo
sentir el calor que desprende mi piel en estos momentos.
-Bueno, continuemos. –prosigue la profesora
escribiendo unas oraciones en la pizarra. –Escribirlas en vuestros cuadernos.
Abro mi cuaderno y hago lo que ordena la
profesora.
-Muy bien, ¿algún voluntario que quiera…
Y de nuevo es interrumpida. Esta vez es… Cloe.
Sí, si no recuerdo mal se llama así. La mejor amiga de Justin. Es realmente
guapa, tanto que incluso sentiría celos de ella cada vez que se acercara a él.
-Siento interrumpir, pero tengo que secuestrar
a dos de sus alumnos. –dice lo más risueña posible. -¿Me permite?
La profesora de Literatura afirma moviendo la
cabeza.
-De acuerdo. Venir conmigo los dos
protagonistas del musical, Justin Bieber y ______... –dirige su mirada hacia
una hoja que sostiene en sus manos. –Blair. Justin Bieber y _____ Blair.
Mi cara enseguida se vuelve como un tomate,
precisamente por el color similar. No me gusta escuchar mi nombre en público y menos
delante de toda la clase. La mayoría de las miradas van a parar a mi rostro y
yo… me quiero esconder debajo del pupitre. Sí, sería una buena idea.
Justin se levanta y yo rápido recojo mis cosas
y le sigo mientras esquivo de nuevo miradas llenas de furia como la de Sarah.
Avanzamos por el pasillo en absoluto silencio,
hasta que Cloe decide romperlo.
-Vamos a hacer con vosotros algo genial.
Justin y yo nos miramos y enseguida separamos
la mirada.
-¿Algo genial? –pregunta Justin tratando de
aguantar la risa. Me encanta cuando lo hace.
-Sí. –afirma Cloe pasando su brazo por los
hombros de Justin. Trago saliva. –Ya te dije que me encargaron para ser la
estilista del musical.
-Cierto, no lo recordaba. –musita Justin.
-¡Pues así es! –exclama ella mientras deja un
efusivo beso en la mejilla de Justin. -Vais a ser los primeros con los que
vamos a trabajar, ¿os parece bien? –Cloe se detiene a mirarme mientras yo me
muerdo el interior de la mejilla con rabia.
-Sí. –me decanto a decir.
Justin se percata de que no me siento muy
cómoda y me regala una sonrisa calmada como sinónimo de ''no te preocupes por
nada que todo está bien''.
Bajamos las escaleras mientras Justin y Cloe
charlan de cosas que no me importan lo más mínimo, o quizás sí, pero no les
presto atención y me pierdo un rato en mis pensamientos. Llegamos a la zona de
bajo y me pregunto qué mierdas hacemos aquí, en un garaje el cual no había
pisado en mi vida, rodeado de coches de diferentes tamaños, marcas y colores.
Nos detenemos y Cloe camina en línea recta
hasta encontrarse con un hombre bastante alto y con los brazos musculados
llenos de tatuajes. Me recuerda a un guardaespaldas de esos de las películas de
acción, me impresiona porque nunca había visto a un hombre así con mis propios
ojos.
-¿Quién es? –le pregunto a Justin en voz baja,
tan baja que apenas se escucha en forma de susurro.
-Alguien que ha ido mucho al gimnasio.
-Idiota, eso ya lo veo.
Él carcajea y se aproxima a mí, pero sin dejar
de medir la distancia de seguridad entre nosotros.
-Te has puesto celosa antes, eh. –dice
acompañando la frase con un guiño de ojos. Y recuerdo el pinchazo que sentí en
mi vientre la primera vez que lo hizo. Sabía muy bien cómo jugar conmigo.
-No. –niego orgullosa. -¿Por qué tendría que
estarlo?
-Tu cara lo decía todo. Y tus morritos también.
–vuelve a carcajear.
Suspiro pesadamente esquivando su mirada y me
giro dándole la espalda.
-Eres una refunfuñona. –susurra cerca de mi
cuello.
Joder. Eso ha sido… electricidad pura. Lo odio.
-¿Has pasado por tu taquilla hoy? –suena sexy.
–Alguien te ha dejado un regalo.
Trago saliva. Sus manos se acoplan indecisas en
mi cintura y vuelve a suspirar en mi cuello, dejando su aire estampar contra mi
piel.
-Sí, ya he visto como alguien ha escrito unas
cuantas cosas sin sentido.
-Joder, bicho. Me encanta cuando te pones así.
-¿Así cómo?
-Así de rabiosa.
-Pues no te encantaría tanto verme más rabiosa,
así que déjame en paz un rato.
-Vale, fea.
Se separa de mí y se sienta en un escalón a
jugar con su iPhone. Yo me quedo quieta, tratando de apaciguar el zoológico que
ha revolucionado Justin en mi estómago en unos pocos segundos.
Después de unos largos minutos, Cloe se acerca
a nosotros.
-_____, tú te vienes conmigo ¿vale?
-¿Dónde? –interviene Justin, poniéndose en pie.
Yo me quedo paralizada.
-Yo me encargo de su vestuario, Justin. Tú ve
con aquel señor.
Cloe agarra mi brazo como si fuéramos amigas
íntimas, de esas que pasan las noches viendo películas de amor mientras
consuelan sus penas con unas cuantas palomitas dulces, y subimos a un coche
estacionado a pocos metros. Me siento en el asiento de copiloto, y vaya, ella
por lo visto ya sabe conducir. Me sorprende. Abrocho mi cinturón y me miro en
el espejo retrovisor mientras salimos de allí.
-Nunca había hablado contigo _____, ¿eres muy
amiga de Justin?
Su pregunta consigue ponerme un tanto nerviosa
y me muevo sobre el asiento incómoda.
-Bueno… -es lo único que puedo llegar a decir.
-¿Bueno? –sonríe mientras sigue prestando
atención a la carretera. –Me habló de ti únicamente el día que llegaste a su
casa, no sé si os lleváis bien o por el contrario…
Eso significa que Justin no ha contado nada de
lo nuestro. Perfecto. Justo como le dije. Suspiro aliviada.
-Nos llevamos, simplemente nos llevamos. –sintetizo.
-Eso está bien, pero ya sabéis que para el
musical al menos debéis fingir… ¿Cómo lo llamaría yo? –dice llevando su dedo
índice a su barbilla y luego lo devuelve al volante. –Como que estáis
enamorados.
Un escalofrío pasa por mi columna vertebral a
velocidad de infarto. Me tenso. Me muerdo el labio incómoda.
-Tratamos de actuar lo mejor posible. –miento.
Al menos yo no actúo, me he metido tanto en el personaje que diría que es el
personaje el que se ha metido en mí. Realmente no sé si estoy enamorada, quizás
es demasiado pronto para llamarlo así, pero de lo que estoy segura es que estoy
a punto de quemarme porque el fuego está muy cerca.
-Eso está bien. ¿Sabes qué? Yo siempre he
soñado con ser la protagonista de un musical y enamorarme de mi compañero. Tienes
mucha suerte.
-Bueno a mí me escogieron, yo no escogí serlo.
–añado clara.
-Entonces te lo pusieron a huevo, amiga.
–carcajea y me dispara una sonrisa. Pues es más simpática de lo que pensaba.
-¿Por qué? –simulo yo una sonrisa.
-Porque Justin es el chico más deseado de la
universidad y seguro que el 99% de todas las chicas quieren ocupar tu lugar.
Le contestaría un ''joder, pues si ellas
supieran….'' pero decido actuar, sí, actuar, como si fuera el principio de todo
y no sucediera nada entre Justin y yo.
-Bah, -suspiro. –no es para tanto.
-Tu sonrisa no dice lo mismo, eh. –dice
risueña. Joder, me ha pillado. ¿Tanto se me nota?
Decido ignorar su comentario y ponerle fin con
una sonrisa. Ella enciende la radio del coche y suena una canción bastante
movida, pudiendo percibir como Cloe la tararea en voz muy bajita. Bajo un
poco la ventanilla y el aire frío resbala por mi piel también haciendo un tanto
rebelde mi cabello desordenado. Cierro mis ojos e imagino, una vez más. Adoro
la sensación de visitar las nubes y volver de nuevo a la Tierra como si nada. Antes
solía odiar esto de imaginar tanto. Es una gran putada cuando lees, piensas e
imaginas más de lo que vives. Pero el día menos esperado todo cambia, modificando
incluso tus expectativas. La vida nos sorprende cuando menos creemos, por eso
me gusta vivirla. A pesar de tanto bache, señales de STOP y semáforos en rojo
que me decían que subiera ahí arriba y me quedara con mamá para siempre. Pero
eso es pasado. Ahora todo va mejor, en parte gracias a él. El estúpido. Mi
estúpido.
¿Sabes qué? Odiaba los truenos, los rayos y esas cosas que me
causaban tanto terror y me hacían cobijarme bajo mis sábanas. Pero ahora todo
ha cambiado. Que sí, que amo la lluvia. Sobretodo amo cuando me dices que está
lloviendo. Porque sí. Llueve. Sí. Ya
creo que llueve y eso significa que me quieres. Y por ese simple hecho sostengo
en mis labios una leve sonrisa sin explicación. Bueno, quizás la explicación a
todo interrogante eres tú. Suena ahora una canción más lenta y me percato de
que es esa misma que bailamos ayer. ¿Casualidad? Otra sonrisa escapa de mis
labios y no lo puedo permitir. ¡No! ¡Basta! Me voy a volver loca, bien si ya no
lo estoy lo suficiente.
-Hemos llegado.
Cloe pisa el freno y mientras yo me quedo observando
el gran edificio gris que presencio a mi derecha. A través de la ventanilla
observo su fachada y me quedo realmente impresionada.
-¿Qué vamos a hacer aquí? –pregunto fascinada.
-Ya lo verás. –dice colocándose las gafas de
sol.
RT AQUÍ SI HAS LEÍDO ESTE CAPÍTULO.
Omg siguela ya, cuando saldran a la luz rayis y justin? Cuando tendran 1313? Diosss siguela pronto :)
ResponderEliminarAdoro tu forma de escribir, escrubes muy muy muy bien de verdad. Adoro la historia y los personajes. Adoro toda tu novela. Siguela pronto
ResponderEliminarDe verdad que cada día me sorprende más tú y tu manera de escribir. Logras hacerme olvidar de todos mis problemas, de mi alrededor. Simplemente quería agradecerte por esta increíble novela y decirte que el capítulo ha sido asdfghjkl. Besitos, Lyd.
ResponderEliminarCieloooo! Perdon por no comentar antes porque no he tenido tiempo, pero ahira si y he de decirte que es genial!!! Me la he leido en 4 dias mas o menos y madre miaaa que viciooo! Me encantaaaa! Siguela pronto porfiiii
ResponderEliminar@consutorres :)