Tu rastro.

lunes, 7 de enero de 2013

''Improbable dirección'' Capítulo 2.



Comienza un nuevo día. _____ ha pasado la primera noche en su nuevo hogar. Se levanta sobresaltada de la cama, pues acaba de tener una pesadilla. Además, de las peores. No empieza con buen pie, pero se le escapa una sonrisa traviesa al pensar en las cosas que tiene que hacer hoy. Por la noche escribió una lista de planes que realizar. Es una persona indecisa pero cuando quiere tiene las cosas claras y bien asentadas en la cabeza. Baja de la litera por la escalerita que le parece tan graciosa. Cree que todo está diseñado a su gusto, como si fuera la protagonista de algún cuento de princesas de esos que le contaba su madre para dormir. Camina descalza hacia el cuarto de baño, se desnuda, y se adentra en la ducha. Se deja empapar por el agua caliente mientras se enjabona y realiza algunos pasos de baile. También canta, a pesar de que no se logra escuchar ni ella misma ya que tiene puesta la radio a todo volumen. Es su momento de liberarse y desconectar. Pensamientos un tanto rebeldes andan perdidos por su mente. Sale y se seca con la toalla rosa que tanto le gusta. La otra, de un color más oscuro, la enrolla en su pelo. Una canción más lenta y triste. Se mira al espejo. Odia lo que ve reflejado ahí. No quiere hacerlo. Siente impotencia una vez más. Rompe a llorar. Quiere sentirse segura con ella misma, quiere quererse, pero lo ve tan imposible como tocar la Luna con la punta de los dedos. El cristal está empañado de vaho y dibuja un corazón en él. Amor. Todo lo que necesita. Pero ella no lo quiere saber. Está acostumbrada al fracaso y teme entrar en ese juego. Se seca las lágrimas con el puño de sus manos y sale corriendo hacia el pasillo directa a su habitación. No se hace todavía la idea de que vivirá ahí. Abre el armario y coge la primera camiseta que pilla. Pantalones de chándal anchos y deportivas. Cómoda, pero no lo suficiente. Carga con su réflex colgando del cuello decidida a perderse entre los alrededores de la inmensa urbanización.

|Narra Justin|

No hay nadie en casa. ¿Dónde se han metido? Me doy una ducha rápida y bajo corriendo a desayunar. Abro la nevera y cojo un zumo que voy bebiendo sujetándolo con  una mano mientras con la otra me peino. Abro el grifo y mojo un poco más mi pelo. Listo. Irresistible. Saco el móvil de mi bolsillo y reviso mi agenda. Me detengo en la letra V. Vanessa. Linda. Muy linda.

''Preciosa, ¿mañana nos pelamos química? Creo que lo haremos mejor tú y yo. Solos.''

Me muerdo los labios y los mojo con mi lengua. Me pongo el casco, subo a mi moto y tomo dirección al parque de los pinos. Allí nos solemos reunir todos. En unos pocos minutos me encuentro allí. Aparco y voy hacia ellos.

-¿Qué pasa, bro? –digo saludando a Ryan con un choque de manos, y luego un golpecito en la espalda.
-Te estábamos esperando.

Da una calada a su cigarro y me lo pasa. Saludo a los demás. Me siento a su lado y tiro el humo de mi boca mientras todos me miran.

-¿Ya has conocido a tu nueva hermana? –me pregunta Chaz desde una esquina del banco donde estamos sentados.
-Sí, tío. No me lo recuerdes.
-¿Por qué? ¿No está buena?

Me entra algo parecido a un ataque de risa. Ryan incluso se preocupa y me da toques en la espalda para que pare.

-Ya, ya. -toso un poco. –No, no está buena, y parece ser muy rarita.
-¿Rarita?
-Sí, no habla normal. Dice palabras extrañas.
-Pues yo quiero verla.
-Y yo.
-¡Yo también! –se suman todos a la idea espontanea.
-Eh, frenar. No sabéis lo que decís. Es… -digo con una expresión graciosa.
-Descríbenosla.
-Es como un bicho de monte. Viste con ropa ancha y de colores feos. ¡Seguro que ni le gusta el morado!
-¿Bicho de monte? –carcajea Ryan.
-Yo puedo enseñarle un poco de estilismo. Seguro que no le viene nada mal. –añade Cloe.

Cloe es mi mejor amiga. Estuvimos liados hace un par de años y es que es la típica chica rubia que llama la atención con su espectacular cuerpo. Tiene unas curvas increíbles y si no fuera porque mantengo una amistad muy especial con ella, quizás me atrevería a hacerla volar de nuevo. Bueno, eso junto con que su novio me partiría la cara. Le encanta la moda y sueña con tener sus propios diseños. Seguro que algún día lo consigue. Es una buena chica, y buena estudiante también. En realidad, es la única que estudia del grupo. Los demás paseamos los libros por la universidad y al llegar a casa dejamos la mochila abandonada en cualquier rincón.

Se escucha el ruido de un motor. Va montada en su Vespa rosa. Baja de la moto y se quita el casco delicadamente. Contemplo sus lindas piernas mientras se acerca de una manera que pondría a mil por hora a cualquier tío. Todos se quedan expectantes. Se para a unos cuatro centímetros de distancia de mí y se moja los labios.

-Hola, nena.
-Hola, Bieber.

No le quito la mirada de encima y tira de mi brazo sin decir nada más. Escucho murmullos entre las chicas. Me lleva a la parte trasera donde hay una pequeña fuente y césped ideado para tumbarse sobre él. La agarro por la cintura y le planto un beso en la boca. Enrolla sus brazos en mi cuello y me da un pequeño mordisquito en el labio inferior. Otro beso. Me empuja y se pone encima de mí mientras ríe divertida. Mis manos van hacia su trasero y ella devora mi cuello como si se tratara de su helado favorito.

-No deberías, ¿sabes?
 -Empezaste tú.
-Me provocaste, Sarah.
-Es inevitable. Del  1 al 10 me vuelves loca un 20.
-Shhhh. –la silencio situando mi dedo índice contra su boca.
-Pero te necesito.
-No somos nada, aunque me encantas.

Siempre acabamos sacando el mismo tema. No quiere que ande con otras chicas, es demasiado posesiva y no soy ni su novio. Novio. Esa palabra ya me produce escalofríos. Si yo sólo quiero divertirme, ser libre. Me canso de estar con la misma. A veces resulta hasta agobiante. Me giro y ahora soy yo quien se pone sobre ella. Le atrapo con mi cuerpo presionándola y le deposito un húmedo beso bajo el cuello.

|Narra _____|

Este lugar es precioso. Desde esta perspectiva puedo captar las más bonitas fotografías del paisaje. El Sol me pega en la cara y molesta lo suficiente a pesar de que los árboles me protegen un poco de los rayos. Reviso mi cámara. Vaya, 130 fotos en el poco tiempo que llevo paseando por aquí. Visualizo un caminito de piedras que parece llegar a un sitio lo suficientemente interesante como para captar mi atención. Lo sigo mientras no pierdo detalle de la naturaleza que me rodea. Escucho el canto de los pájaros y me paro un segundo para perderme en ese sonido que me transmite tanta paz. Creo que más de una vez me escaparé aquí para inspirarme y desconectar de todo. Echo un mechón de mi pelo atrás de mi oreja y paso la lengua por mis labios para humidificarlos. Continúo en mi pequeño viaje y a lo lejos logro diferenciar una especie de parque rodeado de altos pinos. Aspiro el aroma puro que desprenden. Me siento en un tronco de un árbol que parece haber sido cortado para eso. Las risas de unos adolescentes me interrumpen los pensamientos. Ahí los veo. Jugando. Besándose. Pasando el tiempo. El chico le hace cosquillas y ella le susurra algo al oído. A continuación es ella quien se aleja y le ayuda a levantarse. Una vez en pie se dan un tierno beso. Siento un pinchazo en mi interior, creo que se llama envidia. ¿Cuándo viviré yo algo así?
Foto. Clic. Nada mejor para deprimirme que captar imágenes perfectas de enamorados. Conecto los auriculares a mi móvil y pongo una de mis canciones favoritas. Despejo mi mente. Otra instantánea. Vaya. Centro un poco el objetivo. Un poco de zoom. Y otra. Magnífica. Observo esta última y me sorprendo. Acerco más. Logro diferenciar su rostro. ¿Ese es Justin? Miro a mi frente y puedo afirmar que es él. Nunca llegaría a pensar que un idiota llegaría a tratar tan bien a una chica.

Más tarde llego a casa y deposito la funda con la cámara en el recibidor. Cierro la puerta.

-¿Hay alguien?

Pregunto alto para ver si me escuchan, pero nadie responde. Qué raro. Es la hora de comer y mi estómago ruge pidiendo algo de comida. Voy a la cocina decidida y abro la nevera. Cojo algo para calentar, lo introduzco en el microondas y a los 5 minutos está listo. Preparo la mesa para mí sola. Entonces escucho el sonido de las llaves y los pasos de una persona acercándose a mí. Se apoya en el marco de la puerta con toda la prepotencia.

-¿No está mi madre?
-No, Justin.

Voltea la mesa y me mira.

-¿Hay algo de comer?
-Bueno… en realidad no.

Abre la despensa indeciso y al fin acaba por hacerse un sándwich. Me sorprende este chico. Se sienta justo en frente de mí y enciende la televisión.

-Antes te he visto. –le comento.
-¿Dónde?
-No lo sé, pero estabas con una chica. ¿Es tu novia, verdad?
-¿Novia? –ríe y a continuación pega un trago de agua. –Yo no tengo de eso.
-¿No? Parecíais muy felices.
-No, vaya, se nota que no me conoces.
-No me extraña. Sabía que no eras de esos chicos.
-¿A qué te refieres?
-Vale. Déjame adivinar…
-Te dejo.
-Eres el típico chico rompecorazones que se lía con mil y una chicas sin importarle los sentimientos.
-Creo que acertaste. –pone cara de circunstancia.
-Sabía que serías así.
-¿Y tú? ¿Algún amor por ahí o estás empezando a volverte loca por mí?

Creo que se está riendo en mi cara. Retiro lo de ‘creo’. Lo está haciendo.

-Lo siento, no suelen gustarme los chulitos como tú.
-Pues algún día cambiarán todas esas expectativas. Ya lo verás. –eleva sus cejas y se levanta recogiendo su plato junto con algunos cubiertos.
-Me temo que te quedarás con las ganas. –recojo el resto y después coloco todo en el lavavajillas. –No soy como las demás, ¿sabes?
-Eso se ve, eres un bicho raro.
-Justin, las apariencias engañan. –finalizo. 

Me quedo de brazos cruzados contemplando como se aleja poco a poco mientras juega con la pantalla táctil de su móvil. No le vendrían mal unas clases de educación, me ha dejado con la palabra en la boca y ni tan siquiera se ha dignado a contestarme. Pero yo misma me pregunto el porqué me preocupo por él. Que haga lo que quiera, no cambiará, ni soy nadie en su vida como para decirle lo que está bien y lo que está mal. ¿No ha tenido una profesora en la escuela? Lo único que sé es que va a ser el objeto de mi aburrimiento.



RT AQUÍ SI HAS LEÍDO ESTE CAPÍTULO.


3 comentarios:

  1. Porfavor siguela que tu anterior novela me encantó y con esta vas por el mismo camino :)

    ResponderEliminar
  2. Tienes que subir otro capito ya lo necesito me estoy poniendo de los nervios

    ResponderEliminar
  3. Porfavor porfavor porfavor porfavor porfavo te lo pido de rodillas sube otro capitulo

    ResponderEliminar