Tu rastro.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

CAPÍTULO 38.


| Narra Justin |


Entro al hospital junto con Kenny y Scooter. Me quito la capucha y remuevo mi pelo. La gente me mira con una expresión extraña. Sí, soy Justin Bieber. Pero hoy solo soy Justin, su Justin. Dejo a un lado eso de tener que aguantar la presión de las cámaras a cada paso que doy. Muchas veces llegan a agobiar demasiado. Eso sí, a mis fans nunca las dejaría.

Llegamos al cuarto piso, donde se encuentra su habitación. Echo un vistazo hacia una pequeña sala y alguien nos saluda desde allí. Es Ryan.

-Hey, -Chocamos la mano como hacemos siempre al saludarnos y me siento a su lado. Scooter y Kenny van a por un café. -¿la has visto?-Le pregunto.

-Sí, ahora están haciéndole unas pruebas y he tenido que salir. –Contesta.

-Tendré que esperar un poco más… -Suspiro.

-¿Cómo está? –No puedo disimular mi preocupación y mi pierna derecha tiembla a una velocidad preocupante. Siempre me pasa cuando estoy nervioso.

-Está bien, no te preocupes. Poco a poco irá mejorando.

-¿Ha preguntado por mí?

-No ha preguntado por nadie, la verdad.

-¿No ha dicho nada de mí? –Me estoy comenzando a alterar.

-Justin, -Dirige su mano hacia mi hombro e intenta tranquilizarme. –ahora la verás y todo irá bien.

-Quiero verla ya. –Me levanto.

-Espera. Puede que no hayan acabado. –Me frena tirando de mi brazo.

Me siento de nuevo y esperamos un largo rato. Nunca había estado en una situación así. Siento la necesidad de verla. Mel, es increíble lo que has hecho con mi corazón. Lo has revolucionado. Como sólo tú sabes. Ahora tengo la necesidad de verte y saber que todo va bien. Que no existe preocupación, aunque ahora tenga que empujarte mientras estés sentada en una silla de ruedas, lo haré orgulloso. Porque te quiero, y me da igual la gente, lo importante somos tú y yo.

Me vibra el móvil y lo cojo rápidamente. Es un mensaje de mamá.

'¿En qué planta estáis? Creo que me he perdido.'

Río bajito sin saber el porqué. Bueno, sí. Mamá tan torpe como siempre.

'Cuarto piso. Te espero aquí. Al salir del ascensor me verás.'

Enviado. Nunca soy tan soso con ella, pero ahora no estoy como para tirar cohetes. Siempre suelo ponerle cosas como ''sexy'' o ''linda''. Me gusta hacer especial a la gente.

Pasan tan solo unos dos minutos y viene con un paso acelerado a abrazarme. Yo también le abrazo fuertemente. Contengo mis lágrimas como nunca antes he hecho. Esto me ha dado fuerza. Caminamos hacia donde se encuentra su habitación a un paso ligero. Si fuera por mí iría corriendo debido a mis tremendas ganas de verla.


|Narra Mel|

Espero que todo lo que me han hecho sirva para algo. Me retuerzo de dolor y cubro con la ligera manta blanca mi cabeza hasta tapármela completamente. De pequeña, cuando tenía miedo siempre lo hacía. La abuela me solía decir que ese sería mi refugio para huir del mundo. Entonces, me sentía protegida, fuera de preocupaciones. Aunque ahora todo es diferente, mi mayor miedo ya no es perder a mi muñeca favorita, es algo más importante, es perder algunos recuerdos como me han informado los médicos. No quiero que eso suceda, aunque puede que ya sea tarde.

Escucho unas voces conocidas como si estuvieran hablando por el pasillo y poco a poco se acercaran hacia a mí. Me destapo e intento arreglarme el pelo con rapidez. Alguien pega dos golpecitos a la puerta y entra. Es Ryan, seguido de más gente. Le sonrío y les animo a que pasen los demás. Me fijo en el último chico que no tengo ni idea de quién es y encima parece algo nervioso. Camina cabizbajo, pero enseguida levanta su mirada y se choca con la mía. Tiene unos ojos color miel preciosos. Me sonríe y me pregunto el motivo. Noto un pinchazo en mi estómago. Se queda paralizado unos segundos y poco a poco se acerca a mí mientras los demás se echan hacia atrás como esperando algo. A medida que lo tengo más cerca me transmite su nerviosismo, y es que seguro que él es uno de esos recuerdos que se han fugado de mi mente.

-Mel… -Me dice con una voz muy tierna.


|Narra Justin|

Y ahí la tengo, a la distancia que deseaba. Mi corazón late a mil por hora. Tiene varios rasguños en la cara, pero sigue teniendo esa magia en su rostro que me encanta. Parece sorprendida y no me dice nada.

-¿Cómo sabes mi nombre? -Hace una pausa y me quedo en blanco. -¿Me conoces?

-¿No me recuerdas? –Cojo su mano con cuidado y la acaricio. Estoy temblando y ella lo nota.

-Te lo juro. No sé quién eres. –Responde finalmente.

Eso me ha dolido más que si me hubiera caído un edificio entero encima. Mel, espero que estés de broma. Pero no. Todas mis esperanzas se limitan a nada. Temía todo esto. Ahora mismo no sé si ella está peor que yo. Hundido como el Titanic, así me siento. Me coloco la capucha y salgo a toda hostia de la habitación, empujando a la enfermera que entraba en ese momento. Estoy furioso y necesito escapar. Corro por el pasillo buscando alguna salida o algún refugio. No me doy cuenta y me estampo con algo. Acabo en el suelo. Pero estoy más herido por dentro.

|Narra Mel|

Me siento mal conmigo misma. Todos me miran y a cada uno de ellos los reconozco. Pero a aquel chico no. Ryan sale en su busca. Miro a papá y le exijo una explicación.

-¿Quién es? –Le pregunto. -¿Lo conocía?

-Tan sólo es nuestro vecino. –Me dice, indeciso. –Ahora duerme, y olvida todo, ¿vale?

-Vale papá, te quiero.

Cierro los ojos y hago como si fuera en busca de encontrar el sueño. Noto como se van y me dejan sola. Creo que me voy a tirar todo el día pensando.

No hay comentarios:

Publicar un comentario