Tu rastro.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

CAPÍTULO 39.



|Narra Justin|

Han pasado tres meses desde todo aquello. Tiempos mejores vendrán. Yo me he tomado un pequeño descanso y he vuelto a casa. Eso sí, todo es diferente. Cada vez soy más conocido en la prensa, cosa que no me gusta, aunque sabía a lo que me enfrontaba entrando en este mundo. Todavía no me creo que tanta gente me siga y aprecie lo que hago. Es increíble y me cuesta asimilarlo.



Aquí estoy sentado en la cama intentando afinar un poco más mi guitarra. Acompaño algunas melodías con mi voz para componer algo, pero hoy no estoy inspirado. Acabo de llegar después de estar varias semanas seguidas de radio en radio y dando pequeños conciertos, es decir, estoy agotado. Y ella… ella sigue recuperándose. Los médicos dicen que lo que le sucede no es muy común, pero puede que poco a poco vea con nitidez aquello que ha olvidado. 

Ayer le dieron el alta y ya está en casa. La he visto pocas veces, sólo soy un simple vecino para ella. No soy consciente aún de todo lo que ha sucedido, es como si fuera una pesadilla de la que pronto despertaré. Pero llega la hora de la verdad, me pellizco la mano izquierda y me duele en señal de que estoy en la vida real. Maldita realidad. He pasado de serlo todo, a ser nada. De ser el más feliz con ella a mi lado, a tenerla a centímetros y no poderla besar.

Llevo una gran impotencia en mi interior que no me deja hacer nada que no sea pensar en lo duro que se me está haciendo todo esto. Me pierdo recordando miles de momentos vividos a su lado y acabo en un mar de lágrimas. No, Justin, tú eres fuerte. Los fuertes nunca lloran. Pero mis palabras son insuficientes. Necesito desahogarme de alguna manera y recurro a mi medicina en estos momentos. La música.

Mi voz, el arma que necesito usar en este momento. Everything is gonna be alright. Todo va a ir bien. Confío en ello.



|Narra Mel|

Qué extraño es todo, aunque por fin estoy en casa. Ya puedo andar un poco con ayuda de una muleta y aunque en mis brazos quedan cicatrices con el paso del tiempo se irán. Me siento nueva. Como si hubiera hecho un viaje de ida y vuelta a un lugar que me cambiaría por siempre. Me dirijo a mi armario en busca de una sudadera que ponerme sobre el jersey que llevo y es que hace un frío increíble. Ahora mismo necesitaría a alguien que me arropara combatiendo a estas bajas temperaturas. Y no sé el porqué, pero una imagen del vecino me viene a la cabeza.

Me tumbo en mi cama boca arriba y cierro los ojos fuertemente. Me paro a pensar, pero unas melodías interrumpen que me adentre en mis pensamientos. La verdad es que suena bien. Parece que viene de fuera y me acerco a mi ventana para abrirla y que el sonido entre en mi habitación. Apoyo mis codos sobre ella y con mis puños sobre mis mejillas sujeto mi cabeza. Una brisa de aire choca suavemente contra mí y hace que mi pelo se revuelva. Me gusta esta sensación de libertad. Cierro los ojos y suspiro. Ahora las melodías de aquella guitarra van acompañadas de una voz dulce. Un escalofrío. Dos. Tres. Me transmite algo inexplicable. Se me crea un nudo en la garganta que me cuesta deshacer. ¿Quién es ese chico que canta como los ángeles? Creo que me he enamorado de esa ternura que desprende hasta llegar a mis oídos. Pero de un momento a otro deja de cantar. Abro mis ojos y me encuentro con su mirada. Es Justin, el vecino. A él no lo recordaba, es algo extraño. Le sonrío y cierro involuntariamente la ventana, dejándolo con una cara que me costaría llegar a describir.

Visualizo mi portátil y lo traslado a la cama. Echaba de menos cosas como esta. Lo enciendo y me quedo realmente sorprendida al contemplar el fondo de pantalla. Justin y yo. ¿De verdad? Sí, somos nosotros. ¿Qué hago abrazándolo? ¿Qué hace él cogiéndome por la cintura? Me hago preguntas en las que quizás pronto obtenga una respuesta. A lo mejor es una simple foto, nada más. No tengo porqué darle tantas vueltas a mi estúpida cabeza. Puede que fuéramos muy amigos. Sólo eso.

Entonces me conecto al chat y se me abre al instante una ventanita.

• Justin dice:
Hola, ¿estás mejor?

• Mel dice:
Bueno… sí. ¿Y tú que tal estás?

• Justin dice:
Estoy…

• Mel dice:
¿Te pasa algo?

• Justin dice:
He perdido una de las cosas que más quería, eso es todo.

• Mel dice:
Tranquilo, todo se soluciona algún día. ¿Eras tú el que cantaba?

• Justin dice:
¿Qué?

• Mel dice:
Que te he escuchado cantar desde tu habitación. Tienes una voz preciosa.

• Justin dice:
Gracias, pero más preciosa eres tú.

• Mel dice:
Bah, déjate de bromas. No me habrás visto bien…

• Justin dice:
Más de lo que imaginas.

• Mel dice:
… ¿Qué haces por ahí?

• Justin dice:
Estaba intentando componer algo, ¿y tú?

• Mel dice:
Pues ahora me toca echarme una pomada en los brazos para que cicatricen las heridas… Justin, ¿me puedes ayudar? Es que no hay nadie en casa y sola no puedo…

• Justin dice:
Claro. Voy ya para allá. Ábreme.

Se desconecta y se queda la pantalla en negro. Me puedo ver en el reflejo y me pregunto qué hago sonriendo de esa manera tan estúpida. Bajo con cuidado y al fin abro la puerta. Ahí está con su sonrisa deslumbrante. Le invito a pasar.


|Narra Justin|

Me abre y le sonrío. Me devuelve la sonrisa. Cuánto tiempo hacía que no estábamos aquí los dos juntos. Me sorprende el hecho de que haya sido ella la que me dijese de venir. Lo estaba deseando con todas mis ganas.

-¿Subimos? –Me mira y ríe.

-Vale. –Acepto, elevando mis hombros.

Lleva una pequeña venda en el tobillo derecho y sube apoyándose en la barandilla. La sigo por detrás y le ayudo. Último escalón y casi cae de espaldas si no llega a ser porque la sujeto entre mis brazos. Se sonroja un poco y la levanto con cuidado.

-Gracias. –Se gira para mirarme y echa un mechón de pelo tras su oreja.

-De nada. ¿Te has hecho daño? –Le pregunto.

-No. –Se hace la dura, pero la conozco y sé que realmente está dolorida. –Si no fuera por ti me hubiera matado.

-Te he salvado la vida, ¿entonces?

-¿Entonces qué?

-Nada, nada.

Al segundo se acerca a mí y me planta un beso húmedo en la mejilla. Me quedo paralizado. Noto un pinchazo en mi abdomen. Echaba de menos el contacto de nuestra piel. Y ella en su interior también siente lo mismo, pero no lo entiende. Se aparta con delicadeza y me dedica una de esas sonrisas que me vuelven loco. 

Nos encontramos en su habitación y miles de recuerdos golpean en mi cabeza. Aquí nos hemos regalado demasiados besos e infinitas caricias. Imposible olvidar todo aquello, aunque sólo sea yo quien lo recuerde. Me siento en su cama cómo ella me dice y se pone a mi lado. La miro de reojo, como si no tuviera una mínima intención.

-Duele mucho… -Dice mientras se arremanga.

-Tranquila. –Trago saliva. Realmente el que se tendría que tranquilizar soy yo, que se me va a salir el corazón de un momento a otro. -¿Tienes que ponerte la pomada todos los días?

-Sí… -Suspira. –Pero pronto me curaré, entonces merece la pena.

-Claro. –Le sonrío.

-¿Me permites? –Pregunta cogiendo mi dedo índice y colocando un poco de esa crema sobre este. –Sólo tienes que esparcirla sobre las heridas más grandes, pero con cuidado.

Sigo los pasos que me dicta y siento escalofríos cada vez que rozo su piel. Intento no hacerle daño y le sonrío cada dos por tres para que se calme. Estamos cerca. Me gustaría romper aún más la poca distancia que nos separa y robarle un beso. Pero Justin, ahora no es el momento. Me muero de ganas por saborear sus dulces labios. Soy un completo esclavo de ellos. Dirijo mi mirada hacia su boca mientras no se da cuenta. Maldigo interiormente y continúo.

-Ya está. Muchas gracias. -Enrosca la tapa de la pomada y nos quedamos en silencio.

-Un placer hacer de enfermero para una chica así. -Le guiño el ojo. Eso suele gustarle a las chicas.

-Tampoco te lo creas tanto. -Dice riendo bajito. -Te pongo un 6 sobre 10.

-Bueno, al menos estoy aprobado. -Río ahora yo y me levanto.

-¿Mañana nos vemos? -Esa pregunta acelera mis pulsaciones. Significa que quiere volver a verme y aún no me he ido.

-Claro. Ya hablamos. -Vuelvo a usar la táctica del guiño y salgo de su habitación. Cierro la puerta y me coloco justo detrás. -Hasta mañana, bebé. -Susurro bajito.

1 comentario:

  1. dioooooosss siguienteee yaa pleaseee ojala subiraa un capitulo cada dia es como una droga hahaha y espero q recuerde aunq sea un poqito de lo q tubo con Justin besiiitooos cariñooo!!!
    follow me @luciiaagarzon

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