Maleta hecha.
_____ suspira profundamente, engancha un bolso color marrón viejo en su hombro
y arrastra la maleta hacia abajo. Escucha voces en la cocina y está nerviosa.
No sabe si su padre se habrá tomado bien su relación con Justin. No sabe ni
siquiera si van a dejarles marchar unos días, aunque no descarta la idea de
escaparse sin más en el caso de que fuera así.
Coloca la maleta
en la entrada, cerca de la puerta, y se percata de que sus manos están
temblando. Su corazón también bombea muy fuerte y necesita quitarse las dudas
que atormentan su cabeza en todo momento.
Tira un mechón
de pelo tras su oreja y despacio se acerca a la cocina. Pattie está ocupada
preparando una especie de tarta casera, Mathew está sentado mirando la tele
fijamente y Justin se encuentra de pie bebiendo un vaso de agua.
En cuanto
descubren la presencia de _____ se detienen a observarla en silencio. Ella se
pone incluso más nerviosa que minutos antes y exhala una sonrisa mal dibujada
mientras su cara es un completo poema con los versos desordenados.
-Hola. –se
decanta a decir _____.
Justin nota la
angustiosa situación en la que se encuentra su novia, deja el vaso de agua en
la encimera y se acerca a ella. Pasa su brazo por los hombros de ______ y
las mejillas de ella arden como el mismísimo fuego.
-Qué bien os
veis así. –afirma Pattie, mirándolos expectante.
-Esto es… más
complicado de lo que parecía. -_____ se ríe nerviosa.
-Tranquila,
hija. –dice Mathew dirigiéndose a _____. –Estamos en familia ya, no tiene
porqué ser complicado nada.
-¿Se… se lo has
dicho? –le pregunta _____ a Justin. Él afirma con la cabeza con esa sonrisa tan
alejada de problemas que parece irreal. –Bueno -_____ se encoge de hombros. -,
pues eso…
Pattie le sonríe
agradable. _____ no sabe lo que tiene esa mujer que resulta ser un encanto en
todos los niveles.
-Nos vamos ya.
–informa Justin, después de mirar la hora. -¿Tu maleta…?
-Ah, sí, ahí.
–señala _____ hacia el pasillo.
Justin funde en
un abrazo a Pattie y después a Mathew le da un apretón de manos antes de acudir
a por las maletas. Justin desaparece y únicamente es _____ ahora la que se
tiene que despedir.
-Pasarlo bien,
_____. –rompe el hielo Pattie, acercándose a ella. –Y controla a Justin, ya
sabes que a veces su comportamiento no es el adecuado…
-Lo sé. No os
preocupéis por nada, en cuanto lleguemos os llamaré, ¿de acuerdo? –ahora _____
se dirige a los dos.
-Perfecto.
–contesta a la vez.
Los tres se
abrazan fuerte.
{1 hora más
tarde}
Ryan conduce y
Vanessa le acompaña de copiloto. Justin y _____ ocupan los asientos traseros.
La música está alta, tanto que Justin le pide a su amigo que baje el volumen ya
que _____ está relajada en su hombro intentando dormir. El viaje se está
haciendo un poco largo.
Justin saca con
cuidado un cigarrillo de su bolsillo y lo enciende tan rápido como siempre.
Baja la ventanilla y expulsa el humo hacia fuera para no molestar a nadie.
Observa como todo pasa tan rápido a esa velocidad. La ciudad se ha quedado
atrás enseguida. Ahora todo lo que ve son campos, árboles con fuertes troncos,
terrenos vacíos, naturaleza. Pero de nuevo todo pasa muy rápido. Como en la
vida. Hace nada vacilaba a cada chica que pasaba por su lado en la universidad,
qué curioso, ahora solo tiene ojos para una y lo único que desea es que no se
marche de su lado ni un maldito segundo. Antes se agobiaba si la chica con la
que se acostó la noche anterior le hacía una llamada al móvil… ¿y ahora? No
imagina no ver el nombre de _____ entre las últimas llamadas recibidas.
Por eso, todo
pasa, todo cambia, todo se modifica, todo lo que acaba empieza en otra parte. Y
qué afortunado se siente.
-¿Ya llegamos?
–pregunta _____ después de un largo bostezo.
-Estamos cerca,
pero aún no. –contesta Justin después de lanzar el cigarrillo por la ventana.
Observa a su chica y acaricia su muslo. –Esta noche no vas a poder coger el sueño, dormilona.
-Tío, frena un
poco. Es la primera noche todavía. –carcajea Ryan. Vanessa le sigue.
-Eh, no
penséis mal. –vocea Justin. –Es solo que con todo lo que ha dormido ahora no le
quedará sueño para esta noche.
-Claro… -sisea
_____, tímida.
-Aunque tampoco
creas que te voy a dejar dormir mucho, eh bicho. –añade Justin en el oído de
ella.
-Estoy preparada
para que así sea. –dice _____ convencida. Justin traga saliva y mueve la pierna
nervioso.
-Joder, nena.
–suspira Justin. Ella se acerca a su oído y consigue calentarle más.
-Por cierto, el
otro día me compré un tanga nuevo y lo coloqué en la maleta… -informa _____ con
voz seductora.
Justin se muerde
los labios y ella se detiene a mirarlo. Ella no deja de reír como si nadie la escuchara, pero todos lo hacen. Y Justin sigue sin quitarle el ojo de encima.
-Ryan, enciende
el aire que hace calor. –le suplica su amigo.
-Mierda Justin,
si yo estoy muerta de frío… -interviene Vanessa. –Abre la ventana y que te dé
el aire.
-Pues aquí
detrás nos morimos de calor. –Justin mira a su chica. -¿A que sí, nena?
-Un poco.
–sonríe pícara. -¿Te trajiste ropa de abrigo?
-Lo justo, ¿y
tú?
-Mmm… lo que
pude, Justin. Ten en cuenta que no tuve mucho tiempo para revisar mi ropa. –contesta
_____. Justin se ríe.
-Ten en cuenta
que conmigo no vas a pasar mucho frío. –añade él.
Unas cuantas
turbulencias hacen presencia en el coche y de repente Ryan frena en seco.
-Es aquí. Hemos
llegado.
Diversas cabañas
de madera se apiñan a unos cuantos metros. A la derecha un pequeño riachuelo
pinta de un azul casi transparente el terreno y los árboles que lo rodean dan al
paisaje un color más bonito.
Ambas parejas
sonríen, han llegado a su destino. Bajan del coche y los chicos cargan con las
maletas mientras ellas se apresuran a buscar su cabaña. _____ tiene las llaves.
-Tenemos la
número 24. –informa ella.
-¡Allí está!
–exclama Vanessa, señalando hacia el frente.
Las chicas
corren rápido directas a su nueva residencia o como quieran llamarle. Tienen el
presentimiento de que van a ser unos grandes días solo por la sonrisa que se
ilumina en sus rostros.
La cabaña tiene
una pequeña porchera tras subir unos cuantos escalones de madera. _____
introduce la llave y abre la puerta. A la derecha una pequeña salita con el
televisor, una mesa, un pequeño sofá acolchado y cuatro sillas. A la izquierda
la cocina, una auténtica cocina que parece de muñecas, en un espacio reducido.
Todo está decorado rústicamente. Al frente está el cuarto de baño, que separa
ambas habitaciones. Las dos se miran a la vez y estallan en carcajadas.
-¿Habitación
derecha o izquierda?
-A mí me da
igual, Vann. Son las dos iguales.
-Pues entonces
nosotros la izquierda.
-De acuerdo,
Justin y yo la derecha.
_____ entra en
la habitación que le corresponde. Es bonita. Bueno, bajo su punto de vista lo
es. Una colcha color salmón se extiende sobre la cama matrimonial. _____ la
acaricia con la yema de sus dedos como si se tratara de seda. Una mesita con un
jarrón encima ocupa la parte izquierda y a la derecha una ventana ofrece unas
vistas increíbles. Ella se acerca y la abre con cuidado, como si tuviera miedo
de que se rompiera en mil pedazos, y en una décima de segundo una brisa de aire
revuelve todo su pelo. Suelta su melena y cierra los ojos sintiendo el aire
acariciar su piel delicadamente. Y sonríe. No olvida sonreír.
-Cuidado no
rompáis la cama, Justin es un salvaje.
Vanessa entra a
la habitación carcajeando.
-No me urge la
información acerca de cómo es mi chico en la cama. –replica _____, molesta con
el comentario.
-Estaba
bromeando, no te enfades. –Vanessa le da un codazo a su amiga. –Bueno no, contigo
seguro que es todo un caballero y aún te lo hace con cuidado. A mí como solo me
quería para eso pues…
-Basta. Ya
comprobaré yo cómo es, Vann. No más detalles.
-Vaaaaaale…
-suspira Vanessa. -¿No me vas a preguntar si ya me he tirado a Ryan?
-Sonaría
evidente la respuesta, seguro que lo has hecho.
-¡Oye! –Vanessa
se lanza en la cama. _____ se ríe. –No seas vengativa. Me has llamado zorra en
toda la cara.
-Con cariño.
–sonríe ____. –Te quiero a pesar de ello.
-Y yo a ti. Por
cierto, cuando lo hagáis quiero saberlo todo.
-¡Serás cotilla!
-______ le pega un codazo bromeando. –Si quieres lo grabo y te lo enseño nada
más acabar.
-¡Cochina!
-Bromeaba.
-Yo no.
-¿No?
-Es que te
imagino contándomelo… -Vanessa pone una mano en su boca tratando de ocultar la
risa. –''Oh, fue tan estupendo… Es maravilloso… Es perfecto…'' –imita a su
amiga.
-¡Basta! ¡No te
burles de mí, Vann!
-Me haces
gracia, nena. Además, ya sabes que yo envidio tu relación… y eso que estoy
estupendamente con Ryan.
-Pues no
deberías de envidiar nada. Tú tienes a tu chico, con él puedes ser como yo soy
con Justin…
-Pero ese no es
el problema… ¿Tú sabes con qué ojos te mira Justin? A mí un tío no me mirará
así en la vida. –Vanessa hace una mueca triste.
-No digas eso…
Ryan te quiere, sino no estaría contigo.
-Eso espero.
-Estás muy
tonta. Dame un abrazo.
Se funden en un
abrazo. A Vanessa incluso se le escapa una lagrimilla que rápidamente intenta
secar su amiga. Y al segundo ríen. Y pasan los minutos volando.
-¿Reunión de
chicas?
Justin se apoya
en el marco de madera de la puerta.
-Lo siento si he
interrumpido algo. –tose.
-La que
interrumpe ahora mismo soy yo. –aclara Vanessa. –Voy... voy a ayudar a Ryan con las maletas. –se
gira y le guiña un ojo a _____. –Gracias por todo.
-Ya sabes que
estoy aquí para lo que necesites, Vann.
Cuando Vanessa
desaparece, Justin cierra la puerta y pega su espalda en ella. ______ le mira
con una sonrisa divertida y él se muerde el labio observando a su chica.
-¿Es esta
nuestra habitación? –pregunta él, con la voz rasgada y a la vez dulce.
-Sí, ¿a que es
genial?
_____ se levanta
de la cama de un salto y corre hacia Justin. Se planta a tan solo unos pocos
centímetros de su boca.
-Genial es la
chica que tengo delante… y bueno, la habitación también.
Justin vacila
aproximándose a los labios de ______.
-¿Y quién es más
genial? –ella se toca el cabello sensualmente. -¿La habitación o… yo?
-Espera que lo
piense un poco… -Justin envuelve sus brazos en la cintura de _____. –Tú.
_______ se
inclina hacia delante y le besa suavemente. Él se acelera en el beso y nota esa
presión en el pecho. Su corazón está a punto de estallar en mil pedazos. Dicen que los
besos lentos que acaban con una mordida en el labio inferior son los mejores.
Bien lo saben ellos.
-Llueve. –se
atreve a decir _____ muy cerca de él.
-¿Que si llueve?
Cae el diluvio universal, nena.
Ella sonríe
inevitablemente y él divertido se da cuenta de lo mucho que le gusta esa
sonrisa.
-Tengo hambre.
–informa ella.
-¿Quieres que te
haga la comida? –se ofrece él.
Se aparta de la
puerta y sale disparado hacia el pequeño salón. _____ le sigue segundos más
tarde, se sienta en una silla de madera y cruza sus piernas posando una sobre
la otra. Se limita a observar a Justin que saca de un cajón una cazuela, la
llena de agua y la pone a hervir.
-Ni siquiera has
esperado una respuesta. –aclara ella.
Justin se gira,
como si nada, y le pregunta.
-¿Pasta?
-Te quiero.
-¿Pasta con
salsa de tomate?
_____ se levanta
y camina despacio hacia él. Él no aparta ni un segundo la mirada de ella.
-Te quiero
mucho, Justin.
Y empieza a
besar su barbilla delicadamente. Justin mira a un punto invisible y se queda
quieto mientras _____ sube hacia sus mejillas. Aplica unos cuantos mordiscos
suaves en ellas hasta que Justin sonríe, quizás sin querer. Es entonces cuando
baja hacia sus carnosos labios.
-Creo que no
aguanto el suficiente tiempo estando lejos de ti.
-Si estabas a un
metro como máximo… -Justin se muerde el labio inferior.
-¿Y eso es
cerca?
-Cerca es… -él
se aproxima a su cuello. –esto… -aspira su olor, su perfume. –Eres como una
droga.
Justin desliza
sus labios por el cuello de su chica. Los dos cierran los ojos, sintiéndose,
cuando apenas se rozan.
-Y yo me estoy
volviendo drogadicto… -susurra él con la respiración entrecortada.
-Pues entonces
pruébame.
Justin abandona
su cuello y acopla sus manos en las mejillas de _____. Ambos se miran con los
ojos brillantes y el corazón bombeando a velocidades prohibidas.
-No quiero
hacerte daño nunca.
-Justin… aunque
me hicieras daño, nada cambiaría esto que siento por ti.
-Pero yo no
podría perdonármelo.
-No me vas a
hacer daño, tú mismo lo has dicho.
-Eso nunca se
sabe.
-Sí que se sabe.
–ella le silencia situando el dedo índice contra su boca. –Yo creo en ti.
Incluso cuando tú mismo no creas en ti, yo seguiré creyendo en ti.
Ryan y Vanessa
entran en el salón mezclándose entre besos y risas.
-¿Y a qué viene
esa felicidad? –pregunta _____, rodeando con su brazo el abdomen de Justin.
-Nena, que esta
noche Ryan me lleva a cenar por ahí. –responde su amiga exaltando alegría.
-Eso suena
genial.
-Os dejamos la
cabaña para vosotros solitos. –Ryan guiña el ojo a Justin. Éste sonríe de lado.
–Vamos a dar una vuelta, luego venimos.
Se despiden y se
marchan.
_____ da saltos
de alegría por todo el salón y Justin se apoya en la pared sonriendo como si
tuviera 8 años y acabara de marcar un gol delante de todos.
-¡¿Pero has
escuchado?! ¡Nos quedamos solos! –exclama ella entre risas. -¡Suena genial!
_____ se detiene
un segundo a mirar a Justin.
-¿Te pasa algo?
–pregunta.
-No, no me pasa
nada. ¿Y a ti?
-Me pasa que
estoy muy feliz. -_____ avanza unos pasos hacia él. –Y el destino me ha
sonreído de cara. Por cierto, me gustaría proponerte algo.
-Adelante.
-Bueno, más que una proposición es una invitación a que lo hagas.
-¿Entonces me estás obligando? De acuerdo. –añade él, cruzándose de brazos.
-Verás… -_____
saca un plastiquito de su bolsillo y lo mete en el bolsillo trasero de él. –Es
para esta noche.
Él la observa
asombrado. Palpa su bolsillo y se queda perplejo. Absolutamente sin palabras.
Ella le ayuda.
-Sí, Justin…
-envuelve las manos alrededor de su cuello. Justin lleva las suyas al trasero
de ella y las inmoviliza allí. –Quiero que esta noche te
reserves para mí.
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