Tu rastro.

domingo, 2 de octubre de 2016

''Improbable Dirección'' Capítulo 55.


|Narra _____ |

Salgo de la ducha, clavo mis pies en la alfombrilla del baño y me envuelvo en una toalla. Tras secarme me miro en el espejo y suspiro aliviada. Esa soy yo y me gusto. Me siento bien.

Gotitas de agua que desprenden de mi pelo se deslizan por mis hombros hacia mis brazos. Sonrío. Las pequeñas cosas me hacen feliz. Soy feliz. No he elegido la vida que tengo, pero si pudiera elegirla lo haría con los ojos cerrados. Sobre todo porque Justin siempre estará en el número uno de mi lista de deseos, de sueños y de aspiraciones. Y vuelvo a sonreír tontamente. Parezco una estúpida si miro sin querer mi propio reflejo.

Cuando me doy cuenta me sumerjo en mis pensamientos. _____, estás a punto de vivir un acontecimiento importante en tu vida. ¡Bien! Sigo siendo rara y me alegra eso. He tenido una vida tan triste y vacía que ahora que por fin puedo rellenar huecos en mi historial me siento completa. Bueno, completa me siento desde que le conocí. Incluso odiándole ya se había ganado un pedacito en mi memoria y es que a día de hoy no he conseguido borrarlo de mi cabeza. Tampoco lo pienso hacer. Ni permitiré que él lo haga. Al contrario, voy a hacer que esta noche la recuerde toda su vida.

-¿_____? ¿Estás ahí?

Sonrío al escuchar su voz. La verdad es que estoy tardando bastante.

-¡Sí! ¡Enseguida salgo! –exclamo entre risas.

Tendré que estar guapa. ______, hoy es el día. Hablo conmigo misma y pienso unos segundos en qué ponerme.

Me voy a atrever. Voy a lanzarme. Adiós timidez. Me coloco un sujetador de encaje negro a conjunto de un fino tanga. Doy una vuelta sobre mí misma mientras pensamientos oscuros perturban mi mente. A continuación me coloco un camisón negro cortito con transparencias por encima. Realmente estoy sexy. Me siento en otro nivel. Quiero ver su cara cuando me plante delante de él. Que me envidie Beyoncé.

Abro mi estuche de pinturas y busco la base para aplicármela en la cara. Soy una chica muy sencilla pero esta noche quiero estar espectacular. Me hago la raya de arriba de los ojos y cojo la barra de labios roja. Me lo pienso varias veces, no quiero llamar demasiado la atención, aunque realmente solo me va a ver Justin y sí quiero llamar la atención. _____, eres una indecisa. Al final la extiendo provocando que mis labios parezcan haber adquirido un tamaño sobrenatural. Pero me gusta.

Por último, dejo suelto mi cabello medio mojado y lo peino lo suficiente como para que no quede del todo alisado.

Me miro por milésima y última vez al espejo. Oye, pues estoy sexy. Seguro que no se espera mi aparición de esta manera. Pensará que voy a salir con un pijama de ositos ancho y viejo y una coleta alta recogiendo mi cabello. Pero no. Voy a sorprenderte, Bieber.

Recojo todo y suspiro varias veces. Me va a dar un ataque al corazón. No estoy preparada. O sí. No. Que sí, _____. Vamos.

Salgo y unas manos se enganchan a mi cintura consiguiendo atraparme. Lo reconozco de inmediato. Intento contener una sonrisa tonta que al final resbala entre mis labios.

-Aquí te tengo, bicho. –susurra cerca de mi oreja. –Quiero decirte algo antes de mirarte y desconcentrarme porque percibo que llevas un vestido muy corto y un color rojo en los labios que voy a deshacer.

Trago saliva. Joder. Todo está oscuro y me está subiendo algo desde los pies a la cabeza que da escalofríos.

-Te he preparado algo. –se detiene unos segundos. –Bueno, nos he preparado algo. –rectifica. –Nos merecemos un momento para los dos. Tú y yo. Solos.
-Sí… -apenas puedo pronunciar una palabra.
-No te pongas nerviosa. –desliza la yema de sus dedos por mis mejillas. -¿Estás segura de lo que me dijiste antes, _____?
-Sí… -murmuro. Soy tonta, pero no puedo hablar. Todo mi cuerpo está paralizado.
-Vamos a la habitación.

Toma mi mano y noto como me tiemblan las piernas. Es increíble todo lo que provoca en mí. Abre la puerta y puedo aspirar un aroma de vainilla. Qué maravilla. La cama está llena de pétalos de rosa y unas cuantas velas bordean el cuarto formando un ambiente relajado, tranquilo y de paz.

-Esto… -continúo sorprendida. –me has dejado sin palabras.
-No hace falta que digas nada. –puedo sentir como una sonrisa se perfila en su rostro. –Nosotros somos más de hechos. –me abraza por la espalda. –Déjame demostrarte todo lo que te quiero.

Me giro y se me corta la respiración. Tengo su boca cerca, muy cerca, pero necesito estar a menos distancia. Y me apresuro. Empiezo a aplicarle besos sobre la comisura de sus labios. Besos cortos, pero llenos de sentimiento. Besos que no pueden parar. Besos que no tienen freno ni obedecen a una señal de stop. Porque si de eso tratara, yo sería una temeraria al volante y arriesgaría mil veces más con tal de acabar en su boca.

Su respiración choca contra la mía y me adentro en busca de nuevas aventuras. Rozo su lengua y juego con ella despacito. Después él captura mi labio inferior y lo saborea lentamente, como si tuviera entre sus dientes un manjar. Y a mí me gusta. Me hace sentir deseada, como yo lo deseo a él. Gruño bajo y ahora le muerdo yo el labio. Una risita escapa de su boca y aprovecho para sumergirme allí, donde todo lo malo desaparece. Y los besos empiezan a subir a un nivel más. Nuestras lenguas se vuelven amigas íntimas y se enredan conociéndose de mil formas más. Sabe a todo lo bueno que pueda existir en el planeta Tierra.

Sus manos empiezan a subir por mi costado mientras nuestras bocas se estampan sin freno. Mis manos rodean su cuello y entonces profundizo más los besos. Me adentro más en su boca, en todo lo bueno que esconde. Y baja por mis caderas jugando con mi camisón. Qué peligroso es esto y qué tentador a la vez. A la mierda todo. Presiona su erección contra mí y puedo notar un calor abrasador arrasando todo mi cuerpo. Joder. No tengo palabras. Esto es demasiado. Bajo mis manos juguetonas para sentirlo y masajeo su zona por encima del pantalón. Seguimos comiéndonos a besos, besos desesperados que empiezan a circular por mi cuello.

-Cada día me encantas más. –susurra contra mi piel con una voz irremediablemente sexy.

Creo que quiero morir. Y aún no hemos hecho nada. Esto es demasiado.

-Me pones demasiado, _____ Blair. –dice duramente.

Baja sus manos a mi trasero y las detiene allí para presionar fuerte. Madre mía. Me excita demasiado eso. Mi corazón bombea muy fuerte. Va aplicando besos y más besos por mi clavícula realizando un recorrido hacia mi sujetador. Mi respiración entrecortada ya va al compás con la suya. Deja mi trasero y desliza los tirantes de mi camisón hacia abajo.

-Necesito ver lo bonita que estás, ¿me dejas? –pregunta con cierta picardía.
-A ti te dejo todo, Justin. –contesto.

Sonríe y aplica un beso en mi frente. Le devuelvo la sonrisa. Y dibuja una línea invisible con sus dedos desde mi cuello hasta mi escote. Detiene ahí su mirada descaradamente y se muerde el labio.

-Estás increíblemente sexy. –dice mirándome a los ojos y luego devuelve la mirada a mi sujetador.

No sé decir nada. Solo quiero besarle, sentirle mío. Y eso hago. Me lanzo a su boca y enrollo mis piernas en su cintura. Puedo notar todo su cuerpo pegado a mí. Joder. Nos besamos apasionadamente mientras sus manos resbalan por toda mi espalda. No puedo evitar que el corazón se me salga por la boca.

-Te quiero tanto… -jadeo entre cada palabra.
-Yo te quiero más. –responde él. –Eres demasiado preciosa.

Y en el instante me tira a la cama. Me da igual todo. Me olvido de todo, estoy viviendo uno de los momentos más felices y excitantes de mi vida. Entonces comienza a aplicar besos por mi barbilla, mi cuello y mi clavícula sin parar. Y no puedo calmarme. Estoy demasiado inquieta. Pero es que todo el calor está circulando por mis venas.

-Nena, las manos arriba. –dice colocándome los brazos por encima de mi cabeza.

Me cuesta mantenerlos allí pero al fin lo consigo mientras va colocando besos por mi vientre. Esto es demasiado… no sé cómo definirlo, pero necesito sentirlo dentro de mí. Pasa su lengua cerca de mi ombligo y continúa bajando hacia mi ropa interior inferior. Madre mía. En unos segundos me ha dejado desnuda. Y yo me muero de la vergüenza y a la vez me agrada porque solo con él me atrevo a todo en esta vida. Y solo a él le he entregado el poder de mostrarme tal y como soy.

Empieza a besar mis pechos lentamente y mientras acelera la velocidad rozamos nuestros cuerpos queriendo ser uno solo. Lame y succiona mis pezones y me quiero morir. Estoy demasiado excitada. Más que nunca. Entonces le arrebato la camiseta y observo su perfecta silueta. No puedo quererle más. Empiezo a besar su cuerpo, no lo puedo evitar.

-______, -me interrumpe. –no sé si te lo he dicho alguna vez…
-¿El qué, Justin? –pregunto con incertidumbre.
-Eres todo lo que siempre he buscado.

Estoy locamente enamorada de él y me doy cuenta en estos momentos. Quiero que lo haga todo conmigo, que me posea, que me haga suya, que solo con él me atrevo a todo. Le beso dejándome el alma y la respiración. Le beso con ternura y pasión, como si estuviera prohibido hacerlo y me diera más morbo todavía. Segundos más tarde se quita el pantalón y los boxers y se coloca a mi lado.

-Te voy a enseñar lo que es morir de placer. –dice bajito cerca de mi oreja.

E inmediatamente adentra sus dedos entre mis piernas. Empieza suavemente masajeando la zona y después va más rápido. Joder. Esto es… placer. Ya lo conozco. Y quiero seguir. Y sigue mientras me besa. Acelera. Va más rápido.

-No te corras aún. –me suplica.
-Uf… -exhalo.

Y mueve sus dedos sin parar. Estoy sintiendo escalofríos por todo el cuerpo y si no se detiene empezaré a temblar.

-Joder, Justin… -gimo.
-Aguanta, nena. –susurra. –Esto es solo el aperitivo.

Continúa acelerando el ritmo y explorando zonas que desconocía en mí misma. Pero madre mía. Me toca como si yo fuera música y acabara de descubrir las teclas de un piano.

-¿Estás segura de que quieres hacerlo conmigo, _____? –me pregunta sin parar de hacer magia con sus dedos.
-Estoy segura. –jadeo. –Quiero hacerlo contigo…. Quiero hacerlo ya.

No lo puedo creer, por fin estoy convencida y me voy a entregar a él. Él. Para mí el verdadero amor de mi vida. Solo él me ha enseñado lo más importante: amar. A amarme a mí, a él, a amar mi vida, mi día a día. Porque si no te amas no ganas y si no amas a alguien estás perdido. Y yo sé que a él siempre lo voy a encontrar porque el destino nos ha elegido, nos quiere unidos.

Puedo escuchar el sonido del papelito y cómo a continuación se coloca el preservativo. Empiezo a estar muy nerviosa y creo que lo nota.

-Relájate, mi amor. –dice peinándome el cabello con sus dedos suavemente. –Yo también estoy nervioso, nunca había hecho algo así de especial. –hace una pausa. –Pero lo más especial es lo que me haces sentir.

Se coloca encima de mí. Mi pulsación se acelera a la velocidad de la luz.

-Te deseo tanto, _____....

Y al instante lo noto dentro de mí. Se mueve a un ritmo suave y pausado mientras no dejamos de besarnos. Siento cohetes despegando por mis piernas y subiendo hasta mi cabeza. Joder, somos uno. Y me encanta. Mis manos acarician su espalda desnuda y repleta de lunares en los que me encantaría perderme. Qué bonito es unirte a la persona que amas y sentir que ni los sueños están a vuestra altura. Y yo vuelo alto, de su mano. Porque aun teniendo los pies en el suelo, con él es como volar.

Se mueve poco a poco cada vez más rápido y siento un hormigueo por mi barriga que me está volviendo loca. Nuestras respiraciones se agitan y chocan hambrientas de volver a compartir un mismo espacio. Cómo se mueve. Cómo revuelve todo mi estómago.

-¿Te gusta? –me pregunta sin parar de moverse.
-Me encanta. –respondo rápidamente.

Se mueve más y más y sin querer mis manos andan vagabundas por sus hombros y sus brazos sintiendo su musculatura. Me encanta esto. Joder. Lo siento tan dentro de mí. Estoy cerca de explotar todo lo que llevo dentro. Mis caderas se mueven solas. Hormigas empiezan a trepar por mis piernas. No puedo más.

-Justin, dios…. –gimo. No puedo parar de gritar. –Madre mía…
-Dime, nena…
-No puedo más… -jadeo. Me cuesta respirar. –Estoy al borde.


Y estallo en mil pedazos.


1 comentario:

  1. Increible. Mira que lo de antes para mi ya era maravilloso pero es que esto es perfecto!!! Te has superado Lydia! Con ganas de otro capitulo.. ����

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