Tu rastro.

domingo, 18 de mayo de 2014

''Improbable Dirección'' Capítulo 49.


|Narra _____|

Echo unas cuantas gotas de perfume sobre mi cuello y se encargan de resbalar lentamente por mi piel refrescándome lo necesario. Después Justin se apodera poco a poco de mi cuello aplicándole delicados besos. Yo acaricio su nuca y lo alejo, alejándolo también del peligro. Pequeños gestos a veces suponen grandes acciones y más vale prevenir a curar. Él sabe perfectamente que me debilita demasiado sentir sus carnosos labios sobre mi cuello y por eso juega con ventaja.

-Estamos solos en casa. –dice refunfuñando, quejándose de mi actitud. Me abraza por detrás rodeándome con sus brazos.
-Y qué pena que debamos ir a clase.
-Que debamos ir a clase no significa que vayamos a ir.
-¿Quién dice eso? –me giro, interrogándole con mi mirada.
-Yo. –se rasca la barbilla orgulloso. –Y los dos sabemos que llevo razón.
-No, no la llevas. –río sin humor. –No podemos faltar a clase, los exámenes van a comenzar y…
-Venga bicho, sabes que aquí nos lo vamos a pasar mejor. –me corta. Contornea mis labios con su dedo pulgar y me atrae hacia él por la cintura.
-Mañana tenemos examen de química. –niego con la cabeza, tratando de nublar mi mente antes de que sea tarde y caiga en la trampa de siempre, es decir, en sus labios.
-Química es lo que hay aquí, entre nosotros, ¿qué nos va a enseñar el estúpido del profesor que no sepamos? –sus manos suben por mi cintura, acariciando mi piel en forma de círculos imaginarios, provocándome escalofríos a cada centímetro recorrido. –Nada. Yo puedo ser un mejor profesor, contigo.

Mis latidos se multiplican por cien. Se acerca poco a poco a mi boca. Y si hablo me temblaría hasta la voz. Un nudo en mi garganta no permite el paso de saliva y mis pupilas se van dilatando a medida que lo tengo más cerca. Joder, creo que todavía no he aprendido a estabilizar esto. Estos nervios, esta cosa rara que siento en el estómago, esta electricidad.

-Te quiero, bicho. –susurra con voz seductora. –Me sorprende quererte de esta manera.
-¿De qué manera?
-De la que nunca había querido a nadie.

Y entonces, en este instante, me gustaría congelar el tiempo. Me vuelve loca ese Justin que pasa de chico malo a chico tierno en cuestión de segundos. Me encanta el chico que me mantiene en una montaña rusa, elevándome hacia el mismo cielo cuando lo que espero es caer.

Me muerdo el labio sin una contestación decente que regalarle y le miro traviesa.

-Yo también te quiero, estúpido.

Me lanzo a sus labios y sonreímos a la vez en el beso. Creo que, por una vez en mi vida, he conseguido mantener los pasos en el camino adecuado. Todavía no veo el final, pero puedo intuir que está lejos. Y mi camino es él.

Sus labios, contienen las mejores historias. Para mí, de las maravillas del mundo ocupa la primera posición. Exquisitos sabores juegan en nuestras bocas, peleando, hasta que me muerde el labio y le digo alguna tontería en voz baja. Mis dedos acarician su nuca mientras él mantiene una mano en mi espalda que me provoca los mejores escalofríos.

Me coge por la cintura, subiéndome al escritorio invadido todavía por unas cuantas hojas desordenadas llenas de apuntes. Aplica besos por mi cuello desesperadamente, cogiendo carrerilla en esto de acelerar el corazón. Baja por mi clavícula siguiendo el recorrido, yo inclino mi cabeza hacia atrás sintiendo maravillas. Sus manos aprietan mis muslos, las mías arañan sin querer sus musculados y tensos brazos. Sus dientes se clavan en mi clavícula de nuevo, mordiéndome cual vampiro sediento de sangre. Pero no me hace daño, me produce placer.

-Me encantas tanto que no veo la hora de parar. -dice en bajito, como si alguien fuera capaz de escucharnos. Pero creo que hay silencios que mantienen largas conversaciones. Y eso es lo que nos ha tocado a nosotros.

Me coge de nuevo, sosteniéndome en sus brazos y estrechándome contra la pared. Creo que mi corazón ya ha sufrido bastantes desafíos. Lanzo un suspiro. Me escucha. Se muerde el labio inferior. Lo observo, como si fuera lo mejor que pudiera estar haciendo en estos momentos. Y es que no lo pongo en duda, es lo mejor que podría hacer.

Entonces volvemos a caer en nuestras bocas. No sé cómo, ni porqué, al final siempre terminamos haciéndolo. Él reclamándome a mí y yo reclamándole a él. Y aún nos queda mucho más que recorrer.

-Me estoy volviendo adicto y aún ni te he probado del todo.

Yo suelto una pequeña risa, traviesa y nerviosa. Le miro fijamente a los ojos y cojo sus manos. Entrelazamos instintivamente nuestros dedos.

-Puedes probarme cuando quieras. –añado yo, dejando su imaginación volar. Su mirada cambia, se vuelve pícara, al igual que su sonrisa.
-Eres toda una tentación de chica. –dice acariciando mi mejilla y acercándose a mi boca. 

Se para a mirar mis labios. Entonces, sin darme cuenta, me percato de que de nuevo estamos sumergidos en un desenfrenado beso. Y otro. Y otro más.

Siento mi piel arder. Tengo calor. Sus labios son fuego y veneno a la vez. Él también es tentación. Lo lleva en cada letra de su nombre y es que Justin Bieber es mi perdición.

Su cintura se ve envuelta por mis piernas y de nuevo me sostiene en sus brazos, arañando mi trasero mientras nos damos todo tipo de besos. Muerdo su labio y gruñe, tendiéndome en la cama y colocándose justo encima de mí.

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Profundizan un beso caliente, que quema. Justin baja sensualmente las manos por los muslos de ______ y después las sube, elevando también la camiseta de ella a la altura de sus pechos. 

-No me habías dicho que tenías un piercing. –dice él acariciando la zona bajo de su ombligo, tras analizar su tripa con la mirada.

Ella asiente, casi sin palabras.

-¿Sabes? Me gusta que seas así de reservada, porque no me matas la curiosidad por ti ni a besos.

Justin realiza pequeños recorridos con su dedo por la barriga de ______, pequeñas expediciones que le ponen a ella el vello de punta. Tras unos minutos llenos de miradas de complicidad, caricias, mordiscos en el labio inferior y unos cuantos besos robados, _____ gira sobre Justin, colocándose encima de él con una sonrisa traviesa dibujada en sus labios.

-¿Sabes? –añade ella, jugando con su blusa, despasándose lentamente los botones exactamente de arriba hacia abajo. –Voy a matarte un poco de curiosidad. -remata con una voz sensual que gana 1000 puntos por parte de Justin y su miembro. –Espera un momento.

Ella se levanta rápido y se dirige hacia el reproductor de música mientras Justin se muerde el labio desesperado observando su trasero. ______ escoge una canción movidita que segundos más tarde suena en los altavoces. Se gira. Justin la está mirando de esa manera que tanto le encanta. Se la está comiendo con la mirada. _____ se encoge de hombros. Justin ríe, contando los segundos que le quedan para devorarla. Ella se acerca al ritmo de la música. Lleva el uniforme puesto, pero enseguida no duda en quitarse una prenda. Bajo de su falda resbalan unas braguitas color blanco por sus piernas que terminan el recorrido en sus pies. Justin no da crédito a lo que sus ojos están viendo, sus pulsaciones empiezan a ir a velocidades extremas y todo el calor se concentra en sus partes íntimas. ______ se quita los zapatos y después tira de sus braguitas para lanzarlas a un rincón de la habitación. Ese simple hecho hace que la temperatura corporal de Justin vaya en aumento. Él pasa una mano por su frente, secando el sudor que se va creando allí, y es que empieza a hacer calor.

-Nena, me estás haciendo sufrir. –suspira. –Mucho.

Justin se acomoda para continuar contemplando el espectáculo. ______ sonríe tímida, desabrochando ahora el último botón de su camisa, casi dejando ver lo único que cubre sus pechos.

-Quiero que conozcas más de mí. –dice ella, tirando ahora la camisa al suelo y acercándose peligrosamente a él. 

_____ se coloca justo encima de Justin, quien todavía no ha recuperado el aliento.

-Me va a dar un ataque al corazón si continúas así, estás de muerte…
-Y aún no me has probado. –termina su frase ella, moviendo delicadamente sus caderas al compás de la música. Justin lleva sus manos justo ahí, también siguiendo el ritmo que aquellas le proporcionan.
-Y aún no te he probado. –remarca él, acercándose a su boca.

Le roba un beso que al principio es lento y después se vuelve peligroso. Baja por su cuello, besando su clavícula, haciéndose dueño poco a poco de pequeñas partes de ella. Más besos. Velocidades sin reducir. Ambos corazones laten como nunca lo habían hecho antes, experimentando dosis de magia. Las manos de Justin andan locas por el cuerpo de ______, por su espalda, por su cuello, por sus hombros. Se detiene en sus pechos. Mira hacia arriba, chocándose con la mirada de _____.

-No preguntes nada y hazlo. –ordena ella.

Justin desabrocha lentamente su sujetador color canela con líneas blancas, a conjunto de las braguitas que antes han volado delante de él por el aire. La música continúa sonando. Sus corazones siguen acelerados. Y ya no hay marcha atrás. Justin desliza delicadamente los tirantes por los hombros de ella y _____ termina liberando sus pechos, dejándolos a la vista de Justin.

-Joder, nena…

Y se lanza, primero a su boca, después a sus realzados pechos. Justin los besuquea sin medida mientras _____ se muerde el labio descargando en ellos todo lo que está sintiendo. La lengua de Justin se mueve en círculos por sus pezones, haciéndola cómplice de sensaciones eléctricas que no tienen descripción. Después los vuelve a besar, y los mordisquea con cuidado. Ella estira de su pelo, sin querer, buscando un lugar donde exteriorizar lo que está sucediendo en su cuerpo. Justin vuelve a morder, está vez un poco más fuerte, acercando a _____ al paraíso. A pocos metros se encuentra.

Entonces ella decide tirar de la camiseta de Justin, dejándolo con unos vaqueros tintados de un color oscuro y desgastado. Primero observa detenidamente su torso, sus abdominales delineados perfectamente, su pecho marcado y aquel tatuaje que no sabía que escondía. Pero no importa, ella quiere sentir un poco su piel y comienza a aplicar besos por su cuello, su zona favorita. Va bajando poco a poco, marcando el recorrido con besos salvajes, hasta que termina en su V. _______ traga saliva. Las manos de Justin se postran en su trasero, la atrae hacia él y después le coloca un mechón rebelde tras la oreja.

-No quiero que te arrepientas de esto.
-No me arrepiento de nada vivido contigo, Justin.

Un beso. Y otro. Él acaricia la parte trasera de sus muslos, subiendo y bajando. Sus lenguas vuelven a enredarse. _____ muerde el labio inferior de él y Justin responde de la misma manera, a diferencia que él es más bruto.

-Si quieres te lo repito. –balbucea ella en un intento de tomar aire.
-¿El qué?
-Que estoy dispuesta a que me pruebes. –aclara.

Justin nota como su miembro cobra más centímetros de lo habitual, esa frase lo ha puesto todavía más cachondo. Sin pensarlo mete las manos bajo la falda de ella, presionando su trasero y manoseándolo como nunca antes había hecho.

-Eres espectacular, nena.

Justin continúa sobre ella a su vez que llena sus labios de besos.

-Ahora necesito que estés relajada, ¿de acuerdo?

_____ está tan perdida en su mirada y en sus labios que no consigue entender lo que le acaban de decir. Pero ella afirma con la cabeza.

-Dime dónde te gustaría viajar ahora mismo.
-Me gustaría viajar… -murmura ella, casi para sus adentros. –A Venecia.
-¿Venecia? ¿Estás segura? –pregunta él, mientras sus dedos caminan por una zona completamente desconocida.
-Sí, Justin. Estoy segura, quiero viajar a Venecia.
-Bonito lugar, pero te voy a llevar a un sitio mejor.

Justin introduce sus dedos en el interior de _____ y empieza a trazar círculos hasta conseguir observarla retorcerse de placer. Y lo consigue. _____ lanza un gemido sin querer. Justin continúa despacio, masajeando sus zonas, yendo con cuidado.

-¿Te gusta?
-Sí, Justin. Me encuentro cerca de Francia. –dice mordiéndose salvajemente el labio inferior.

Justin decide acelerar un poco más. Ahora más rápido. Acaricia su clítoris y ella se vuelve loca. Los dedos de Justin van más adentro, a más velocidad.

-¿Y ahora qué, nena? –pregunta él, envolviéndola de besos mientras la toca sin parar.
-Ahora ya puedo ver Italia. –contesta ella, excitada.
-Eso está muy bien –Justin acelera de nuevo. –pero si quieres ver Venecia, yo te llevo allí.

Justin abandona sus labios y baja por su cuerpo hasta el destino adecuado. Coloca sus manos en la cintura de _____ y comienza a acariciar su clítoris ahora con la lengua. _____ aprieta fuertemente las sábanas, retorciéndose de placer, sintiendo oleadas de calor, de éxtasis. Justin juega con su lengua dentro de ella. Después vuelve a introducir sus dedos. Está mojada. Realmente mojada. Pero no quiere llevarla al borde. Esa vez quiere que sea especial, no un simple calentón. Ella no merece algo tan simple, tan común. Él besa el contorno de su zona íntima y retoma el camino recorrido con su lengua anteriormente pero esta vez de forma más salvaje. _____ lanza un gemido.

-Justin…

Él continúa, llenándola de deseo.

-Justin…

Ella mueve sus caderas al ritmo que él viaja con su lengua.

-Justin, ya he llegado a Venecia. 

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¿Qué os ha parecido este primer ''asalto''?
Espero vuestros comentarios
¡¡¡Muchos besos!!!
Gracias por leerme, sois geniales.

RT AQUÍ SI HAS LEÍDO ESTE CAPÍTULO.


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