|Narra _____|
Echo unas
cuantas gotas de perfume sobre mi cuello y se encargan de resbalar lentamente
por mi piel refrescándome lo necesario. Después Justin se apodera poco a poco
de mi cuello aplicándole delicados besos. Yo acaricio su nuca y lo alejo,
alejándolo también del peligro. Pequeños gestos a veces suponen grandes
acciones y más vale prevenir a curar. Él sabe perfectamente que me debilita
demasiado sentir sus carnosos labios sobre mi cuello y por eso juega con
ventaja.
-Estamos solos
en casa. –dice refunfuñando, quejándose de mi actitud. Me abraza por detrás
rodeándome con sus brazos.
-Y qué pena que debamos
ir a clase.
-Que debamos ir
a clase no significa que vayamos a ir.
-¿Quién dice
eso? –me giro, interrogándole con mi mirada.
-Yo. –se rasca
la barbilla orgulloso. –Y los dos sabemos que llevo razón.
-No, no la
llevas. –río sin humor. –No podemos faltar a clase, los exámenes van a comenzar
y…
-Venga bicho,
sabes que aquí nos lo vamos a pasar mejor. –me corta. Contornea mis labios con
su dedo pulgar y me atrae hacia él por la cintura.
-Mañana tenemos
examen de química. –niego con la cabeza, tratando de nublar mi mente antes de
que sea tarde y caiga en la trampa de siempre, es decir, en sus labios.
-Química es lo
que hay aquí, entre nosotros, ¿qué nos va a enseñar el estúpido del profesor
que no sepamos? –sus manos suben por mi cintura, acariciando mi piel en forma
de círculos imaginarios, provocándome escalofríos a cada centímetro recorrido.
–Nada. Yo puedo ser un mejor profesor, contigo.
Mis latidos se
multiplican por cien. Se acerca poco a poco a mi boca. Y si hablo me temblaría
hasta la voz. Un nudo en mi garganta no permite el paso de saliva y mis pupilas
se van dilatando a medida que lo tengo más cerca. Joder, creo que todavía no he
aprendido a estabilizar esto. Estos nervios, esta cosa rara que siento en el
estómago, esta electricidad.
-Te quiero,
bicho. –susurra con voz seductora. –Me sorprende quererte de esta manera.
-¿De qué manera?
-De la que nunca
había querido a nadie.
Y entonces, en
este instante, me gustaría congelar el tiempo. Me vuelve loca ese Justin que
pasa de chico malo a chico tierno en cuestión de segundos. Me encanta el chico
que me mantiene en una montaña rusa, elevándome hacia el mismo cielo cuando lo
que espero es caer.
Me muerdo el
labio sin una contestación decente que regalarle y le miro traviesa.
-Yo también te
quiero, estúpido.
Me lanzo a sus
labios y sonreímos a la vez en el beso. Creo que, por una vez en mi vida, he
conseguido mantener los pasos en el camino adecuado. Todavía no veo el final,
pero puedo intuir que está lejos. Y mi camino es él.
Sus labios,
contienen las mejores historias. Para mí, de las maravillas del mundo ocupa la
primera posición. Exquisitos sabores juegan en nuestras bocas, peleando, hasta
que me muerde el labio y le digo alguna tontería en voz baja. Mis dedos
acarician su nuca mientras él mantiene una mano en mi espalda que me provoca
los mejores escalofríos.
Me coge por la
cintura, subiéndome al escritorio invadido todavía por unas cuantas hojas
desordenadas llenas de apuntes. Aplica besos por mi cuello desesperadamente, cogiendo
carrerilla en esto de acelerar el corazón. Baja por mi clavícula siguiendo el
recorrido, yo inclino mi cabeza hacia atrás sintiendo maravillas. Sus manos
aprietan mis muslos, las mías arañan sin querer sus musculados y tensos brazos.
Sus dientes se clavan en mi clavícula de nuevo, mordiéndome cual vampiro
sediento de sangre. Pero no me hace daño, me produce placer.
-Me encantas
tanto que no veo la hora de parar. -dice en bajito, como si alguien fuera capaz
de escucharnos. Pero creo que hay silencios que mantienen largas
conversaciones. Y eso es lo que nos ha tocado a nosotros.
Me coge de
nuevo, sosteniéndome en sus brazos y estrechándome contra la pared. Creo que mi
corazón ya ha sufrido bastantes desafíos. Lanzo un suspiro. Me escucha. Se
muerde el labio inferior. Lo observo, como si fuera lo mejor que pudiera estar
haciendo en estos momentos. Y es que no lo pongo en duda, es lo mejor que
podría hacer.
Entonces
volvemos a caer en nuestras bocas. No sé cómo, ni porqué, al final siempre
terminamos haciéndolo. Él reclamándome a mí y yo reclamándole a él. Y aún nos
queda mucho más que recorrer.
-Me estoy
volviendo adicto y aún ni te he probado del todo.
Yo suelto una
pequeña risa, traviesa y nerviosa. Le miro fijamente a los ojos y cojo sus
manos. Entrelazamos instintivamente nuestros dedos.
-Puedes probarme
cuando quieras. –añado yo, dejando su imaginación volar. Su mirada cambia, se
vuelve pícara, al igual que su sonrisa.
-Eres toda una
tentación de chica. –dice acariciando mi mejilla y acercándose a mi boca.
Se
para a mirar mis labios. Entonces, sin darme cuenta, me percato de que de nuevo
estamos sumergidos en un desenfrenado beso. Y otro. Y otro más.
Siento mi piel
arder. Tengo calor. Sus labios son fuego y veneno a la vez. Él también es
tentación. Lo lleva en cada letra de su nombre y es que Justin Bieber es mi
perdición.
Su cintura se ve
envuelta por mis piernas y de nuevo me sostiene en sus brazos, arañando mi
trasero mientras nos damos todo tipo de besos. Muerdo su labio y gruñe,
tendiéndome en la cama y colocándose justo encima de mí.
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Profundizan un
beso caliente, que quema. Justin baja sensualmente las manos por los muslos de
______ y después las sube, elevando también la camiseta de ella a la altura de
sus pechos.
-No me habías
dicho que tenías un piercing. –dice él acariciando la zona bajo de su ombligo, tras
analizar su tripa con la mirada.
Ella asiente,
casi sin palabras.
-¿Sabes? Me
gusta que seas así de reservada, porque no me matas la curiosidad por ti ni a
besos.
Justin realiza
pequeños recorridos con su dedo por la barriga de ______, pequeñas expediciones
que le ponen a ella el vello de punta. Tras unos minutos llenos de miradas de
complicidad, caricias, mordiscos en el labio inferior y unos cuantos besos
robados, _____ gira sobre Justin, colocándose encima de él con una sonrisa
traviesa dibujada en sus labios.
-¿Sabes? –añade
ella, jugando con su blusa, despasándose lentamente los botones exactamente de
arriba hacia abajo. –Voy a matarte un poco de curiosidad. -remata con una voz
sensual que gana 1000 puntos por parte de Justin y su miembro. –Espera un
momento.
Ella se levanta
rápido y se dirige hacia el reproductor de música mientras Justin se muerde el
labio desesperado observando su trasero. ______ escoge una canción movidita que
segundos más tarde suena en los altavoces. Se gira. Justin la está mirando de
esa manera que tanto le encanta. Se la está comiendo con la mirada. _____ se
encoge de hombros. Justin ríe, contando los segundos que le quedan para
devorarla. Ella se acerca al ritmo de la música. Lleva el uniforme puesto, pero
enseguida no duda en quitarse una prenda. Bajo de su falda resbalan unas
braguitas color blanco por sus piernas que terminan el recorrido en sus pies.
Justin no da crédito a lo que sus ojos están viendo, sus pulsaciones empiezan a
ir a velocidades extremas y todo el calor se concentra en sus partes íntimas. ______
se quita los zapatos y después tira de sus braguitas para lanzarlas a un rincón
de la habitación. Ese simple hecho hace que la temperatura corporal de Justin
vaya en aumento. Él pasa una mano por su frente, secando el sudor que se va
creando allí, y es que empieza a hacer calor.
-Nena, me estás
haciendo sufrir. –suspira. –Mucho.
Justin se
acomoda para continuar contemplando el espectáculo. ______ sonríe tímida,
desabrochando ahora el último botón de su camisa, casi dejando ver lo único que
cubre sus pechos.
-Quiero que
conozcas más de mí. –dice ella, tirando ahora la camisa al suelo y acercándose
peligrosamente a él.
_____ se coloca
justo encima de Justin, quien todavía no ha recuperado el aliento.
-Me va a dar un
ataque al corazón si continúas así, estás de muerte…
-Y aún no me has
probado. –termina su frase ella, moviendo delicadamente sus caderas al compás
de la música. Justin lleva sus manos justo ahí, también siguiendo el ritmo que
aquellas le proporcionan.
-Y aún no te he
probado. –remarca él, acercándose a su boca.
Le roba un beso
que al principio es lento y después se vuelve peligroso. Baja por su cuello,
besando su clavícula, haciéndose dueño poco a poco de pequeñas partes de ella. Más
besos. Velocidades sin reducir. Ambos corazones laten como nunca lo habían
hecho antes, experimentando dosis de magia. Las manos de Justin andan locas por
el cuerpo de ______, por su espalda, por su cuello, por sus hombros. Se detiene
en sus pechos. Mira hacia arriba, chocándose con la mirada de _____.
-No preguntes
nada y hazlo. –ordena ella.
Justin
desabrocha lentamente su sujetador color canela con líneas blancas, a conjunto
de las braguitas que antes han volado delante de él por el aire. La música
continúa sonando. Sus corazones siguen acelerados. Y ya no hay marcha atrás.
Justin desliza delicadamente los tirantes por los hombros de ella y _____
termina liberando sus pechos, dejándolos a la vista de Justin.
-Joder, nena…
Y se lanza,
primero a su boca, después a sus realzados pechos. Justin los besuquea sin
medida mientras _____ se muerde el labio descargando en ellos todo lo que está
sintiendo. La lengua de Justin se mueve en círculos por sus pezones, haciéndola
cómplice de sensaciones eléctricas que no tienen descripción. Después los
vuelve a besar, y los mordisquea con cuidado. Ella estira de su pelo, sin
querer, buscando un lugar donde exteriorizar lo que está sucediendo en su
cuerpo. Justin vuelve a morder, está vez un poco más fuerte, acercando a _____
al paraíso. A pocos metros se encuentra.
Entonces ella
decide tirar de la camiseta de Justin, dejándolo con unos vaqueros tintados de
un color oscuro y desgastado. Primero observa detenidamente su torso, sus
abdominales delineados perfectamente, su pecho marcado y aquel tatuaje que no
sabía que escondía. Pero no importa, ella quiere sentir un poco su piel y comienza
a aplicar besos por su cuello, su zona favorita. Va bajando poco a poco,
marcando el recorrido con besos salvajes, hasta que termina en su V. _______
traga saliva. Las manos de Justin se postran en su trasero, la atrae hacia él y
después le coloca un mechón rebelde tras la oreja.
-No quiero que
te arrepientas de esto.
-No me
arrepiento de nada vivido contigo, Justin.
Un beso. Y otro.
Él acaricia la parte trasera de sus muslos, subiendo y bajando. Sus lenguas
vuelven a enredarse. _____ muerde el labio inferior de él y Justin responde de
la misma manera, a diferencia que él es más bruto.
-Si quieres te
lo repito. –balbucea ella en un intento de tomar aire.
-¿El qué?
-Que estoy
dispuesta a que me pruebes. –aclara.
Justin nota como
su miembro cobra más centímetros de lo habitual, esa frase lo ha puesto todavía
más cachondo. Sin pensarlo mete las manos bajo la falda de ella, presionando su
trasero y manoseándolo como nunca antes había hecho.
-Eres
espectacular, nena.
Justin continúa
sobre ella a su vez que llena sus labios de besos.
-Ahora necesito
que estés relajada, ¿de acuerdo?
_____ está tan
perdida en su mirada y en sus labios que no consigue entender lo que le acaban
de decir. Pero ella afirma con la cabeza.
-Dime dónde te
gustaría viajar ahora mismo.
-Me gustaría
viajar… -murmura ella, casi para sus adentros. –A Venecia.
-¿Venecia?
¿Estás segura? –pregunta él, mientras sus dedos caminan por una zona
completamente desconocida.
-Sí, Justin.
Estoy segura, quiero viajar a Venecia.
-Bonito lugar,
pero te voy a llevar a un sitio mejor.
Justin introduce
sus dedos en el interior de _____ y empieza a trazar círculos hasta conseguir
observarla retorcerse de placer. Y lo consigue. _____ lanza un gemido sin querer.
Justin continúa despacio, masajeando sus zonas, yendo con cuidado.
-¿Te gusta?
-Sí, Justin. Me
encuentro cerca de Francia. –dice mordiéndose salvajemente el labio inferior.
Justin decide
acelerar un poco más. Ahora más rápido. Acaricia su clítoris y ella se vuelve
loca. Los dedos de Justin van más adentro, a más velocidad.
-¿Y ahora qué,
nena? –pregunta él, envolviéndola de besos mientras la toca sin parar.
-Ahora ya puedo
ver Italia. –contesta ella, excitada.
-Eso está muy
bien –Justin acelera de nuevo. –pero si quieres ver Venecia, yo te llevo allí.
Justin abandona
sus labios y baja por su cuerpo hasta el destino adecuado. Coloca sus manos en
la cintura de _____ y comienza a acariciar su clítoris ahora con la lengua.
_____ aprieta fuertemente las sábanas, retorciéndose de placer, sintiendo
oleadas de calor, de éxtasis. Justin juega con su lengua dentro de ella. Después
vuelve a introducir sus dedos. Está mojada. Realmente mojada. Pero no quiere
llevarla al borde. Esa vez quiere que sea especial, no un simple calentón. Ella
no merece algo tan simple, tan común. Él besa el contorno de su zona íntima y
retoma el camino recorrido con su lengua anteriormente pero esta vez de forma
más salvaje. _____ lanza un gemido.
-Justin…
Él continúa,
llenándola de deseo.
-Justin…
Ella mueve sus
caderas al ritmo que él viaja con su lengua.
-Justin, ya he
llegado a Venecia.
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¿Qué os ha parecido este primer ''asalto''?
Espero vuestros comentarios
¡¡¡Muchos besos!!!
Gracias por leerme, sois geniales.
RT AQUÍ SI HAS LEÍDO ESTE CAPÍTULO.
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