Tu rastro.

domingo, 27 de abril de 2014

''Improbable Dirección'' Capítulo 48.


-Eh, tú. -_____ le da un toque en el hombro a Sarah. La rubia se gira exagerando sus movimientos. –Tienes algo que es mío.
-No confundas términos, bicho raro. –ríe Sarah, apoyando su brazo en el hombro de su amiga a la que podríamos llamarle también perrito faldero.
-No vayas tú ahora de lista cuando la única asignatura que no has suspendido es educación física y porque enseñas más carne que la que puedes encontrar en cualquier rotonda.
-Uh, punto bajo. –añade Vanessa, conteniendo la risa a la vez que sujeta a _____ de la muñeca ante posibles arrebatos.
-Si enseño carne es porque puedo y porque a todos los chicos de la universidad les gusta. En cambio tú… -Sarah la mira de arriba abajo con cara de asco. –En ti nadie se fija.
-Pues precisamente se fija en mí quien te ignora a pesar de que babeas por él. -_____ sonríe con malicia. –Y eso te molesta, eh.
-Poco durará tu momento de gloria, no eres más que un bicho mal ubicado. ¿Sabes? Este no es tu lugar.
-Por supuesto que no es mi lugar, esto está contaminado de zorras que se las dan de ratitas presumidas como tú. -_____ señala a Sarah detenidamente. Un grupo de personas se va formando alrededor de ambas contemplando la discusión.
-Si tú no tienes nada de lo que presumir no me culpes, en realidad me das pena. Eres un cubo de basura al que todo el mundo le gusta patalear.
-Pues este cubo de basura se mantiene en pie a pesar de todo. –constata _____, dando un paso al frente. –En cambio dime tú lo que eres sin esas extensiones tan plásticas y todos los botes de pintura que te esparces por la cara a todas horas ocultándote a ti misma.
-¿Me vas a dar tú lecciones de estilismo? –Sarah menea su muñeca con desdén. –Creo que te has equivocado, la perrera está por allí. –señala a su izquierda.
-Pues entonces iré a reclamar, porque una perra anda suelta aquí mismo y no deja de ladrar. Además, lleva puesto algo que no le pertenece.

_____ se lanza al cuello de Sarah tras escupir esas palabras. Nadie lo esperaba y empieza el jaleo. Más gente se agrupa creando un círculo caótico alrededor de dos chicas, completamente opuestas, que luchan por coronarse el mérito de ganar la una a la otra. Aunque eso no es totalmente cierto, _____ nunca ha sido capaz de hacer daño a alguien, pero esta vez se ve con la necesidad de estampar su puño contra la barbilla de Sarah.

La rubia se queja y ataca estirando el pelo de _____ que se retuerce de dolor mientras sigue apretando el cuello de Sarah, intentando hacerse con el pañuelo que le pertenece y además tiene un valor especial para ella ya que se lo dio su madre antes de morir.

-¡Que me sueltes! –grita Sarah, clavando sus uñas en las muñecas de ______ antes de pegarle un empujón que deja a _____ en el suelo.

Vanessa, sorprendida, decide correr en busca de ayuda. La única ayuda capaz de ser eficaz a su amiga. Escapa rápido hacia el vestuario, donde se duchan y se cambian los jugadores, sin pensar en las consecuencias que eso podría suponer. Se baña de su instinto y consigue llegar casi sin aliento hasta la puerta. Puede escuchar el sonido del agua caer por cuerpos sudorosos cerca. Suspira, mira a su derecha y distingue el círculo de gente que todavía continúa con la intención de ver un espectáculo en el que está involucrada su amiga.

-¡Justin! –Vanessa apuñala la puerta gris que la separa del sueño adolescente de la universidad. -¡Justin!

En unos pocos segundos, Justin aparece sin camiseta y con una toalla enrollada alrededor de la cintura cubriendo sus partes íntimas. Unas cuantas gotas resbalan por su pecho. Vanessa traga saliva, muriéndose de deseo por dentro, pero emprendiendo el camino por el que se encuentra ahí. Recuerda que hace tan solo unas semanas acabaron enrollándose ahí mismo.

-Por favor, necesito tu ayuda. –exclama Vanessa, ahora mirándole a los ojos. -_____ y Sarah se están peleando.

El pecho de Justin comienza a subir y a bajar rápidamente.

-¿Qué? ¿No estarás bromeando?
-No, para nada. Te lo juro, Justin.
-Joder, mierda. –gruñe estampando su puño contra la pared.

Entra en el vestuario y en cuestión de unos segundos sale, sin camiseta, pero con unos pantalones de chándal esta vez. Consigue llegar rápido donde se encuentra su chica en el suelo, con las muñecas empapadas de sangre, defendiéndose con los puños de Sarah que se encuentra encima suya arañando sus mejillas.

-Mierda, mierda. –vuelve a susurrar Justin y enseguida aparta a Sarah mientras Vanessa se encarga de _____.
-¿Qué mierdas haces? ¡Suéltame! –se queja la rubia.
-¿Qué mierdas hacías tú? –Justin la acorrala contra una pared, aprisionándola con su cuerpo. Sabe que al menos así se calmará un poco.
-Ha empezado tu amiguita. –contesta Sarah, esquivando la mirada inquietante de Justin.
-¿Y eso por qué? –Justin estampa su aliento contra la boca de Sarah. Ella se muerde los labios ilusa.
-Por este pañuelo… -Sarah coge la mano de Justin y la lleva hacia su cuello provocando que las yemas de sus dedos rocen su piel. –Me queda bien, ¿verdad? –pregunta ella ansiando una respuesta satisfactoria.
-Este pañuelo no es tuyo, Sarah. –Justin vacila acercándose más a ella, ganándosela poco a poco para que caiga en la trampa y actuar.
-¿Te he dicho que eres más guapo así de cerca? 
-Cierra los ojos… -ordena Justin, deslizando sus dedos por el cuello de Sarah, a la vez que desenrolla el pañuelo poco a poco.
-Bueno, eres guapo de todas las maneras. Y sexy. –Sarah suelta un suspiro ahogado con los ojos cerrados, moviendo su espalda lentamente por la pared. Justin juega de nuevo, acercando su torso al cuerpo de ella. –Puedo sentirte… Justin…
-Siénteme… -aclara él, con la voz ronca, haciéndose con el pañuelo. Ella ni se percata y él desliza su mano izquierda por el muslo desnudo y ardiente de Sarah.
-Te siento, Justin… -continúa ella, mordiéndose salvajemente el labio. Justin continúa acariciándola con una mano mientras en la otra se enrolla el pañuelo alrededor de la muñeca, al fin haciéndose con él. Puro juego. Trucos.
-Siénteme Sarah –susurra Justin con la voz ronca. -, pero lejos.

Entonces se va de allí, abandonando a Sarah y a su círculo de ambiciones. _____ corre a sus brazos y se lanza en ellos. Justin la recibe bien, apretándola fuerte contra su pecho y acariciando su pelo intentándole transmitir que todo está bien ahora. Ella alza la cabeza y mira hacia los ojos de él que tienen un color especial.

-Siento haber llegado tarde. –se disculpa él, tomándola por la cintura.
-Lo importante es que has llegado. –sonríe ella, mostrándole una sonrisa inspiradora.
-¿Cómo estás?
-Bien. –contesta _____, tragando saliva. –Estoy bien.
-¿Segura?
-Ahora que estás tú aquí conmigo, estoy genial.
-Bueno, pues tengo algo para ti. –Justin deshace el nudo de su muñeca y le entrega el pañuelo en las manos mientras _____ observa la escena incrédula. –Es tuyo.

El corazón de _____ se acelera de una manera incontrolable. No da crédito a la situación.

-Nena, tómalo. –Justin ayuda a envolver con las manos de ella el pañuelo, apretándolas fuerte, cerrando en ellas un capítulo más.

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Dos horas más tarde descansan en el campus de la universidad. No hay nadie, tan solo ellos y el tímido parpadeo de unas cuantas farolas que alumbran sus cuerpos tendidos en el césped.

-Gracias. Mil gracias, de verdad. –dice ella besuqueándole el cuello.
-No has dejado de decírmelo nena, está bien.
-Es que no me canso de repetírtelo.
-Lo volvería a hacer. Por mi chica lo que sea.

Justin estampa sus labios en la frente de _____ regalándole un inesperado beso. Los labios de _____ se ensanchan al instante dando paso a una tímida sonrisa.

-Aún tienes unos cuantos rasguños –susurra Justin deslizando la yema de los dedos por las suaves y delicadas mejillas de ella. -, pero estás guapa de todas maneras. Incluso diría que estás más guapa todavía. –añade, fijando su vista en los labios más inflados de lo habitual que presenta su novia a causa de la pelea.
-Tú también estás más guapo cuando me dices esas cosas.
-¿Cuándo digo verdades?
-Cuando te pones así de dulce.
-Eres tú quien me provoca. Yo no tengo la culpa. –aclara Justin encogiéndose de hombros. –Ven aquí.

Justin la arropa en sus brazos y ella se sienta sobre sus piernas. Ambos saben que lo que están sintiendo es cosa de ellos, de ese tipo de atracción insostenible que les hace sentir completos.

-¿Todavía te escuecen? –pregunta Justin acariciando con delicadeza las muñecas de _____. Ella rechista un segundo y él decide romper el contacto. –Lo siento.
-No te preocupes, tonto.
-No volverá a ponerte una mano encima, te lo aseguro.
-La odio. –suspira _____. Él vuelve a atraparla en sus brazos. -¿Cómo hiciste para conseguir el pañuelo?
-Si te lo digo prométeme que no te enfadarás.
-No me enfadaré. –lanza ella con la voz pesada.
-La seduje.
-¿Qué qué?
-Que la seduje. –Justin aplica un beso en la punta de la nariz de ella. –Pero no te pongas celosa, que lo hice por ti.

Ella le lanza una mirada de rabia a la que él responde con un profundo beso. Entonces sus lenguas reaccionan y se pelean sin querer. Ella acaba apoderándose de la boca de él, sintiendo su sabor y todas esas sensaciones que cada vez cuestan más explicar. Él desliza su mano por la espalda de ella, atrayéndola hacia él e impregnándola de escalofríos. Los mejores. La mano de Justin recorre su columna vertebral erizando su piel. Ella arquea la espalda mientras aprovecha para adentrarse más en su boca y acabar con un mordisco en los labios.

-Joder, nunca llegaría a imaginar que fueras así de bueno conmigo.

Justin desliza el dedo índice por el contorno de su cara. Ella hace una expresión extraña con ella, pero graciosa, que consigue ganarse una risa por parte de él.

-También puedo ser lo malo que tú quieras. –Justin guiña un ojo y _____ estalla en risas a la vez que se sonroja. Esa frase le ha provocado un intenso escalofrío por todo el cuerpo.
-¿Cómo de malo? –pregunta _____ acechándose peligrosamente a la boca de Justin. -¿Eh?
-Muy malo. –contesta él con la voz seca y dura, llevando una mano a su trasero y acercándola hacia él con esa mirada que pocas personas conocían.
-Yo también puedo ser muy mala. –susurra ella provocadora, despasando un botón de su camisa para dejar a la vista un gran escote. Justin traga saliva inmediatamente, comiéndosela con la vista. Clava su mirada ahí, así como sus dientes se clavan en su labio sin medida.
-Joder, pues mira que me gustan las chicas malas. Pero me gustan aun más las chicas inocentes que se vuelven rebeldes.

Él se acerca más y agarra su barbilla, manteniéndola firme para poco después besarla sin permiso. Pero es un beso duro y salvaje, de los que consiguen subir la temperatura corporal. Un beso apasionado y rebelde, pero a la vez irremediablemente tierno. Como él.

-Entonces… -suspira Justin, con la respiración entrecortada. -¿vas a ser mala?
-Voy a ser lo que tú quieras.

Ella clava sus dientes en la mandíbula de Justin y deja el rastro de varios besos por esa zona. Él domina las caderas de ella, regalándole caricias y subiendo sus manos hasta su vientre. Ella continúa con los besos, ahora bajando hacia su cuello, terriblemente sexy. _____ besa y mordisquea sin parar, colocándose ahora a ahorcadas sobre él.

-Nena, recuerda que estamos en un lugar público. –suspira él excitado.
-Me da igual. –responde ella, ahora realizando un tour de besos hasta su oreja, donde muerde el lóbulo. Justin consigue ponerse más caliente. En realidad, los dos arden por fuera y por dentro.
-¿Ya te ha dominado ese espíritu de chica mala, nena?
-Puede que sí. –dice _____ besando más fuerte la zona de detrás de su oreja. –Puede que no.
-Me gustas de todas formas.
-Tú a mí me gustas más.

En ese instante unos pasos se escuchan cerca y un silbido los interrumpe. _____ inmediatamente cambia de posición y Justin refunfuña en voz baja.

-Chicos, siento interrumpir pero creo que una habitación con su cama sería un lugar más cómodo. –comenta Ryan entre risas, pasando su brazo por el hombro de Vanessa. Justin y _____ los miran sorprendidos.
-Te lo dije, nena. –Justin se dirige a _____ en voz baja. –Estamos en un lugar público y…
-No importa. –le corta ella, regalándole un beso corto en los labios.
-Joder, no os cansáis. –vuelve a intervenir Ryan. Los dos se acercan más.
-No, tío. Y tú tampoco te cansas de ser tan pesado. –contesta Justin, bromeando. Su sonrisa lo dice todo.
-Bro, sabes que me pongo celoso de _____. Yo te quiero a ti. –dice esta vez Ryan. Todos estallan en risas.
-¡Ehhhhh! –interviene _____. –Él es mío. –dice abrazando a Justin, poseyéndolo en sus brazos. -¿Y qué hay de vosotros?
-Eso, tío. ¿Qué hacéis vosotros por aquí?
-Nosotros… -Ryan y Vanessa se miran conteniendo la risa. –nos estamos conociendo.
-¡Jura eso! –exclama _____ levantándose y corre para abrazar a su amiga.
-Jurado, nena. Relax. –carcajea Vanessa.

-Vaya, vaya... No me esperaba eso. -ríe Justin, saludando a Ryan.
-Tampoco nadie os imaginaba a vosotros dos, y ahí estáis, comiéndoos a besos a la mínima que se esconde el Sol. -Ryan señala a ambos.
-Bueno, tampoco nadie lo sabe. Así que sh... -añade _____, situando el dedo índice sobre sus labios.

El silencio se apodera de la situación y tan solo se escucha el ruido de las hojas de los árboles agitadas por una ráfaga de viento improvisada.

-¿Quién tiene hambre? -pregunta Justin, tocándose la zona de la barriga. -Porque yo estoy muy hambriento y la pizzeria está abierta.
-Yo tengo hambre. -contesta Vanessa, dando un paso al frente.
-Y yo. -añade tímida _____.
-Entonces creo que nos toca invitarlas, tío. -dice Justin dirigiéndose a Ryan.

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Pues un capítulo más.
Espero que os esté gustando esta historia.
Gracias por leer y comentar, me animan mucho vuestros comentarios 
ya bien sean aquí en el blog o por twitter.

RT AQUÍ SI HAS LEÍDO ESTE CAPÍTULO.


1 comentario:

  1. DIOS SIGUELA POR FAVOR TE LO PIDO ME ENCANTA GHFJBKKLKJBKBSDGBS
    Quiero saber que es lo siguiente

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