Tu rastro.

miércoles, 30 de octubre de 2013

''Improbable Dirección'' Capítulo 36.


|Narra _____|

Me he despertado con una sonrisa permanente en mis labios difícil de esquivar y he sido capaz de soportarla toda la mañana. Estoy sorprendida. Justin y yo estamos llevando mejor de lo esperado esto de evitarnos, tanto que hemos fingido una gran discusión tras un debate, aparentemente pacífico, de Filosofía. La profesora nos quería echar de clase y todo, pero de alguna manera incomprensible la hemos convencido para que olvidara todo y empezar de cero. Después el muy gracioso, nótese la ironía, me ha puesto la zancadilla y casi caigo de morros al suelo, tras esto le he lanzado una mirada fugaz de esas que hablan en un idioma asesino. Será imbécil, pero le quiero. Y este querer se está volviendo fuerte poco a poco.

Me llevo el lápiz a la boca y bajo mi mirada a la hoja en blanco. Mmm... este problema de matemáticas es complicado. Mi cabeza da vueltas buscando una solución que parece estar jugando al escondite o algo así porque no la encuentro por ningún lado. Y cuando trato de concentrarme, una mano fría y de piel suave se posa sobre la mía.

-¿Qué quieres, Vann?
-Qué simpática, Blair.

Tuerzo mi sonrisa y mi amiga me mira arqueando su fina ceja.

-No estaba hablando enserio. –aclara tirando su pelo hacia atrás cual anuncio de champú.
-Trataba de hacer el ejercicio. –comento. -¿Qué querías?
-Vamos a la fiesta de esta noche.
-No, de ninguna manera.
-¡Va a ir todo el mundo!
-¿Y qué? No me gustan esas cosas.
-No es una fiesta oficial, tan solo una concentración de gente que se quiere divertir y pasar un buen rato.
-Pues bien por ellos.
-¡_____! ¡Necesitas salir y despejarte un rato!
-Bueno, tanto como necesitarlo…
-Sabes que sí, nena. ¡Yo quiero ir esta noche y emborracharme! ¡Y contigo! –exclama.
-No me convence mucho. Además, yo no bebo. –añado negando con la cabeza.
-Eres una aburrida.
-De eso nada. Lo más probable es que tengamos conceptos diferentes de diversión.
-Qué rara eres a veces, Blair.
-¿A veces? –carcajeo.
-Bueno no, siempre. –dice encogiéndose de hombros. –Pero te quiero así.
-Ohhhhhh. –murmuro poniendo una cara tierna.
-Ahora mismo te daría un abrazo, pero hasta que no te convenza no te lo daré.
-Entonces ya puedes esperar una eternidad.
-Blair, tú y yo sabemos que eso no será así.

Esbozo un suspiro de frustración. Quizás tenga razón. Últimamente me dejo mucho llevar y se me da fenomenal eso de llevar la contraria a mi cabeza. Es algo así como Corazón 1 – 0 Cabeza. Y ese es mi marcador actualmente.

Frunzo mi ceño y vuelvo a bajar mi mirada hacia el maldito problema de matemáticas escrito en mi libreta. Hago unos cuantos cálculos con mi calculadora y los anoto en lápiz para luego borrarlos ya que no me convencen mucho.

Vuelvo a mis pensamientos locos. Una fiesta. ¿Dará bien la multiplicación? Creo que confundido los términos. ¿Irá todo el mundo menos yo? ¿Y si pasa algo interesante? ¿Y si realmente puedo divertirme? No puedo hacer la raíz cuadrada de un número negativo. Me atormento yo misma.

-¡_____! ¿Qué haces aún sentada? –dice Vanessa moviendo angustiosamente mis hombros.
-¿Qué?

Miro a mi alrededor y todo el mundo ha desaparecido menos una chica bastante alta que recoge sus cosas del pupitre y las mete en su mochila color rosa pálido.

-Ha sonado ya el timbre, ¿a qué esperas?

Me encojo de hombros y en unos pocos segundos abandonamos la clase.

|Narra Justin|

-¿No vienes, bro?
-No, Ryan, no me esperéis.

Mi amigo me mira con una expresión extraña y yo empiezo a reír.

-Tío, ¿con quién has quedado? –me pregunta elevando una ceja confuso.
-Con nadie. –carcajeo moviendo mi cabeza.
-Mentira, ya tienes que quedar con una tía que esté muy buena como para que te quedes con esa cara esperándola a la salida.
-Eres un idiota, tío. –vuelvo a reír.
-¿Es _____? –pregunta apuntándome con el dedo. Me quedo callado en forma de respuesta. –Pero si…
-Ahórrate los comentarios.
-¿De verdad es ella?
-Sí. –afirmo conciso.
-Te gusta de verdad, no lo puedo creer. –dice con una mano cubriendo su boca.
-¿Hay algo malo en ello? ¿Te atormenta o qué? –doy un paso mientras la expresión de mi cara es seria.
-No, no…
–Entonces vete y no digas nada. –digo advirtiéndole con la mirada.
-Claro, bro. –Ryan hace un gesto pasando su mano por su boca sellando el pacto. –Luego hablamos.

Me apoyo en la taquilla de _____ sabiendo que vendrá en… 2 minutos aproximadamente. Ahora estará recogiendo y Vanessa la estará esperando con los brazos cruzados mientras refunfuña bajito maldiciendo lo mucho que tarda.

Muevo mis piernas nervioso. Joder, ¿por qué me pasan estas cosas tan raras? Aún me sigo sorprendiendo. Miro el reloj de mi mano izquierda. 1 minuto. Segundos. Alzo mi mirada y por ahí viene. La localizo al final del pasillo acercándose a un paso acelerado mientras sonríe a lo que acaba de susurrarle su amiga al oído. Ahora me mira. Seguro que cuchichean sobre mí.
Cruzo mis brazos y me acomodo más sobre su taquilla. _____ se para frente a mí y nuestras miradas chocan peligrosamente.

-¿Qué haces ahí? –pregunta riendo. Joder, su risa.
-¿Qué te parece que hago aquí? –esta vez carcajeo yo vacilante.
-No lo sé, pero me preguntaba si podrías despegar tu espalda de mi taquilla. –dice señalándome con su dedo índice.
-Bueno, yo me voy al campus. –dice Vanessa plantando un beso en la mejilla de mi chica. –Luego te veo.
-¿De mí ya no te despides, Vanessa? –vacilo carcajeando.

Ella se ríe y nos abandona, dejándonos solos. _____ me mira fingiendo una sonrisa con los brazos cruzados y apoyando su peso a un lado.

-Estaba bromeando, nena. No te lo tomes enserio.

Ella me mira sin pronunciar palabra. Yo mojo mis labios y recorro su mejilla con mi pulgar mientras mis ojos se pierden en los suyos en cuestión de segundos.

-Me gusta cuando te pones celosa. –susurro cada vez más cerca de sus labios. –Y yo sé que a ti te gusta cuando me comporto como un estúpido.
-¿Por qué piensas eso? –murmura con la voz tan frágil que parece que se va a romper.
-Porque me conociste así y fue como me gané tu corazón, por mucho que quisieras esquivarme.

Se sonroja. Lo consigo. Sonrío y beso sus labios tímidamente. La agarro por la cintura y le dedico unos cuantos besos más. Nada se compara a esto. Instintivamente mis manos andan vagabundas por su trasero mientras profundizamos el beso y ella se eleva más hacia arriba, apoyándose en la punta de sus zapatos.

Caminamos sin despegar nuestros labios hasta que su espalda estampa contra la pared. Sonríe traviesa mirándome con deseo y yo… joder, me es muy difícil contenerme. La beso con más pasión, como si estuviera sediento de su saliva. Como si nada en el mundo me llenara más. Y quizás sea eso. Nadie me hace sentir mejor. Rozo mi lengua con la suya, la araño y la arrastro a mí. Sus manos empiezan a caminar por mi corbata del uniforme estirando de ella tras cada beso. Y… nadie se hace una idea de lo caliente que me pone eso. Me quedo quieto mirándola con una ceja elevada y se detiene.

-¿Qué haces?
-Mirar lo bonita que eres.
-No hace falta que mientas, con que me quieras me sobra.
-¿Y si te quiero tanto que sobra?
-Eso no va a pasar.
-Nunca se sabe lo que nos tiene preparado el destino, nena.

Sonríe débilmente y detengo su sonrisa al lanzarme a sus labios. La beso. Nuestras lenguas pelean, pero como siempre, acabo coronándome y ella se rinde. Y es que joder, soy el mejor en esto.

Nos separamos un poco para coger aire. Abre la boca para decir algo y aprovecho para continuar jugando introduciendo mi lengua en su boca sin pedir permiso. Eso le gusta. Eso le pone. Pero no más que a mí. Un beso corto. Después uno más largo. Otro dulce y otro sabor a ''quiero más''. Y sus manos bajan por mi abdomen mientras las mías suben por sus caderas. Si le pusiéramos ritmo, crearíamos una bonita sinfonía.

Mis venas se inundan de euforia y entre beso y beso se me escapan unos cuantos gemidos ahogados en su boca. Bajo mis manos y toco la piel de sus muslos como si de seda se tratara. Es dulce y fina. En un impulso la tengo sujeta en mis brazos y nuestros miembros están muy cerca… La estampo contra la pared de nuevo acorralándola, haciéndole saber que no tiene escapatoria y que si nos escapamos, nos escapamos juntos. Todo su peso se concentra en mis musculados brazos y todo el calor se reúne en un único punto, mi parte baja. Ya estoy duro y me olvido de dónde estamos y de todos los porqués que existen. Entonces sus manos como locas masajean mi cuello traviesas, las mías ahora sienten su piel. Atrapo su labio inferior entre mis dientes y lo mordisqueo varias veces. Tres. Cuatro. O quizás cinco. Hasta que se vuelven rojos. Muy rojos. Y arden. Como yo. Como nuestros corazones. Como el fuego difícil de apagar. Entonces decido bajar beso a beso por su cuello, regalándole mordiscos. Unos tiernos, otros salvajes. Pero todos llevan puesta la etiqueta de ''peligroso''. Encima tengo que añadir que está en letra mayúscula y roja para que sea bien visto. Y es que el control es una de las cosas que carezco cuando tu piel y mi piel parecen estar cosidas de lo cerca que se encuentran. Y succiono. Vuelvo a marcar tu cuello. Deslizo mi lengua por las marcas una vez realizadas y sé que te mueres de placer. Pero no sabes lo que te queda por sentir, no te haces ni la más mínima idea de lo que puedo hacer contigo.

|Narra _____|

Hace calor. O no. A lo mejor soy yo. Y él. Somos los dos.

-Justin… -digo jugando con mis dedos por su pecho. –estamos en el pasillo de la universidad y…
-Y tienes miedo a que nos vean.
-No… bueno, sí. Aunque no del todo…
-¿Qué quieres decir, nena?
-Que quiero seguir esto, pero no aquí.

Justin ríe y se rasca la nuca intentando anular la sonrisa que se ha apoderado de sus labios.

-No tienes ni una idea de lo peligroso que es lo que acabas de decir. –susurra acercándose a mí mientras mastica su labio.
-¿Del 1 al 10 cuánto?
-Un 200.
-Eso es mucho.
-Nada es mucho cuando somos tú y yo, bicho.

Me suelta de sus brazos y toco el suelo con la punta de mis zapatos aunque estoy rozando el cielo. Tira de mi mano y corremos por el pasillo como dos niños pequeños en busca del tesoro perdido. Añoraba esta sensación.

-¿Dónde vamos, Justin?
-No lo sé.

Y la verdad es que tampoco me importa mientras no suelte mi mano.

-Espera. –digo con la respiración entrecortada y el corazón a cien por segundo.

Me apoyo en la pared buscando algo de oxigeno mientras mi pecho sube y baja a velocidades de infarto. Justin me mira con una ceja elevada y después tira de sus labios formando una sonrisa.

-¿Tan pronto te cansas, Blair?
-No, pero estoy tratando de que no me entre un infarto.

Él carcajea vacilante como siempre y se aproxima a mí con las manos ancladas en sus bolsillos y su peculiar andar de chulo prepotente.

-Tienes las mejillas coloradas. –comenta deslizando su pulgar por ahí, y luego lo lleva a mis labios. –Me dan ganas de devorarlas, ¿sabes?

Me sonrojo y me muerdo el labio sin querer.

-Y no te muerdas el labio, que ya me encargo yo de hacerlo.

Dicho y hecho. Se lanza a mi boca sin problemas tirando de mi cintura y pegando su cuerpo al mío. Y me besa. Y me muerde. Y me saborea. Y me hace sentir lo que nadie nunca había conseguido, subirme al pico de la montaña más alta y ver las nubes bajo de mí. Yo estoy en la cima. Estamos en la cima. Y no bajamos. Ahora lo único que bajan son sus manos hacia mi trasero. Y aprieta. Y joder, suspiro pesadamente en su boca. Pero siguen los besos. Esto es difícil de parar. Es algo así como cuando estás escuchando tu canción favorita y no deseas que llegue el final. Y si llega, pues pulsemos replay y comencemos de nuevo.

El timbre suena rebotando en nuestros oídos, arruinando por completo el momento. Joder. Maldita sea. Pero Justin continúa con los besos y enseguida me aparto un poco esquivando su boca que acaba estampada en mi mejilla.

-Ya, nene.
-Es que… -vuelve a morderme el labio y lo estira con dulzura. –me enganchas.
-Eso no es mi culpa. –digo torciendo mis labios. –Haberte fijado en otra.
-Yo no quería fijarme en ti. –me roba un beso rápido y ríe solo. –Lo sabes.
-Ni yo en ti, estúpido. –añado frunciendo mi ceño. Él vuelve a carcajear.
-Nena, la primera vez que me viste se te cayó la baba.
-Eres un creído.
-Al menos no miento como tú. –dice Justin burlón con una sonrisa. –Mi madre tuvo que fregar el suelo porque cada paso que dabas babeabas por mí, no lo niegues.
-Estúpido. –carcajeo empujándolo débilmente hacia atrás.

Giro mi mirada y distingo a varias personas que se acercan a nosotros. Le dedico a Justin una mirada que sabe interpretar bastante bien y hace una mueca triste. Nadie nos puede ver. Me encojo de hombros y hago una mueca bastante similar a la suya. También me ha entendido. Nos tenemos que alejar antes de que toda esa multitud se encuentre más cerca. Cierro mis ojos unos segundos y suspiro profundamente. Los abro y Justin ya no está. Ha desaparecido demasiado rápido, vaya, sí que se lo está tomando enserio. Una sonrisa aparece en mi cara tras el pensamiento. Pestañeo varias veces y decidida comienzo a avanzar hacia la clase correspondiente. Escucho algún que otro murmullo detrás de mí y decido pasar totalmente desapercibida.

Subo las escaleras y trato de buscar mi clase, cuando de repente una mano tira de mi brazo y mi corazón se detiene. Desconocía este lugar completamente. Es una especie de cuartito oscuro con unas escaleras que llevan Dios sabe a dónde.

-Me has asustado.

Justin se ríe y acaricia mis mejillas tiernamente.

-Has desaparecido sin más. –comento mientras me pierdo en sus ojos que a pesar de la escasa luz logro percibir bien.
-Tenía prisa. –dice mojando sus labios y después presionándolos suavemente contra los míos.
-¿Prisa? –pregunto elevando una ceja. Él carcajea.
-Sí. –dice mientras deja pequeños besos por mi barbilla.
-¿Por qué?
-¿No lo ves? Por besarte.

Silencio. Acopla sus manos en mis mejillas. Nuestras miradas conectan.

-¿Cuándo podremos dejarnos ver?
-No lo sé, Justin. Pero ojalá sea pronto…
-¿Sarah te amenazó?

Su pregunta me deja sorprendida. Trago saliva despacio conteniendo las lágrimas que quieren salir al exterior.

-----------------------

No sabéis lo que me alegran/inspiran/encantan vuestros comentarios.

Y bueno...
Lo más probable es que este domingo suba el siguiente.

RT AQUÍ SI HAS LEÍDO ESTE CAPÍTULO.

6 comentarios:

  1. Hola, soy nueva lectora. Te encontré en mi tl, en twitter, el otro día, y vi que escribías una novela. Guardé el link y ayer mismo me puse a leerla. Es increíble, en serio, me encanta. Escribes muy bien, y me encanta tu imaginación. Síguele, está genial, besos.

    ResponderEliminar
  2. Omg, comó lo dejas ahí? Síguela cuanto antes. Lo digo en serio, adoro tu novela es tan asdfghjklñ. Me entiendes?

    ResponderEliminar
  3. Nenaaaaa,tu novela es lo puto mejor.Cada capitulo me engancha mas,me encanta.Sube pronto :)

    ResponderEliminar
  4. Me encanta, me encanta, me encantaa!! Jaja no me cansare de decirtelo. Enserio escribes genial y esta novela es increible. No puedo esperar para leer el siguiente capitulo! :)

    ResponderEliminar
  5. Subeee por diosss, es genial la empece hace muy poco y ya quiero más :)))

    ResponderEliminar
  6. Lydia mi amoooor sube que me has dejado intrigada jooo. Te quiero <3

    ResponderEliminar