Tu rastro.

lunes, 31 de diciembre de 2012

CAPÍTULOS 44 y 45. [FINAL]



{Un año después}

|Narra Mel|




Me despierto tras ese sueño en el que no soltaba tu mano ni un instante. Ha pasado tanto tiempo sin verte que si no fuera porque conservo ese frasco de tu colonia no recordaría apenas tu aroma. Ese que tanto me enamoraba cada vez que te acercabas a mí. Extiendo mi brazo izquierdo por las sábanas y no te encuentro. Me haces tanta falta… Todavía me cuesta asimilar que no estás a mi lado. Pero lo peor de todo es que te hablo como si estuvieras aquí acariciando mi mejilla, dibujando círculos perfectos con las yemas de tus dedos pegadas a mi piel.

Distancia. Lo único que nos separa. Podrá evitar que no duerma a tu lado, pero no puede impedir que sueñe contigo. Tampoco podré abrazarte siempre que quiera, pero podré pensar en ti. También evitará el oler a ti después de cada abrazo, pero eso hará que el próximo sea aún más único y especial. Quiero tumbar estos kilómetros que nos separan y poder ver tu sonrisa esperándome junto con ese brillo de ojos color miel que te caracteriza. Poder ir corriendo a sumergirme en tus brazos que están ansiosos por refugiarme en ellos. Sólo espero que no hayas cambiado a pesar de ser famoso. Que sigas siendo el mismo chico del que me enamoré y sigo enamorada. Porque no te has marchado ni un segundo de mi mente, porque tampoco se ha cerrado el espacio que ocupas en mi corazón. Y me pregunto qué soy sin ti. Nada. Una chica más en este inmenso mundo.

¿Qué estarás haciendo ahora mismo? ¿Con quién andas? No separo el móvil de mi mano porque necesito tener noticias tuyas siempre y cuando te escapas apenas unos minutos para llamarme. Al menos escucho tu voz y ese es el oxigeno que necesito para el resto del día. Te has convertido en mi completa vida.

Llaman a mi puerta.

-Pasa. –digo con la voz todavía un poco cansada.

Escondo la cabeza en mi almohada y alguien me acaricia el pelo. Noto cómo se sienta a mi lado y lanza un suspiro. Seguro que es papá. Me vendrá a preguntar qué tal estoy.

-Mi niña, ¿hoy te sientes mejor? –acerté.

-Sí… -resoplo. Cambio de posición y me estiro mientras de mi boca escapa un ligero bostezo.

-No me mientas.

-No, no estoy bien papá. ¿Cómo iba a estarlo si no tengo a mi lado a lo que más necesito?

-Mira, confío en él, y sé que pronto va a volver.

-Pero se marchará de nuevo. –no recibo ninguna respuesta. -¿Y si encuentra a alguna mejor que yo?

-Ninguna le va a querer más que tú. Ninguna vale más. Él te ha elegido a ti, Mel.

-Las cosas han cambiado tanto…

-Así es la vida.

-Pues yo quiero cambiar esas reglas que tiene. Papá, ¿crees que podremos llevar una vida normal?

-Por supuesto, cielo.

Me planta un beso en el hombro y se va. Salgo poco a poco de mi cama como si tuviera miedo a lo que se encuentra en el exterior. Camino descalza hacia el espejo y me observo totalmente despeinada con su camiseta que me llega muy por encima de las rodillas pero me cubre la ropa interior. Sigue permaneciendo su olor. Me la quito, la deposito sobre la pila del baño y me adentro en la ducha. Me falta algo en este preciso instante. Enrollo la toalla pequeña en mi pelo y me coloco el albornoz. Voy en dirección a mi armario buscando ropa nueva cuando escucho un ruido. Me giro. Bah, no será nada. Otra vez. ¡Maldito! ¿Qué será? Vaya, está comenzando a llover. Parece además que se avecina una tormenta. De esas a las que tanto temo. Sí, les tengo mucho miedo. Decido calmarme con su música. Al menos esto me animará. Pongo el disco en el reproductor y me despejo un poco. Entro en twitter y reviso por decimoquinta vez sus publicaciones. Vaya, nada nuevo. ¿Qué hago ahora? ¿Le llamo? ¿Y si no puede hablar conmigo unos pocos minutos? Eso me sentaría peor.

Preparo mi maleta, pues me voy a pasar unos días cuidando a Jazzy y Jaxon. El señor Bieber, Jeremy,  me espera bajo con el coche así que decido darme prisa. Después de colocarme una blusa blanca con un conjunto vaquero, me maquillo lo mínimo y lista. Por último, pego un trago al zumo que me ha preparado papá y me despido de todos.

-Buenos días. –digo abriendo el maletero e introduciendo mis cosas en él.

-¿Qué tal todo, Mel? –sonríe Jeremy.

-Bien… -resoplo. Al fin y al cabo lo único que me faltaba era su hijo. -¿y vosotros?

-Muy bien, los niños están encantados al ver a su hermano en la pantalla del televisor.

-La verdad es que es un poco extraño todo esto. –digo acomodándome en el asiento del copiloto.

-Sí, pero mientras él sea feliz…

-Tienes mucha razón. –le sonrío y me abrocho el cinturón.

-Bueno, ¿listos para salir, chicos? –pregunta con un tono divertido.

-¡Sí! –gritan al unísono los pequeños, divertidos.

-Pues en marcha.

El viaje duró unas tres horas largas. Conecté mis auriculares en el iPod y comencé a escuchar música durante todo el trayecto. De vez en cuando se me cerraban los ojos mientras mi cabeza estaba apoyada en el cristal de la ventana, pero al fin vencía la batalla al sueño. También miraba por el pequeño espejo retrovisor a Jazzy que parece que sí perdió y cayó rendida. Parecía un angelito durmiendo, justo como su hermano mayor. Jaxon balbuceaba cosas sin sentido y se me escapaban algunas breves risitas bajo la mirada desconcertante de su padre. Al fin llegamos.

-Ya estamos, quien llegue antes a casa se gana una chocolatina. ¡¡Correr chicos!!

Bajo para descargar mis cosas y distingo a lo lejos dos personitas correteando. El señor Bieber me ayuda con lo mío encantado de hacerlo. Tras un caminito nos situamos frente a la inmensa casa.

-He ganado yo. –discute Jazzy.

-No. Mentirosa. –reniega Jaxon.

-Tranquilos, hay chocolatinas para los dos si os portáis bien.

-¡Toma! –exclama la pequeña abrazando a su hermanito.

-Mel, ¿qué te parece si organizamos tu cuarto y luego das una vuelta por los alrededores? Me dijo Justin que te gustó mucho esto.

-Me parece perfecto. Efectivamente, es un lugar precioso.


|Narra Justin|

Aquí me encuentro en la grabación de mi primer videoclip. La palabra ilusionado en este momento se queda corta. La modelo se acerca provocadora a mí con una mirada de deseo cuando yo la agarro por la cintura. Se voltea y bajo hasta la punta de mi nariz las gafas de sol de una manera bastante sexy. Me apoyo en el coche y deslizo mis manos por su cabello. A continuación me coge de la barbilla y a penas a unos pocos centímetros de distancia se muerde los labios. Me acuerdo de ti, bebé. Fin de la escena.

-¿Qué tal he estado? –pregunto a Scoot.

-Siempre se puede mejorar.

-En esto nadie me gana. Soy un buen ligón.

Se ríe y se para a hablar con el director. Saco el móvil del bolsillo de la cazadora negra de cuero que llevo puesta.

‘Nuevo videoclip rodado. Alucinante, pero no te pongas celosa, ni las modelos están a tu altura. Cada vez te echo más de menos. Estoy deseando escaparme y robarte mil besos. Te quiero muchísimo, bebé.’

Mensaje enviado y ya me siento más satisfecho. Camino dirigiéndome a mi coche que tengo aparcado en la parte trasera del estudio. Silbo a Scoot pero no me escucha. Otro silbido. Otro. Definitivamente, está sordo. Al fin me escucha.

-¿Qué quieres? –me pregunta como si yo fuera el tío más cansino de este mundo.

-Se me acaba de ocurrir una idea.

-Sorpréndeme.

-Mi padre vive aquí cerca, ¿qué tal si le hago una visita? Llevo bastante tiempo sin ver a mi familia. Por una escapadita no pasará nada.

-¿Pero…?

-Iré yo solo. No me va a pasar nada.

-Tú mismo sabes a lo que te enfrentas. Si te descubre alguien ya no hay vuelta atrás.

-Venga, está a tan sólo media hora. Nadie me va a descubrir, voy en coche, y allí no hay ningún paparazzi.

-Estás loco.

-Gracias. Mañana te llamo.

Subo a mi coche y me paro unos segundos a pensar antes de ponerlo en marcha. Voy a darles una sorpresa. Decidido. No les voy a decir nada. Arranco e introduzco mi cd en el dispositivo.

-¡Adiós! –me despido con la mano a través de mi ventanilla.

Al fin me encuentro solo. Es muy difícil estar así en mi nueva vida. Muchas veces necesito desconectar, pero no puedo, porque eso significa apartarme también un poco de mis fans, a las cuales estaré infinitamente agradecido ya que gracias a ellas estoy donde estoy.

Es raro, pues todavía nadie se ha dado cuenta de que ''Justin Bieber'' se encuentra dentro de este vehículo. Plena autopista. Giro bruscamente hacia la izquierda y ya reconozco el camino que lleva a casa de papá. Aquí nadie me va a descubrir, es un sitio perdido en el monte que pocas personas saben que existe. Sería un lugar adecuado para componer mis propias canciones. Papá, ves tomando nota. Doy un último giro y freno bruscamente. Miles de recuerdos invaden mi mente. Me hubiera gustado que estuvieras aquí para recorrer a besos cada milímetro de tu piel como aquel día. Me haces mucha falta. Nuestro lago, lo tengo ahora mismo a mis pies. Me acerco decidido y rozo el agua con la punta de mis dedos. Está fría. Miro al cielo. Las nubes están de un color rosado. Necesito vivir otro amanecer contigo. Camino cabizbajo hasta mi coche para coger mi libreta en la que anoto las más bonitas composiciones sobre ti. No lo sabes, pero, bebé, la mayoría de las canciones que hago están inspiradas en lo que me haces sentir. Visualizo una roca grande al fondo entre varios árboles y lo encuentro adecuado para ponerme a escribir. Mis manos podría decirse que van solas pues estoy donde hicimos magia juntos. Escribo. Escribo demasiado. Miro a mi reloj y no soy consciente de que ya ha pasado una hora. Entonces percibo a lo lejos tu aroma. Esto me está  volviendo loco. Alzo la vista y logro ver dibujada su silueta a unos pocos metros. Cierro los ojos. Vuelvo a abrirlos. No puede ser. Estoy loco, definitivamente. Parece ser ella. Es ella. La conozco perfectamente y ninguna se le puede comparar. Se desprende de su coleta y deja caer su melena mientras el viento la menea con dulzura. A medida que voy avanzando hacia ella mi corazón late más y más fuerte. Está de espaldas y no consigue verme. Me paro justo detrás suya. Mi respiración chocando contra su cuello.

-Bebé…

Se gira despacio. Me detengo a examinar su rostro. Está mucho más guapa, pensaba que era imposible pero… es así.

-Estás preciosa. –susurro acercándola poco a poco hacia a mí. Ella todavía no asimila que esté justo delante suya. Lo noto en su mirada. Nuestros corazones laten al compás.

-Justin… ¿qué haces aquí? ¿Cómo me has encontrado?

-Lo nuestro se llama destino. Vine aquí para despejarme un poco.

-Des… destino. –murmura mientras acaricia mi mejilla provocando escalofríos por todo mi cuerpo.

-Sí…

Rompemos la poca distancia que nos separa y cerramos los ojos para sumergirnos en el más especial de los besos. Me siento el chico más afortunado del mundo. Rodea sus brazos en mi cuello y se pone un poquito de puntillas. Separamos nuestros labios despacio a la vez que sonreímos. Estoy nervioso y parece que pronto mis piernas vayan a desestabilizarse. No consigo pronunciar ni una palabra. Me enloqueces. Me enseñas a querer como se quiere de verdad. Vuelves a sonreír y a mí me enamoras más. Adoro cada una de las arruguitas que salen bajo tus ojos al hacerlo. Amo cada rasgo de tu piel como nunca he amado a otra cosa. Ojalá leyeras mi mente y sabrías que no te quiero perder nunca. Nunca.

-Te amo. –dice mientras choca sus labios contra los míos sin parar. –Te amo. 
Te amo. Te amo. Te amo. Te…

-…he echado de menos, y no me voy a separar más de ti. Lo juro. –agacha la mirada y le beso en la frente.

-Me haces sentirme tan… especial.

-Lo que eres, bebé. Ven.


|Narrador|

Se pierden juntos como ellos desean entre el centenar de árboles que les rodean. Sus pulsaciones se disparan cada vez que sus pieles se vuelven una y se van robando el corazón poquito a poco. ¿Ella? Se siente protegida, querida, diferente, segura de sí misma. ¿Él? Enamorado hasta las trancas, como se suele decir. Renunciaría a muchas cosas por ella, por hacerla más feliz. Juegan a no perderse, a abrazarse fuerte, a decirse los ‘te quiero’ más verdaderos. Se han imaginado tantas noches solitarias cerca y ahora se tienen ahí cara a cara. El tiempo está a su favor, hoy. Quieren tenerse cerca cada segundo de esta vida, quieren besarse hasta quedarse sin respiración. Entonces sucede, comienza a llover y de la mano corren hacia el coche de él como si fueran dos niños pequeños tratando de jugar a ver quién llega antes. Ha llegado la hora de que le muestre todo lo que tiene preparado.

-¿Dónde vamos? –pregunta ella con la respiración agitada mientras él pone las manos en el volante y arranca deprisa.

-A un lugar secreto.

-Justin…

-¿Qué?

-Me encantas.

Viven de improvisaciones. Ella se detiene a contemplar las gotitas que se deslizan por el cristal a toda velocidad y él la observa de vez en cuando sin que se dé cuenta. Están locos de amor. En silencio se dicen todo lo que se desean. Todo lo que se necesitan. En unos 10 minutos llegan al destino tan esperado.

-Espera. 

Justin le venda los ojos dándole un toque de curiosidad a la situación. 
Le ayuda a bajar del coche y de la mano caminan hacia lo que él le tiene preparado. Una pequeña cabaña de madera justo al lado del comienzo del lago que tanto significa para ellos. Él lo decoró todo. Sólo dispone de una cocinita que parece de muñecas, una habitación con su correspondiente servicio y un salón rústico con las mejores vistas. Demasiado acogedor y romántico. Invirtió tiempo y dinero mientras que se mantenían alejados con las esperanzas de recuperar cada segundo perdido. Le guía hacia la entrada y se detienen justo ahí. Le da un beso húmedo en los labios y poco a poco le quita la venda dejándole sorprendida a más no poder.

-E… est… esto… -tartamudea.

-Esto es nuestro. De los dos. Nuestro rincón especial. Aquí te entregaré un pedacito de mi corazón cada vez que nos besemos. Aquí se harán realidad esos sueños que nos quedan por cumplir juntos. Aquí crearemos la magia que tanto deseamos. Aquí sólo existiremos tú y yo, porque sólo nosotros tenemos el récord del mundo en querernos. Está permitido perderse entre las sábanas cada vez que hagamos el amor, robarnos caricias, hacer locuras cuando nos apetezca, darnos los buenos días al despertar juntos, hacernos cosquillas hasta morir de risa. Contemplaremos juntos cada una de las estrellas del cielo, mientras salimos adelante a pesar de los problemas. Te haré reír cada vez que te enfades y te llamaré ''tonta'' cuando en realidad seas lo que más ame en este mundo. Bailaremos bajo la Luna cada tema que te he compuesto. No sé describir lo que me haces sentir, sólo te digo que me haces feliz.

-Acepto. –contesta nerviosa y se muerde los labios debido a ello. –Acepto porque no aguanto un puto día más sin ti.

-Entonces que comience el juego. Pero antes de esto, -le coloco de nuevo la venda. Giro la bola del mundo que se sitúa a nuestro lado. –tú vas a decidir cuál es nuestro próximo destino.

Se le escapa una ligera risa y sitúa la yema de su dedo sobre un punto sorpresa. Tengo un nudo en la barriga que apenas me deja respirar tranquilo.

-¿Y? –pregunta curiosa.

-Bebé, nos vamos a California. Pero ese podría ser un pequeño paso para recorrer todo el mundo juntos. 



FIN.


-------------------------------------------

Espero que os haya gustado aunque sea un poco mi novela. 
Esto es sólo el comienzo de muchas más 
que me gustaría crear y sobretodo que me leyerais. 
Sé que tengo que mejorar muchas cosas.
Gracias por vuestros comentarios, y demás. 
Si estáis dispuestas, pretendo haceros desconectar más del mundo 
sólo si queréis.
Me gustaría que me dierais vuestra opinión mencionándome
en mi twitter.
Un beso muy fuerte.


1 comentario:

  1. me encanto! ya mepiezo a leer la otra. me encnato me encanto me encanto

    ResponderEliminar