Tu rastro.

domingo, 23 de diciembre de 2012

CAPÍTULO 43.



|Narra Justin|

Mis manos vagabundean por las teclas del piano. Otra nueva composición. Ella me inspira. Llevo toda la noche tocando y estoy agotado. Dejo caer mi cabeza provocando un estruendo de notas que taladrarían hasta en la mente del mismísimo Beethoven. Yo quiero llegar a ser un día tan grande como cualquier de esos genios de la música. Los admiro, como mucha gente ahora mismo me admira a mí. Tan solo vengo de un pequeño pueblo, esto es demasiado increíble.

-¡Hermanito! –Escucho su delicada voz acompañada por esa risa de niña traviesa que sólo tiene ella.

-¡Jazzy! ¡Princesa! –Me levanto y voy corriendo a abrazarla. La cojo en brazos y la elevo girando sobre mí mismo haciéndola casi volar.

-Qué sorpresa. –Susurra papá desde la entrada a mi cuarto. Sin soltar a la pequeña me acerco a él y le doy un gran abrazo. Hacía tiempo que no nos reuníamos todos.

Entonces aparece escondido entre sus piernas el pequeño de la familia. Me arrodillo poniéndome de cuclillas y le revuelvo el pelo mientras me sonríe.

-¿Me has echado de menos? –Pregunto abriendo mis brazos esperando que se refugiara en ellos.

-Sí. –Afirma acercándose a mí con timidez.

Me levanto subiendo conmigo los pantalones que llevo demasiado bajos. Sinceramente, no tengo ni idea de por qué llevo cinturón si apenas me lo aprieto.

-¡Bajar! Han venido los vecinos a comer. –Grita mamá desde la cocina.

-¡Ya vamos! –Contesto.

Subo a Jazzy a mi caballito y juego con ella mientras bajo las escaleras rápidamente.

-Cuidado. ¡Justin! –Reniega ella. Yo simplemente río. Doy un bote en el último escalón y vuelve a quejarse pero escucho sus carcajadas. Sé que lo pasa genial con mis tonterías, ¿quién no?

Giro bruscamente en dirección al salón donde nos esperan mi familia, los vecinos, la comida, y ella. Me resulta imposible dejar de sonreír al verla y enseguida chocan nuestras miradas. Tenemos mucha conexión. Acerco a la pequeña hacia Mel y le deposita un tierno beso en la mejilla.

-Cuánto tiempo. –Dice dirigiéndose a mi hermanita. –Has crecido, qué mayor estás.

Noto como Jazzy se sonroja e intenta esconder su mirada en alguna parte del suelo. En ese aspecto se parece a mí. Yo también me derrito ante cualquier palabra que salga de su boca. Me gusta todo de ella, y cada vez más. Contemplo como somos el centro de atención y me dejo llevar por el momento dándole un dulce beso en los labios a mi novia. Suena bien. Mi novia.

|Narra Mel|

La comida transcurre muy tranquilamente con un ambiente de paz en el que todos y cada uno de nosotros nos mostramos a gusto. Estamos tomando un postre muy dulce que ha preparado Pattie. Es una gran cocinera, siempre que puedo le felicito por ello. Justin y yo cruzamos varias miradas. Noto un temblor en la parte del bolsillo de mi pantalón. Oh, un mensaje. Es él. ¿Pero qué hace? Si lo tengo justo en frente. Una risita escapa de mi boca y se percata de que le estoy leyendo.

‘¿Qué tal si ahora subimos a mi habitación? Te tengo que enseñar algo.’

Me pregunto a mí misma qué sorpresa me tendrá preparada. Es un encanto. A veces me siento mal conmigo misma por no ser tan detallista con él.

‘Vale, pero antes… mmm… dímelo todo con una mirada.’

Enviado. Ahora suena un ''bip, bip'' que debe de ser su móvil advirtiéndole. Agacha la mirada poco a poco después de asegurarse de que nadie le está mirando. Pero es un mal observador, yo todavía no le he quitado la mirada de encima. Se lame los labios y escucho como teclea. Disimulo mirando al techo mientras juego con un mechón de mi pelo que ondulo despacio enredándolo en mis dedos. Entonces noto una pequeña patadita por debajo de la mesa y me encuentro con esos ojos color miel. Sin duda, es un buen seductor. Ha ganado. Es capaz de enamorarme más sin apenas tocarme. Le sonrío y me sonríe.

-Mel, -papá nos interrumpe. -¿puedes llenar esta jarra de refresco de limón?

-Claro. –digo agarrándola.

Me levanto y tomo dirección a la cocina. Me detengo a observar cada parte de la casa que voy recorriendo hasta llegar. Al fin me encuentro allí. Abro la nevera y hago lo que ordenaba papá. Jarra llena, demasiado llena. Me he pasado. Está al borde de salirse. Con cuidado y despacio la acerco hasta la encimera de mármol. Cojo el trapo que veo a primera vista y seco las gotitas que desprende debido al cambio de temperatura. Mis manos están empapadas. Decido encender el grifo para ponerlas bajo mientras el agua transcurre, pero unas manos me interrumpen rodeándome la cintura. Noto ese tacto.

-¿Justin?

-Bebé. –dice tocándome el cabello por detrás. Me giro despacio y nos encontramos muy cerca.

-¿Qué haces aquí? Van a notar que estás conmigo.

-¿Y?

-No sé.

-Pues ahora es el momento ideal para perdernos.

-¿Tú te crees que podemos desaparecer de la mesa así sin más?

-¿Por qué no? Suena bien.

-Estás loco, Justin.

-Eres tú la que haces que pierda la cabeza, así que tú eres la culpable.

-Ajá, o sea, ¿ahora tengo yo la culpa?

-Sh. –me silencia situando su dedo índice sobre la comisura de mis labios. –Vamos a mi habitación.

No digo ni una palabra y lo sigo hasta que llegamos. Entra él primero así que yo me paro a  cerrar la puerta. Me apoyo en ella y cruzo mis brazos.

-Bueno, ¿y cuál es la sorpresa? –me decido a preguntarle mientras rebusca algo en su armario.

-¿Quién ha dicho que sea una sorpresa?

-Tú.

-Yo dije que te tenía que enseñar algo.

-Perdone usted. –hago una expresión curiosa elevando las cejas y resoplo.

-¿Qué te pasa? –pregunta dejando de hacer lo que estaba haciendo. Se acerca a mí despacio y cuando estamos a unos dos centímetros ríe.

-¿Qué haces? –le pregunto.

-Reírme.

-¿En serio? Pensaba que mi vista fallaba. –vaya ironía.

-Me pones demasiado cuando te enfadas.

La temperatura de mi cuerpo incrementa notablemente y seguro que aparecen unos terribles colores en mis mejillas. Le contestaría un ''tú a mí también'', pero me hago la dura. Sigo a lo mío, aunque al fin se me escapa una risa y me puede la tentación de probar de nuevo sus besos. Es algo inevitable. Me presiona contra la puerta.

-¿Sabes? -toma de mi mano y la sitúa justo en la parte izquierda de su pecho. -Llevamos muchísimos meses, días, horas, minutos, segundos... y todavía me pongo nervioso cuando estoy frente a ti. 

-Me pasa exactamente lo mismo.

-No quiero separarme de ti. -puedo percibir el brillo de sus ojos.

-Tenemos una promesa. Ahora te vas, lo sé, pero lo que no separa la distancia no lo va a separar nadie. 

-Vente conmigo. 

-No puedo, ¿y mis estudios?

-¿Y yo? ¿Y mi corazón? Necesita continuar latiendo a esa velocidad cuando tu mirada se detiene en mí. ¿Y mi sonrisa? Sin verte no es capaz de aparecer. ¿Y mi piel? Necesita el contacto de la tuya. ¿Y tus besos? No puedo continuar sin ellos. 

-No hagas que lo deje todo por ti... no hagas pensármelo dos veces.

-Lo siento.

-No lo sientas, las cosas son así. Un año, sólo es un año. Tenemos el resto de nuestros días para estar juntos, y de vez en cuando puedes hacer una escapadadita para verme. O tal vez la haga yo.

-Mel, voy a construirme una casa en California. Aquí están los planos. Esto era lo que te tenía que enseñar. –saca tras suya varios folios con algunos diseños. –Sé que es demasiado pronto, que apenas cumples los diecisiete años, pero necesito una respuesta.

-Dime. –ahora son mis latidos los que no se quedan atrás.

-¿Te vendrás a vivir conmigo?

-Por supuesto. –digo tras una larga pausa, agarrando fuerte su inicial que cuelga de mi cuello.




Entonces sellamos el pacto con un beso continuado por setecientos más. No sabría indicar la cantidad exacta de lo mucho que lo quiero. Sí, bebé, he decidido pasar el resto de mis días contigo porque te necesito cada segundo de mi vida. Que esto no se queda en un simple juego de adolescentes que se desean sin llegar a más. Te has hecho dueño de mi mente, pero no por un corto tiempo. Me gusta todo de ti, y las caricias que ahora mismo me estás dando hacen que cada vez me enamores más y más. Me gusta todo de ti. Y, por supuesto, me monto en el tren que lleva a tu corazón.




Esta novela, titulada 'Un sueño y un destino' llega a su final
y tendrá próximamente el último capítulo. 
Si me lees, haz clic aquí.

2 comentarios:

  1. no al fin! no sabes lo que me gusta esta novela! ojala hagas otrassssssssssss

    ResponderEliminar
  2. DEMASIADO TIEMPO EPSERANDO PERO SABES QUE? A VALIDO LA PENA JO..NO QUIERO QUE ACABE ES TAN TAN TAN PERFECTA :')

    ResponderEliminar