|Narra Justin|
Mis manos vagabundean por las teclas del piano. Otra nueva
composición. Ella me inspira. Llevo toda la noche tocando y estoy agotado. Dejo
caer mi cabeza provocando un estruendo de notas que taladrarían hasta en la
mente del mismísimo Beethoven. Yo quiero llegar a ser un día tan grande como
cualquier de esos genios de la música. Los admiro, como mucha gente ahora mismo
me admira a mí. Tan solo vengo de un pequeño pueblo, esto es demasiado
increíble.
-¡Hermanito! –Escucho su delicada voz acompañada por esa
risa de niña traviesa que sólo tiene ella.
-¡Jazzy! ¡Princesa! –Me levanto y voy corriendo a abrazarla.
La cojo en brazos y la elevo girando sobre mí mismo haciéndola casi volar.
-Qué sorpresa. –Susurra papá desde la entrada a mi cuarto. Sin
soltar a la pequeña me acerco a él y le doy un gran abrazo. Hacía tiempo que no
nos reuníamos todos.
Entonces aparece escondido entre sus piernas el pequeño de
la familia. Me arrodillo poniéndome de cuclillas y le revuelvo el pelo mientras
me sonríe.
-¿Me has echado de menos? –Pregunto abriendo mis brazos
esperando que se refugiara en ellos.
-Sí. –Afirma acercándose a mí con timidez.
Me levanto subiendo conmigo los pantalones que llevo
demasiado bajos. Sinceramente, no tengo ni idea de por qué llevo cinturón si
apenas me lo aprieto.
-¡Bajar! Han venido los vecinos a comer. –Grita mamá desde
la cocina.
-¡Ya vamos! –Contesto.
Subo a Jazzy a mi caballito y juego con ella mientras bajo
las escaleras rápidamente.
-Cuidado. ¡Justin! –Reniega ella. Yo simplemente río. Doy un
bote en el último escalón y vuelve a quejarse pero escucho sus carcajadas. Sé
que lo pasa genial con mis tonterías, ¿quién no?
Giro bruscamente en dirección al salón donde nos esperan mi
familia, los vecinos, la comida, y ella. Me resulta imposible dejar de sonreír
al verla y enseguida chocan nuestras miradas. Tenemos mucha conexión. Acerco a
la pequeña hacia Mel y le deposita un tierno beso en la mejilla.
-Cuánto tiempo. –Dice dirigiéndose a mi hermanita. –Has
crecido, qué mayor estás.
Noto como Jazzy se sonroja e intenta esconder su mirada en
alguna parte del suelo. En ese aspecto se parece a mí. Yo también me derrito
ante cualquier palabra que salga de su boca. Me gusta todo de ella, y cada vez
más. Contemplo como somos el centro de atención y me dejo llevar por el momento
dándole un dulce beso en los labios a mi novia. Suena bien. Mi novia.
|Narra Mel|
La comida transcurre muy tranquilamente con un ambiente de
paz en el que todos y cada uno de nosotros nos mostramos a gusto. Estamos
tomando un postre muy dulce que ha preparado Pattie. Es una gran cocinera,
siempre que puedo le felicito por ello. Justin y yo cruzamos varias miradas. Noto
un temblor en la parte del bolsillo de mi pantalón. Oh, un mensaje. Es él.
¿Pero qué hace? Si lo tengo justo en frente. Una risita escapa de mi boca y se
percata de que le estoy leyendo.
‘¿Qué tal si ahora subimos a mi habitación? Te tengo que
enseñar algo.’
Me pregunto a mí misma qué sorpresa me tendrá preparada. Es
un encanto. A veces me siento mal conmigo misma por no ser tan detallista con
él.
‘Vale, pero antes… mmm… dímelo todo con una mirada.’
Enviado. Ahora suena un ''bip, bip'' que debe de ser su
móvil advirtiéndole. Agacha la mirada poco a poco después de asegurarse de que
nadie le está mirando. Pero es un mal observador, yo todavía no le he quitado
la mirada de encima. Se lame los labios y escucho como teclea. Disimulo mirando
al techo mientras juego con un mechón de mi pelo que ondulo despacio
enredándolo en mis dedos. Entonces noto una pequeña patadita por debajo de la
mesa y me encuentro con esos ojos color miel. Sin duda, es un buen seductor. Ha
ganado. Es capaz de enamorarme más sin apenas tocarme. Le sonrío y me sonríe.
-Mel, -papá nos interrumpe. -¿puedes llenar esta jarra de
refresco de limón?
-Claro. –digo agarrándola.
Me levanto y tomo dirección a la cocina. Me detengo a
observar cada parte de la casa que voy recorriendo hasta llegar. Al fin me
encuentro allí. Abro la nevera y hago lo que ordenaba papá. Jarra llena,
demasiado llena. Me he pasado. Está al borde de salirse. Con cuidado y despacio
la acerco hasta la encimera de mármol. Cojo el trapo que veo a primera vista y
seco las gotitas que desprende debido al cambio de temperatura. Mis manos están
empapadas. Decido encender el grifo para ponerlas bajo mientras el agua
transcurre, pero unas manos me interrumpen rodeándome la cintura. Noto ese
tacto.
-¿Justin?
-Bebé. –dice tocándome el cabello por detrás. Me giro
despacio y nos encontramos muy cerca.
-¿Qué haces aquí? Van a notar que estás conmigo.
-¿Y?
-No sé.
-Pues ahora es el momento ideal para perdernos.
-¿Tú te crees que podemos desaparecer de la mesa así sin
más?
-¿Por qué no? Suena bien.
-Estás loco, Justin.
-Eres tú la que haces que pierda la cabeza, así que tú eres
la culpable.
-Ajá, o sea, ¿ahora tengo yo la culpa?
-Sh. –me silencia situando su dedo índice sobre la comisura
de mis labios. –Vamos a mi habitación.
No digo ni una palabra y lo sigo hasta que llegamos. Entra
él primero así que yo me paro a cerrar
la puerta. Me apoyo en ella y cruzo mis brazos.
-Bueno, ¿y cuál es la sorpresa? –me decido a preguntarle
mientras rebusca algo en su armario.
-¿Quién ha dicho que sea una sorpresa?
-Tú.
-Yo dije que te tenía que enseñar algo.
-Perdone usted. –hago una expresión curiosa elevando las
cejas y resoplo.
-¿Qué te pasa? –pregunta dejando de hacer lo que estaba
haciendo. Se acerca a mí despacio y cuando estamos a unos dos centímetros ríe.
-¿Qué haces? –le pregunto.
-Reírme.
-¿En serio? Pensaba que mi vista fallaba. –vaya ironía.
-Me pones demasiado cuando te enfadas.
La temperatura de mi cuerpo incrementa notablemente y seguro
que aparecen unos terribles colores en mis mejillas. Le contestaría un ''tú a
mí también'', pero me hago la dura. Sigo a lo mío, aunque al fin se me escapa
una risa y me puede la tentación de probar de nuevo sus besos. Es algo
inevitable. Me presiona contra la puerta.
-¿Sabes? -toma de mi mano y la sitúa justo en la parte izquierda de su pecho. -Llevamos muchísimos meses, días, horas, minutos, segundos... y todavía me pongo nervioso cuando estoy frente a ti.
-Me pasa exactamente lo mismo.
-No quiero separarme de ti. -puedo percibir el brillo de sus ojos.
-Tenemos una promesa. Ahora te vas, lo sé, pero lo que no separa la distancia no lo va a separar nadie.
-Vente conmigo.
-No puedo, ¿y mis estudios?
-¿Y yo? ¿Y mi corazón? Necesita continuar latiendo a esa velocidad cuando tu mirada se detiene en mí. ¿Y mi sonrisa? Sin verte no es capaz de aparecer. ¿Y mi piel? Necesita el contacto de la tuya. ¿Y tus besos? No puedo continuar sin ellos.
-No hagas que lo deje todo por ti... no hagas pensármelo dos veces.
-Lo siento.
-No lo sientas, las cosas son así. Un año, sólo es un año. Tenemos el resto de nuestros días para estar juntos, y de vez en cuando puedes hacer una escapadadita para verme. O tal vez la haga yo.
-Mel, voy a construirme una casa en California. Aquí están los
planos. Esto era lo que te tenía que enseñar. –saca tras suya varios folios con algunos diseños. –Sé que es demasiado
pronto, que apenas cumples los diecisiete años, pero necesito una respuesta.
-Dime. –ahora son mis latidos los que no se quedan atrás.
-¿Te vendrás a vivir conmigo?
-Por supuesto. –digo tras una larga pausa, agarrando fuerte su inicial que cuelga
de mi cuello.
Entonces sellamos el pacto con un beso continuado por
setecientos más. No sabría indicar la cantidad exacta de lo mucho que lo
quiero. Sí, bebé, he decidido pasar el resto de mis días contigo porque te
necesito cada segundo de mi vida. Que esto no se queda en un simple juego de
adolescentes que se desean sin llegar a más. Te has hecho dueño de mi mente,
pero no por un corto tiempo. Me gusta todo de ti, y las caricias que ahora
mismo me estás dando hacen que cada vez me enamores más y más. Me gusta todo de
ti. Y, por supuesto, me monto en el tren que lleva a tu corazón.
Esta novela, titulada 'Un sueño y un destino' llega a su final
y tendrá próximamente el último capítulo.
Si me lees, haz clic aquí.

no al fin! no sabes lo que me gusta esta novela! ojala hagas otrassssssssssss
ResponderEliminarDEMASIADO TIEMPO EPSERANDO PERO SABES QUE? A VALIDO LA PENA JO..NO QUIERO QUE ACABE ES TAN TAN TAN PERFECTA :')
ResponderEliminar