Tu rastro.

lunes, 14 de julio de 2014

''Improbable Dirección'' Capítulo 52.


Justin limpia sus manos y las seca a continuación. Después se desprende del delantal y en un plato llano coloca los creps rellenos de chocolate. Los sitúa en una bandeja y vierte en un bol color azul una determinada cantidad de chocolate líquido que él mismo se ha encargado de preparar.

-Huele bien. –rompe el silencio _____.
-Pues sabe mejor. –dice Justin tras llevarse el dedo a la boca embadurnado de chocolate.
-Quiero probarlo ya.
-Eres una impaciente, pero me gusta que lo seas porque sé que aún así esperarías más si hiciera falta por mí.
-¿Acaso lo ponías en duda?
-No, nena. –Justin se acerca a _____ y llena su dedo de chocolate. Lo acerca a la boca de ella. –Abre. -_____ abre la boca y saborea el chocolate del dedo de él.
-¿No tenías una cuchara? Eres un…
-¿Te gusta?

Ella se lame el labio inferior y los extremos de su boca. Después afirma con la cabeza.

-¿Te gusta? –vuelve a preguntar él.
-Ajá.
-Pero no tanto como viajar a Venecia.

Ella se sonroja enseguida, sus mejillas se tintan de un rojo que le sienta demasiado bien. A Justin le parece muy tierno y se acerca a su boca besando lentamente su labio inferior. Ella le corresponde y la lengua de Justin entra delicadamente en su boca mezclando sabores y revolviendo su estómago, también.

-Esto… -Justin mira fijamente los ojos de _____ mientras acaricia con la yema de sus dedos las sonrojadas mejillas de ella. –Esto que me pasa contigo no me ha pasado con nadie.
-A mí tampoco.
-Creo que esto no es una aventura, ni deseo, ni algo más que atracción –la mira fijamente a los ojos, tragando saliva. -, es todo lo que no se puede definir en una palabra.
-Entonces tendremos que inventar una palabra, ¿no? -propone ella. Justin eleva una ceja.
-Lluvia. –murmura él. –El poder del agua es muy fuerte. Ya sabes, mira cuando hay un terremoto en el mar y arrasa con todo lo que se interpone en su camino. Arrasa con todo.
-Tienes razón, Justin. Somos lluvia.

Ella pega sus labios a los de Justin y él se encarga de besarla con ganas. Unas ganas que no terminan, que quizás son infinitas y no se pueden numerar. Porque hay historias que ya están escritas. Porque hay caminos que no tienen final, aunque vayas a un paso acelerado.

-Bueno, ahora me ha entrado hambre a mí. Vamos a comer lo que he preparado.

Justin coge a ______ en brazos y ella enseguida se agarra a su cuello risueña, como una niña pequeña jugando a las princesas. Él con una mano coge la bandeja situada en la encimera y camina hacia el comedor. Deja primero la bandeja en la pequeña mesa y después a _____ en el sofá.

-¿Sabes qué sería perfecto ahora?
-¿El qué, nena?
-Que empezara a llover. Me encantaría, porque me encanta la lluvia y me encantas tú.
-Bueno, si hace falta un día de estos me planto ahí fuera con una manguera a toda presión y finjo que está lloviendo.
-¿Por qué no me dices que soy una caprichosa? –pregunta ella, poniendo una mano en la rodilla de Justin. Él se gira a observar su rostro.
-Porque aunque lo fueras me parecería lo más maravilloso del mundo.

Ella sonríe y besa su mejilla. Él simplemente se encoge de hombros y coge un crep en sus manos para a continuación pegarle un mordisco.

-Pues que sepas que estaba bromeando. –continúa ella. –Ahora mismo no necesito ni que caiga una tormenta universal. El estar aquí contigo ya hace el momento perfecto. Sé que suena cursi, pero es así.

Justin sonríe de lado y lleva a su boca otro pedacito de chocolate. Ella suspira y hace lo mismo que él.

-Pero sí que me gusta la lluvia, en eso no te he mentido, creo que ya te lo dije un día. Ah, y que me encantas tampoco es ninguna brom...

Justin la calla con un beso. Estampa su boca contra la de ella cortándole la frase. El sabor a chocolate en su lengua todavía es más exquisito y si además con una mano en su nuca profundiza el beso, todo se vuelve más mágico.

-Yo también te dije un día que te callaría yo mismo. –interviene Justin, acomodándose en el sofá.
-¿Hablo mucho, verdad? –ella hace una expresión extraña en su cara.
-Que va, cariño. Solo un poco. –dice él curvando sus labios.

Justin se tumba en el sofá, apoyando su cabeza en los muslos de _____. La observa desde abajo y se siente todo un privilegiado en la vida.

-Es la primera vez que me llamas cariño.
-Pues no va a ser la última.
-¿No? –ella  mancha de chocolate la nariz de él. Después pasa su lengua por ahí, recogiendo el chocolate sin dejar rastro. –Yo también quiero proponer un juego.
-Lo que usted desee, señorita.
-Idiota.

Él suelta una carcajada y adoptan una posición diferente. Ahora ella está en el regazo de él, cara a cara, muy cerca. Las piernas de ella casi rodeando la cintura de él. _____ juega con el dobladillo de la camiseta de Justin.

-¿Me permites? –pregunta ella, inocente.
-Claro, creo que este juego me va a gustar mucho.

En unos pocos segundos Justin se encuentra sin camiseta. _____ mancha de chocolate sus pectorales.

-Sigo teniendo hambre. –murmura ella sobre sus labios.
-Sigues poniéndome a mil cada vez que dices eso. –susurra él, acariciando su hombro.

______  empieza a colocar besos por el cuello de Justin. Él se retuerce. Ella continúa hacia abajo, mordiendo de vez en cuando. Besa su clavícula y clava delicadamente sus dientes en la ardiente piel de él. Justin quema. _____  baja hacia sus pectorales y lame el chocolate expandido por la piel de Justin. Mira hacia arriba seductoramente y Justin sufre casi tanto como su miembro a punto de estallar.

-Eres dulce y caliente. –dice Justin aproximando su boca a la de _____. –Y me encantas demasiado.
-Nos pasa lo mismo a los dos, entonces.

_______ vuelve a besar desesperadamente el cuello de Justin. Y a él le pierden esos besos. Es difícil conocer el control cuando estás enamorado y los centímetros son escasos.

_______ se mancha los labios de chocolate y vacila en la boca de Justin.

-¿Me besas? –seduce ella, moviéndose lentamente sobre él.

De repente, se escucha el timbre.

-Mierda. –maldice Justin.
-Joder. –continúa ella. –Corre, límpiame.

Justin la besa, apoderándose de su boca y haciendo desaparecer el chocolate de sus labios. Después, se coloca rápidamente la camiseta y enciende el televisor.

_____ baja delicadamente su camiseta y sale disparada hacia el recibidor. Abre la puerta.

-Hola papá, hola Pattie.

Ambos corresponden con una sonrisa y se acercan al comedor. Justin está tumbado en el sofá con los brazos echados hacia atrás y una cara muy mal fingida de recién levantado. _____ al observarlo se ríe sin querer.

-Estábamos viendo la tele, pero esta chica es demasiado aburrida y me he quedado sobado sin querer. –afirma Justin, mintiendo a propósito. –Si lo llego a saber me voy a casa de Ryan a jugar a los videojuegos.
-Hubieras hecho bien dejándome tranquila. –responde _____, cruzándose de brazos.
-¡Basta, chicos! –interviene Pattie. -¿Qué es ese desastre? –pregunta señalando hacia la mesa.
-Me apetecía un poco de dulce, ahora lo recogeré mamá. –contesta Justin, sorprendiendo a _____. Pensaba que le iba a echar las culpas, aunque fuera ‘’de mentira’’ de nuevo.
-Te ayudo, yo también soy un poco la culpable de esto. –dice _____.
-Nosotros nos subimos. –añade Pattie. –Dejarlo en la cocina y yo lo limpiaré mañana, no os preocupéis chicos, pero tampoco os matéis.

En unos minutos dejan la mesa limpia e impecable. _____ mira victoriosa a Justin, balanceando sus piernas traviesa sobre la encimera.

-Formamos un buen equipo. –dice _____ en voz muy bajita, alzando su mano en alto para que Justin estampe la suya contra la de ella.
-Sin duda. –Justin choca su mano.
-¿Sabes qué, Justin?
-Sorpréndeme.
-Me voy a ir a la cama con hambre, así que espero mañana un delicioso desayuno… -bromea ella. Él se ríe.
-No juegues, nena. –se aproxima él mordiéndose el labio. Agarra a _____ por la cintura y la atrae a él. –Si quieres en la encimera te enseño una receta que te va a encantar.

Él alcanza sus labios y comienza a besarlos con fuerza. Ella ríe en el beso. Él acaricia sus muslos y los aprieta con fuerza hasta que llega a su trasero. Ella reniega y vuelve a reírse.

-Justin, nos van a pillar. –sisea ella, muy bajito.
-¿Y?
-Que así es más divertido.

Ahora es él quien ríe y vuelve a recaer en sus labios. Se besan con ansias, con sentimiento. Besos que enganchan. Besos llenos de adicción. Besos con recuento, sin una copa de más, pero de esos que se suelen echar de menos. Besos repletos de avaricia. Besos a escondidas.
Justin se detiene, recuperando un poco de aire. _____ le observa risueña, ensanchando la comisura de sus labios. Inevitable. Cuando tienes tan cerca lo que deseas no puedes frenar las emociones.

-¿Crees que sería buena idea… ya sabes... comentarles lo nuestro? –pregunta ella, separándose unos segundos de la boca de Justin.
-De momento estamos bien así, nena. ¿O no?
-Es que nunca escondo mis secretos a papá.
-Eres la chica más curiosa que he conocido. –ella esboza media sonrisa. –La más extraña, llámalo como quieras, la que más me ha llamado la atención. Eres demasiado buena, bicho.
-Cuando quiero, con quien quiero. –vacila ella, mordiéndose el labio.
-¿Ves? Es imposible no quererte.

Justin planta un beso en sus labios que acaba con otros más.

|Narra _____|

Demasiada locura apoderándose de mi alma. Lo peor es que me hace sentir bien. Cierro la puerta de la habitación y me siento en una esquina de la cama. Me paro a pensar unos segundos que no sirven de nada y comienzo a desnudarme. Después camino descalza hasta el armario y me coloco el pijama. Vuelvo a la cama. Vuelvo a pensar. Cojo mi móvil y reviso mis mensajes. Papá- Vanessa- Papá- Ryan- Cloe…

Decido escribir un mensaje a Justin.

Que sea la última vez que entre mis cinco últimos mensajes no aparezca tu nombre. Estúpido.

Él contesta enseguida.

Está bien. Buenas noches, bonita. Te quiero.

Sonrío y decido enviarle un último mensaje.

Yo también te quiero, Justin.

Últimamente me comporto como una cría de 5 años, ¿pero acaso alguien sabe lo bonito que es eso? La infancia es la mejor etapa de la vida, digan lo que digan. En la infancia empecé a escribir y en la adolescencia comienzo a darle sentido a mis palabras. Y, joder, la mayoría de ellas esconden dolor. O pesar. O recuerdos que atormentan cada noche. Pero ahora es como si volviera a ser pequeña. Sí, ese pequeño toque de locura e inocencia me está caracterizando. Dejemos crecer a ese pequeño gusanillo en mi interior.

-¿Cielo? –la voz de papá me aparta de mis pensamientos.
-¿Qué haces aquí? –le pregunto.
-¿Qué haces todavía despierta? –se rasca la barbilla y se acomoda a mi lado.
-Yo pregunté antes.
-Vine aquí porque vi la luz encendida y me apetecía verte, simplemente. –se encoge de hombros y yo ensancho una sonrisa natural.
-Yo estaba pensando. –dibujo una expresión graciosa en mi cara. –Como siempre, supongo.
-Te pareces tanto a tu madre… -dice papá, acariciando mi mejilla suavemente. Sus ojos brillan y, joder, creo que los míos están a punto de mojarse también.
-Papá –intento romper el hielo. -, ¿cómo sabe una persona que está enamorada?
-Pues hija, es difícil explicar… Yo solo sé que cuando estás enamorado te vas a la cama y sueñas cada noche con la misma persona. Entonces te despiertas por la mañana y te aferras a ese sueño como si fuera la vida en ello.
-Eso es bonito. –comento.
-Mucho.
-¿Sigues soñando con mamá?
-Por supuesto.
-Voy a dormir, papá.
-Buenas noches, hija mía. –me planta un beso en la frente y me cubre medio cuerpo con la sábana. -Te quiero, no quiero que lo olvides.
-No lo haré. Yo te quiero más.


Y entonces apaga la luz y desaparece. Y yo me voy a dormir con un reto, soñar con Justin


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