Tu rastro.

domingo, 25 de mayo de 2014

''Improbable Dirección'' Capítulo 50.


-¡Tienes que contármelo todo! –exclama _____ mientras pega un mordisco a su sándwich vegetal.
-¿Hasta el más insignificante detalle?
-Si es insignificante no, Vann.
-¡Me metió la lengua hasta la campanilla!

Las dos amigas estallan en risas. Vanessa continúa pegando saltitos emocionada todavía y es que ella también siente un cosquilleo interior lleno de ilusión . Una sensación tan magnífica que también contagia a ______, impaciente por saber más sobre su nuevo ''lo que sea'' con Ryan.

-Mira que eres bruta. –carcajea ______, poniendo una mano en su vientre debido a la risa. –Te odio por ello, cuéntame más.
-Si me odiaras no querrías saber más sobre mí, nena. Y te mueres de curiosidad.

Entran a clase. Un grupo reducido de gente ocupa la primera fila.

-Moriré de impaciencia a este paso. -_____ rodea sus ojos, desesperándose. Se sienta y estira sus piernas.
-Después de tu pelea con Sarah la gente se marchó. –Vanessa hace una pausa también acomodándose en la rígida silla y ordenando sus pensamientos. -Justin y tú hicisteis vuestro camino y nos quedamos solos. Me dijo que qué tal si me invitaba a merendar y yo… ya sabes…
-Aceptaste. –añade _____. Vanessa afirma con la cabeza. -¡AY! –exclama emocionada su amiga.
-Acepté y comimos los creps más ricos que he probado en mi vida. Tuvimos una conversación acerca de vosotros, como respectivos mejores amigos que somos vuestros.
-¿Qué aportasteis sobre Justin y yo? -______ frunce su ceño y después exhala una sonrisa bromista.
-Él me dijo que era la primera vez que veía a Justin tan ilusionado con alguien y que se le hace un poco pesado soportar a todas horas hablar de ti. -______ sonríe al imaginar aquello, su chico hablando de ella a su amigo. –Y, pobre, lo entiendo, eso debe de ser un tostón.
-Eh, ¡te pasaste! –se queja _____.
-Bromeaba. –se encoje de hombros Vanessa.
-Qué tierno es… -suspira _____, apoyando la barbilla en su propia mano y acomodándose en la incómoda silla de clase.
-Por eso mismo le confesé que te envidiaba en ese aspecto -Vanessa, arrastra su silla al pupitre causando un poco de ruido. -, tienes a un chico que daría lo que fuera por ti.

A _____ se le seca la garganta. Sabe perfectamente la suerte que tiene, pero ni ella misma es consciente eso, de su día a día. Es querida y pocas veces se había sentido así. En realidad, nunca nadie exceptuando su familia había dedicado unos minutos de tiempo a conocerla.

-Después salimos a dar una vuelta –continúa Vanessa con la historia. –y me besó. ¡Besa genial! Además, usa chicles de menta, mis favoritos.
-Oh, ya podéis casaros.
-¡Tonta! Y eso no es todo, después del beso me confesó que siempre le había parecido muy linda y que estaría dispuesto a hacer lo que fuera para conocerme. ¿A que es genial?
-¡Es genial! Me alegro mucho, Vann.
-Gracias, nena. Y todo gracias a ti.
-¿A mí?
-Si no te hubieras peleado con Sarah, no me hubiera visto con la necesidad de ir en busca de ayuda a Justin. Si no hubieras sido tú, Justin no habría dejado solo a Ryan. Si después no os hubierais ido, Ryan no me habría invitado a merendar. Por tanto, eres tú la que tienes el mérito en esto.
-Parece convincente, pero tú misma acabas de decir que a Ryan siempre le pareciste linda.
-Pero nunca se hubiera atrevido a hacérmelo saber.
-Quién sabe.

Justin, Ryan y su grupito de amigos entran por la puerta acaparando las miradas de las chicas. _____ y Vanessa están sentadas en la última fila siendo discretas. Ryan se dirige hacia allí. Vanessa mira a su amiga, entusiasmada por lo que va a pasar a continuación.

Él se para frente a ellas, sonríe amigable a _____ y se acerca a Vanessa. Le susurra un ''buenos días, guapa'' y le planta un beso en los labios. Ahora es _____ la que se muere de envidia. Ella tiene que mantenerse al margen y disimular las ganas de rozar los labios de Justin.

Sumergida en sus pensamientos saca el móvil y empieza una partida a un juego un tanto absurdo que se descargó ayer por la noche. Esa cosa en el estómago que se quedó atrapada en su cuerpo después de su pequeña aventura con Justin no le dejaba dormir.

-Hola.

Una voz ronca y rasgada consigue apartar su mirada de la pantalla del móvil. _____ alza la vista y se encuentra las manos de Justin apoyadas en su pupitre. Empieza el descontrol en su estómago. Va subiendo poco a poco por sus brazos, su cuello, su barbilla, sus labios, hasta que se detiene en sus ojos. Traga saliva fuerte. Ya está nerviosa.

-Hola. –contesta ella.
-La gente sabe que tenemos algo. –comenta, como si estuviera aportando algo nuevo.
-¿La gente?
-Sí. Ya sabes, después del percance de ayer ha habido muchos comentarios acerca de nosotros. –dice rascando la parte trasera de su cuello.
-Si te digo la verdad, me importan bien poco. Esto es cosa nuestra.
-¿Hablas enserio? –la expresión en la cara de Justin cambia. Como si no pudiera creer lo que ha escuchado.
-Me he dado cuenta de que estando contigo me da igual todo. Me da igual la gente, me da igual el mundo, me dan igual los problemas. Me da igual todo, Justin.
-Antes no te daba igual.
-Sarah me amenazó, pero es que también me dan igual las consecuencias.

Justin rodea su pupitre, dando la vuelta y colocándose justo al lado de _____. Las piernas de ella se mueven como si sufrieran calambres. Justin se pone de cuclillas a la altura de _____ y descansa su brazo en el muslo de ella.

-No sabes todo lo que significa para mí lo que acabas de decir. –susurra él tras mojarse los labios. –Por cierto –se acerca a su oído. -, me encantó lo de ayer y espero que no te sintieras incómoda.

_____ se ruboriza. Sus mejillas y sus labios se tiñen de rojo por unos largos segundos. Ella lo toma por la barbilla, por una vez, olvidándose de toda la gente que les rodea.

-Justin, fue el mejor viaje de mi vida.
-Encantado de ser tu acompañante.

Sus bocas se acercan, como si fueran imanes, se atraen. Unos pocos centímetros de distancia. Sus corazones bombean como si no conocieran los límites de velocidad. Sus ojos conectan perfectamente.

-¿Pasa algo si te beso? –pregunta él, muriéndose de ganas por acabar en su boca.
-Sí, sí pasa. –afirma ella, acercándose más. –Me haces la chica más feliz del universo.
-Entonces te voy a besar.

Y se besan. Sus labios chocan casi por inercia. Un beso tímido, el primero delante de tanta gente. Sí, son el centro de atención. Acaparan las miradas de todos sus compañeros. Bueno, de casi todos. Ryan y Vanessa ni se percatan de lo que está sucediendo.

-¡Justin Bieber y el bicho raro! –exclama un tipo bajito con una gorra mal colocada en la cabeza.

Justin se pone en pie, caminando hacia el ''gracioso'' de turno mientras sus manos se convierten en puños. _____ se muere de la vergüenza al dar crédito a que les han visto besarse y su nombre se arrastra en el bajo murmullo provocado por sus compañeros.

-Vuelve a decir algo así que acabarás en el cubo de la basura. –Justin agarra al tipo de la gorra por el cuello, apretándolo contra la pared. -¿Me has entendido?

Se hace el silencio. Se podría escuchar hasta el resonar de sus dientes. El chico tiembla bajo las duras y tensas manos de Justin. Intenta mover su cabeza, afirmando.

-¿Me entiendes? –vuelve a repetir Justin, gruñendo esta vez en un tono de voz más alto.
-Entendido. –tartamudea. –Perdón.
-¿Perdón? –Justin parece ahora más cabreado. –Quiero que vayas a esa señorita de ahí y le digas eso mismo, educadamente. –añade señalando a _____.
-Vale pero suéltame.
-A mí no me ordenes nada o te las verás conmigo. Mantén tu boquita bien cerrada y haz lo que te he dicho.

El chico cabizbajo se dirige a _____ y hace exactamente lo que le ha exigido Justin. Le pide disculpas a _____ y ella le dedica una tímida sonrisa de agradecimiento por su parte.

Más tarde, el profesor de Geografía entra en el aula y todos se sientan en sus respectivos sitios.

-Señorita Backer, lea la página 129.

Todos siguen la lectura. _____ se aburre y coge el móvil.

Lo de antes lo dije completamente enserio.

El móvil de Justin vibra en su bolsillo y rápidamente lo agarra en sus manos, sabiendo que es ______ ya que no ha apartado la mirada de ella y la ha pillado escribiendo algo.

¿Entonces ya no nos tenemos que esconder? Dime que no *carita sonrojada*

_____ lo lee y una sonrisa estúpida se cuela en su cara.

¿Esconderse? Quiero ser la envidia de toda la universidad. Se acabó eso.

Justin se muerde los labios leyendo el mensaje.

¿Entonces eso quiere decir que voy a ser el único privilegiado en besar esos labios?

_____ se ríe bajito a la vez que se sonroja.

Si eres un privilegiado o no habrá que discutirlo, pero sí, el único.

-Señorita Blair, ¿qué esconde bajo del pupitre?

El profesor le llama la atención y todo el mundo se gira a observarla. _____ odia estos momentos.

-Nada, no escondo nada… -contesta ella alzando las manos, guardando su móvil en el primer bolsillo que encuentra.
-Primera advertencia, a la segunda me tocará registrarle.
-No creo que eso deba hacer falta. –interviene Justin desde atrás, con su voz ronca.
-Nadie le ha dado vela en este entierro, Bieber.

Justin se ríe, vacilando. Esa risa rebelde y sexy, aparentemente tranquila, capaz de volver loca a cualquier chica.

-Bueno, Bieber y Blair ya que se les ve tan participativos salgan a la pizarra.

Ambos se levantan de sus asientos y se colocan allí delante de todos sus compañeros. _____ se percata de que Sarah hoy no ha acudido a clase. Justin apoya su espalda en la pared y cruza una pierna por encima de la otra.

-Agrúpense por parejas, haremos un trabajo sobre ciudades europeas. Piensen una y tendrán que investigar acerca de ella.

Justin anota algo en la pizarra.

-¿Venecia? –pregunta el profesor, elevando una ceja.
-Primera pareja, _____ y yo. Investigaremos sobre Venecia. –informa Justin cortante.
-¿Han viajado allí o algo por el estilo?
-Sí, más o menos. –contesta él. Justin observa a _____, que sonríe tímida. -¿Verdad?
-Algo así. –dice ella, deseando salir corriendo de allí mismo. No le gusta hablar para tanta gente gente.
-A mí me gustaría repetir, pero de momento me conformo con este trabajo suyo tan extraordinario. –Justin se mueve con las manos en el bolsillo hacia el profesor y le da unas palmaditas en el hombro.
-Relájese y haga un buen trabajo. Necesitará buena nota para aprobar la asignatura. –dice él, mirando a Justin de arriba abajo.
-Estoy deseando hacerlo. –Justin se gira y le guiña un ojo a _____.

Dos horas más tarde el timbre indica el descanso.

-Así que escoges a tus compañeras de trabajo sin preguntarles al menos si les gustaría ir contigo. -_____ le pega un débil codazo a Justin.
-No es del todo así, nena. Yo sabía que te morías de ganas, entonces te lo puse más fácil. –dice Justin, pasando su brazo por el hombro de ella, atrayéndola hacia su lado.
-¿Eso crees?
-No es que lo crea, es que es así.
-No sabía que podías leerme la mente.
-Prefiero leerte los labios. –Justin la pega contra la pared del pasillo. El pecho de ella sube y baja rápido al tenerlo tan cerca. –Con el tacto.

Justin acaricia su barbilla y después aplica un beso ahí. Después otro un poco más arriba, hasta que llega a sus labios. Electricidad. Él desliza sus manos por la cintura de ella y _____ estira al final de su labio delicadamente. Justin no le deja y le vuelve a robar otro beso. _____ ríe. Justin no quiere despegar sus bocas, se siente tan bien sin coger respiración que no le importa nada más.

-Eh, parejita. Vamos a llegar tarde al partido.

Justin gruñe en voz baja.

-Mierda Ryan, siempre interrumpiendo.

Su amigo sonríe burlón y empieza a caminar con Vanessa delante de ellos hasta llegar al campo de fútbol.

Ryan  y Justin van directos a los vestuarios para colocarse el chándal mientras  _____ y Vanessa se incorporan en las gradas.

-Van a ganar.
-Estoy segura.
-Oye, ¿no debería empezar ya? –Vanessa mira detenidamente el reloj de su muñeca.
-Sí, se habrán entretenido o algo por el estilo.

5 minutos más tarde. El público está impaciente por que empiece el partido. Justin aparece con un micrófono en la mano y se detiene en medio del campo de fútbol. Da unos golpecitos al pequeño aparato que sujeta con su mano y resuena en el pequeño estadio de la Universidad.

-Disculparme, todo esto ha sido culpa mía. El partido hoy comenzará un poco más tarde de lo debido, pero es que me veía con la necesidad de hacer esto. Yo… yo no suelo explicarme muy bien, pero espero que todos y cada uno de vosotros me entendáis. No soy el tipo más educado, ni el que mejores notas saca, tampoco el más respetuoso. Es más, sabéis que yo no me pongo nervioso y que todo me da igual. Pues bien, he cambiado. –Justin toma varias respiraciones mientras visualiza las gradas y a la gente atentamente escuchándolo. –Esto es nuevo para mí… os aseguro que estoy nervioso por teneros a todos expectantes, pero sobre todo, porque alguien muy especial para mí está entre vosotros. Quizás hayáis oído hablar de ella, se llama _____ Blair. Es tímida, reservada y seguro que ahora mismo está tapándose la cara de la vergüenza, pero no sabe que todo esto es por ella. Es inteligente y capaz de hacerme sonreír a la mínima. Es la excepción. _____ es la primera chica que me ha robado el corazón, la única que me ha hecho sentir especial. Quiero que lo sepáis. Que si digo que llueve, es que llueve de verdad, y ella me entiende. Quiero que la gente sepa que llueve entre nosotros. Así que perdonadme, no encontraba otra vía para expresar lo que siento por ella en público. Nunca he hecho algo así, soy un novato. –Justin se encoge de hombros y pasa una mano por su cabello, dejándolo un tanto rebelde. –Te quiero, _____ Blair.

El silencio pasa a convertirse en una gran cantidad de aplausos. Algunas chicas incluso se emocionan y agitan fuerte sus brazos al aire. Otros silban fuerte. La grada se vuelve loca. El resto del equipo sale por los túneles del vestuario envolviendo a Justin en abrazos. Él vuelve a tomar posesión del micrófono.

-Y ahora, que empiece el partido. 

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domingo, 18 de mayo de 2014

''Improbable Dirección'' Capítulo 49.


|Narra _____|

Echo unas cuantas gotas de perfume sobre mi cuello y se encargan de resbalar lentamente por mi piel refrescándome lo necesario. Después Justin se apodera poco a poco de mi cuello aplicándole delicados besos. Yo acaricio su nuca y lo alejo, alejándolo también del peligro. Pequeños gestos a veces suponen grandes acciones y más vale prevenir a curar. Él sabe perfectamente que me debilita demasiado sentir sus carnosos labios sobre mi cuello y por eso juega con ventaja.

-Estamos solos en casa. –dice refunfuñando, quejándose de mi actitud. Me abraza por detrás rodeándome con sus brazos.
-Y qué pena que debamos ir a clase.
-Que debamos ir a clase no significa que vayamos a ir.
-¿Quién dice eso? –me giro, interrogándole con mi mirada.
-Yo. –se rasca la barbilla orgulloso. –Y los dos sabemos que llevo razón.
-No, no la llevas. –río sin humor. –No podemos faltar a clase, los exámenes van a comenzar y…
-Venga bicho, sabes que aquí nos lo vamos a pasar mejor. –me corta. Contornea mis labios con su dedo pulgar y me atrae hacia él por la cintura.
-Mañana tenemos examen de química. –niego con la cabeza, tratando de nublar mi mente antes de que sea tarde y caiga en la trampa de siempre, es decir, en sus labios.
-Química es lo que hay aquí, entre nosotros, ¿qué nos va a enseñar el estúpido del profesor que no sepamos? –sus manos suben por mi cintura, acariciando mi piel en forma de círculos imaginarios, provocándome escalofríos a cada centímetro recorrido. –Nada. Yo puedo ser un mejor profesor, contigo.

Mis latidos se multiplican por cien. Se acerca poco a poco a mi boca. Y si hablo me temblaría hasta la voz. Un nudo en mi garganta no permite el paso de saliva y mis pupilas se van dilatando a medida que lo tengo más cerca. Joder, creo que todavía no he aprendido a estabilizar esto. Estos nervios, esta cosa rara que siento en el estómago, esta electricidad.

-Te quiero, bicho. –susurra con voz seductora. –Me sorprende quererte de esta manera.
-¿De qué manera?
-De la que nunca había querido a nadie.

Y entonces, en este instante, me gustaría congelar el tiempo. Me vuelve loca ese Justin que pasa de chico malo a chico tierno en cuestión de segundos. Me encanta el chico que me mantiene en una montaña rusa, elevándome hacia el mismo cielo cuando lo que espero es caer.

Me muerdo el labio sin una contestación decente que regalarle y le miro traviesa.

-Yo también te quiero, estúpido.

Me lanzo a sus labios y sonreímos a la vez en el beso. Creo que, por una vez en mi vida, he conseguido mantener los pasos en el camino adecuado. Todavía no veo el final, pero puedo intuir que está lejos. Y mi camino es él.

Sus labios, contienen las mejores historias. Para mí, de las maravillas del mundo ocupa la primera posición. Exquisitos sabores juegan en nuestras bocas, peleando, hasta que me muerde el labio y le digo alguna tontería en voz baja. Mis dedos acarician su nuca mientras él mantiene una mano en mi espalda que me provoca los mejores escalofríos.

Me coge por la cintura, subiéndome al escritorio invadido todavía por unas cuantas hojas desordenadas llenas de apuntes. Aplica besos por mi cuello desesperadamente, cogiendo carrerilla en esto de acelerar el corazón. Baja por mi clavícula siguiendo el recorrido, yo inclino mi cabeza hacia atrás sintiendo maravillas. Sus manos aprietan mis muslos, las mías arañan sin querer sus musculados y tensos brazos. Sus dientes se clavan en mi clavícula de nuevo, mordiéndome cual vampiro sediento de sangre. Pero no me hace daño, me produce placer.

-Me encantas tanto que no veo la hora de parar. -dice en bajito, como si alguien fuera capaz de escucharnos. Pero creo que hay silencios que mantienen largas conversaciones. Y eso es lo que nos ha tocado a nosotros.

Me coge de nuevo, sosteniéndome en sus brazos y estrechándome contra la pared. Creo que mi corazón ya ha sufrido bastantes desafíos. Lanzo un suspiro. Me escucha. Se muerde el labio inferior. Lo observo, como si fuera lo mejor que pudiera estar haciendo en estos momentos. Y es que no lo pongo en duda, es lo mejor que podría hacer.

Entonces volvemos a caer en nuestras bocas. No sé cómo, ni porqué, al final siempre terminamos haciéndolo. Él reclamándome a mí y yo reclamándole a él. Y aún nos queda mucho más que recorrer.

-Me estoy volviendo adicto y aún ni te he probado del todo.

Yo suelto una pequeña risa, traviesa y nerviosa. Le miro fijamente a los ojos y cojo sus manos. Entrelazamos instintivamente nuestros dedos.

-Puedes probarme cuando quieras. –añado yo, dejando su imaginación volar. Su mirada cambia, se vuelve pícara, al igual que su sonrisa.
-Eres toda una tentación de chica. –dice acariciando mi mejilla y acercándose a mi boca. 

Se para a mirar mis labios. Entonces, sin darme cuenta, me percato de que de nuevo estamos sumergidos en un desenfrenado beso. Y otro. Y otro más.

Siento mi piel arder. Tengo calor. Sus labios son fuego y veneno a la vez. Él también es tentación. Lo lleva en cada letra de su nombre y es que Justin Bieber es mi perdición.

Su cintura se ve envuelta por mis piernas y de nuevo me sostiene en sus brazos, arañando mi trasero mientras nos damos todo tipo de besos. Muerdo su labio y gruñe, tendiéndome en la cama y colocándose justo encima de mí.

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Profundizan un beso caliente, que quema. Justin baja sensualmente las manos por los muslos de ______ y después las sube, elevando también la camiseta de ella a la altura de sus pechos. 

-No me habías dicho que tenías un piercing. –dice él acariciando la zona bajo de su ombligo, tras analizar su tripa con la mirada.

Ella asiente, casi sin palabras.

-¿Sabes? Me gusta que seas así de reservada, porque no me matas la curiosidad por ti ni a besos.

Justin realiza pequeños recorridos con su dedo por la barriga de ______, pequeñas expediciones que le ponen a ella el vello de punta. Tras unos minutos llenos de miradas de complicidad, caricias, mordiscos en el labio inferior y unos cuantos besos robados, _____ gira sobre Justin, colocándose encima de él con una sonrisa traviesa dibujada en sus labios.

-¿Sabes? –añade ella, jugando con su blusa, despasándose lentamente los botones exactamente de arriba hacia abajo. –Voy a matarte un poco de curiosidad. -remata con una voz sensual que gana 1000 puntos por parte de Justin y su miembro. –Espera un momento.

Ella se levanta rápido y se dirige hacia el reproductor de música mientras Justin se muerde el labio desesperado observando su trasero. ______ escoge una canción movidita que segundos más tarde suena en los altavoces. Se gira. Justin la está mirando de esa manera que tanto le encanta. Se la está comiendo con la mirada. _____ se encoge de hombros. Justin ríe, contando los segundos que le quedan para devorarla. Ella se acerca al ritmo de la música. Lleva el uniforme puesto, pero enseguida no duda en quitarse una prenda. Bajo de su falda resbalan unas braguitas color blanco por sus piernas que terminan el recorrido en sus pies. Justin no da crédito a lo que sus ojos están viendo, sus pulsaciones empiezan a ir a velocidades extremas y todo el calor se concentra en sus partes íntimas. ______ se quita los zapatos y después tira de sus braguitas para lanzarlas a un rincón de la habitación. Ese simple hecho hace que la temperatura corporal de Justin vaya en aumento. Él pasa una mano por su frente, secando el sudor que se va creando allí, y es que empieza a hacer calor.

-Nena, me estás haciendo sufrir. –suspira. –Mucho.

Justin se acomoda para continuar contemplando el espectáculo. ______ sonríe tímida, desabrochando ahora el último botón de su camisa, casi dejando ver lo único que cubre sus pechos.

-Quiero que conozcas más de mí. –dice ella, tirando ahora la camisa al suelo y acercándose peligrosamente a él. 

_____ se coloca justo encima de Justin, quien todavía no ha recuperado el aliento.

-Me va a dar un ataque al corazón si continúas así, estás de muerte…
-Y aún no me has probado. –termina su frase ella, moviendo delicadamente sus caderas al compás de la música. Justin lleva sus manos justo ahí, también siguiendo el ritmo que aquellas le proporcionan.
-Y aún no te he probado. –remarca él, acercándose a su boca.

Le roba un beso que al principio es lento y después se vuelve peligroso. Baja por su cuello, besando su clavícula, haciéndose dueño poco a poco de pequeñas partes de ella. Más besos. Velocidades sin reducir. Ambos corazones laten como nunca lo habían hecho antes, experimentando dosis de magia. Las manos de Justin andan locas por el cuerpo de ______, por su espalda, por su cuello, por sus hombros. Se detiene en sus pechos. Mira hacia arriba, chocándose con la mirada de _____.

-No preguntes nada y hazlo. –ordena ella.

Justin desabrocha lentamente su sujetador color canela con líneas blancas, a conjunto de las braguitas que antes han volado delante de él por el aire. La música continúa sonando. Sus corazones siguen acelerados. Y ya no hay marcha atrás. Justin desliza delicadamente los tirantes por los hombros de ella y _____ termina liberando sus pechos, dejándolos a la vista de Justin.

-Joder, nena…

Y se lanza, primero a su boca, después a sus realzados pechos. Justin los besuquea sin medida mientras _____ se muerde el labio descargando en ellos todo lo que está sintiendo. La lengua de Justin se mueve en círculos por sus pezones, haciéndola cómplice de sensaciones eléctricas que no tienen descripción. Después los vuelve a besar, y los mordisquea con cuidado. Ella estira de su pelo, sin querer, buscando un lugar donde exteriorizar lo que está sucediendo en su cuerpo. Justin vuelve a morder, está vez un poco más fuerte, acercando a _____ al paraíso. A pocos metros se encuentra.

Entonces ella decide tirar de la camiseta de Justin, dejándolo con unos vaqueros tintados de un color oscuro y desgastado. Primero observa detenidamente su torso, sus abdominales delineados perfectamente, su pecho marcado y aquel tatuaje que no sabía que escondía. Pero no importa, ella quiere sentir un poco su piel y comienza a aplicar besos por su cuello, su zona favorita. Va bajando poco a poco, marcando el recorrido con besos salvajes, hasta que termina en su V. _______ traga saliva. Las manos de Justin se postran en su trasero, la atrae hacia él y después le coloca un mechón rebelde tras la oreja.

-No quiero que te arrepientas de esto.
-No me arrepiento de nada vivido contigo, Justin.

Un beso. Y otro. Él acaricia la parte trasera de sus muslos, subiendo y bajando. Sus lenguas vuelven a enredarse. _____ muerde el labio inferior de él y Justin responde de la misma manera, a diferencia que él es más bruto.

-Si quieres te lo repito. –balbucea ella en un intento de tomar aire.
-¿El qué?
-Que estoy dispuesta a que me pruebes. –aclara.

Justin nota como su miembro cobra más centímetros de lo habitual, esa frase lo ha puesto todavía más cachondo. Sin pensarlo mete las manos bajo la falda de ella, presionando su trasero y manoseándolo como nunca antes había hecho.

-Eres espectacular, nena.

Justin continúa sobre ella a su vez que llena sus labios de besos.

-Ahora necesito que estés relajada, ¿de acuerdo?

_____ está tan perdida en su mirada y en sus labios que no consigue entender lo que le acaban de decir. Pero ella afirma con la cabeza.

-Dime dónde te gustaría viajar ahora mismo.
-Me gustaría viajar… -murmura ella, casi para sus adentros. –A Venecia.
-¿Venecia? ¿Estás segura? –pregunta él, mientras sus dedos caminan por una zona completamente desconocida.
-Sí, Justin. Estoy segura, quiero viajar a Venecia.
-Bonito lugar, pero te voy a llevar a un sitio mejor.

Justin introduce sus dedos en el interior de _____ y empieza a trazar círculos hasta conseguir observarla retorcerse de placer. Y lo consigue. _____ lanza un gemido sin querer. Justin continúa despacio, masajeando sus zonas, yendo con cuidado.

-¿Te gusta?
-Sí, Justin. Me encuentro cerca de Francia. –dice mordiéndose salvajemente el labio inferior.

Justin decide acelerar un poco más. Ahora más rápido. Acaricia su clítoris y ella se vuelve loca. Los dedos de Justin van más adentro, a más velocidad.

-¿Y ahora qué, nena? –pregunta él, envolviéndola de besos mientras la toca sin parar.
-Ahora ya puedo ver Italia. –contesta ella, excitada.
-Eso está muy bien –Justin acelera de nuevo. –pero si quieres ver Venecia, yo te llevo allí.

Justin abandona sus labios y baja por su cuerpo hasta el destino adecuado. Coloca sus manos en la cintura de _____ y comienza a acariciar su clítoris ahora con la lengua. _____ aprieta fuertemente las sábanas, retorciéndose de placer, sintiendo oleadas de calor, de éxtasis. Justin juega con su lengua dentro de ella. Después vuelve a introducir sus dedos. Está mojada. Realmente mojada. Pero no quiere llevarla al borde. Esa vez quiere que sea especial, no un simple calentón. Ella no merece algo tan simple, tan común. Él besa el contorno de su zona íntima y retoma el camino recorrido con su lengua anteriormente pero esta vez de forma más salvaje. _____ lanza un gemido.

-Justin…

Él continúa, llenándola de deseo.

-Justin…

Ella mueve sus caderas al ritmo que él viaja con su lengua.

-Justin, ya he llegado a Venecia. 

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¿Qué os ha parecido este primer ''asalto''?
Espero vuestros comentarios
¡¡¡Muchos besos!!!
Gracias por leerme, sois geniales.

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