|Narra _____|
-¿A qué estáis esperando? Vamos.
La directora y las órdenes. Las órdenes y la
directora. Eso sí que eran almas gemelas. La combinación perfecta e
inseparable. A esa mujer se le daba genial ir de la mala de la película, pero
esta vez estaba actuando diferente.
Justin y yo nos miramos. Esa mirada de
complicidad en la que nos leemos la mente cual adivinos. Pero no lo éramos,
sencillamente porque teníamos ese tipo de conexión que se tiene entre dos
personas y nadie más. Nos entendíamos, por extraño que pareciera, por muy
diferentes que fuéramos lo hacíamos. Y se nos daba bien hacerlo.
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Otra sesión de fotografía en el ático de aquel
edificio. La directora parece estar satisfecha con el trabajo que están
realizando _____ y Justin. El cielo empieza a teñirse de un color oscuro, pero
es pronto todavía para que anochezca. Entonces un fuerte trueno resuena en la
zona.
-Creo que va a llover, señoritos. –suspira la
directora colocándose inmediatamente bajo su paraguas.
Justin mira a _____ y ella al segundo capta
el mensaje. _____ le sonríe y él hace lo mismo tras humedecer sus labios.
-Entonces debemos recoger ya. –añade una de las
fotógrafas.
-¿Ya? – _____ pone sus brazos en jarra.
-Sí, señorita Blair. –la directora tira de su
brazo y _____ refunfuña en voz baja.
Otro trueno. Esta vez suena con más intensidad
y a los pocos segundos empiezan a caer las primeras gotas de lluvia.
-¡Esperar! –interviene Justin. –Podemos hacer
una sesión de fotos bajo la lluvia, ¿hay algo de malo? A mí me gusta la lluvia.
La directora se gira mirando expectante a un Justin
que empieza a empaparse poco a poco.
-¿Hay algo de malo? –repite ella.
-No, no lo hay. –añade _____ moviendo su cabeza
de lado a lado. –A mí también me gusta. -_____ mira a Justin.
-¿Entonces? –Justin se encoge de hombros
acompañado de una sonrisa de las suyas.
-Me parece… -la señora que lleva el mando en
todo aquello se mueve sobre sus tacones negros. –una buena idea.
En pocos minutos está todo preparado. _____ y
Justin posan en una tarima en el centro de aquel ático. El agua los empapa poco
a poco. _____ tiene el cabello completamente mojado, pequeñas gotas brillan en
sus hombros descubiertos y bajan hasta sus pechos. Su vestido empieza a teñirse
de un color transparente que vuelve loco a Justin y lo mantiene a una
temperatura bastante elevada. Está caliente, de nuevo, cerca de sus labios.
Justin dirige su mirada a esa tela claramente visible que envuelve los pechos de
_____, mientras ella se sonroja y le susurra que deje de mirar. Él niega con la
cabeza con esa sonrisa pícara que hace que ella estalle en una risita
desentonada. Más capturas. Y más flashes. Y más emoción. Tienen que bailar bajo
el agua, la música suena y sus corazones sobrepasan la velocidad, pero está
permitido. Siempre pasa cuando estás enganchado a una persona, a su sonrisa, a
su aroma, a ese lunar en la mejilla, a sus defectos.
-Entonces… -susurra _____ mientras se mueven al
son de una canción que queda demasiado lejos. –sí que es verdad que hoy llueve
más que ayer.
-¿Ves? –Justin eleva una ceja. –Te lo dije,
tienes que creer mis palabras.
-Yo las creo y te creo a ti.
Justin sonríe victorioso. Sonríe sin querer,
feliz.
-Pero bicho, yo te estaba hablando de lo que
llovía dentro de mí. Ya me entiendes.
-¿Dónde? ¿En tu corazón?
-Sí. Llueve cada segundo que pasa un poco más.
Me voy a inundar algún día.
-Yo también.
-Bueno, pues pillaremos una buena balsa y
saldremos de allí.
-Pero juntos.
-No lo había puesto en duda.
Sí, llovía en sus corazones. ¿Recordáis su
código secreto? Había pasado a ser algo más que eso. Parecía todo tan irreal
que costaba de creer. La lluvia se hacía presente físicamente, y quién sabe si
se avecinaba una tormenta. Lo importante era que ni el rayo más potente los
podía separar. No existía nada (o lo desconocían) que pudiera destrozar lo que
estaban construyendo. Porque existía un magnetismo especial que los mantenía
unidos.
-Reconoce que bailo mejor que ese gilipollas
con el que pretendías ponerme celoso.
_____ pestañea varias veces incómoda,
recordando a Carlo y a lo que quería hacer con ella. La había engañado, se
había escondido en ser su amigo para luego dar paso a algo más y eso la
molestaba. A _____ le molestaba tanto que no quería recordarlo, ni verlo, ni
siquiera cruzárselo en los pasillos de la universidad aunque tuviera gente a su
alrededor. Su vello se erizaba, pero de manera repelente.
-No quiero que lo menciones. –sisea _____
quitando las manos de Justin de su cintura. Él eleva una ceja y tira de su
mano. Las cámaras deciden capturar también este momento.
-Eh, perdóname. –Justin mira desesperadamente a
los ojos de _____ y ella mantiene su fija mirada. –No pretendía recordarlo. Lo
siento.
-Vale. –suspira ella, acomodándose de nuevo en
una postura para continuar la lenta canción. Su mano derecha apoyada levemente
en el hombro de Justin y su mano izquierda tras su espalda, sintiendo casi su
piel bajo su blusa mojada. –Tengo miedo de que vuelva a suceder.
-No va a volver a suceder. –la voz de Justin
suena ronca.
-¿Cómo estás tan seguro?
-Porque no se va a acercar a ti mientras yo
esté contigo si no quiere acabar en un cubo de la basura pateado.
-Eres un bruto.
-Sólo protejo a mi chica.
-Y disfrutas haciéndolo. –ella no puede
contener su risa. Justin la mira curioso y esboza una sonrisa.
-Disfruto viéndote así, lo demás me importa
poco.
-Te estás volviendo un romanticón, Bieber.
-Y a ti te encanta porque te estás poniendo
roja. –añade Justin pasando la yema de su pulgar por la empapada mejilla de
_____. Sigue lloviendo, incluso más que antes. Él esconde un mechón de su pelo
tras su oreja y observa su rostro como si fuera un cuadro de Picasso recién
pintado.
-Me intimidas cuando me miras así. –dice ella,
con un aire de broma en cada palabra que escapa de su boca.
-No seas tan guapa y no te miraré así.
-No me digas esas cosas y no reaccionaré así.
-Eso es imposible, siempre digo lo que pienso.
-Nos pasa lo mismo. Yo a veces quiero callarme
pero no puedo, ya sabes. –aclara _____ con una risita.
-Y te dije una vez que te callaría a mi manera.
-¿Una vez sólo? Me lo dices cien veces al día.
-Y te lo volvería a decir trescientas veces
más, bicho.
-Los hombres de verdad dicen menos y demuestran
más.
-¿Me estás diciendo que no soy un hombre de
verdad? –Justin hace una mueca y _____ contiene la risa muy cerca de su
garganta.
-Te estoy diciendo que no me callas con un
beso.
-¿No? ¿En qué te basas para decirlo?
-Justin, sé perfectamente lo que digo. No me
tomes como si estuviera loca porque no lo estoy. ¿Te acuerdas en el autobús
aquella vez que me lo dijiste? Bien, ni siquiera te atreviste a…
Justin lo hace. La besa. La calla con sus
labios. Los flashes se vuelven locos, rápidos, audaces contra ellos. Sus bocas
se cierran y sus lenguas llegan a tocarse sintiendo la magia del momento. Un
momento tan inesperado como especial. _____ enrolla las manos en el cuello de
Justin con rapidez, poniéndose a la vez de puntillas para sentir mejor el beso,
si eso es posible. Los dos vuelan, lejos de las cámaras, de la lluvia que
humedece sus cuerpos y sus pensamientos.
Sus bocas se separan delicadamente, como si
tuvieran miedo de alejarse más. Eso ha sido… increíble. La sangre se vuelve más
caliente y las pulsaciones no dan más de sí. Ha sido demasiado.
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Se ha hecho tarde. _____ habla por el móvil con
su padre, explicándole porqué no está en casa en ese momento. Antes siempre le
comunicaba cada paso que daba y últimamente se está volviendo más
independiente, cosa que a su padre le cuesta asimilar y sobretodo aceptar. Su
hija está creciendo, ya no es la misma por fuera, ahora incluso está más bella.
Lleva el pelo más largo, como lo llevaba su madre, y su forma de vestir se
acerca más a una mujer que a una niña. Y por dentro también está sufriendo esa
transformación que suelen llamar madurez. Aunque este proceso va más lento.
Justin se peina con la mano. Todavía tiene el
pelo mojado y consigue dejarlo de punta y rebelde. Mueve su cabeza y consigue
sorprender a Cloe con unas cuantas gotas en su vestido.
-¡Eh! ¡Ten cuidado! –reniega Cloe. Pero su
delicada voz no permite que quede grosero.
-Fue sin querer, lo siento. Tú quieres que me
constipe.
-Justin, pero si fue tu idea hacer la sesión de
fotos mientras caía la de Dios.
-Ya. –Justin se encoge de hombros. –Pero no
digas que no habrá quedado todo estupendo.
-No lo pongo en duda. Habéis estado geniales.
Ahora dime… -Cloe observa de reojo a _____ que hace algunos gestos con sus
manos mientras sigue hablando por teléfono. -¿desde cuándo te gusta tanto?
La pregunta sorprende a Justin, que hace una
expresión extraña con su cara, como si no supiera de lo que le está hablando.
-¿Desde cuándo me gusta tanto quién?
-_____.
-¿_____?
-Venga, Justin. Te conozco perfectamente.
Incluso diría que nunca te he visto mirar a una chica de esa manera. No es como
las demás y eso te atrae aún más, ¿verdad?
Justin nervioso saca un cigarro del paquete que
sujetaba entre las manos y lo coloca en su boca. Lo prende y aspira como si le
fuera la vida en ello.
-Justin… Acéptalo, no pasa nada.
Él provoca una nube de humo al segundo de
expulsarlo por su boca. Cloe se aparta y comienza a toser, musitando en voz muy
baja algunas palabras que Justin no consigue entender.
_____ llega allí y se queda observando a ambos.
-¿Pasa algo? –pregunta echándose un poco hacia
atrás.
-No, no pasa nada. –contesta Justin. -¿Te ha
dicho algo Mathew?
-Estaba un poco cabreado y preocupado a la vez.
Le ha extrañado que no estuviera en casa a estas horas.
-Joder. –suspira Justin. –Cloe, ¿puedes dejarme
el coche? Tengo que llevar a _____ a casa, después te lo devolveré.
-Puedes devolvérmelo mañana, tranquilo. –Cloe busca
en su bolso y al fin encuentra las llaves. Juega con ellas moviéndolas entre
sus manos.
-¿Me las das ya o esperamos a que su padre se
cabree más porque su hija llega tarde a casa? –dice Justin desesperado abriendo
la palma de su mano para que Cloe le preste las llaves.
-Te las doy ya si me prometes que tenemos una
conversación pendiente.
-La tenemos. –Justin hace una pausa y después
mira a Cloe a los ojos. -Te lo prometo.
-Está bien. –Cloe le lanza las llaves y Justin
las coge al vuelo.
-¡Hasta pronto, Cloe! –se despide _____.
-¡Adiós, bonita! –se despide Cloe.
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Bueno, ante todo, perdón por tardar esta vez tanto en subir.
El próximo no tardará tanto, os lo aseguro. Además, os va a sorprender.
¡¡¡Mil gracias por leerme y por comentar!!!
RT AQUÍ SI HAS LEÍDO ESTE CAPÍTULO.
siguelaaaaaa <3
ResponderEliminarEstoy ansiosa por leer el siguienteeeeeeeee! Cada dia mejorees !
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