|Narra _____ |
Salgo de la ducha, clavo mis pies en la alfombrilla del baño
y me envuelvo en una toalla. Tras secarme me miro en el espejo y suspiro
aliviada. Esa soy yo y me gusto. Me siento bien.
Gotitas de agua que desprenden de mi pelo se deslizan por
mis hombros hacia mis brazos. Sonrío. Las pequeñas cosas me hacen feliz. Soy
feliz. No he elegido la vida que tengo, pero si pudiera elegirla lo haría con
los ojos cerrados. Sobre todo porque Justin siempre estará en el número uno de
mi lista de deseos, de sueños y de aspiraciones. Y vuelvo a sonreír tontamente.
Parezco una estúpida si miro sin querer mi propio reflejo.
Cuando me doy cuenta me sumerjo en mis pensamientos. _____,
estás a punto de vivir un acontecimiento importante en tu vida. ¡Bien! Sigo
siendo rara y me alegra eso. He tenido una vida tan triste y vacía que ahora
que por fin puedo rellenar huecos en mi historial me siento completa. Bueno,
completa me siento desde que le conocí. Incluso odiándole ya se había ganado un
pedacito en mi memoria y es que a día de hoy no he conseguido borrarlo de mi
cabeza. Tampoco lo pienso hacer. Ni permitiré que él lo haga. Al contrario, voy
a hacer que esta noche la recuerde toda su vida.
-¿_____? ¿Estás ahí?
Sonrío al escuchar su voz. La verdad es que estoy tardando
bastante.
-¡Sí! ¡Enseguida salgo! –exclamo entre risas.
Tendré que estar guapa. ______, hoy es el día. Hablo conmigo
misma y pienso unos segundos en qué ponerme.
Me voy a atrever. Voy a lanzarme. Adiós timidez. Me coloco
un sujetador de encaje negro a conjunto de un fino tanga. Doy una vuelta sobre
mí misma mientras pensamientos oscuros perturban mi mente. A continuación me coloco
un camisón negro cortito con transparencias por encima. Realmente estoy sexy.
Me siento en otro nivel. Quiero ver su cara cuando me plante delante de él. Que
me envidie Beyoncé.
Abro mi estuche de pinturas y busco la base para aplicármela
en la cara. Soy una chica muy sencilla pero esta noche quiero estar
espectacular. Me hago la raya de arriba de los ojos y cojo la barra de labios
roja. Me lo pienso varias veces, no quiero llamar demasiado la atención, aunque
realmente solo me va a ver Justin y sí quiero llamar la atención. _____, eres
una indecisa. Al final la extiendo provocando que mis labios parezcan haber
adquirido un tamaño sobrenatural. Pero me gusta.
Por último, dejo suelto mi
cabello medio mojado y lo peino lo suficiente como para que no quede del todo
alisado.
Me miro por milésima y última vez al espejo. Oye, pues estoy
sexy. Seguro que no se espera mi aparición de esta manera. Pensará que voy a
salir con un pijama de ositos ancho y viejo y una coleta alta recogiendo mi
cabello. Pero no. Voy a sorprenderte, Bieber.
Recojo todo y suspiro varias veces. Me va a dar un ataque al
corazón. No estoy preparada. O sí. No. Que sí, _____. Vamos.
Salgo y unas manos se enganchan a mi cintura consiguiendo
atraparme. Lo reconozco de inmediato. Intento contener una sonrisa tonta que al
final resbala entre mis labios.
-Aquí te tengo, bicho. –susurra cerca de mi oreja. –Quiero
decirte algo antes de mirarte y desconcentrarme porque percibo que llevas un
vestido muy corto y un color rojo en los labios que voy a deshacer.
Trago saliva. Joder. Todo está oscuro y me está subiendo
algo desde los pies a la cabeza que da escalofríos.
-Te he preparado algo. –se detiene unos segundos. –Bueno,
nos he preparado algo. –rectifica. –Nos merecemos un momento para los dos. Tú y
yo. Solos.
-Sí… -apenas puedo pronunciar una palabra.
-No te pongas nerviosa. –desliza la yema de sus dedos por
mis mejillas. -¿Estás segura de lo que me dijiste antes, _____?
-Sí… -murmuro. Soy tonta, pero no puedo hablar. Todo mi
cuerpo está paralizado.
-Vamos a la habitación.
Toma mi mano y noto como me tiemblan las piernas. Es increíble
todo lo que provoca en mí. Abre la puerta y puedo aspirar un aroma de vainilla.
Qué maravilla. La cama está llena de pétalos de rosa y unas cuantas velas
bordean el cuarto formando un ambiente relajado, tranquilo y de paz.
-Esto… -continúo sorprendida. –me has dejado sin palabras.
-No hace falta que digas nada. –puedo sentir como una
sonrisa se perfila en su rostro. –Nosotros somos más de hechos. –me abraza por
la espalda. –Déjame demostrarte todo lo que te quiero.
Me giro y se me corta la respiración. Tengo su boca cerca,
muy cerca, pero necesito estar a menos distancia. Y me apresuro. Empiezo a
aplicarle besos sobre la comisura de sus labios. Besos cortos, pero llenos de
sentimiento. Besos que no pueden parar. Besos que no tienen freno ni obedecen a
una señal de stop. Porque si de eso tratara, yo sería una temeraria al volante
y arriesgaría mil veces más con tal de acabar en su boca.
Su respiración choca contra la mía y me adentro en busca de
nuevas aventuras. Rozo su lengua y juego con ella despacito. Después él captura
mi labio inferior y lo saborea lentamente, como si tuviera entre sus dientes un
manjar. Y a mí me gusta. Me hace sentir deseada, como yo lo deseo a él. Gruño
bajo y ahora le muerdo yo el labio. Una risita escapa de su boca y aprovecho
para sumergirme allí, donde todo lo malo desaparece. Y los besos empiezan a
subir a un nivel más. Nuestras lenguas se vuelven amigas íntimas y se enredan
conociéndose de mil formas más. Sabe a todo lo bueno que pueda existir en el
planeta Tierra.
Sus manos empiezan a subir por mi costado mientras nuestras
bocas se estampan sin freno. Mis manos rodean su cuello y entonces profundizo
más los besos. Me adentro más en su boca, en todo lo bueno que esconde. Y baja
por mis caderas jugando con mi camisón. Qué peligroso es esto y qué tentador a
la vez. A la mierda todo. Presiona su erección contra mí y puedo notar un calor
abrasador arrasando todo mi cuerpo. Joder. No tengo palabras. Esto es
demasiado. Bajo mis manos juguetonas para sentirlo y masajeo su zona por encima
del pantalón. Seguimos comiéndonos a besos, besos desesperados que empiezan a
circular por mi cuello.
-Cada día me encantas más. –susurra contra mi piel con una
voz irremediablemente sexy.
Creo que quiero morir. Y aún no hemos hecho nada. Esto es
demasiado.
-Me pones demasiado, _____ Blair. –dice duramente.
Baja sus manos a mi trasero y las detiene allí para
presionar fuerte. Madre mía. Me excita demasiado eso. Mi corazón bombea muy
fuerte. Va aplicando besos y más besos por mi clavícula realizando un recorrido
hacia mi sujetador. Mi respiración entrecortada ya va al compás con la suya. Deja
mi trasero y desliza los tirantes de mi camisón hacia abajo.
-Necesito ver lo bonita que estás, ¿me dejas? –pregunta con
cierta picardía.
-A ti te dejo todo, Justin. –contesto.
Sonríe y aplica un beso en mi frente. Le devuelvo la
sonrisa. Y dibuja una línea invisible con sus dedos desde mi cuello hasta mi
escote. Detiene ahí su mirada descaradamente y se muerde el labio.
-Estás increíblemente sexy. –dice mirándome a los ojos y
luego devuelve la mirada a mi sujetador.
No sé decir nada. Solo quiero besarle, sentirle mío. Y eso
hago. Me lanzo a su boca y enrollo mis piernas en su cintura. Puedo notar todo
su cuerpo pegado a mí. Joder. Nos besamos apasionadamente mientras sus manos resbalan
por toda mi espalda. No puedo evitar que el corazón se me salga por la boca.
-Te quiero tanto… -jadeo entre cada palabra.
-Yo te quiero más. –responde él. –Eres demasiado preciosa.
Y en el instante me tira a la cama. Me da igual todo. Me
olvido de todo, estoy viviendo uno de los momentos más felices y excitantes de
mi vida. Entonces comienza a aplicar besos por mi barbilla, mi cuello y mi
clavícula sin parar. Y no puedo calmarme. Estoy demasiado inquieta. Pero es que
todo el calor está circulando por mis venas.
-Nena, las manos arriba. –dice colocándome los brazos por
encima de mi cabeza.
Me cuesta mantenerlos allí pero al fin lo consigo mientras va
colocando besos por mi vientre. Esto es demasiado… no sé cómo definirlo, pero
necesito sentirlo dentro de mí. Pasa su lengua cerca de mi ombligo y continúa
bajando hacia mi ropa interior inferior. Madre mía. En unos segundos me ha
dejado desnuda. Y yo me muero de la vergüenza y a la vez me agrada porque solo
con él me atrevo a todo en esta vida. Y solo a él le he entregado el poder de
mostrarme tal y como soy.
Empieza a besar mis pechos lentamente y mientras acelera la
velocidad rozamos nuestros cuerpos queriendo ser uno solo. Lame y succiona mis
pezones y me quiero morir. Estoy demasiado excitada. Más que nunca. Entonces le
arrebato la camiseta y observo su perfecta silueta. No puedo quererle más.
Empiezo a besar su cuerpo, no lo puedo evitar.
-______, -me interrumpe. –no sé si te lo he dicho alguna vez…
-¿El qué, Justin? –pregunto con incertidumbre.
-Eres todo lo que siempre he buscado.
Estoy locamente enamorada de él y me doy cuenta en estos
momentos. Quiero que lo haga todo conmigo, que me posea, que me haga suya, que
solo con él me atrevo a todo. Le beso dejándome el alma y la respiración. Le
beso con ternura y pasión, como si estuviera prohibido hacerlo y me diera más
morbo todavía. Segundos más tarde se quita el pantalón y los boxers y se coloca
a mi lado.
-Te voy a enseñar lo que es morir de placer. –dice bajito
cerca de mi oreja.
E inmediatamente adentra sus dedos entre mis piernas. Empieza
suavemente masajeando la zona y después va más rápido. Joder. Esto es… placer.
Ya lo conozco. Y quiero seguir. Y sigue mientras me besa. Acelera. Va más
rápido.
-No te corras aún. –me suplica.
-Uf… -exhalo.
Y mueve sus dedos sin parar. Estoy sintiendo escalofríos por
todo el cuerpo y si no se detiene empezaré a temblar.
-Joder, Justin… -gimo.
-Aguanta, nena. –susurra. –Esto es solo el aperitivo.
Continúa acelerando el ritmo y explorando zonas que
desconocía en mí misma. Pero madre mía. Me toca como si yo fuera música y
acabara de descubrir las teclas de un piano.
-¿Estás segura de que quieres hacerlo conmigo, _____? –me pregunta
sin parar de hacer magia con sus dedos.
-Estoy segura. –jadeo. –Quiero hacerlo contigo…. Quiero
hacerlo ya.
No lo puedo creer, por fin estoy convencida y me voy a
entregar a él. Él. Para mí el verdadero amor de mi vida. Solo él me ha enseñado
lo más importante: amar. A amarme a mí, a él, a amar mi vida, mi día a día.
Porque si no te amas no ganas y si no amas a alguien estás perdido. Y yo sé que
a él siempre lo voy a encontrar porque el destino nos ha elegido, nos quiere
unidos.
Puedo escuchar el sonido del papelito y cómo a continuación
se coloca el preservativo. Empiezo a estar muy nerviosa y creo que lo nota.
-Relájate, mi amor. –dice peinándome el cabello con sus
dedos suavemente. –Yo también estoy nervioso, nunca había hecho algo así de
especial. –hace una pausa. –Pero lo más especial es lo que me haces sentir.
Se coloca encima de mí. Mi pulsación se acelera a la
velocidad de la luz.
-Te deseo tanto, _____....
Y al instante lo noto dentro de mí. Se mueve a un ritmo
suave y pausado mientras no dejamos de besarnos. Siento cohetes despegando por
mis piernas y subiendo hasta mi cabeza. Joder, somos uno. Y me encanta. Mis
manos acarician su espalda desnuda y repleta de lunares en los que me
encantaría perderme. Qué bonito es unirte a la persona que amas y sentir que ni
los sueños están a vuestra altura. Y yo vuelo alto, de su mano. Porque aun
teniendo los pies en el suelo, con él es como volar.
Se mueve poco a poco cada vez más rápido y siento un
hormigueo por mi barriga que me está volviendo loca. Nuestras respiraciones se
agitan y chocan hambrientas de volver a compartir un mismo espacio. Cómo se
mueve. Cómo revuelve todo mi estómago.
-¿Te gusta? –me pregunta sin parar de moverse.
-Me encanta. –respondo rápidamente.
Se mueve más y más y sin querer mis manos andan vagabundas
por sus hombros y sus brazos sintiendo su musculatura. Me encanta esto. Joder.
Lo siento tan dentro de mí. Estoy cerca de explotar todo lo que llevo dentro. Mis
caderas se mueven solas. Hormigas empiezan a trepar por mis piernas. No puedo
más.
-Justin, dios…. –gimo. No puedo parar de gritar. –Madre mía…
-Dime, nena…
-No puedo más… -jadeo. Me cuesta respirar. –Estoy al borde.
Y estallo en mil pedazos.