Justin limpia
sus manos y las seca a continuación. Después se desprende del delantal y en un
plato llano coloca los creps rellenos de chocolate. Los sitúa en una bandeja y vierte
en un bol color azul una determinada cantidad de chocolate líquido que él mismo
se ha encargado de preparar.
-Huele bien.
–rompe el silencio _____.
-Pues sabe
mejor. –dice Justin tras llevarse el dedo a la boca embadurnado de chocolate.
-Quiero probarlo
ya.
-Eres una
impaciente, pero me gusta que lo seas porque sé que aún así esperarías más si
hiciera falta por mí.
-¿Acaso lo
ponías en duda?
-No, nena.
–Justin se acerca a _____ y llena su dedo de chocolate. Lo acerca a la boca de
ella. –Abre. -_____ abre la boca y saborea el chocolate del dedo de él.
-¿No tenías una
cuchara? Eres un…
-¿Te gusta?
Ella se lame el
labio inferior y los extremos de su boca. Después afirma con la cabeza.
-¿Te gusta?
–vuelve a preguntar él.
-Ajá.
-Pero no tanto
como viajar a Venecia.
Ella se sonroja
enseguida, sus mejillas se tintan de un rojo que le sienta demasiado bien. A
Justin le parece muy tierno y se acerca a su boca besando lentamente su labio
inferior. Ella le corresponde y la lengua de Justin entra delicadamente en su
boca mezclando sabores y revolviendo su estómago, también.
-Esto… -Justin
mira fijamente los ojos de _____ mientras acaricia con la yema de sus dedos las
sonrojadas mejillas de ella. –Esto que me pasa contigo no me ha pasado con
nadie.
-A mí tampoco.
-Creo que esto
no es una aventura, ni deseo, ni algo más que atracción –la mira fijamente a
los ojos, tragando saliva. -, es todo lo que no se puede definir en una
palabra.
-Entonces
tendremos que inventar una palabra, ¿no? -propone ella. Justin eleva una ceja.
-Lluvia.
–murmura él. –El poder del agua es muy fuerte. Ya sabes, mira cuando hay un
terremoto en el mar y arrasa con todo lo que se interpone en su camino. Arrasa
con todo.
-Tienes razón,
Justin. Somos lluvia.
Ella pega sus
labios a los de Justin y él se encarga de besarla con ganas. Unas ganas que no
terminan, que quizás son infinitas y no se pueden numerar. Porque hay historias
que ya están escritas. Porque hay caminos que no tienen final, aunque vayas a
un paso acelerado.
-Bueno, ahora me
ha entrado hambre a mí. Vamos a comer lo que he preparado.
Justin coge a
______ en brazos y ella enseguida se agarra a su cuello risueña, como una niña
pequeña jugando a las princesas. Él con una mano coge la bandeja situada en la
encimera y camina hacia el comedor. Deja primero la bandeja en la pequeña mesa
y después a _____ en el sofá.
-¿Sabes qué
sería perfecto ahora?
-¿El qué, nena?
-Que empezara a
llover. Me encantaría, porque me encanta la lluvia y me encantas tú.
-Bueno, si hace
falta un día de estos me planto ahí fuera con una manguera a toda presión y
finjo que está lloviendo.
-¿Por qué no me
dices que soy una caprichosa? –pregunta ella, poniendo una mano en la rodilla
de Justin. Él se gira a observar su rostro.
-Porque aunque
lo fueras me parecería lo más maravilloso del mundo.
Ella sonríe y
besa su mejilla. Él simplemente se encoge de hombros y coge un crep en sus
manos para a continuación pegarle un mordisco.
-Pues que sepas
que estaba bromeando. –continúa ella. –Ahora mismo no necesito ni que caiga una
tormenta universal. El estar aquí contigo ya hace el momento perfecto. Sé que
suena cursi, pero es así.
Justin sonríe de
lado y lleva a su boca otro pedacito de chocolate. Ella suspira y hace lo mismo
que él.
-Pero sí que me
gusta la lluvia, en eso no te he mentido, creo que ya te lo dije un día. Ah, y
que me encantas tampoco es ninguna brom...
Justin la calla
con un beso. Estampa su boca contra la de ella cortándole la frase. El sabor a
chocolate en su lengua todavía es más exquisito y si además con una mano en su
nuca profundiza el beso, todo se vuelve más mágico.
-Yo también te
dije un día que te callaría yo mismo. –interviene Justin, acomodándose en el
sofá.
-¿Hablo mucho,
verdad? –ella hace una expresión extraña en su cara.
-Que va, cariño.
Solo un poco. –dice él curvando sus labios.
Justin se tumba
en el sofá, apoyando su cabeza en los muslos de _____. La observa desde abajo y
se siente todo un privilegiado en la vida.
-Es la primera
vez que me llamas cariño.
-Pues no va a
ser la última.
-¿No? –ella mancha de chocolate la nariz de él. Después
pasa su lengua por ahí, recogiendo el chocolate sin dejar rastro. –Yo también
quiero proponer un juego.
-Lo que usted
desee, señorita.
-Idiota.
Él suelta una
carcajada y adoptan una posición diferente. Ahora ella está en el regazo de él,
cara a cara, muy cerca. Las piernas de ella casi rodeando la cintura de él.
_____ juega con el dobladillo de la camiseta de Justin.
-¿Me permites?
–pregunta ella, inocente.
-Claro, creo que
este juego me va a gustar mucho.
En unos pocos
segundos Justin se encuentra sin camiseta. _____ mancha de chocolate sus
pectorales.
-Sigo teniendo
hambre. –murmura ella sobre sus labios.
-Sigues
poniéndome a mil cada vez que dices eso. –susurra él, acariciando su hombro.
______ empieza a colocar besos por el cuello de
Justin. Él se retuerce. Ella continúa hacia abajo, mordiendo de vez en cuando.
Besa su clavícula y clava delicadamente sus dientes en la ardiente piel de él.
Justin quema. _____ baja hacia sus
pectorales y lame el chocolate expandido por la piel de Justin. Mira hacia
arriba seductoramente y Justin sufre casi tanto como su miembro a punto de
estallar.
-Eres dulce y
caliente. –dice Justin aproximando su boca a la de _____. –Y me encantas
demasiado.
-Nos pasa lo
mismo a los dos, entonces.
_______ vuelve a
besar desesperadamente el cuello de Justin. Y a él le pierden esos besos. Es
difícil conocer el control cuando estás enamorado y los centímetros son
escasos.
_______ se
mancha los labios de chocolate y vacila en la boca de Justin.
-¿Me besas?
–seduce ella, moviéndose lentamente sobre él.
De repente, se
escucha el timbre.
-Mierda.
–maldice Justin.
-Joder.
–continúa ella. –Corre, límpiame.
Justin la besa,
apoderándose de su boca y haciendo desaparecer el chocolate de sus labios.
Después, se coloca rápidamente la camiseta y enciende el televisor.
_____ baja
delicadamente su camiseta y sale disparada hacia el recibidor. Abre la puerta.
-Hola papá, hola
Pattie.
Ambos
corresponden con una sonrisa y se acercan al comedor. Justin está tumbado en el
sofá con los brazos echados hacia atrás y una cara muy mal fingida de recién
levantado. _____ al observarlo se ríe sin querer.
-Estábamos
viendo la tele, pero esta chica es demasiado aburrida y me he quedado sobado
sin querer. –afirma Justin, mintiendo a propósito. –Si lo llego a saber me voy
a casa de Ryan a jugar a los videojuegos.
-Hubieras hecho
bien dejándome tranquila. –responde _____, cruzándose de brazos.
-¡Basta, chicos!
–interviene Pattie. -¿Qué es ese desastre? –pregunta señalando hacia la mesa.
-Me apetecía un
poco de dulce, ahora lo recogeré mamá. –contesta Justin, sorprendiendo a _____.
Pensaba que le iba a echar las culpas, aunque fuera ‘’de mentira’’ de nuevo.
-Te ayudo, yo
también soy un poco la culpable de esto. –dice _____.
-Nosotros nos
subimos. –añade Pattie. –Dejarlo en la cocina y yo lo limpiaré mañana, no os
preocupéis chicos, pero tampoco os matéis.
En unos minutos
dejan la mesa limpia e impecable. _____ mira victoriosa a Justin, balanceando
sus piernas traviesa sobre la encimera.
-Formamos un
buen equipo. –dice _____ en voz muy bajita, alzando su mano en alto para que Justin
estampe la suya contra la de ella.
-Sin duda.
–Justin choca su mano.
-¿Sabes qué,
Justin?
-Sorpréndeme.
-Me voy a ir a
la cama con hambre, así que espero mañana un delicioso desayuno… -bromea ella.
Él se ríe.
-No juegues,
nena. –se aproxima él mordiéndose el labio. Agarra a _____ por la cintura y la
atrae a él. –Si quieres en la encimera te enseño una receta que te va a
encantar.
Él alcanza sus
labios y comienza a besarlos con fuerza. Ella ríe en el beso. Él acaricia sus
muslos y los aprieta con fuerza hasta que llega a su trasero. Ella reniega y
vuelve a reírse.
-Justin, nos van
a pillar. –sisea ella, muy bajito.
-¿Y?
-Que así es más
divertido.
Ahora es él
quien ríe y vuelve a recaer en sus labios. Se besan con ansias, con
sentimiento. Besos que enganchan. Besos llenos de adicción. Besos con recuento,
sin una copa de más, pero de esos que se suelen echar de menos. Besos repletos
de avaricia. Besos a escondidas.
Justin se
detiene, recuperando un poco de aire. _____ le observa risueña, ensanchando la
comisura de sus labios. Inevitable. Cuando tienes tan cerca lo que deseas no
puedes frenar las emociones.
-¿Crees que
sería buena idea… ya sabes... comentarles lo nuestro? –pregunta ella,
separándose unos segundos de la boca de Justin.
-De momento
estamos bien así, nena. ¿O no?
-Es que nunca
escondo mis secretos a papá.
-Eres la chica
más curiosa que he conocido. –ella esboza media sonrisa. –La más extraña,
llámalo como quieras, la que más me ha llamado la atención. Eres demasiado
buena, bicho.
-Cuando quiero,
con quien quiero. –vacila ella, mordiéndose el labio.
-¿Ves? Es
imposible no quererte.
Justin planta un
beso en sus labios que acaba con otros más.
|Narra _____|
Demasiada locura
apoderándose de mi alma. Lo peor es que me hace sentir bien. Cierro la puerta
de la habitación y me siento en una esquina de la cama. Me paro a pensar unos
segundos que no sirven de nada y comienzo a desnudarme. Después camino descalza
hasta el armario y me coloco el pijama. Vuelvo a la cama. Vuelvo a pensar. Cojo
mi móvil y reviso mis mensajes. Papá- Vanessa- Papá- Ryan- Cloe…
Decido escribir
un mensaje a Justin.
Que sea la
última vez que entre mis cinco últimos mensajes no aparezca tu nombre.
Estúpido.
Él contesta
enseguida.
Está bien.
Buenas noches, bonita. Te quiero.
Sonrío y decido
enviarle un último mensaje.
Yo también te
quiero, Justin.
Últimamente me
comporto como una cría de 5 años, ¿pero acaso alguien sabe lo bonito que es
eso? La infancia es la mejor etapa de la vida, digan lo que digan. En la
infancia empecé a escribir y en la adolescencia comienzo a darle sentido a mis
palabras. Y, joder, la mayoría de ellas esconden dolor. O pesar. O recuerdos
que atormentan cada noche. Pero ahora es como si volviera a ser pequeña. Sí, ese
pequeño toque de locura e inocencia me está caracterizando. Dejemos crecer a
ese pequeño gusanillo en mi interior.
-¿Cielo? –la voz
de papá me aparta de mis pensamientos.
-¿Qué haces
aquí? –le pregunto.
-¿Qué haces
todavía despierta? –se rasca la barbilla y se acomoda a mi lado.
-Yo pregunté
antes.
-Vine aquí
porque vi la luz encendida y me apetecía verte, simplemente. –se encoge de
hombros y yo ensancho una sonrisa natural.
-Yo estaba
pensando. –dibujo una expresión graciosa en mi cara. –Como siempre, supongo.
-Te pareces
tanto a tu madre… -dice papá, acariciando mi mejilla suavemente. Sus ojos
brillan y, joder, creo que los míos están a punto de mojarse también.
-Papá –intento
romper el hielo. -, ¿cómo sabe una persona que está enamorada?
-Pues hija, es
difícil explicar… Yo solo sé que cuando estás enamorado te vas a la cama y
sueñas cada noche con la misma persona. Entonces te despiertas por la mañana y
te aferras a ese sueño como si fuera la vida en ello.
-Eso es bonito.
–comento.
-Mucho.
-¿Sigues soñando
con mamá?
-Por supuesto.
-Voy a dormir,
papá.
-Buenas noches,
hija mía. –me planta un beso en la frente y me cubre medio cuerpo con la
sábana. -Te quiero, no quiero que lo olvides.
-No lo haré. Yo
te quiero más.
Y entonces apaga
la luz y desaparece. Y yo me voy a dormir con un reto, soñar con Justin.
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