Tu rastro.

domingo, 26 de enero de 2014

''Improbable Dirección'' Capítulo 44.


|Narra _____|

-¿A qué estáis esperando? Vamos.

La directora y las órdenes. Las órdenes y la directora. Eso sí que eran almas gemelas. La combinación perfecta e inseparable. A esa mujer se le daba genial ir de la mala de la película, pero esta vez estaba actuando diferente.

Justin y yo nos miramos. Esa mirada de complicidad en la que nos leemos la mente cual adivinos. Pero no lo éramos, sencillamente porque teníamos ese tipo de conexión que se tiene entre dos personas y nadie más. Nos entendíamos, por extraño que pareciera, por muy diferentes que fuéramos lo hacíamos. Y se nos daba bien hacerlo.

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Otra sesión de fotografía en el ático de aquel edificio. La directora parece estar satisfecha con el trabajo que están realizando _____ y Justin. El cielo empieza a teñirse de un color oscuro, pero es pronto todavía para que anochezca. Entonces un fuerte trueno resuena en la zona.

-Creo que va a llover, señoritos. –suspira la directora colocándose inmediatamente bajo su paraguas.

Justin mira a _____ y ella al segundo capta el mensaje. _____ le sonríe y él hace lo mismo tras humedecer sus labios.

-Entonces debemos recoger ya. –añade una de las fotógrafas.
-¿Ya? – _____ pone sus brazos en jarra.
-Sí, señorita Blair. –la directora tira de su brazo y _____ refunfuña en voz baja.

Otro trueno. Esta vez suena con más intensidad y a los pocos segundos empiezan a caer las primeras gotas de lluvia.

-¡Esperar! –interviene Justin. –Podemos hacer una sesión de fotos bajo la lluvia, ¿hay algo de malo? A mí me gusta la lluvia.

La directora se gira mirando expectante a un Justin que empieza a empaparse poco a poco.

-¿Hay algo de malo? –repite ella.
-No, no lo hay. –añade _____ moviendo su cabeza de lado a lado. –A mí también me gusta. -_____ mira a Justin.
-¿Entonces? –Justin se encoge de hombros acompañado de una sonrisa de las suyas.
-Me parece… -la señora que lleva el mando en todo aquello se mueve sobre sus tacones negros. –una buena idea.

En pocos minutos está todo preparado. _____ y Justin posan en una tarima en el centro de aquel ático. El agua los empapa poco a poco. _____ tiene el cabello completamente mojado, pequeñas gotas brillan en sus hombros descubiertos y bajan hasta sus pechos. Su vestido empieza a teñirse de un color transparente que vuelve loco a Justin y lo mantiene a una temperatura bastante elevada. Está caliente, de nuevo, cerca de sus labios. Justin dirige su mirada a esa tela claramente visible que envuelve los pechos de _____, mientras ella se sonroja y le susurra que deje de mirar. Él niega con la cabeza con esa sonrisa pícara que hace que ella estalle en una risita desentonada. Más capturas. Y más flashes. Y más emoción. Tienen que bailar bajo el agua, la música suena y sus corazones sobrepasan la velocidad, pero está permitido. Siempre pasa cuando estás enganchado a una persona, a su sonrisa, a su aroma, a ese lunar en la mejilla, a sus defectos.

-Entonces… -susurra _____ mientras se mueven al son de una canción que queda demasiado lejos. –sí que es verdad que hoy llueve más que ayer.
-¿Ves? –Justin eleva una ceja. –Te lo dije, tienes que creer mis palabras.
-Yo las creo y te creo a ti.

Justin sonríe victorioso. Sonríe sin querer, feliz.

-Pero bicho, yo te estaba hablando de lo que llovía dentro de mí. Ya me entiendes.
-¿Dónde? ¿En tu corazón?
-Sí. Llueve cada segundo que pasa un poco más. Me voy a inundar algún día.
-Yo también.
-Bueno, pues pillaremos una buena balsa y saldremos de allí.
-Pero juntos.
-No lo había puesto en duda.

Sí, llovía en sus corazones. ¿Recordáis su código secreto? Había pasado a ser algo más que eso. Parecía todo tan irreal que costaba de creer. La lluvia se hacía presente físicamente, y quién sabe si se avecinaba una tormenta. Lo importante era que ni el rayo más potente los podía separar. No existía nada (o lo desconocían) que pudiera destrozar lo que estaban construyendo. Porque existía un magnetismo especial que los mantenía unidos.

-Reconoce que bailo mejor que ese gilipollas con el que pretendías ponerme celoso.

_____ pestañea varias veces incómoda, recordando a Carlo y a lo que quería hacer con ella. La había engañado, se había escondido en ser su amigo para luego dar paso a algo más y eso la molestaba. A _____ le molestaba tanto que no quería recordarlo, ni verlo, ni siquiera cruzárselo en los pasillos de la universidad aunque tuviera gente a su alrededor. Su vello se erizaba, pero de manera repelente.

-No quiero que lo menciones. –sisea _____ quitando las manos de Justin de su cintura. Él eleva una ceja y tira de su mano. Las cámaras deciden capturar también este momento.
-Eh, perdóname. –Justin mira desesperadamente a los ojos de _____ y ella mantiene su fija mirada. –No pretendía recordarlo. Lo siento.
-Vale. –suspira ella, acomodándose de nuevo en una postura para continuar la lenta canción. Su mano derecha apoyada levemente en el hombro de Justin y su mano izquierda tras su espalda, sintiendo casi su piel bajo su blusa mojada. –Tengo miedo de que vuelva a suceder.
-No va a volver a suceder. –la voz de Justin suena ronca.
-¿Cómo estás tan seguro?
-Porque no se va a acercar a ti mientras yo esté contigo si no quiere acabar en un cubo de la basura pateado.
-Eres un bruto.
-Sólo protejo a mi chica.
-Y disfrutas haciéndolo. –ella no puede contener su risa. Justin la mira curioso y esboza una sonrisa.
-Disfruto viéndote así, lo demás me importa poco.
-Te estás volviendo un romanticón, Bieber.
-Y a ti te encanta porque te estás poniendo roja. –añade Justin pasando la yema de su pulgar por la empapada mejilla de _____. Sigue lloviendo, incluso más que antes. Él esconde un mechón de su pelo tras su oreja y observa su rostro como si fuera un cuadro de Picasso recién pintado.
-Me intimidas cuando me miras así. –dice ella, con un aire de broma en cada palabra que escapa de su boca.
-No seas tan guapa y no te miraré así.
-No me digas esas cosas y no reaccionaré así.
-Eso es imposible, siempre digo lo que pienso.
-Nos pasa lo mismo. Yo a veces quiero callarme pero no puedo, ya sabes. –aclara _____ con una risita.
-Y te dije una vez que te callaría a mi manera.
-¿Una vez sólo? Me lo dices cien veces al día.
-Y te lo volvería a decir trescientas veces más, bicho.
-Los hombres de verdad dicen menos y demuestran más.
-¿Me estás diciendo que no soy un hombre de verdad? –Justin hace una mueca y _____ contiene la risa muy cerca de su garganta.
-Te estoy diciendo que no me callas con un beso.
-¿No? ¿En qué te basas para decirlo?
-Justin, sé perfectamente lo que digo. No me tomes como si estuviera loca porque no lo estoy. ¿Te acuerdas en el autobús aquella vez que me lo dijiste? Bien, ni siquiera te atreviste a…

Justin lo hace. La besa. La calla con sus labios. Los flashes se vuelven locos, rápidos, audaces contra ellos. Sus bocas se cierran y sus lenguas llegan a tocarse sintiendo la magia del momento. Un momento tan inesperado como especial. _____ enrolla las manos en el cuello de Justin con rapidez, poniéndose a la vez de puntillas para sentir mejor el beso, si eso es posible. Los dos vuelan, lejos de las cámaras, de la lluvia que humedece sus cuerpos y sus pensamientos.

Sus bocas se separan delicadamente, como si tuvieran miedo de alejarse más. Eso ha sido… increíble. La sangre se vuelve más caliente y las pulsaciones no dan más de sí. Ha sido demasiado.

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Se ha hecho tarde. _____ habla por el móvil con su padre, explicándole porqué no está en casa en ese momento. Antes siempre le comunicaba cada paso que daba y últimamente se está volviendo más independiente, cosa que a su padre le cuesta asimilar y sobretodo aceptar. Su hija está creciendo, ya no es la misma por fuera, ahora incluso está más bella. Lleva el pelo más largo, como lo llevaba su madre, y su forma de vestir se acerca más a una mujer que a una niña. Y por dentro también está sufriendo esa transformación que suelen llamar madurez. Aunque este proceso va más lento.

Justin se peina con la mano. Todavía tiene el pelo mojado y consigue dejarlo de punta y rebelde. Mueve su cabeza y consigue sorprender a Cloe con unas cuantas gotas en su vestido.

-¡Eh! ¡Ten cuidado! –reniega Cloe. Pero su delicada voz no permite que quede grosero.
-Fue sin querer, lo siento. Tú quieres que me constipe.
-Justin, pero si fue tu idea hacer la sesión de fotos mientras caía la de Dios.
-Ya. –Justin se encoge de hombros. –Pero no digas que no habrá quedado todo estupendo.
-No lo pongo en duda. Habéis estado geniales. Ahora dime… -Cloe observa de reojo a _____ que hace algunos gestos con sus manos mientras sigue hablando por teléfono. -¿desde cuándo te gusta tanto?

La pregunta sorprende a Justin, que hace una expresión extraña con su cara, como si no supiera de lo que le está hablando.

-¿Desde cuándo me gusta tanto quién?
-_____.
-¿_____?
-Venga, Justin. Te conozco perfectamente. Incluso diría que nunca te he visto mirar a una chica de esa manera. No es como las demás y eso te atrae aún más, ¿verdad?

Justin nervioso saca un cigarro del paquete que sujetaba entre las manos y lo coloca en su boca. Lo prende y aspira como si le fuera la vida en ello.

-Justin… Acéptalo, no pasa nada.

Él provoca una nube de humo al segundo de expulsarlo por su boca. Cloe se aparta y comienza a toser, musitando en voz muy baja algunas palabras que Justin no consigue entender.

_____ llega allí y se queda observando a ambos.

-¿Pasa algo? –pregunta echándose un poco hacia atrás.
-No, no pasa nada. –contesta Justin. -¿Te ha dicho algo Mathew?
-Estaba un poco cabreado y preocupado a la vez. Le ha extrañado que no estuviera en casa a estas horas.
-Joder. –suspira Justin. –Cloe, ¿puedes dejarme el coche? Tengo que llevar a _____ a casa, después te lo devolveré.
-Puedes devolvérmelo mañana, tranquilo. –Cloe busca en su bolso y al fin encuentra las llaves. Juega con ellas moviéndolas entre sus manos.
-¿Me las das ya o esperamos a que su padre se cabree más porque su hija llega tarde a casa? –dice Justin desesperado abriendo la palma de su mano para que Cloe le preste las llaves.
-Te las doy ya si me prometes que tenemos una conversación pendiente.
-La tenemos. –Justin hace una pausa y después mira a Cloe a los ojos. -Te lo prometo.
-Está bien. –Cloe le lanza las llaves y Justin las coge al vuelo.
-¡Hasta pronto, Cloe! –se despide _____.
-¡Adiós, bonita! –se despide Cloe.

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Bueno, ante todo, perdón por tardar esta vez tanto en subir.
El próximo no tardará tanto, os lo aseguro. Además, os va a sorprender.
¡¡¡Mil gracias por leerme y por comentar!!!

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